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EUROPA DESTRUYE

Posted in Activismo desesperado, Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , , , , , , , on febrero 20, 2018 by Pedro García Olivo

Aproximación a un etnocidio europeo contemporáneo

Si queremos saber de un Etnocidio,‭ ‬con mayúsculas,‭ ‬no hay que mirar muy lejos,‭ ‬no hay que pensar necesariamente en países remotos de Asia o de África,‭ ‬no hay que acordarse de‭ ‬Gran Bretaña o de‭ ‬EEUU,‭ ‬que siempre fueron maestros en las artes genocidas.‭ ‬Tenemos un etnocido europeo,‭ ‬contemporáneo,‭ ‬que sucede hoy mismo en España.

SI ALGUIEN TE PREGUNTA POR NUESTRA AUSENCIA
(NO MÁS GITANOS‭)

1‭) ‬IDIOSINCRASIA ROMANÍ

Es evidente que el pueblo gitano ha defendido desde tiempo inmemorial unas peculiaridades socio-culturales que lo hicieron reconocible como tal,‭ ‬determinaciones de hondura hoy a un paso del desvanecimiento.‭ ‬Esa alteridad,‭ ‬un modo romaní de‭ “‬ser otro‭”‬,‭ ‬deviene como proceso y producto civilizatorio,‭ ‬como condición psíquico-cultural estabilizada durante siglos,‭ ‬y no debe confundirse con la etnicidad en sentido estricto,‭ ‬física o anatómica.
En los parágrafos siguientes,‭ ‬procuraremos aproximarnos a los rasgos fundamentales de la idiosincrasia histórica‭ (‬o tradicional‭) ‬romaní.

A‭) ‬Nomadismo
Desde nuestra perspectiva,‭ ‬el nomadismo aparece como un rasgo definidor de la idiosincrasia romaní,‭ ‬motivo invariable y recurrente‭ (“‬ausencia de domicilio conocido‭”‬,‭ “‬vagabundeo‭”‬,‭ “‬vida de bohemios‭”‬,‭ “‬errancia‭”‬,…‭) ‬de las medidas históricas de persecución de este pueblo.
Distingue a esta hechura errante del pueblo gitano,‭ ‬incontrovertible en nuestra opinión‭ (“‬Soy caló de nacimiento./Yo no quiero ser de Jerez‭;‬/‭ ‬con ser caló estoy contento‭”‬,‭ ‬dice un cante antiguo‭) ‬,‭ ‬una sorprendente doble particularidad:
.-‭ ‬Se trata,‭ ‬por un lado,‭ ‬de un‭ “‬vagar específico‭”‬,‭ ‬que no encaja en el modelo propuesto por los antropólogos y etnólogos para el resto de los pueblos viajeros:‭ ‬no se define como un dispositivo de adaptación a condiciones medioambientales severas,‭ ‬en un ámbito territorial definido,‭ ‬como en el caso de los nómadas de África,‭ ‬Asia o de los círculos polares‭ (‬J.‭ ‬Caro Baroja‭)‬,‭ ‬sino que se despliega en todas direcciones,‭ ‬desde su probable origen remoto en la India.‭ ‬Abriéndose en abanico,‭ ‬los itinerarios gitanos dan a menudo la sensación de atender a criterios supra-racionales,‭ ‬a pulsiones de la fantasía,‭ ‬cuando no del capricho,‭ ‬a designios de la imaginación,‭ ‬como si quisieran avalar la metáfora desdoblada de Ch.‭ ‬Baudelaire:‭ “‬Así como los poetas son los gitanos de la literatura,‭ ‬los gitanos son poetas en el vivir‭”‬.
.-‭ ‬Históricamente,‭ ‬por otro lado,‭ ‬convirtió a los romaníes en extraños,‭ ‬en forasteros‭; ‬pero,‭ ‬asimismo,‭ ‬en extranjeros de un tipo específico,‭ ‬singular,‭ ‬que no cabe en el esquema trazado por sociólogos como Z.‭ ‬Bauman:‭ ‬desestimaron con osadía la integración,‭ ‬vindicando una laxa convivencia‭; ‬y perseveraron testarudamente en la auto-segregación y en la defensa de su idiosincrasia.
Este nomadismo,‭ ‬por último,‭ ‬salva a la comunidad tanto del poder domesticador de la vivienda‭ (‬P.‭ ‬Sloterdijk‭) ‬como de las técnicas de subjetivización desplegadas por las administraciones a fin de configurar lo que P.‭ ‬Bourdieu llamó‭ “‬espíritus de Estado‭”‬.

B‭) ‬Oralidad
La oralidad no señala una imperfección o una carencia,‭ ‬sino una modalidad particular,‭ ‬en absoluto inferior,‭ ‬de elaboración y transmisión cultural.‭ ‬Los gitanos,‭ ‬en este sentido,‭ ‬no son‭ “‬á-grafos‭”‬,‭ “‬an-alfabetos‭” (¿‬por qué definir la singularidad en términos de una ausencia‭?)‬:‭ ‬vivencian una cultura de la oralidad,‭ ‬en expresión de A.‭ ‬R.‭ ‬Luria,‭ ‬E.‭ ‬A.‭ ‬Havelock,‭ ‬W.‭ ‬Ong y otros.
Según W.‭ ‬Ong,‭ ‬la oralidad responde a una‭ “‬psicodinámica‭” ‬propia,‭ ‬distinta‭; ‬genera estructuras de pensamiento,‭ ‬de expresión y de la personalidad también privativas‭; ‬y se manifiesta en un estilo de vida peculiar‭ (“‬verbomotor‭”‬,‭ ‬en expresión de M.‭ ‬Jousse‭)‬.‭ ‬Marca,‭ ‬así,‭ ‬poderosamente,‭ ‬la idiosincrasia gitana,‭ ‬estableciendo reveladoras similitudes entre el pueblo Rom y otras colectividades humanas sin escritura.‭ ‬Subrayaremos,‭ ‬a continuación,‭ ‬algunos de sus aspectos fundamentales:
A‭) ‬La condición oral fortalece,‭ ‬antes que nada,‭ ‬los lazos comunitarios‭ (‬exige al otro,‭ ‬tanto en el acto del pensamiento como en el de la expresión‭) ‬y cancela la primacía del‭ “‬individuo‭”‬.‭ ‬La prevalencia‭ (‬ontológica,‭ ‬epistemológica,‭ ‬axiológica y también sociológica‭) ‬del‭ “‬individuo‭” ‬en las sociedades occidentales deriva de una separación del Sujeto y del Objeto,‭ ‬de la interioridad humana y la exterioridad,‭ ‬del Yo y del Mundo,‭ ‬desencadenada‭ —‬o,‭ ‬al menos,‭ ‬acelerada‭—‬,‭ ‬según E.‭ ‬A.‭ ‬Havelock y el propio W.‭ ‬Ong,‭ ‬por la aparición de la escritura y por la alfabetización sistemática de las poblaciones:‭ “‬Más que cualquier otra invención particular,‭ ‬la escritura ha transformado la conciencia humana‭”‬.
B‭) ‬La oralidad determina,‭ ‬en segundo lugar,‭ ‬un pensamiento‭ “‬operacional‭” ‬y‭ “‬situacional‭”‬,‭ ‬que restringe el uso de clasificaciones,‭ ‬divisiones,‭ ‬categorías,‭ ‬conceptos,…‭ ‬y no se aviene bien con la lógica pura,‭ ‬con los silogismos y las deducciones formales‭ (‬A.‭ ‬R.‭ ‬Luria,‭ ‬J.‭ ‬Fernández‭)‬,‭ ‬oponiendo así un dique a la expansión altericida del pensamiento abstracto‭ —‬del que tanto se enorgullece Occidente.‭ ‬En nombre de una u otra abstracción‭ (‬Dios,‭ ‬Patria,‭ ‬Revolución,‭ ‬Humanidad,‭ ‬Democracia,‭ ‬Progreso,‭ ‬Estado de Derecho,…‭) ‬se han perpetrado todo tipo de masacres,‭ ‬genocidios,‭ ‬etnocidios‭ —‬lo recordaba M.‭ ‬Bakunin.
C‭) ‬El pensamiento operacional‭ (‬reacio a los idealismos,‭ ‬ahuyentador de la metafísica‭) ‬suscita,‭ ‬por último,‭ ‬una atención preferente a‭ “‬lo más cercano‭” —‬a lo tangible,‭ ‬a lo inmediato.‭ ‬De ahí la riqueza y abigarramiento de las formas de ayuda mutua,‭ ‬de colaboración o cooperación,‭ ‬saturadoras de la vida cotidiana romaní y estigmatizadas por los vocablos payos opuestos a un tan intenso particularismo,‭ ‬como denunció M.‭ ‬Fernández Enguita‭ (“‬partidismo‭”‬, ‭“‬nepotismo‭”‬,‭ “‬amiguismo‭”‬,…‭)‬.
Contra esta cultura de la oralidad,‭ ‬y los innegables valores que sustenta‭ (‬auto-organización,‭ ‬rechazo del belicismo,‭ ‬apoyo mutuo,‭ ‬anhelo eco-homeostático,…‭)‬,‭ ‬las sociedades mayoritarias dispusieron con diligencia programas de alfabetización en sí mismos altericidas:‭ ‬suprimen modalidades de expresión,‭ ‬estructuras de pensamiento,‭ ‬conformaciones de la subjetividad,‭ ‬estilos de vida,‭ ‬clases o tipos de hombre‭ —‬antropodiversidad que,‭ ‬como apuntó W.‭ ‬Ong y lamentó E.‭ ‬M.‭ ‬Cioran,‭ ‬en modo alguno cabe ya restablecer.‭ ‬El hombre oral será eliminado escrupulosamente de la faz de la tierra,‭ ‬borrado para siempre del‭ “‬paisaje de los homínidos‭”‬.

C‭) ‬Laborofobia
Determinada en parte por el nomadismo,‭ ‬esta fobia se expresa en una muy característica resistencia al trabajo alienado‭ (‬para un patrón o bajo la normativa de una institución,‭ ‬en dependencia‭) ‬y en un atrincheramiento en tareas autónomas,‭ ‬a veces colectivas,‭ ‬en cierto sentido libres.‭ “‬Era un dolosito,‭ ‬mare,‭ ‬/‭ ‬ver los gachés currelá‭”‬,‭ ‬decía,‭ ‬a propósito,‭ ‬la letra de un cante antiguo,‭ ‬recogida por Demófilo…
Así se manifiesta en la lista de sus profesiones tradicionales:‭ ‬herreros y forjadores de metales,‭ ‬músicos,‭ ‬acróbatas,‭ ‬chalanes y traficantes de caballos,‭ ‬amaestradores de animales,‭ ‬echadores de la buenaventura,…‭ ‬La artesanía,‭ ‬el pequeño comercio y los espectáculos,‭ ‬en fin,‭ ‬como conjuro contra la peonada agrícola,‭ ‬el jornal fabril o el salario del empleado.‭
Así como se reprime el nomadismo y se destruye la oralidad,‭ ‬las instancias homogeneizadoras de las administraciones centrales,‭ ‬regionales y locales combaten puntual y celosamente dicha‭ “‬salariofobia‭”‬.‭ ‬Lo atestigua el sociólogo gitano M.‭ ‬Martín Ramírez.
En la medida en que sus estrategias tradicionales de subsistencia se obstruyen jurídicamente‭ (‬reglamentaciones,‭ ‬permisos,‭ ‬impuestos,…‭)‬,‭ ‬o se ilegalizan sin más,‭ ‬los gitanos se ven en parte abocados a lo que T.‭ ‬San Román llama‭ “‬economía marginal‭”‬,‭ ‬un espacio nebuloso en el que ni el oficio ni el trabajador existen preceptivamente,‭ ‬como materia de legislación:‭ ‬chatarreros,‭ ‬recogedores de cartones y otros recicladores varios,‭ ‬vendedores de periódicos sociales,‭ ‬menudeadores irregulares o esporádicos,‭ ‬etcétera.

D‭) ‬Sentimiento comunitario
Inducido por la oralidad y reforzado por el nomadismo,‭ ‬vinculado también a ciertas implicaciones de la autonomía laboral‭ (‬economía familiar,‭ ‬labor en grupo,‭ ‬cooperación tribual‭)‬,‭ ‬un férreo sentimiento comunitario se ha asentado para siempre en la idiosincrasia romaní.
El clan étnico,‭ ‬la familia,‭ ‬la organización del parentesco,‭ ‬etc.,‭ ‬son temas que obsesionaron a la gitanología de todos los tiempos y sobre los cuales merodea la mirada de la antropología y la etnología modernas.‭ ‬Se ha sugerido,‭ ‬desde esas esferas,‭ ‬una evolución del matriarcado al patriarcado‭; ‬una deriva difusa que,‭ ‬respetando el papel central del vínculo comunitario,‭ ‬habría preservado,‭ ‬en cierta medida,‭ ‬extemporales relaciones de complementariedad entre los géneros.‭ ‬La imagen dibujada por M.‭ ‬Gimbutas para La Vieja Europa‭ —“‬una cultura matrifocal y probablemente matrilineal,‭ ‬igualitaria y pacífica‭”‬,‭ ‬en sus palabras‭—‬,‭ ‬que otros autores,‭ ‬R.‭ ‬Martínez entre ellos,‭ ‬han considerado perfectamente aplicable a la Civilización del Indus,‭ ‬precisamente en el territorio de origen de las migraciones romaníes,‭ ‬podría proyectarse también sobre un punto remoto de la conformación histórica del pueblo gitano.‭ ‬En este sentido,‭ ‬se ha recalcado la dimensión educativa y moralizadora de la mujer,‭ ‬que en modo alguno decae en el patrigrupo,‭ ‬conservando o asumiendo funciones cardinales de mediación en los conflictos y de asesoramiento directriz.
Derivado de este vigorizador vínculo comunitario,‭ ‬se conserva en la gitaneidad un alto concepto de la ayuda mutua,‭ ‬en sus tres variantes:‭ ‬favor personal,‭ ‬labor colectiva y atención constante a las necesidades de cada miembro del grupo.‭ ‬Cabe sostener que el individuo es un constructo occidental‭; ‬y que en el mundo gitano,‭ ‬como en el indígena y en el rural-marginal,‭ ‬la primacía ontológica,‭ ‬epistemológica,‭ ‬ética y sociológica recae en la Comunidad.‭ ‬Cada gitano que se ofrece a la vista,‭ ‬más que un‭ “‬individuo‭”‬,‭ ‬sería una fibra de comunidad.
Pero,‭ ‬también al exterior del clan,‭ ‬la ayuda mutua se materializa de forma sorprendente,‭ ‬testimoniando una conciencia étnica general,‭ ‬un sentimiento identitario que trasciende del parentesco.‭ ‬Fue uno de los pocos rasgos gitanos que M.‭ ‬Cervantes no demonizó en sus obras‭; ‬índole que P.‭ ‬Romero ha subrayado incluso allí donde la huella demográfica de los romaníes es pequeña y la distancia entre los grupos enorme:‭ ‬Colombia.

E‭) ‬Derecho consuetudinario gitano‭ (‬la Kriss Romaní‭)
Análogo al‭ “‬derecho consuetudinario indígena‭” (‬C.‭ ‬Cordero‭)‬,‭ ‬consiste en una modalidad pacífica,‭ ‬dialogada,‭ ‬demoslógica,‭ ‬de resolución de los conflictos,‭ ‬en la desatención de la ley positiva de los Estados y orientada a la restauración de la armonía en la comunidad‭ —‬neutralización del Problema,‭ ‬padecido por todos,‭ ‬que se ha manifestado a través del error de un hermano‭ (‬J.‭ ‬P.‭ ‬Clébert‭)‬.‭
Como el indígena,‭ ‬el gitano no cree en los códigos de justicia de la sociedad mayoritaria y no recurre a sus aparatos judiciales.‭ ‬En ambos casos,‭ ‬está mal visto por la colectividad que un miembro apele a las instancias exteriores‭ (‬comisarios,‭ ‬jueces,‭ ‬tribunales,…‭)‬,‭ ‬pues el grupo dispone casi desde siempre de su propio sistema jurídico,‭ ‬de su propia forma de derecho.
No se trata de una justicia vengativa,‭ ‬sino reparadora,‭ ‬ya que no busca tanto el castigo del individuo como la elucidación de la clase de mal que acecha a la comunidad y altera su buen vivir.‭ ‬En esta consideración de un problema intersubjetivo y de una responsabilidad de la comunidad toda tanto en su aflorar como en su solución,‭ ‬se sitúa en las antípodas de los códigos de justicia occidentales‭ —‬con su idea de una‭ “‬culpa individual‭” ‬atribuida y redimida por pequeñas corporaciones separadas de expertos.
Como corresponde a un pueblo oral,‭ ‬los procedimientos y las providencias del derecho consuetudinario no obedecen ya a una codificación abstractiva de crímenes y de correctivos paralelos,‭ ‬a una formalización de valores o derechos universales y de sanciones para quienes los quebranten,‭ ‬sino que derivan de las situaciones concretas,‭ ‬de lo singular de cada incidente,‭ ‬aspirando a una reparación particularizada,‭ ‬contextualista en grado sumo,‭ ‬sin otro norte que la regeneración de la Vida Buena‭ —‬vivir en el bien,‭ “‬korkoro‭”‬.‭ ‬Así se administraba también la justicia,‭ ‬según A.‭ ‬Havelock,‭ ‬en la Grecia presocrática…
El asunto se alumbra y se comenta en los distintos escenarios de la sociabilidad gitana‭ (‬familias,‭ ‬círculos de compadrazgo,‭ ‬ámbitos de la labor y también de la diversión,‭ ‬momentos de la tertulia,…‭)‬,‭ ‬provocando‭ “‬mediaciones‭” ‬diversas,‭ ‬en las que las mujeres juegan un papel muy importante‭ (“‬shuvlais‭” ‬o‭ “‬shuvanis‭”‬:‭ ‬maestras-asesoras-brujas‭)‬,‭ ‬antes de parar en el tribunal que reúne a los litigantes o encausados y que sancionará la opinión que la comunidad en su conjunto‭ —‬de un modo informal,‭ ‬no-reglado,‭ ‬pero también cauteloso y prevenido a su manera‭— ‬se ha forjado de hecho.‭
La función del presidente de la Kriss,‭ ‬del Consejo de Ancianos,‭ ‬de la líder femenina,‭ ‬así como el papel de las diversas reuniones o asambleas en las que el problema se trata,‭ ‬varían de un colectivo a otro,‭ ‬sin afectar nunca a esta índole esencialmente‭ “‬demoslógica‭” ‬de la modalidad gitana de resolución de los conflictos.‭ ‬Hablamos de índole‭ “‬demoslógica‭”‬,‭ ‬en lugar de‭ “‬democrática‭”‬,‭ ‬para subrayar el carácter participativo,‭ “‬popular‭”‬,‭ ‬deliberadamente horizontal,‭ ‬no mediado,‭ ‬de esta manera de hacer las paces.
El protagonismo y,‭ ‬sobre todo, la eficiencia de la comunidad en el restablecimiento de la cohesión del grupo,‭ ‬en la reposición del concierto y buena correspondencia general,‭ ‬descansa sobre una circunstancia reflejada de mil maneras en las elaboraciones culturales romaníes:‭ ‬cada gitano particular orienta su vida,‭ ‬su sociabilidad toda,‭ ‬a la obtención y preservación de la estima,‭ ‬a ganar,‭ ‬conservar,‭ ‬o recuperar lo antes posible,‭ ‬el aprecio de sus compañeros.
Esta forma consuetudinaria de derecho caracteriza a las llamadas‭ “‬sociedades sin Estado‭”‬,‭ ‬entre las que se incluye la gitana tradicional.

F‭) ‬Educación clánica gitana
He aquí los rasgos fundamentales de la modalidad romaní de educación comunitaria,‭ ‬estructuralmente contrapuesta a la forma-Escuela:
1‭) ‬Se trata,‭ ‬en primer lugar,‭ ‬de una educación de,‭ ‬en y por la comunidad: todo el colectivo educa a todo el colectivo a lo largo de toda la vida…
2‭) ‬Educación en libertad,‭ ‬a través de relaciones espontáneas,‭ ‬desde la informalidad y la no-regulación administrativa.‭ ‬En este contexto,‭ ‬la educación sencillamente‭ “‬se respira‭”‬…
3‭) ‬Educación sin auto-problematización,‭ ‬que ni se instituye como esfera separada ni segrega un saber específico.‭ ‬No cabe aislar el aprendizaje de los ámbitos del juego y del trabajo‭ (‬J.‭ ‬M.‭ ‬Montoya:‭ “‬el niño gitano aprende jugando en el trabajo‭”)‬.
4‭) ‬Educación que excluye toda‭ “‬policía curricular del discurso‭”‬,‭ ‬toda forma de evaluación por individuos‭ (‬solo la comunidad confiere o retira la estima‭) ‬y toda dinámica de participación forzada (activismo bajo coacción‭)‬.
5‭) ‬Educación reproductora de un Orden Social Igualitario,‭ ‬con prácticas tradicionales de autogobierno demoslógico‭; ‬sistema afirmado sobre una fórmula económica comunal y expresado en una vida cotidiana no-alienada,‭ ‬en sí misma formativa,‭ ‬surcada por las diversas figuras de la ayuda mutua.
6‭) ‬Su objetivo sería la Vida Buena‭ —“‬buen vivir‭”‬,‭ “‬vivir en el bien‭”—‬,‭ ‬entendida como armonía eco-social,‭ ‬evitación del problema,‭ ‬libertad gitana‭ (“‬korkoro‭”)‬.

G‭) ‬Anti-productivismo
Toda la cadena conceptual del productivismo capitalista,‭ ‬tal y como se describe en las obras de J.‭ ‬Baudrillard,‭ ‬M.‭ ‬Maffesoli,‭ ‬H.‭ ‬Lefebvre y otros,‭ ‬resulta profundamente antipática,‭ ‬francamente repugnante,‭ ‬al pueblo tradicional gitano.‭ ‬Maximización de la producción,‭ ‬acumulación individual de capital,‭ ‬entronización de la óptica inversión-beneficio,‭ ‬soberanía del mercado también al interior del grupo,‭ ‬consumo incesante‭; ‬y,‭ ‬en la base,‭ “‬trabajo‭” ‬y‭ “‬necesidades‭”‬,‭ ‬por un lado,‭ ‬y‭ “‬explotación de la naturaleza‭”‬,‭ ‬por otro.‭ ‬He aquí una secuencia que los romaníes detestan como paya y que reconocen adversa.
La economía gitana tiene por objeto la mera autoconservación del grupo,‭ ‬la simple provisión de los medios de subsistencia.‭ ‬Como su alimentación‭ (“‬aleatoria‭”)‬,‭ ‬respondiendo a las exigencias de la vida nómada,‭ ‬es muy sencilla y se basa en la recolección‭ (‬bayas,‭ ‬setas,‭ ‬raíces,‭ ‬hierbas,‭ ‬frutos silvestres,…‭) ‬y en la caza furtiva‭ (‬de pequeños mamíferos,‭ ‬de reptiles,‭ ‬de aves,‭ ‬usando trampas,‭ ‬cepos y lazos‭)‬,‭ ‬con un suplemento posterior de cereales y de leguminosas posibilitado por el trueque y por las eventuales retribuciones monetarias,‭ ‬los gitanos pudieron arraigar en aquella‭ “‬dulce pobreza‭” ‬cantada por F.‭ ‬Hölderlin,‭ ‬un‭ “‬humilde bienestar‭” ‬que los eximía de mayores servidumbres laborales y permitía la salvaguarda de su práctica singular de la libertad.
En este punto,‭ ‬la similitud con el ideal quínico,‭ ‬profesado por la Secta del Perro,‭ ‬con Diógenes y Antístenes al frente,‭ ‬es notable:‭ ‬en ambos casos,‭ ‬la libertad‭ (‬autonomía personal,‭ ‬soberanía sobre uno mismo‭)‬,‭ ‬postulada como condición de la felicidad,‭ ‬exige una renuncia al trabajo enajenador,‭ ‬a la dependencia económica,‭ ‬por lo que se expresará en un estilo de vida deliberadamente austero,‭ ‬definitivamente sobrio.‭ ‬Esto los aleja del‭ “‬hombre económico‭”‬,‭ ‬del payo mayoritario,‭ ‬que ya no sabe organizar sus días de espaldas al capital,‭ ‬como denunció bien pronto el cante:‭ “‬Gachó que no habiya motas‭ [‬que no tiene dinero‭] ‬/‭ ‬es un barco sin timón‭”‬.
La exclusión del productivismo‭ (‬y de la razón instrumental,‭ ‬crasamente económica,‭ ‬en que se asienta‭) ‬viene en parte determinada por la condición nómada,‭ ‬que favorece la actividad recolectora en elusión de la agricultura,‭ ‬la caza alimenticia en detrimento de la industria cárnica,‭ ‬la artesanía elemental contra la complejidad fabril,‭ ‬el pequeño comercio de subsistencia frente al tráfico mercantil masivo y,‭ ‬en la base,‭ ‬la propiedad familiar o clánica en perjuicio de la acumulación individual‭ (‬J.‭ ‬Bloch‭)‬.‭ ‬Además,‭ ‬en la medida en que la vida errante ubica a sus actores en una especie de presente ensanchado,‭ ‬en un tiempo-ahora insuperable,‭ ‬forzándoles a desenvolverse sin proyecto,‭ ‬sin programa‭; ‬en esa proporción,‭ ‬la estructura de pensamiento nómada-oral se resguarda eficazmente,‭ ‬por un lado,‭ ‬de los idola fundadores del Productivismo,‭ ‬de sus cláusulas metafísicas‭ (‬Naturaleza,‭ ‬Necesidad,‭ ‬Trabajo,‭ ‬Progreso,…‭)‬,‭ ‬y,‭ ‬por otro,‭ ‬de su criterio de racionalidad,‭ ‬puramente estratégico o instrumental‭ (‬voluntad de empresa,‭ ‬lógica contable,‭ ‬plan teleológico,…‭)‬.‭ ‬En relación con este último aspecto,‭ ‬podría hablarse de una cierta impermeabilidad tradicional romaní al fenómeno técnico‭ (‬en la acepción no-restrictiva,‭ ‬no meramente maquinística,‭ ‬de J.‭ ‬Ellul:‭ ‬búsqueda privilegiada de la eficiencia,‭ ‬de la opción racional óptima‭)‬.
El anti-productivismo gitano,‭ ‬por último,‭ ‬plegado sobre prácticas y estrategias de supervivencia que podríamos llamar eco-biológicas,‭ ‬apenas lesiona el medio ambiente,‭ ‬apenas deja huella destructiva en la biosfera.
Perfectamente asumido por los propios gitanos,‭ ‬este anti-productivismo romaní,‭ ‬con la prioridad que confiere a la dimensión espiritual,‭ ‬pero también a las cosas más concretas y a los seres más cercanos,‭ ‬a lo lúdico,‭ ‬a la felicidad inmediata como valor,‭ ‬a la idea de libertad‭ —‬expresión,‭ ‬en definitiva,‭ ‬de una terrenidad no-materialista‭—‬,‭ ‬ha seducido asimismo a no pocos payos ilustrados.‭ ‬Pensemos,‭ ‬p.‭ ‬ej.,‭ ‬en‭ “‬Kismet‭”‬,‭ ‬el bello poema de R.‭ ‬M.‭ ‬Rilke.

H‭) ‬Aversión al Estado y a sus lógicas políticas
La idiosincrasia gitana ha sido siempre violentada por el poder del Estado,‭ ‬de un tipo u otro:‭ ‬ha padecido bajo el liberalismo,‭ ‬el fascismo y el comunismo.‭ ‬Desde la consolidación del Estado moderno,‭ ‬las administraciones locales,‭ ‬regionales y centrales advirtieron en el temple romaní un surtidor de contestación,‭ ‬un emanadero de disconformidad,‭ ‬y se dispusieron a cegarlo por todos los medios.‭ ‬En la base de esa operación,‭ ‬tendente al exterminio de la diferencia gitana,‭ ‬F.‭ ‬Grande situó‭ “‬el rencor ante una manera de vivir que contiene la insumisión‭”‬.
El fascismo exhibió ante los gitanos su índole manifiestamente‭ “‬racista‭” (‬perseguir la destrucción del otro,‭ ‬y no su reforma o conversión,‭ ‬en términos de C.‭ ‬Castoriadis‭); ‬y cerca de‭ ‬400.000‭ ‬romaníes fueron eliminados en los campos de exterminio,‭ ‬casi la cuarta parte de la población gitana estimada para la época.
Bajo el comunismo,‭ ‬los gitanos fueron sedentarizados‭ ‬manu militari y como si se les hiciera un enorme favor.‭ ‬El ataque a su diferencia fue frontal:‭ ‬fin del nomadismo y de la oralidad,‭ ‬cancelación de su autonomía laboral,‭ ‬erosión de los vínculos familiares,‭ ‬escolarización destructora de la educación clánica,‭ ‬inculcación metódica de la lógica productivista,…
Liberté,‭ ‬película de T.‭ ‬Gatlif,‭ ‬arroja luz sobre el modo en que el liberalismo,‭ ‬incluso en sus formulaciones progresistas o izquierdistas‭ (“‬sobre todo en ellas‭”‬,‭ ‬deberíamos decir‭)‬,‭ ‬atenta contra aspectos esenciales de la idiosincrasia romaní.‭ ‬Alfabetizar,‭ ‬escolarizar,‭ ‬sedentarizar y regularizar la actividad económica no constituye solo una declaración de guerra a la tenacidad de la otredad gitana:‭ ‬garantiza,‭ ‬de facto,‭ ‬su erradicación.‭ ‬El Estado de Derecho,‭ ‬clave del fundamentalismo liberal,‭ ‬con su exigencia de igualdad ante la ley y con la hipocresía de su discurso multiculturalista,‭ ‬diluye la idiosincrasia romaní en la delicuescencia del folclor,‭ ‬del pintoresquismo,‭ ‬de la mera variación.‭
Que la Política‭ (‬liberal,‭ ‬con referente estatal‭) ‬es un asunto no-gitano apenas puede discutirse,‭ ‬pues la organización socio-política romaní,‭ ‬como apunta J.‭ ‬Salinas,‭ ‬miembro de‭ ‬Enseñantes con Gitanos,‭ “‬consiste en la ausencia de estructuras de poder permanentes,‭ ‬transversales a los grupos de parientes‭”‬.‭ ‬La toma de decisiones colectivas,‭ ‬en ese contexto,‭ ‬adopta un carácter demoslógico,‭ ‬como hemos descrito al abordar la Kriss.‭ ‬De manera fluida e informal,‭ ‬los asuntos se comentan en los distintos ámbitos de la sociabilidad romaní,‭ ‬de reunión en reunión,‭ ‬en medio de un desorden aparente,‭ ‬hasta que termina fluyendo el criterio unitario de la comunidad,‭ ‬el parecer acorde del grupo.‭ ‬Cuando se debe tomar una resolución con urgencia,‭ ‬pesa particularmente la recomendación de los Ancianos,‭ ‬hombres y mujeres de respeto.‭ ‬Como los‭ “‬líderes sin autoridad‭” ‬de P.‭ ‬Clastres,‭ ‬el jefe del clan se encarga de llevar a la práctica el veredicto unánime,‭ ‬de traducir en hechos la opinión forjada por el grupo.
Comunidad desestatalizada,‭ ‬el pueblo Rom padece hoy la muy interesada invitación paya a que sus miembros ingresen en los partidos democráticos y en el conjunto de las instituciones públicas,‭ ‬como ha ilustrado J.‭ ‬Ramírez-Heredia,‭ ‬diputado gitano.

2‭) ‬PERSECUCIÓN DE LA DIFERENCIA GITANA

A‭) ‬Dos tecnologías para el altericidio:‭ ‬del Pogrom al Programa
La persecución de la otredad romaní ha transitado desde el Pogrom‭ —‬en acepción ampliada del término‭— ‬hasta el Programa,‭ ‬con diferencias de ritmo según los países.‭
Denominamos‭ “‬Pogrom‭” ‬a la tecnología primaria‭ (‬virulenta,‭ ‬impregnada de violencia física‭) ‬de erradicación de la diferencia,‭ ‬que se concreta en la sedentarización forzada,‭ ‬en la expulsión,‭ ‬en el apresamiento general,‭ ‬en la esclavización,‭ ‬en la masacre y en el genocidio.‭ ‬El‭ “‬Programa‭” ‬sobreviene cuando se reconoce al gitano la entidad de persona,‭ ‬sujeto de derecho,‭ ‬ciudadano,‭ ‬referente de garantías constitucionales en una sociedad de iguales ante la ley.‭ ‬Es entonces cuando se le erige en el objeto de un sinfín de proyectos,‭ ‬iniciativas,‭ ‬disposiciones,‭ ‬estrategias‭ (“‬programas‭”)‬,‭ ‬tendentes a facilitar su inserción en la sociedad mayoritaria.‭ ‬Acontece al fin lo que B.‭ ‬Leblon nombró‭ “‬la aniquilación de los gitanos por la vía pacífica de la integración‭”; ‬un exterminio de la idiosincrasia gitana por absorción de la fracción mayor‭ “‬diversa‭” ‬y expulsión del residuo inasimilable.

B‭) ‬El paradigma español
Según B.‭ ‬Leblon,‭ ‬en España,‭ ‬desde los Reyes Católicos hasta fines del siglo XVIII,‭ ‬se aplicó una política de sedentarización casi única en Europa‭ —‬lo normal era la expulsión‭—‬,‭ ‬que propendía la extinción de los gitanos por la vía discreta de la integración.‭ “‬La sedentarización‭ —‬sostiene‭— ‬no era más que la primera etapa de un genocidio suave‭ (…)‬,‭ ‬un proyecto de exterminio del pueblo gitano‭”‬.‭ ‬Estaríamos ante un altericidio absoluto,‭ ‬si bien por vías no racistas:‭ ‬se aspira a reconvertir al otro,‭ ‬a suprimir su alteridad para hacerlo afín a lo nuestro.
A los gitanos se les persigue en la Península por su inobediencia.‭ ‬Y son indóciles por defender su idiosincrasia ante los poderes que pretenden disolverla.‭ ‬Todas las disposiciones padecidas por los gitanos se orientan contra ellos en la medida en que representan una opción vital y una disposición de la afectividad y del pensamiento que el lenguaje periodístico de nuestros días nombraría‭ “‬anti-sistema‭”‬.
He aquí algunos hitos de esa persecución,‭ ‬en los tiempos del Pogrom:
Pragmática de‭ ‬1499.‭ ‬En palabras de A.‭ ‬Gómez Alfaro:‭ “‬A partir de la pragmática firmada en Madrid por los Reyes Católicos en el año‭ ‬1499,‭ ‬la reducción de la‭ «‬vida gitana‭» ‬pasaría por la fijación domiciliaria y la dedicación a‭ «‬oficios conocidos‭» (…)‬.‭ ‬Se trataba de una peculiar‭ «‬ley de extranjería‭» ‬que concedía un plazo para la normalización,‭ ‬confiando en que abandonarían el Reino voluntariamente quienes rechazasen la permanencia tal y como les era ofrecida,‭ ‬y disponiendo a tales efectos una progresiva punición:‭ ‬azotes,‭ ‬cárcel,‭ ‬expulsión forzosa,‭ ‬corte de orejas para identificar a los reincidentes…‭”‬.
Ley de‭ ‬1695.‭ ‬Se prohíbe a los gitanos salir de sus casas por otro motivo que no sea el cultivo de los campos.‭ ‬Pena de muerte si van armados.
Ley de‭ ‬1717.‭ ‬Designa‭ ‬41‭ ‬pueblos como residencia exclusiva de los gitanos,‭ ‬donde vivirían estrechamente vigilados.‭ ¿‬Gueto diseminado‭?
Ley de‭ ‬1746.‭ ‬Añade‭ ‬34‭ ‬ciudades a la lista anterior,‭ ‬con la siguiente distribución:‭ ‬una familia por cada cien habitantes,‭ ‬sin permitir nunca más de una por calle o por barrio y con la obligación de mantenerse separadas.
Gran Redada de‭ ‬1749.‭ “‬Prisión simultánea,‭ ‬el día‭ ‬30‭ ‬de julio,‭ ‬en toda España,‭ ‬de‭ ‬12.000‭ ‬personas,‭ ‬hombres,‭ ‬mujeres,‭ ‬ancianos y niños‭” (‬A.‭ ‬Gómez Alfaro‭)‬.‭ ‬Fueron ubicados en depósitos y arsenales,‭ ‬para su explotación como mano de obra,‭ ‬en régimen de trabajos forzados.‭ “‬Apenas llegaron al centenar y medio los supervivientes de la redada cuando,‭ ‬dieciséis años más tarde,‭ ‬se decidiera su liberación,‭ ‬no tanto por motivos humanitarios,‭ ‬como por la falta de rentabilidad de aquella población,‭ ‬ya prematuramente envejecida,‭ ‬ya enferma y necesitada de una creciente asistencia sanitaria‭” (‬A.‭ ‬Gómez Alfaro‭)‬.‭ ‬Con esta Prisión General de los Gitanos,‭ ‬el Pogrom alcanza su momento álgido,‭ ‬en una suerte de‭ “‬solución final‭”‬…
Pragmática sanción de‭ ‬1783.‭ ‬Concede libertad de oficios y domicilios a los‭ “‬antes mal llamados gitanos‭”‬,‭ ‬pero conmina al abandono del nomadismo y de las ocupaciones irregulares,‭ ‬por lo que,‭ ‬según A.‭ ‬Gómez Alfaro,‭ “‬respetando los propósitos de disolución social de toda la legislación anterior,‭ ‬recuperaba los principios de‭ ‬1499‭”‬.‭ ‬Bajo el reinado de Carlos III se asiste,‭ ‬pues,‭ ‬a una modificación en la estrategia,‭ ‬ya que la pragmática se presenta como no-discriminatoria,‭ ‬en un aldabonazo de lo que hemos llamado‭ “‬Pogrom difuso‭”‬.
El Programa empieza a respirar con la Carta Magna de‭ ‬1931,‭ ‬que proclama la igualdad ante la ley de todos los españoles,‭ ‬si bien se perciben sus latidos en las disposiciones que derogaron la Pragmática sanción de Carlos III,‭ ‬en‭ ‬1848.‭ ‬Secuestrado por el Franquismo‭ (‬Reglamento de la Guardia Civil hasta‭ ‬1978,‭ ‬Ley de Vagos y Maleantes,‭ ‬Ley de Peligrosidad Social,…‭)‬,‭ ‬la Constitución de‭ ‬1978‭ ‬le presta alas definitivamente:‭ ‬cese de discriminaciones legales,‭ ‬igualdad de derechos…‭ ‬Puesto que la discriminación‭ “‬a-legal‭” ‬y la desigualdad‭ “‬de hecho‭” ‬no admiten embozo,‭ ‬el Programa podrá continuar con la empresa histórica de supresión de la gitaneidad justificando sus realizaciones‭ (‬planes,‭ ‬agencias,‭ ‬proyectos,…‭) ‬como paliativos.
Un escritor romaní manifiesta su amargura ante el devenir de la condición gitana en los tiempos que se proclaman respetuosos de la diferencia:

‭“‬Ojalá no sea cierto lo que digo‭; ‬pero,‭ ‬por este camino,‭ ‬los gitanos tendremos que disfrazarnos para defendernos de los que nos quieren salvar a toda costa‭ (…)‬.‭ ‬Ser gitano es cada día más difícil y problemático,‭ ‬y parece que no tenemos más solución que acomodarnos en la marginación y en la pobreza o,‭ ‬al fin y al cabo,‭ ‬adherirnos a otras pautas,‭ ‬a otras normas,‭ ‬a la otra cultura,‭ ‬dejando de ser gitanos a nuestro propios ojos y a los ojos de los demás‭” (‬A.‭ ‬Carmona Fernández‭)‬.

No obstante,‭ ‬la mayor parte de los romaníes‭ “‬cultos‭”‬,‭ ‬filtrados por el aparato educativo payo,‭ (‬diplomados,‭ ‬licenciados,‭ ‬doctores…‭)‬,‭ ‬han sido reclutados para el integracionismo y colaboran en la deslavadura programada de la idiosincrasia gitana.‭ ‬Bajo el concepto de‭ “‬integracionismo‭” ‬englobamos las diversas líneas de reflexión y de praxis política reformista que,‭ ‬escudándose en la necesidad de promover,‭ ‬para todos los ciudadanos,‭ ‬una efectiva igualdad ante la ley‭ (‬combatiendo discriminaciones reales,‭ ‬posiciones de partida desventajosas,‭ ‬estereotipos que cunden en la opinión pública e incluso en los aledaños de la Administración,‭ ‬enfoques ideológicos o prejuiciados,‭ ‬etc.‭)‬,‭ ‬alientan en realidad la adaptación de la alteridad psicológica y cultural a las pautas hegemónicas en la sociedad mayoritaria‭; ‬es decir,‭ ‬la cancelación de la diferencia en el carácter y en el pensamiento,‭ ‬la supresión de la subjetividad y de la filosofía de vida otras,‭ ‬en beneficio de la mera incorporación a los valores y a las estructuras socio-políticas de las formaciones democráticas occidentales‭ —‬consideradas,‭ ‬de modo tácito o explícito,‭ ‬ora superiores,‭ ‬ora preferibles.‭ ‬Desmoraliza que esa perspectiva integradora,‭ ‬justificadora del‭ ‬statu quo,‭ ‬avalada para nuestro caso por T.‭ ‬San Román,‭ ‬tenga también eco en la producción académica calé y colonice sectores de aquel círculo payo que se soñaba‭ “‬amigo del gitano‭”‬.

C‭) ‬Alteración del modelo en el resto de Europa
Aunque en todo el continente se materializa el tránsito desde la virulencia primaria del Pogrom a la modernidad social-cínica del Programa,‭ ‬se acusan determinadas alteraciones regionales que cabe destacar.‭ ‬El Programa sanciona hoy su hegemonía en Occidente‭; ‬pero esa primacía extendida,‭ ‬indiferente a la orientación neoliberal o socialdemócrata de los distintos gobiernos,‭ ‬se ha alcanzado siguiendo vías localmente particularizadas.
Con deslizamiento en las fechas,‭ ‬Francia reproduce el modelo de España,‭ ‬pero persiguiendo desde el principio la expulsión y no la sedentarización forzada y pesquisada:‭ ‬la primera reprensión oficial se da en‭ ‬1539,‭ ‬con una orden de expulsión proclamada por el Parlamento de París‭; ‬en‭ ‬1660,‭ ‬Luis XIV ordena‭ “‬a todos aquellos que se llaman bohemios o egipcios,‭ ‬u otros por el estilo,‭ ‬que abandonen el reino en el plazo de un mes,‭ ‬bajo pena de galeras u otro castigo corporal‭” (‬J.‭ ‬P.‭ ‬Clébert‭)‬.‭ ‬Y,‭ ‬por fin,‭ ‬en‭ ‬1682,‭ ‬también con Luis XIV,‭ ‬se alcanza el extremo del Pogrom,‭ ‬con una suerte de Gran Redada que apresa a todos los hombres y los condena a penas de galeras a perpetuidad‭ (‬las mujeres serían rapadas si perseveraban en la‭ “‬vida de bohemios‭”‬,‭ ‬y azotadas y expulsadas si reincidían tras el corte del cabello‭; ‬los niños no aptos para las galeras serán recluidos en hospitales‭)‬.‭ ‬El pasaje al Pogrom difuso,‭ ‬que prepara el advenimiento del Programa,‭ ‬en Francia se adelanta unas décadas:‭ ‬por el edicto de‭ ‬1740,‭ ‬los gitanos ya no están obligados a abandonar el reino,‭ ‬sino a buscar trabajo‭ —“‬coger empleos,‭ ‬ponerse en condiciones de hacerlo bien,‭ ‬o de ir a trabajar las tierras u otros menesteres y oficios de los cuales puedan ser capaces‭” (‬J.‭ ‬P.‭ ‬Clébert‭)‬.
Por último,‭ ‬el tránsito francés al Programa,‭ ‬para el que la legislación revolucionaria de fines del XVIII había allanado las vías,‭ ‬se ve relentizado paradójicamente por la ley de‭ ‬1912.‭ ‬Esta ley considera a todo gitano errante como‭ “‬gente del viaje‭” ‬y le obliga a presentar,‭ ‬ante cualquier requerimiento de la autoridad y en todas las localidades en que pernocta,‭ ‬un‭ “‬carné antropométrico‭” ‬sumamente complicado y en sí mismo humillante,‭ ‬visado por los agentes municipales‭ (‬el jefe del clan debe aportar,‭ ‬además,‭ ‬otra cédula,‭ ‬esta colectiva,‭ ‬en la que se describe a todos los miembros del grupo‭)‬.‭ ‬Plenamente vigente hasta mediados de‭ ‬2015,‭ ‬este‭ “‬carné de nómada‭” ‬salva temporalmente al gitano vagante del sistema educativo estatal.‭ ‬En Bélgica,‭ ‬un‭ “‬carné de identidad de apátrida‭”‬,‭ ‬renovado cada tres meses,‭ ‬permitía también la vigilancia minuciosa del nomadismo,‭ ‬con el efecto colateral de librar a los niños de las garras de la Escuela.
En Alemania,‭ ‬el Pogrom se manifiesta con toda su crudeza,‭ ‬bajo las coordenadas de un racismo desnudo que alcanza la cota decisiva de la eliminación física.‭ ‬Decretos de expulsión en los siglos XV,‭ ‬XVI y XVII‭; ‬y ordenanzas de detención y ejecución inmediatas desde el siglo XVIII,‭ ‬en una prefiguración casi exacta de la‭ “‬solución final‭” ‬nazi.‭ ‬M.‭ ‬Block nos ha transcrito la ordenanza promulgada en Aquisgrán,‭ ‬en‭ ‬1728:

‭“‬Hemos decidido que si se divisa en el territorio de Aquisgrán a estos gitanos,‭ ‬bandidos armados y agrupados,‭ ‬y a otras bandas sin ley,‭ ‬se nos informe inmediatamente con el fin de mandar contra ellos la milicia necesaria‭; ‬y la persecución se llevará a cabo con celo,‭ ‬al son de las campanas.‭ ‬En caso de ser alcanzados,‭ ‬lo mismo si los gitanos resisten como si no,‭ ‬serán ejecutados inmediatamente.‭ ‬De todas formas,‭ ‬a aquellos a quienes sorprendieran y no pasaran a la contraofensiva,‭ ‬se les concederá como máximo media hora para arrodillarse e implorar,‭ ‬si así lo desean,‭ ‬del Todopoderoso,‭ ‬el perdón de sus pecados y prepararse para la muerte…‭” (‬citado por J.‭ ‬P.‭ ‬Clébert‭)‬.

La sombra de este Pogrom visceral se proyectará en Alemania hasta el final de la II Guerra Mundial.‭ ‬La cámara de gas fue el destino,‭ ‬en‭ ‬1945,‭ ‬de los‭ ‬400.000‭ ‬gitanos recluidos en campos de concentración.‭ ‬Terminada la guerra,‭ ‬el Gobierno Federal inaugura la fase del Programa.‭
‬En el Este de Europa,‭ ‬el modelo se ve alterado por una circunstancia relevante:‭ ‬la esclavitud romaní,‭ ‬que no puede darse por definitivamente cancelada hasta mediados del siglo XIX.‭ ‬Los gitanos pertenecían en cuerpo y alma a los soberanos y a los señores,‭ ‬jefes guerreros y terratenientes.‭ ‬Se vendían por familias enteras,‭ ‬adultos y niños,‭ ‬casi como ganado,‭ ‬en mercados terribles…‭ ‬En toda esta zona,‭ ‬el Programa se afirma bajo el período comunista,‭ ‬cuando los romaníes son considerados ciudadanos como los demás,‭ ‬en ausencia de toda discriminación.‭ ‬Tras el fracaso del socialismo real,‭ ‬se reactivará la pasión nómada de los romaníes,‭ ‬que empezarán a dispersarse por el área,‭ ‬recalando en distintos países‭ —‬en todos ellos,‭ ‬con la Escuela como avanzadilla,‭ ‬les aguardará la versión capitalista del Programa…
En el Norte de Europa,‭ ‬los gitanos padecen en muy menor medida los horrores del Pogrom,‭ ‬pudiéndose desenvolver con considerable libertad,‭ ‬conservando mejor su idiosincrasia,‭ ‬confundiéndose y hasta mezclándose con otros grupos nómadas.‭ ‬Menos afectados por el Pogrom,‭ ‬caerán no obstante por completo en las redes del Programa,‭ ‬intensificado allí donde arraigan las administraciones‭ “‬bienestaristas‭”‬.

‭3) ‬EL ALTERICIDIO SOCIALCÍNICO DEL PUEBLO ROM COMO EXPRESIÓN DEL DEMOFASCISMO. A MODO DE RECAPITULACIÓN TEÓRICA

‬1‭)
Las comunidades gitanas están padeciendo en la actualidad un proyecto de destrucción de su idiosincrasia histórica que utiliza la Escuela‭ (‬predicándola‭ “‬intercultural‭”) ‬como herramienta fundamental.‭ ‬Este altericidio no es estructuralmente distinto del que aflige asimismo tanto a los pueblos indígenas de América,‭ ‬África,‭ ‬Asia,‭ ‬Oceanía y los medios fríos polares como a los habitantes de los entornos rural-marginales occidentales‭; ‬y apunta hacia la universalización de una forma de conciencia que hemos nombrado Subjetividad Única y que se reconoce en los atributos caracteriológicos,‭ ‬en la conformación de la personalidad,‭ ‬del‭ “‬individuo‭” ‬auto-coaccionado occidental.

‬2‭)
En este sentido,‭ ‬el altericidio infligido al pueblo Rom puede designarse también‭ “‬integración‭”‬.‭ ‬Como expediente de disolución de la Diferencia en Diversidad,‭ ‬la asimilación de los colectivos gitanos constituye un modo de contribuir a la globalización del capitalismo liberal occidental‭; ‬es decir,‭ ‬a la universalización de su manera económica,‭ ‬de su forma político-ideológica‭ (‬el demofascismo,‭ ‬en nuestros términos‭) ‬y del perfil psicológico dominante en sus sociedades:‭ ‬el Policía de Sí Mismo contemporáneo.

‬3‭)
Hemos visto de qué modo la Escuela propende ese tipo de carácter,‭ ‬erigiendo al estudiante en profesor de sí mismo,‭ ‬damnificado de sí,‭ ‬auto-domesticador.‭ ‬Se transfieren al objeto de la dominación prerrogativas del sujeto,‭ ‬se conceden a las víctimas poderes y funciones de los victimarios.‭ ‬Y nos encontramos al alumno asistiendo voluntariamente a las sesiones,‭ ‬interviniendo en la confección del currículum,‭ ‬dándose a sí mismo las clases mediante las nuevas dinámicas participativas,‭ ‬auto-evaluándose,‭ ‬implicándose en la gestión de los Centros‭ —‬es decir,‭ ‬en el control institucional de su propia actividad…‭ ‬En este punto,‭ ‬la Escuela reproduce con fidelidad un proceso en expansión,‭ ‬que se registra en muy diversos ámbitos del capitalismo tardío:‭ ‬obreros que reciben acciones de las empresas y casi devienen‭ “‬patronos de sí‭”; ‬presos que,‭ ‬en los módulos de respeto,‭ ‬actúan como carceleros de sus compañeros y también de sí mismos‭; ‬colaboración ciudadana con la policía,‭ ‬de modo que todos vigilamos a todos,‭ ‬por lo que la comunidad se auto-vigila de hecho,…‭ ‬En una etapa anterior,‭ ‬la‭ ‬auctoritas se dulcificó:‭ ‬profesores amistosos,‭ “‬alumnistas‭”; ‬funcionarios de prisiones con hechuras de psico-socio-terapeutas‭; ‬empresarios‭ “‬obreristas‭”‬,‭ ‬socialmente sensibles,‭ ‬que facilitaban a sus empleados un acceso ventajoso a la vivienda o les procuraban viajes baratos para las vacaciones‭; ‬policías humanitarios,‭ “‬de proximidad‭”‬,…‭ ‬Pero el ascenso definitivo del demofascismo se expresa en la auto-coerción,‭ ‬en la auto-vigilancia,‭ ‬asunto,‭ ‬decía H.‭ ‬P.‭ ‬Dreitzel,‭ ‬citando a N.‭ ‬Elias,‭ ‬de‭ “‬hombres muy civilizados‭”‬,‭ ‬moldeados durante siglos para la atemperación‭ —‬represión amortiguadora‭— ‬de su propio comportamiento.‭ ‬Es el reino planetario del Policía de Sí Mismo,‭ ‬que quiere borrar todo rastro del muy insumiso Pueblo Gitano Tradicional‭ (‬identificable hasta mediados del siglo XX o un poco más allá‭)‬.

‬4‭)
¿Por qué hemos elegido el término‭ “‬demofascismo‭”? ‬Porque la modalidad de gestión del espacio social que caracteriza a la democracia capitalista reproduce rasgos fundamentales,‭ ‬definitorios,‭ ‬de los fascismos históricos‭ (‬alemán e italiano‭)‬.‭ ‬En primer lugar,‭ ‬el expansionismo militar e ideológico‭ —¿‬no estamos ya en la III Guerra Mundial,‭ ‬como atestiguan las operaciones bélicas en Irak,‭ ‬Afganistán,‭ ‬Siria,‭ ‬Libia,‭ ‬Palestina,‭ ‬África Negra,‭ ‬etcétera‭? ‬En segundo,‭ ‬la docilidad monstruosa y enigmática de las poblaciones:‭ ‬igual que los alemanes‭ “‬quisieron‭” ‬el fascismo y participaron voluntariamente en todo lo que desbrozó el camino a Auschwitz,‭ ‬como corroboran los estudios de Ch.‭ ‬Browning‭ (‬1992‭)‬,‭ ‬D.‭ ‬H.‭ ‬Goldhagen‭ (‬1998‭)‬,‭ ‬H.‭ ‬Arendt‭ (‬2012‭)‬,…,‭ ‬nosotros toleramos y aceptamos las guerras y los holocaustos contemporáneos,‭ ‬regidos como ayer por intereses bio-económicos,‭ ‬político-ideológicos y geo-estratégicos,‭ ‬y alentadores de un imperialismo cultural y ético-jurídico.‭
La obra de D.‭ ‬H.‭ ‬Goldhagen constituye un estudio socio-empírico que corrobora la participación desinteresada‭ (‬con frecuencia entusiasta,‭ ‬fervorosa‭) ‬de muchísimos alemanes‭ “‬del montón‭”‬,‭ “‬corrientes‭”‬,‭ ‬de todas las categorías sociales,‭ ‬de todas las edades,‭ ‬hombres,‭ ‬mujeres y niños,‭ ‬en el hostigamiento a los judíos y,‭ ‬a un nivel más general,‭ ‬en la escala de persecución que allanó el camino a Auschwitz.‭ ‬Muy a menudo no eran nazis,‭ ‬ni funcionarios,‭ ‬ni alegaban obediencia debida:‭ ‬vejaban‭ ‬motu propio y eran alemanes‭ “‬de lo más normal‭”‬.‭ ‬Las analogías con el anti-gitanismo popular son inquietantes…
Cabe ubicar también el estudio de Ch.‭ ‬Browning en esa línea de atribución de responsabilidad a la sociedad civil en general,‭ ‬a la ciudadanía toda‭ (‬y no solo a los líderes,‭ ‬formaciones políticas,‭ ‬resortes del Estado‭)‬,‭ ‬por el genocidio.‭ ‬La población alemana en su conjunto fue responsable del holocausto,‭ ‬como el conjunto de la ciudadanía occidental estaría obligado a responder hoy de las guerras neo-imperialistas desatadas en varios continentes.‭ ‬La reacción a tales masacres,‭ ‬a las de ayer lo mismo que a las de hoy,‭ ‬cierra todas las puertas a la esperanza:‭ ‬ausencia de explicaciones,‭ ‬aceptación de la infamia y hasta cooperación con el agresor.
Según H.‭ ‬Arendt,‭ ‬A.‭ ‬Eichmann,‭ ‬jerarca nazi involucrado en el diseño de la solución final,‭ ‬no estaba clínicamente enfermo,‭ ‬no constituía un exponente de insania moral,‭ ‬no se podía identificar con un sádico o con un monstruo.‭ ‬Como otros organizadores del genocidio,‭ ‬la mayoría con estudios universitarios,‭ ‬muy respetados por sus vecinos,‭ ‬cuidadores del bienestar de sus familias,‭ ‬etc.,‭ ‬Eichmann era un hombre‭ “‬normal‭”‬,‭ “‬corriente‭”‬,‭ “‬del montón‭” —‬concluye la escritora.‭ ‬Tan corriente y normal como nosotros,‭ ‬que compartimos con él un rasgo decisivo y que nos convierte en cómplices‭ (‬algo más y algo menos que responsables‭) ‬del horror del planeta:‭ ‬una docilidad insuperable‭ —‬Eichman fue un ciudadano ejemplar,‭ ‬observador escrupuloso de la ley.‭ “‬Toda docilidad es potencialmente homicida‭”‬:‭ ‬así releemos las tesis de H.‭ ‬Arendt sobre la banalidad del mal…‭ ‬Por ello,‭ ‬los gitanos,‭ ‬diezmados también en Auschwitz,‭ ‬tienen motivos para temernos,‭ ‬para desconfiar de nosotros‭ —‬los buenos ciudadanos occidentales,‭ ‬orgullosos de nuestras leyes,‭ ‬dóciles hasta el crimen‭—‬,‭ ‬aunque nos acerquemos con una sonrisa en los labios y troquemos las cámaras de gas por aulas interculturales.
Superviviente de los campos de concentración,‭ ‬P.‭ ‬Levi señala asimismo la absoluta normalidad psicológica de los profesionales que,‭ ‬con la mayor naturalidad,‭ ‬se aplicaban al desempeño de su labor cívica en aquellos centros de exterminio…‭ ‬No encontró allí demonios‭ —‬nos confesó‭—‬,‭ ‬sino funcionarios:‭ “‬Seres humanos medios,‭ ‬medianamente inteligentes,‭ ‬medianamente malvados:‭ ‬salvo excepciones,‭ ‬no eran monstruos‭; ‬tenían nuestro mismo rostro‭ (…)‬.‭ ‬Eran en su mayoría gente gregaria y funcionarios vulgares y diligentes:‭ ‬unos pocos fanáticamente persuadidos por la palabra nazi,‭ ‬muchos indiferentes,‭ ‬o temerosos del castigo,‭ ‬o deseosos de hacer carrera,‭ ‬o demasiado obedientes‭” (‬2005,‭ ‬p.‭ ‬269‭)‬.
El tercer rasgo que nuestros regímenes socio-políticos comparten con los fascismos históricos consiste,‭ ‬precisamente,‭ ‬en la aversión a la Diferencia,‭ ‬resuelta en el nazismo como aplastamiento sin más,‭ ‬como eliminación física del sujeto distinto‭ (‬judío,‭ ‬comunista,‭ ‬homosexual,‭ ‬gitano,…‭)‬,‭ ‬y efectuada hoy como‭ “‬integración‭”‬,‭ ‬como absorción de la otredad,‭ ‬tras un trabajo previo de rectificación de sus caracteres peligrosos o inquietantes.

‬5‭)
Estas correspondencias,‭ ‬estas similitudes,‭ ‬contrarrestadas por dos‭ “‬novedades‭” ‬en el fascismo democrático‭ (‬la auto-coerción,‭ ‬tras la dulcificación de las figuras de autoridad,‭ ‬amparadas en lo sucesivo en una violencia simbólica preferencial que restringe el uso de la violencia física‭; ‬y la disolución de la Diferencia amenazante en Diversidad inocua‭)‬,‭ ‬se ven propiciadas por una circunstancia subrayada desde distintas tradiciones críticas‭ (‬Escuela de Frankfürt,‭ ‬con T.‭ ‬W.‭ ‬Adorno y W.‭ ‬Benjamin particularmente‭; ‬Teoría Francesa,‭ ‬tras M.‭ ‬Foucault y G.‭ ‬Deleuze‭; ‬Escuela de Grenoble,‭ ‬de J.‭ ‬Baudrillard a M.‭ ‬Maffesoli,‭ ‬convergiendo con E.‭ ‬Subirats y otros críticos actuales del Productivismo‭) (‬1‭)‬.‭ ‬Cabe formularla de este modo:‭ ‬los conceptos epistemológicos y filosóficos centrales,‭ ‬los postulados de fondo,‭ ‬los presupuestos teóricos que rigen,‭ ‬desde lo no-manifiesto,‭ ‬el liberalismo,‭ ‬el fascismo y el estalinismo son,‭ ‬a grandes rasgos,‭ ‬los mismos‭ —‬un legado de la cultura clásica occidental,‭ ‬con su fundamento grecorromano y su tintura cristiana,‭ ‬reelaborado metódicamente por la Ilustración.‭ ‬Esta raigambre filosófico-epistemológica,‭ ‬esta cimentación compartida‭ (‬que resulta absolutamente extraña,‭ ‬distante y contraria a los sujetos inconformes extra-occidentales,‭ ‬los gitanos y los indígenas entre ellos‭) ‬posibilitarían la transición de una plataforma a otra‭ —‬de la democracia liberal al fascismo,‭ ‬en nuestro caso.
Así podemos enunciar los componentes de semejante afinidad profunda entre liberalismo,‭ ‬fascismo y estalinismo:
.-‭ ‬Concepto‭ “‬cósico‭” ‬de Verdad,‭ ‬que confiere a determinadas Minorías Esclarecidas una labor de Misionerismo Social‭ (‬elitismo intelectual y moral,‭ ‬encarnado en las camarillas de Hitler,‭ ‬los cuadros del Partido Comunista y los expertos de nuestras Universidades‭)‬.
Esta concepción de la Verdad,‭ ‬contra la que se batiera F.‭ ‬Nietzsche‭ (‬Sobre Verdad y Mentira en sentido extramoral‭)‬,‭ ‬deriva de la todavía vigente teoría clásica del conocimiento,‭ ‬también denominada Teoría del Reflejo o Epistemología de la Presencia‭ (‬J.‭ ‬Derrida‭)‬.‭ ‬Atrincherada en el sentido común no menos que en las cavernas del cientificismo,‭ ‬está viendo cómo,‭ ‬frente a ella,‭ ‬se constituye un nuevo paradigma,‭ ‬antagónico,‭ ‬que se ha nombrado Epistemología de la Praxis.‭ ‬Debe a K.‭ ‬Korsch su prefiguración histórica:‭ ‬el criterio de verdad del análisis no dependerá ya de los controles técnicos del método,‭ ‬sino de su implicación en la praxis concreta del sujeto de la contestación.‭ ‬No podemos detenernos en esta cuestión,‭ ‬de extremada importancia,‭ ‬pues nos aleja del objeto de este escrito.‭ ‬Nos contentaremos con recoger unos parágrafos que insinúan su alcance:

‭“‬Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo‭ «‬tal y como verdaderamente ha sido‭»‬.‭ ‬Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro‭ (…)‬.‭ ‬El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como a los que lo reciben.‭ ‬En ambos casos es uno y el mismo:‭ ‬prestarse a ser instrumento de la clase dominante.‭ ‬En toda época ha de intentarse arrancar la tradición al respectivo conformismo que está a punto de subyugarla‭ (…)‬.‭ ‬El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza solo es inherente al historiador que está penetrado de lo siguiente:‭ «‬tampoco los muertos‭» ‬estarán seguros ante el enemigo cuando este venza.‭ ‬Y ese enemigo no ha cesado de vencer‭” (‬Benjamin,‭ ‬1975,‭ ‬p.‭ ‬180-1‭)‬.

‭“‬Quisiera sugerir una manera distinta de avanzar hacia una nueva economía de las relaciones de poder que sea a la vez más empírica,‭ ‬más directamente ligada a nuestra situación presente y que implique además relaciones entre la teoría y la práctica.‭ ‬Ese nuevo modo de investigación consiste en tomar como punto de partida la forma de resistencia a cada uno de los diferentes tipos de poder‭” (‬Foucault,‭ ‬1980,‭ ‬p.‭ ‬28-9‭)‬.

‭“‬Solo en la mente depauperada del historiador aparece la historia como un proceso consumado susceptible de petrificarse en enunciados fijos.‭ ‬Y,‭ ‬sin embargo,‭ ‬cada etapa histórica reactualiza el pasado en consonancia con sus aspiraciones presentes,‭ ‬cada momento revolucionario crea su propia‭ «‬tradición‭» ‬olvidando del pasado lo pasado‭” (‬Subirats,‭ ‬1973,‭ ‬p.‭ ‬9-10‭)‬.

‭“‬El ataque a esta razón,‭ ‬que históricamente coincide con el‭ «‬logos‭» ‬de la dominación,‭ ‬es la primera tarea que ha de abordar la filosofía crítica.‭ ‬Esta,‭ ‬en la medida en que asume la defensa del individuo determinado frente a los poderes establecidos y hace suya la causa de la conservación del sujeto empírico que el progreso capitalista amenaza y destruye efectivamente,‭ ‬tiene que identificarse también con el sujeto de la protesta y las formas más radicales de resistencia frente a estos poderes‭ (…)‬.‭ ‬Su solidaridad con el individuo social,‭ ‬para el cual pretende ser un modo de su defensa,‭ ‬solo se concreta allí donde su crítica y las categorías teóricas que emplea se articulan de una manera transparente con formas de resistencia colectiva‭” (‬Subirats,‭ ‬1979,‭ ‬p.‭ ‬9-10‭)‬.

.-‭ ‬Fines sublimes que justifican cualquier medio‭ (‬Nación Aria,‭ ‬Paraíso Comunista,‭ ‬Comunidad Liberal de Grandes Dimensiones‭)‬.
Patria,‭ ‬Reino de la Libertad y Estado de Derecho:‭ ‬fines excelsos que no constituyen más que abstracciones y que acarrearon las masacres que se temía M.‭ ‬Bakunin,‭ “‬farsas sangrientas‭” ‬en la acepción de A.‭ ‬France y E.‭ ‬M.‭ ‬Cioran.‭ ‬La abstracción se convierte en ideal,‭ ‬y el ideal en fin sublime:‭ ‬ante esta secuencia,‭ ‬consagrada en nuestra tradición cultural,‭ ‬los medios no son dignos de tener en cuenta‭ —‬así lo establece la racionalidad instrumental,‭ ‬estratégica,‭ ‬en la que se halla larvado el principio de Auschwitz.
.-‭ ‬Utopía eugenista del Hombre Nuevo‭ (‬Ario nazi,‭ ‬Obrero Consciente,‭ ‬Ciudadano Ejemplar‭)‬.‭
‬La crítica de ese‭ “‬utopismo eugenista‭” ‬ha atravesado toda la historia cultural de la modernidad,‭ ‬desde F.‭ ‬Nietzsche y M.‭ ‬Bakunin hasta M.‭ ‬Heidegger o G.‭ ‬Agamben,‭ ‬entre tantos otros‭; ‬y,‭ ‬no obstante,‭ ‬sigue entronizado en nuestras prácticas pedagógicas y políticas.‭ ‬Iglesia,‭ ‬Escuela y Estado han alimentado y siguen alimentando un mismo prejuicio.‭ “¿‬Qué prejuicio,‭ ‬qué dogma teológico,‭ ‬comparten la Iglesia,‭ ‬la Escuela y el Estado a la hora de percibir al Hombre y determinar qué hacer con él,‭ ‬qué hacer de él‭?”‬,‭ ‬se preguntaba M.‭ ‬Bakunin.‭ ‬Su respuesta sienta una de las bases de la crítica contemporánea del autoritarismo intelectual,‭ ‬del elitismo,‭ ‬de la ideología del experto y de la función demiúrgica de los educadores:‭ ‬en los tres casos,‭ ‬se estima que el hombre es genéricamente‭ “‬malo‭”‬,‭ ‬constitucionalmente malvado,‭ ‬defectuoso al menos,‭ ‬y que se requiere por tanto una labor refundadora de la subjetividad‭ —‬intervención pedagógica en la conciencia de la gente,‭ ‬moldeamiento sistemático del carácter…‭ ‬Sacerdotes,‭ ‬profesores y funcionarios se aplicarán,‭ ‬en turbia solidaridad,‭ ‬a la reinvención del ser humano,‭ ‬a la reforma moral de la población,‭ ‬en un proyecto estrictamente eugenésico,‭ ‬guiado por aquella ética de la doma y de la cría denunciada por F.‭ ‬Nietzsche.

‭“‬Porque el Estado,‭ ‬y esto constituye su rasgo característico y fundamental,‭ ‬todo Estado,‭ ‬como toda teología,‭ ‬supone al hombre esencialmente malvado,‭ ‬malo.‭ [‬A él incumbiría‭] ‬hacerlo bueno,‭ ‬es decir,‭ ‬transformar el hombre natural en ciudadano‭ (…)‬.‭ ‬Toda teoría consecuente y sincera del Estado está esencialmente fundada en el principio de‭ «‬autoridad‭»‬,‭ ‬esto es,‭ ‬en esa idea eminentemente teológica,‭ ‬metafísica,‭ ‬política,‭ ‬de que las masas,‭ ‬siempre incapaces de gobernarse,‭ ‬deberán sufrir en todo momento el yugo bienhechor de una sabiduría y una justicia que,‭ ‬de una manera o de otra,‭ ‬les será impuesta desde arriba‭” (‬Bakunin,‭ ‬2010,‭ ‬p.‭ ‬62-7‭)‬.

.-‭ ‬Reificación de la población‭ (‬como Raza,‭ ‬como Clase,‭ ‬como Ciudadanía‭)‬.
La reificación de la población alcanza en Occidente cotas de verdadera obsesión,‭ ‬de manía.‭ ‬Se forja una categoría,‭ ‬un concepto,‭ ‬un esquema‭; ‬y,‭ ‬a continuación,‭ ‬se‭ “‬encierra‭” ‬en él a un sector de la comunidad,‭ ‬segregándolo del resto y fijándolo a una identidad artificial,‭ ‬postulada.‭ ‬Y tenemos entonces‭ “‬niños‭” (‬I.‭ ‬Illich‭)‬,‭ “‬clase trabajadora‭” (‬J.‭ ‬Baudrillard‭)‬,‭ ‬géneros definidos con validez universal,‭ ‬razas cristalizadas en una pureza inmune a la historia,‭ “‬ciudadanos‭” ‬descorporizados en los que se anudan derechos y deberes,‭ “‬terroristas‭” ‬que es lícito ejecutar extrajudicialmente,‭ “‬primitivos‭” ‬y‭ “‬salvajes‭” ‬que deben ser civilizados,‭ ‬etc.‭ ‬Por elaborar‭ “‬razas‭”‬,‭ “‬clases‭” ‬y‭ “‬ciudadanos‭”‬,‭ ‬negando a los hombres reales,‭ ‬de carne y hueso,‭ ‬a los animales humanos‭; ‬por asignar a tales categorías,‭ ‬a tales emblemas o puntos vacíos,‭ ‬una misión histórica,‭ ‬que exigía siempre la eliminación del individuo empírico encerrado a su vez en la categoría opuesta‭ (‬raza inferior,‭ ‬clase enfrentada,‭ ‬sujeto incívico‭)‬,‭ ‬nuestra civilización ha terminado arraigando en el‭ “‬horror de la muerte administrada‭” (‬Carrión Castro,‭ ‬2014,‭ ‬p.‭ ‬135‭)‬.
.-Presuposición de una razón histórica universal‭ (‬línea teleológica de‭ “‬progreso‭” ‬que se resolvería en la supremacía de la Excelencia Genética,‭ ‬en aquel Reino de la Libertad donde la Humanidad oprimida hallaría su redención última,‭ ‬en el Fin de la Historia demo-liberal‭)‬.
Toda esta embriaguez de idealismo,‭ ‬auténtica captura por la metafísica,‭ ‬halla su cifra epistemológica en el concepto de razón histórica objetiva que,‭ ‬como ha recordado E.‭ ‬Subirats,‭ ‬se halla incardinado en nuestra tradición cultural y encuentra en I.‭ ‬Kant un momento decisivo de reelaboración,‭ ‬traspasándose incólume a G.‭ ‬Hegel y a K.‭ ‬Marx.‭ ‬El comunismo y no menos el fascismo,‭ ‬lo mismo que el liberalismo‭ (‬donde se inserta la modalidad social que propone un Estado del Bienestar‭)‬,‭ ‬pueden considerarse exponentes particularmente nítidos de una tal‭ “‬racionalidad destructiva‭”‬:

‭“‬La razón en Kant ya no trabaja en modo alguno para satisfacer las necesidades o reproducir la existencia de los individuos concretos,‭ ‬es decir,‭ ‬históricos,‭ ‬determinados,‭ ‬de carne y hueso,‭ ‬que actúan y viven en una sociedad dada.‭ ‬La razón kantiana,‭ ‬y su muy penoso trabajo,‭ ‬solo se cumple en favor de un sujeto vacío‭ (‬el sujeto trascendental‭) ‬que es puro poder,‭ ‬pura potencia de dominación,‭ ‬y nada más:‭ ‬un sujeto lógico y,‭ ‬según la misma formulación de Kant,‭ ‬un punto vacío.‭ ‬Este punto vacío,‭ ‬portador de la razón y sus intereses,‭ ‬coincide históricamente y define concretamente en su abstracción al sujeto burgués‭” (‬1979,‭ ‬p.‭ ‬40-3‭)‬.

.-‭ ‬Desconsideración del dolor empírico del individuo‭ (‬Auschwitz,‭ ‬el Gulag,‭ ‬Guantánamo‭)‬.‭
‬La noción del‭ “‬dolor‭” ‬en I.‭ ‬Kant resulta paradigmática de esta omisión homicida.‭ ‬En palabras de E.‭ ‬Subirats:

‭“‬En Kant,‭ ‬la separación entre la conservación del individuo empírico y los intereses de la razón alcanza una forma ejemplar que va a ser definitiva para toda la época moderna hasta el periodo de su decadencia‭ (…)‬.‭ ‬La‭ «‬economía de la razón‭» ‬designa una forma de la autoconservación que no afecta ya a la totalidad del individuo humano,‭ ‬sino a la razón misma considerada como realidad autónoma‭ (…)‬.‭ ‬En cuanto a la noción de‭ «‬dolor‭» (…)‬,‭ ‬es una atribución empírica del sujeto y define al sufrimiento histórico que produce el progreso de la razón como su reverso o su negación‭ (…)‬.‭ ‬Pero la filosofía kantiana de la historia legitima este dolor cultural e histórico del individuo,‭ ‬que soporta el imperativo de la razón universal y abstracta como un mal menor‭ (…)‬.‭ ‬Estos dos conceptos determinan la figura de la razón destructiva.‭ ‬La teoría de la cultura de Kant,‭ ‬con su desprecio de la muerte,‭ ‬del dolor y de la desesperanza del individuo,‭ ‬no hace más que contraponer de manera ostensible los intereses empíricos de este a los intereses universales y apodícticos de una razón pura‭; ‬no hace más que oponer la razón a la conservación‭ (…)‬.‭ ‬La economía de la razón sustituye sedicentemente la conservación del individuo empírico por su propia conservación como realidad social supraindividual‭; ‬y el desprecio por el dolor,‭ ‬a su vez,‭ ‬legitima de antemano el avasallamiento de este mismo individuo empírico al paso del progreso histórico de la razón‭ (…)‬.‭ ‬La razón destructiva es el‭ «‬logos‭» ‬de la dominación moderna‭” (‬1979,‭ ‬p.‭ ‬40-3‭)‬.

.-‭ ‬Concepción de la Naturaleza como‭ “‬objeto‭”‬,‭ ‬de conocimiento y de explotación,‭ ‬sobre la que descansa la lógica productivista‭ (‬el exterminio como empresa,‭ ‬el estajanovismo,‭ ‬la sacralización del crecimiento‭)‬.
Para el gitano,‭ ‬como en cierta medida también para el rural-marginal y de forma muy neta para el indígena,‭ ‬el medio ambiente y el hombre no son realidades separadas,‭ ‬aquel al servicio de este,‭ ‬investigado y explotado por este‭; ‬no existen como entidades definibles,‭ ‬sino que se funden en una totalidad eco-social expresada en la Comunidad‭ (‬2‭)‬.
Y podríamos añadir,‭ ‬a otro nivel,‭ ‬para reforzar la afinidad entre las tres formaciones:‭ ‬culto a los trascendentalismos y a las incondicionalidades,‭ ‬a los postulados,‭ ‬a las peticiones de principio‭; ‬Universalismo que odia la singularidad y combate los localismos/particularismos contra-hegemónicos‭; ‬institución del‭ “‬individuo‭” ‬como entidad sociológica,‭ ‬axiológica y epistemológica central‭; ‬mercantilismo que reduce todas las realidades al valor de cambio‭; ‬racionalidad técnica,‭ ‬de dominante económico-burocrática‭; ‬logicismo y formalización abusiva en la argumentación‭; ‬etc.

6‭)
La‭ “‬extinción del pueblo gitano por la vía pacífica de la integración‭” (‬B.‭ ‬Leblon‭) ‬aparece,‭ ‬así,‭ ‬como un capítulo o una manifestación del ascenso del demofascismo.‭ ‬Tal altericidio,‭ ‬alentado,‭ ‬cuando no delineado,‭ ‬por las administraciones,‭ ‬por los aparatos estatales,‭ ‬puede hoy seguir avanzando gracias a la praxis de una fuerza en consolidación.‭ ‬Nos referimos a la‭ ‬troupe de los sociales:‭ ‬maestros,‭ ‬profesores y educadores sociales‭; ‬trabajadores,‭ ‬asistentes y activistas sociales‭; ‬psicólogos,‭ ‬sociólogos,‭ ‬psico-sociólogos y demás investigadores sociales‭; “‬ONGentes‭” ‬y otros miembros de asociaciones humanitarias‭; ‬terapeutas,‭ ‬asesores y mediadores sociales‭; ‬etc.,‭ ‬etc.,‭ ‬etc.‭
Aferrados a ideologías progresistas‭ (‬liberales,‭ ‬liberal-sociales,‭ ‬socialistas,‭ ‬populistas de izquierda,‭ ‬socialdemócratas clásicas,‭ ‬bienestaristas de nueva planta,‭ ‬comunitaristas,‭ ‬socialcivilistas,…‭)‬,‭ ‬los integrantes de esta columna sociómana incurren en aquella figura del cinismo moderno que P.‭ ‬Sloterdijk definió como un‭ “‬saber lo que se hace y seguir adelante‭” (‬3‭)‬.‭ ‬No estamos ya ante el mero auto-engaño de F.‭ ‬Nietzsche,‭ ‬ante la mentira interior auto-racionalizadora.‭ ‬Nos hallaríamos frente a una praxis consciente de sí,‭ ‬sabedora de todo,‭ ‬que concilia la disolución de la diferencia en los hechos con el respeto al otro y la tolerancia en los dichos‭; ‬la destrucción de la alteridad en lo real con la defensa del pluralismo en lo ideal‭; ‬la aniquilación de la idiosincrasia extraña en la práctica con el amor al prójimo,‭ ‬la solidaridad y el humanitarismo en la teoría.‭ ‬I.‭ ‬Illich se refirió a este ejercicio con una expresión clarificadora:‭ “‬tolerancia terapéutica‭” —“‬solo te tolero en tu diferencia
porque sé que me dejarás volverte semejante a mí‭” (‬4‭)‬.
Este socialcinismo,‭ ‬de temible expansibilidad,‭ ‬se ve aquejado de aquel Síndrome de Viridiana que reflejara L.‭ ‬Buñuel en su film de‭ ‬1961‭ (‬5‭) —‬y que,‭ ‬en pocas décadas,‭ ‬se ha ido trasvasando desde los medios caritativos cristianos hasta el ámbito contiguo del progresismo institucional y civil.‭ ‬He aquí los pasos de la afección:
A‭) ‬Conmiseración social o socio-étnica ante las vicisitudes de un otro‭ (‬en términos coloquiales:‭ “‬Me das pena‭”)‬.
B‭) ‬Declaración de simpatía,‭ ‬amplificada en ocasiones hasta el extremo de la empatía‭ (“‬Me caes bien,‭ ‬y te comprendo‭”)‬.
C‭) ‬Disposición auxiliadora inmediata,‭ ‬de índole filantrópica o derivada de un tipo u otro de humanismo‭ (“‬Tengo que ayudarte‭”)‬.
D‭) ‬Exacción psicológica y moral‭ —‬retribución‭ “‬simbólica‭”‬,‭ ‬ganarse un Cielo‭ (“‬Hago estas cosas,‭ ‬luego soy un hombre consciente,‭ ‬comprometido,‭ ‬solidario,‭ ‬una gran persona‭”)‬.
E‭) ‬Rédito económico y/o político y/o cultural‭ (“‬Debo sufragar el coste de mi cooperación‭”‬.‭ “‬Puedo fortalecerte,‭ ‬si me permites comercializar tus productos‭”‬.‭ “‬En favor de tu Causa,‭ ‬mi empresa,‭ ‬mi organización política,‭ ‬mi libro,‭ ‬mi exposición fotográfica,‭ ‬mi película,‭ ‬mi doctorado…‭”)‬.‭
‬F‭) ‬Voluntad de intervención,‭ ‬de constitución,‭ ‬sobre la praxis del otro,‭ ‬corrigiéndola,‭ ‬reformulándola,‭ ‬reconduciéndola,‭ ‬llevándola de muy diversas maneras al terreno del Estado‭ ‬sensu stricto—burocracias del bienestar social‭— ‬o de los partidos políticos,‭ ‬sindicatos y asociaciones civiles‭ (“‬Hay aspectos mejorables en vuestra lucha‭”‬.‭ “‬Se podrían plantear de otro modo las cosas‭”‬.‭ “‬Podemos aportaros herramientas para el logro de vuestros objetivos‭”) (‬6‭)‬.

‬7‭)
El otro sobre el que se ha desatado la voracidad apenas sacrificial y sobradamente necrofílica del Síndrome de Viridiana se recluta entre los colectivos vulnerables o precarizados,‭ ‬discriminados o explotados,‭ ‬víctimas de un tipo u otro de violencia o maltrato:‭ ‬indigentes,‭ ‬pobres,‭ ‬mujeres vejadas,‭ ‬inmigrantes,‭ ‬niños desprotegidos,…‭ ‬Y gitanos,‭ ‬desde los tiempos del Programa.‭ ‬Entre los auxiliadores,‭ ‬agentes de una aproximación que cabe nombrar‭ “‬rapiñadora‭” (‬recuerda el modo en que los buitres acechan y caen sobre sus presas‭)‬,‭ ‬se hallan,‭ ‬ya lo hemos dicho,‭ ‬los burócratas de la asistencia social,‭ ‬los trabajadores y activistas sociales,‭ ‬no pocos investigadores,…‭ ‬Y los maestros,‭ ‬profesores y educadores afectos al interculturalismo,‭ ‬para el caso que nos ocupa.
Conocemos y deploramos el resultado:‭ ‬culmen de la des-gitanización,‭ ‬integración altericida.‭ “‬No más gitanos‭” ‬o,‭ ‬al menos,‭ “‬Gitaneidad borrada‭”‬…‭ ‬Dentro de ese efecto,‭ ‬abominable,‭ ‬se percibe otra consecuencia,‭ ‬no tan espectacular,‭ ‬y que toma la forma de una oposición al curso de las cosas,‭ ‬de una resistencia en la que esplende la rebeldía tradicional de los romaníes.‭ ‬Podemos leerla en aquellas palabras claras,‭ ‬duras y bellas,‭ ‬ya recogidas más arriba,‭ ‬de A.‭ ‬Carmona Fernández,‭ ‬consciencia desgarrada de un gitano que da escuela:‭ “‬Ojalá no sea al final cierto lo que digo‭; ‬pero,‭ ‬por este camino,‭ ‬los gitanos tendremos que disfrazarnos para defendernos de los que nos quieren salvar a toda costa‭” (‬p.‭ ‬22‭)‬.
Cuando penetraron en Europa,‭ ‬en el albor del siglo XV,‭ ‬los gitanos se disfrazaron de peregrinos devotos,‭ ‬para evitar hostilidades y persecuciones:

‭“‬En realidad,‭ ‬esos títulos nobiliarios‭ («‬condes‭»‬,‭ «‬duques‭») ‬eran falsificados o comprados a poseedores desconocidos y remotos,‭ ‬y aquellas peregrinaciones a Roma o Compostela no eran sino enmascaramientos para ser tolerados en las tierras de la Europa cristiana.‭ ‬La peregrinación,‭ ‬la penitencia,‭ ‬la resonancia nobiliaria,‭ ‬la idolatría al Papado‭ (‬rasgos profundos de la cultura europea de la época y muy concretamente de la vida española‭) ‬no son en los gitanos nómadas sino disfraces que les sirven para permanecer en los caminos y cruzar con cierta cautela las ciudades y las aldeas‭” (‬Grande,‭ ‬2005,‭ ‬p.‭ ‬118‭)

Cuando,‭ ‬a pesar de todo,‭ ‬se desencadenó el Pogrom,‭ ‬muchos se disfrazaron de campesinos,‭ ‬de simples mercaderes,‭ ‬de artistas…,‭ ‬y sortearon así la expulsión,‭ ‬la esclavitud,‭ ‬la cárcel,‭ ‬la muerte.‭ ¿‬Solo el disfraz puede salvar a los gitanos‭? ¿‬Podemos soñar un disfraz que los libre también del Programa‭? ‬Me temo Un Mundo que no…
——————–‭
NOTAS:
‭(‬1‭) ‬Véase‭ “‬Por qué hay que estudiar el poder‭” ‬de M.‭ ‬Foucault‭ (‬1980‭)‬.‭ ‬En esta breve composición,‭ ‬M.‭ ‬Foucault establece la afinidad entre liberalismo,‭ ‬estalinismo y fascismo,‭ ‬tanto a nivel de las categorías filosóficas fundadoras como de los procedimientos concretos empleados.‭ ‬Al encuentro de esa idea,‭ ‬que podemos rastrear también en los trabajos de Adorno‭ (‬1960‭) ‬y Horkheimer‭ (‬1986‭)‬,‭ ‬han corrido las tesis de E.‭ ‬Subirats‭ (‬1979‭)‬,‭ ‬entre otros.
‭(‬2‭) ‬Remitimos,‭ ‬en relación con este punto,‭ ‬a‭ “‬Lekil kuxlejal. Aproximaciones al ideal de vida entre los tseltales‭”‬,‭ ‬sugestivo artículo de A.‭ ‬Paoli‭ (‬2001‭)‬.
‭(‬3‭) ‬Véase el‭ “‬Prólogo‭” ‬de‭ ‬La Secta del Perro,‭ ‬de C.‭ ‬García Gual,‭ ‬en el que se refiere a P.‭ ‬Sloterdijk‭ (‬1993,‭ ‬p.‭ ‬11-16‭)‬.
‭(‬4‭) ‬Cita extraída del‭ “‬Prefacio‭” ‬compuesto por J.‭ ‬Robert y V.‭ ‬Borremans para‭ ‬Iván Illich.‭ ‬Obras reunidas I‭ (‬2006,‭ ‬p.‭ ‬17‭)‬.
‭(‬5‭) ‬Nos referimos a‭ ‬Viridiana,‭ ‬película estrenada por L.‭ ‬Buñuel en‭ ‬1961.
‭(‬6‭) ‬Para un desarrollo de esta problemática,‭ ‬remitimos a‭ “‬Socialcinismos.‭ ‬Conflictividad conservadora vs.‭ ‬autoconstrucción ética del sujeto‭”‬,‭ ‬último capítulo de nuestro ensayo‭ ‬Dulce Leviatán‭ (‬2014‭)‬.‭ ‬Una versión ligeramente modificada de este escrito ha aparecido en el número‭ ‬47‭ ‬de la revista catalana Temps de E´ducació‭ (‬Universidad de Barcelona,‭ ‬2015‭)‬.

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SALARIODEPENDENCIA

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Indigenismo with tags , , , , , , , , , , , , , on febrero 15, 2018 by Pedro García Olivo

(Flores ¿mortuorias? para el Comunalismo y la Laborofobia)

«Salariodependencia» es el nombre que puede recibir una de las mayores taras del sujeto moderno occidental. El Capitalismo convirtió esa condición casi en el corazón y la sangre de los seres humanos que había sistematizado y que, conscientemente, lo sustentaban. Pero no todo es «salariodependencia» sobre la Tierra, pues todavía quedan gentes que no se nos parecen…

El «comunalismo» de los pueblos originarios y la «laborofobia» de los clanes nómadas aparecieron como verdaderos diques de contención contra la apisonadora del salario capitalista. En la medida en que todavía quedan personas que subsisten a salvo del jornal o de la nómina, uno encuentra motivos para sonreír, aunque sea tristemente, y para soñar despierto, si bien en medio de la pesadilla de lo real.

Reúno, en este escrito, tres fragmentos, procedentes de obras distintas y redactados con diferentes registros estilísticos. Me encantan los textos irregulares, discontinuos, heterogéneos e incluso heteróclitos. De los libros, estimo sobremanera aquello que M. Blanchot llamó una vez «la ausencia de libro».

1. Salariodependencia
Existen dos formas de controlar a las poblaciones cuya eficacia ya ha sido suficientemente atestiguada en la modernidad:‭ ‬una,‭ ‬destinada a quienes padecen la mordedura de la pobreza,‭ ‬blancos discrecionales de la moralidad policíaca y de la jurisprudencia,‭ ‬consiste en abocarlos a un espacio de autodestrucción en el que se hibridan,‭ ‬cual enredadera monstruosa,‭ ‬la delincuencia,‭ ‬el comercio sexual y la adicción a las drogas‭; ‬otra,‭ ‬diseñada para los colectivos económicamente solventes,‭ ‬no siempre de la clase dominante,‭ ‬e incluso cada vez más de la dominada,‭ ‬radica en atornillarlos a las satisfacciones del consumo.‭

Los primeros,‭ ‬atenazados por la debilidad de sus medios de vida,‭ ‬la precariedad gestionada del empleo y el juego de la intocable discriminación social,‭ ‬incurren en toda suerte de‭ “‬ilegalismos útiles‭” (“‬reproductivos‭”‬,‭ ‬diría Foucault‭)‬,‭ ‬devastándose en una guerra más que nada interior que apenas sí pone en peligro al Sistema.‭ ‬Los segundos,‭ ‬para mantener a toda costa un tren de vida suntuoso o simplemente por encima de sus posibilidades,‭ ‬caen sin remedio en la trampa fácil de los préstamos,‭ ‬el endeudamiento y lo que cabría denominar‭ “‬salariodependencia‭” (‬depender del trabajo de cada día,‭ ‬del salario de cada día,‭ ‬para poder afrontar una cadena de pagos,‭ ‬incesantemente reanudada,‭ ‬que los condena casi de por vida a la explotación laboral y aleja del territorio cercado de su voluntad cualquier tentativa de huelga,‭ ‬absentismo o beligerancia política‭)‬.

Complementarias,‭ ‬estas dos estrategias tienen además en común la circunstancia de fundarse notoriamente en la esperanza.‭ ‬Esperanza,‭ ‬para los miserables,‭ ‬de un goce enloquecido y catártico‭; ‬de un furor de última hora‭; ‬disfrute de crepúsculo de todas las cosas,‭ ‬acechante la noche en que habrán de extraviarse para siempre los móviles y las razones‭; ‬placer apocalíptico,‭ ‬terrible,‭ ‬vengador…‭ ‬Esperanza,‭ ‬para los acomodados,‭ ‬de una existencia subrayada por los títulos de distinción,‭ ‬superioridad y buena estrella que confiere el tener y el exhibir.‭ ‬Esperanza,‭ ‬en los dos casos,‭ ‬de escapar de una vida inquietantemente vacía,‭ ‬huérfana de sentido,‭ ‬sin tragedia verdadera ni felicidad sostenible,‭ ‬raquítica y ruin como el espíritu de los hombres,‭ ‬desaborida,‭ ‬desangelada y desarreglada lo mismo que un beso amistoso,‭ ‬maquínica tal la Justicia,‭ ‬sin otro encanto que el de la crudeza y no menos exangüe que el perdón o los modales.

Inmune a las dos estratagemas,‭ ‬armado de desesperación,‭ ‬capaz de aceptar la falta de epopeya del existir,‭ ‬su sencillez animal,‭ ‬Basilio, mi amigo pastor, ni se siente atraído por el‭ ‬suicidio en placer de los desahuciados,‭ ‬ni dilapida neciamente capitales y energías solo para incrementar su prestigio entre los devotos de la Opulencia.‭ ‬Lúcido hasta la austeridad,‭ ‬sano de cuerpo y cerebro,‭ ‬no pide a la vida nada que esta no pueda darle sin constreñirlo.‭

Débil,‭ ‬confuso,‭ ‬intelectualizado,‭ ‬yo caí en las dos redes y me dejé dominar dos veces,‭ ‬ciego por exceso de Ilustración,‭ ‬estólido como todo hombre moderno.‭ ‬Jugué a acumular propiedades como por hechizo,‭ ‬demorándome después,‭ ‬con el impudor de un nuevo rico,‭ ‬en la ostentación jactanciosa de mis bienes supuestamente codiciables‭; ‬y me precipité más tarde por el abismo de la autodestrucción,‭ ‬ebrio de romántica pasión consuntiva…‭ ‬Tuve más de lo necesario,‭ ‬trabajando en lo que odiaba para poder permitírmelo.‭ ‬Y,‭ ‬cuando me cansé de despilfarrar,‭ ‬arriesgué mi propio fin sin darme cuenta de que también la sociedad que repudiaba había dictado los papeles de mi desobediencia.‭

Hijo de emigrantes sin trabajo,‭ ‬soñé vengar la mala suerte de mis padres derrochando aquello que nunca tuvieron.‭ ‬Hijo de trabajadores temerosos,‭ ‬anhelé retar lo indecible,‭ ‬desafiar el mayor peligro,‭ ‬vivir todas las experiencias desasosegantes.‭ ‬Hijo de padres esperanzados,‭ ‬perpetué no obstante un tiempo su vana fe en el porvenir.‭ ‬Alimenté,‭ ‬incluso,‭ ‬la esperanza anónima de los oprimidos:‭ ‬transformar la sociedad y redimir a las víctimas de la explotación por la vía de una militancia solidaria.‭

Mientras cuidaba mucho de presentarme en todas partes afectando la severidad y la pureza de un luchador esclarecido,‭ ‬consumía desaforadamente,‭ ‬en un acto de obediencia absoluta,‭ ‬y ataba así mi futuro a la alineación del empleo.‭ ‬Después,‭ ‬manteniendo todavía la pose de la consciencia comprometida y revolucionaria,‭ ‬sucumbí a la atracción de la vida tormentosa para,‭ ‬incapaz de herir a mis enemigos opresores,‭ ‬agredirme a mí mismo con saña estulta‭ ‬y ofender miseriosamente a quienes me estimaban.

Basilio, hombre de la oralidad y de la montaña, se ahorró esa múltiple degradación,‭ ‬liberándose a sí mismo y a nadie más,‭ ‬bastándose con los frutos de su trabajo autónomo y exprimiendo los placeres de la vida que no tienden a acabar con ella.‭ ‬Magnífico testimonio de un desesperar‭ ‬contestatario,‭ ‬su experiencia marginal,‭ ‬la de un hombre indomable,‭ ‬constituye,‭ ‬también,‭ ‬un muy‭ “‬pernicioso‭” ‬ejemplo de insumisión desengañada.‭ ‬Más daño hace,‭ ‬desde su soledad y su silencio,‭ ‬este pastor analfabeto a la siniestra conformación de la vida en los Estados modernos,‭ ‬que cualquiera de los tan explosivos,‭ ‬y bienintencionados,‭ ‬libros de crítica y denuncia.‭ ‬Mucho más que yo,‭ ‬saco roto de palabras.‭

2. Comunalismo
El “comunalismo” sobredetermina todos los aspectos de la vida cotidiana de los pueblos indios, pues se sitúa al nivel de la reproducción material, se inscribe en la lógica primera de la subsistencia. Como en el caso de las formas de autogobierno comunitario, la cancelación de la propiedad privada capitalista se reviste de formas diversas, adopta muy variadas soluciones, dentro de un concepto nítido e invariable –el concepto de la inalienabilidad del territorio del municipio, entendido como prohibición de la venta de parcelas locales a “extranjeros”, lo que supondría una disminución, una amputación, del organismo territorial de la comunidad.

La tierra de la comunidad no puede ser vendida porque no pertenece a nadie: la tierra de la comunidad es la comunidad misma. Los habitantes del pueblo viven de ella, siguiendo pautas familiares, comunales y cooperativas; y cualquier ataque a esa base común de la subsistencia será sufrida por todos.

En algunas localidades, como la oaxaqueña Juquila Vijanos, cada unidad familiar dispone de un lote de tierras, de donde extrae sus medios de alimentación; y, de hecho, lo trabaja a su manera, siguiendo su propio criterio, esencialmente con las fuerzas laborales de la casa, lo traspasa en herencia a sus hijos, de forma equitativa, etc. Pero aquello que se cultiva, que se traspasa, que, en ocasiones se “vende” a un vecino, siempre y sólo a un vecino, nunca a un forastero, es el derecho de usufructo de la parcela, no la parcela misma –cuyo único dueño reconocido es la comunidad.

En otras comunidades, no se permite la herencia y las tierras son redistribuidas entre las unidades familiares periódicamente, tolerando la cesión o venta del “derecho de usufructo” sólo en casos excepcionales. Hay también poblados en los que “las tierras del común” cuentan más para la subsistencia de los vecinos que las minúsculas parcelas familiares, por lo
que recuerdan experiencias colectivistas occidentales.

Al lado de las parcelas asignadas a las familias, existen terrenos estrictamente “comunales”, ejidos, bienes colectivos,… que se trabajan en común para obtener los medios con que sufragar eventos locales, como las festividades patronales, para cubrir gastos relacionados con la gestión municipal, para hacer frente a alguna circunstancia extraordinaria, como la visita de una personalidad importante o el envío de una delegación a este o aquel foro, para surtir de fondos una u otra “caja” comunitaria,…

Determinados recursos comunales, como los bosques, el monte, etc., están abiertos a un aprovechamiento individual, familiar, pero bajo la supervisión de un “comisario” y en el cumplimiento de reglamentos consensuados.

Occidente, al analizar las modalidades de tenencia de la tierra, proyecta siempre un prejuicio individualista, traslada la idea de un propietario y una propiedad, de un sujeto de la posesión y un objeto poseído. A partir de ahí, despliega sus inevitables categorías, sus etiquetas; y habla de propiedad privada, propiedad cooperativa, propiedad estatal… No contempla la posibilidad de que exista un ‘otro’ que no conceda tanta importancia al “título efectivo de propiedad” y mire sobre todo por la defensa de un patrimonio territorial local, por la salvaguarda de la comunidad. Un ‘otro’ desinteresado por la definición jurídica rigurosa de su relación con la tierra, por la elección del “nombre” particular que mejor expresa esa relación. Algunos campesinos de Juquila confesaban su incapacidad para discernir si las parcelas que cultivaban eran ‘suyas’ o no lo eran, eran de la familia o del cabeza de familia, eran ‘de todos’ o más bien ‘del municipio’… Un indígena procuró darme a entender que el cafetal que recolectaba era suyo “para unas cosas sí” y “para otras cosas no”, mientras que era de la Comunidad “para todas las cosas”…

El acuerdo inocultable, el consenso generalizado, atribuye un “dueño” único a todas las tierras, ya sean explotadas familiarmente o cooperativamente, con independencia de su modo de registro; y este dueño es la Comunidad, el Pueblo.

Solo la propiedad comunal de la tierra evita la eclosión de las desigualdades económicas, los contrastes de riqueza y la escisión social, pues descarta la posibilidad del acaparamiento de parcelas. Incluso en las comunidades como Juquila, donde el “derecho de usufructo” puede venderse a cualquier vecino, la concentración territorial está descartada por la muy simple razón de que “ninguna familia va a adquirir más parcelas de las que realmente puede cultivar”. Y la capacidad laboral de las familias, su potencial como fuerza de trabajo, es similar.

Además, es incompatible con la idiosincrasia indígena el concepto de «salario»: ningún hermano puede trabajar para otro hermano a cambio de una remuneración económica, ningún indígena puede «explotar» a otro indígena. Cuando las solas fuerzas familiares no son suficientes para determinadas tareas complejas o pesadas, acude, sin necesidad de que sea solicitada, la ayuda comunitaria, bajo tres hermosas modalidades de «don recíproco»: el tekio, la gozona y la guelaguetza. Pero lo que nunca se dará, en el entorno de los pueblos originarios sujetos a sus «usos y costumbres» tradicionales, regidos por la anti-liberal y anti-capitalista «ley del pueblo», es la muy lamentable figura del «proletario», del «obrero», del «trabajador» salariodependiente…

El igualitarismo consecuente, que se refleja en las viviendas, llamativamente ‘parejas’, los atuendos, la franca camaradería entre todos los residentes, etc., es el caldo de cultivo más adecuado para un desenvolvimiento óptimo de la democracia india: al no haber diferencias sociales, desniveles económicos importantes, pugna de intereses (la economía de subsistencia, completada con alguna especialización ‘comercial’, como el café o el algodón, que proporciona ingresos monetarios a toda la aldea, no genera choques competitivos), los ciudadanos que desempeñan temporalmente los cargos pueden mirar, verdaderamente, sin condicionamientos ni presiones partidistas, por el bien común, por los intereses generales de la población. “Bien común” e “intereses generales” que Occidente esgrime demagógicamente como propósito de la dinámica política de los Estados (¿dónde está el interés general de una sociedad dividida en clases?, ¿cuál es el bien común de empresarios y trabajadores?); pero que, en las comunidades indígenas, en ausencia de la fractura social y del conflicto de clases, bajo el igualitarismo inducido por la propiedad comunera de la tierra, aparecen como únicos objetivos de un desempeño digno del cargo cívico, únicas metas de una gestión recta de los asuntos públicos, desempeño y gestión capaces de proporcionar estima y honorabilidad al ciudadano.

La fidelidad a la comunidad, la identificación con lo local, el particularismo indio, se nutren de esta armonía sustancial entre la base material de la existencia y la organización y la práctica políticas. De la esfera de las fuerzas económicas, lo mismo que de la órbita del gobierno municipal, dos planos simétricos, en retroalimentación, proceden las pulsiones a una identificación con el grupo y con sus condiciones de reproducción.

En medio del dolor, nos levantó el ánimo comprobar cómo los indígenas desplazados de guerra, cuyas vidas habían sido cortadas, separadas del plantel comunitario, hallaban un enorme consuelo y hasta un motivo solitario para la alegría, en la decisión colectiva de organizar al modo tradicional, democrático, autogestionario, la dirección de las cosas públicas, el “gobierno” del campamento, y de restablecer la filosofía comunera, cooperativa, de ayuda mutua, en las labores necesarias para procurarse los medios de subsistencia. Restauraban “lo local” allí donde su hermandad se profundizaba por el sufrimiento, re-fundaban la Comunidad en el alejamiento forzoso del marco geográfico originario…

“Vivir con gente libre en suelo libre”, sueño fáustico, aún puede hacerse en Juquila Vijanos; y habría que ser un monstruo para no embriagarse de afecto por la región, es decir, sus montes, sus cielos y sus gentes –lo local. Que gente libre forje un suelo libre -invente un nuevo localismo- es lo que se deja ver, entre espasmos de rabia y esperanza, en lugares como Polhó, donde la humanidad descubre el modo de hacerse por fin merecedora de su nombre…

3. Laborofobia
Determinada en parte por el nomadismo, esta fobia gitana se expresa en una muy característica resistencia al trabajo alienado (para un patrón o bajo la normativa de una institución, en dependencia) y en un atrincheramiento en tareas autónomas, a veces colectivas, en cierto sentido libres. “Era un dolosito, mare, / ver los gachés currelá”, decía, a propósito, la letra de un cante antiguo, recogida por Demófilo…

Así se manifiesta en la lista de sus profesiones tradicionales: herreros y forjadores de metales,
músicos, acróbatas, chalanes y traficantes de caballos, amaestradores de animales, echadores de la buenaventura,… La artesanía, el pequeño comercio y los espectáculos, en fin, como conjuro contra la peonada agrícola, el jornal fabril o el salario del empleado. B. Leblon lo ha constatado asimismo para los gitanos sedentarizados (panaderos, herreros, carniceros, esquiladores, chalanes,…, en el Cádiz de fines del siglo XVIII, donde se concentraba el 16.5 % de la población romaní en España). A la altura de 1840, T. Gautier dejaba constancia de la persistencia de este rasgo en sus notas sobre los gitanos granadinos del Sacro Monte:

“Estos gitanos tienen generalmente por oficio la herrería, el esquileo y son, sobre todo, chalanes. Guardan mil recetas para excitar y dar animación a las más viejas caballerías; un gitano habría hecho galopar a Rocinante y dar cabriolas al Rucio de Sancho (…). Las gitanas venden amuletos, dicen la buenaventura y practican todas esas extrañas industrias que son comunes a las mujeres de su raza”.

Así como se reprime el nomadismo y se destruye la oralidad, las instancias homogeneizadoras de las administraciones centrales, regionales y locales combaten puntual y celosamente dicha “salariofobia”. Lo atestigua el sociólogo gitano M. Martín Ramírez:

“La limitada gama de sus oficios tradicionales apenas sí tienen reconocimiento legal o, como en el caso de la venta ambulante, son inconstitucionalmente perseguidos en miles de municipios españoles, sin opción alternativa”.

Y D. Wagman relaciona la dedicación gitana al tráfico de drogas con la “creciente precariedad e ilegalización del trabajo de venta ambulante”, verdadera ocupación-reservorio de esta pasión gitana por la autonomía —y por el vagar.

En la medida en que sus estrategias tradicionales de subsistencia se obstruyen jurídicamente (reglamentaciones, permisos, impuestos,…), o se ilegalizan sin más, los gitanos se ven en parte abocados a lo que T. San Román llama “economía marginal”, un espacio nebuloso en el que ni el oficio ni el trabajador existen preceptivamente, como materia de legislación: chatarreros, recogedores de cartones y otros recicladores varios, vendedores de periódicos sociales, menudeadores irregulares o esporádicos, etcétera.

Si bien un porcentaje importante de la comunidad gitana peninsular ha terminado cayendo en el orden del salario, ya sea por la vocación malinchista de los seleccionados por el sistema educativo, ya por la exigencia ineludible de la subsistencia familiar, no son pocos los romaníes que perseveran en la defensa de su autonomía y de su independencia económica, recordándonos el amor a la libertad de los quínicos antiguos: “A nosotros también nos gustan los pasteles, pero no estamos dispuestos a pagar su precio en servidumbre”, quisieran decirnos, como Antístenes el Cínico, tal Diógenes el Perro. Amor a la libertad en el que, curiosamente, parece reverberar una conocida máxima kantiana, recordada por L. Mumford en el capítulo que dedicara a “la degradación del trabajador”:

“La doctrina de Kant, según la cual todo ser humano debía ser tratado como un fin y nunca como un medio, fue precisamente formulada en el momento en que la industria mecánica había empezado a tratar al trabajador únicamente como un medio, un medio para lograr una producción mecánica más barata.
Los seres humanos recibían el mismo trato brutal que el paisaje: la mano de obra era un recurso que había de ser explotado, aprovechado como una mina, agotado, y finalmente descartado. La responsabilidad por la vida del empleado y por su salud terminaba con el pago de su jornal por el día de trabajo”.

Podríamos concluir que existe un perfil humano en el que la idiosincrasia romaní nunca ha querido reconocerse: el perfil del proletario, en particular, y el perfil del hombre económico (mero productor-consumidor, personalidad reducida y triturada), en general. J. Ellul lo definió con contundencia:

“Con el proletario estamos en presencia de un hombre vaciado de su contenido humano, de su
sustancia real, y poseído por el poder económico. Está enajenado no solo en tanto sirve a la burguesía, sino en cuanto resulta extraño a la propia condición humana: especie de autómata, aparece como una pieza más del engranaje económico, activado solo por la corriente material (…). No menos para el proletario que para el burgués, el hombre no constituye sino una máquina de producir y de consumir.
Está sometido para producir y debe estarlo asimismo para consumir. Es necesario que absorba lo que le ofrece la economía (…). ¿Carece de necesidades el hombre? Hay que crearlas, pues lo que importa no es su estructura psíquica y mental, sino la salida de las mercancías, cualesquiera que ellas sean. Entonces se inicia esta inmensa trituración del alma humana que desembocará en la propaganda masiva y que, mediante la publicidad, vincula la dicha y el sentido de la vida al consumo. El que tiene capital, es esclavo de su dinero; el que carece de él, es esclavo de la locura de desear conquistarlo, ya que es forzoso consumir; en la vida todo se reduce a obedecer a tal imperativo”.

Tanto el extremo de la laborofobia como el contrapunto doloroso de la adscripción gitana al orden del salario y del empleo no-cualificado han hallado notables expresiones artísticas: lo primero, en una serie interminable de canciones populares o debidas a compositores gitanos (entre ellos, M. Molina Jiménez, de manera muy neta en diversos temas de su álbum Al alba…), en el cine de E. Kusturica —a pesar de la psicología alterada de sus personajes—, de F. Rovira Beleta y, especialmente, en el de T. Gatlif; lo segundo, también en el cine, ahora sobre los gitanos sedentarios, como en Solo el viento, descorazonador film de Benedek Fliegauf, y, con toda nitidez, en la música (cante de las minas, coplas sobre los jornaleros rurales, etc.).

En el plano positivo, la laborofobia gitana se expresa en un sinfín de canciones festivas, alegres, que destilan una suerte de orgullo motivado, una especie de salutación del romaní por la libertad y regocijo con que se entrega a sus tareas y ocupaciones autónomas. Como botones de muestra, hemos elegido los siguientes cantes populares:

“Salga usted a mi puesto, hermosa;
no se esconda usted, salero;
que vengo de Zaragoza,
yo traigo nueces y peras (…)
y orejones de Ronda,
y agua de la nieve”.
[Cante versionado por el Chocolate. Incluido en el CD Un siglo con duende. Recopilatorio del mejor flamenco del siglo, 2002]

“Dijo un día Faraón:
Gitanilla, tú has de ser
quien sin mimbres
hagas canastos
y trasquiles los borricos
con tijeras de papel”.
[Copla recordada por J. Ramírez-Heredia]

“Mañanita, mañanita,
mañanita de San Juan;
mientras mi caballo bebe,
a la orillita del mar,
mientras mi caballo bebe,
yo me ponía a cantar,
y águilas que van pasando
se paraban a escuchar”.
[Cante de Esperanza Fernández, disponible en la compilación Un siglo con duende…, 2002]

“Debajito del puente
sonaba el agua;
eran las lavanderas:
las panaeras ¡cómo lavaban!”.
[Por la Niña de los Peines. Tango sumado al recopilatorio Antología. La mujer en el cante, 1996]

“Pasa un encajero.
Mare, que me voy con él;
que tiene mucho salero”.
[De un tango de la Niña de los Peines, rescatado para el proyecto Antología…, 1996]

La desafección gitana hacia el empleo se manifiesta, de manera negativa, en los cantes mineros y en aquellos otros que abordan la congoja de trabajar al modo payo:

“Y sale el minero cantando.
Entra con pena en la mina,
y sale el minero cantando:
porque ve la luz del día
y sus niños lo están esperando.
¡Ay!, y se emborrachan los mineros
to los días, to los días, to los días, ¡ay!”.
[Carmen Linares, recreando un cante popular dramático. En Un siglo con duende…, 2002]

“¡Ay!, desgraciaíto de aquel
que come pan de la mano,
siempre mirando a la cara:
si la ponen mala o buena”.
[El obrero ante/bajo el empresario; a su merced, pues “come pan de la mano”… En la voz de el Diamante Negro. Tema incluido en Un siglo con duende…, 2002]

“Por una estrecha y oscura galería
un minero va cantando;
y en su cantar va diciendo
que cómo estará la prenda mía,
que me la dejé durmiendo”.
[Aflicción por la separación diaria de los amantes, que no se daba en la vida gitana tradicional. Taranta minera de la Niña de Linares, recogida en Antología. La mujer en el cante, 1996]

“¡Muchachas del Molinete,
preparad bien los moñeros!
Que viene la Méndez-Núñez
con doscientos marineros.
¡Muchachas del Molinete!”.
[Taranta de la Antequerana, incorporada al álbum Antología…, 1996]

A modo de complemento, el amor gitano a la libertad, entendida ahora como independencia económica, como auto-gestión en la reproducción de la vida, fue cantado admirablemente por A. Pushkin en su poema Los cíngaros, uno de los documentos payos más interesantes sobre la idiosincrasia romaní (1).

En una composición muy bella, verdaderamente heterotópica, el poeta evidencia la imposibilidad de la trans-etnicidad, elogiando la vivencia comunitaria gitana de la autonomía y denigrando el “individualismo” esclavizador eslavo-occidental. Los aspectos de la diferencia cíngara aparecen, todos, como en un pase de lista, en la composición: nomadismo, oralidad, laborofobia, sentimiento comunitario, educación clánica, derecho consuetudinario, antiproductivismo, aversión a las lógicas políticas. Buena parte de ellos se concentran en el concepto gitano de “libertad”, alrededor del cual gravitan el principio y el final del escrito.

Ante la independencia económica y la autogestión romaní, la fascinación era casi inevitable para el sujeto sedentario acosado por su propia mala consciencia de heteronomía y de servidumbre: como G. Borrow, acaso como A. Pushkin, Aleko la siente… Se produce la “agregación”, exasperada hasta el extremo de la fusión amorosa, y Aleko es admitido como un hermano en el grupo nómada cíngaro. Al final, no obstante, se trunca el experimento y sobreviene la dolorosa “desmembración”, motivada por la incompatibilidad radical entre el individuo eslavo egoísta (posesivo, acumulador también en el ámbito de los afectos y de la sexualidad) y las fibras de comunidad gitanas, siempre generosas, siempre desinteresadas, indeciblemente solidarias.

Que el amor fuera libre entre los cíngaros de principios del siglo XIX es discutible; y a este propósito se dividen las opiniones de los especialistas. Pero, según algunos biógrafos, A. Pushkin tuvo la ocasión de comprobarlo: admitido en un clan gitano, se sumó a su errar durante varios meses. A nuestros efectos, carece de importancia, no obstante: libre el amor o no tanto, el sentir gitano comunitario colocaba frente a los celos, de evitación tan difícil, unas barreras consuetudinarias —destinadas a preservar la paz y la armonía en el clan— que, sin abolir el sufrimiento, descartaban el crimen. Y no sucedía así en el mundo eslavo… Aleko mata a la mujer con la que convivía, Zemfira, y también a su joven amante romaní.

El fracaso de Aleko, que recuerda en lo superficial la derrota del hijo pródigo de A. Gide (debilitación por las privaciones, espesamiento de las dudas, nostalgia de las comodidades rehusadas), sanciona la ininteligibilidad del otro civilizatorio. Pero ilumina también el acercamiento parasitario, en absoluto sacrificial —el retorno queda siempre abierto, como una malla protectora, para el caso de la frustración de la aventura—, característico del hombre de la cultura hegemónica. G. Borrow, A. Pushkin y Aleko podían “regresar”; y, de hecho, no habiendo expuesto demasiado, y tras degustar la experiencia, se reincorporaron con facilidad al orden de la sociedad-bien…

A propósito del relato de A. Pushkin, objeto asimismo de diversas lecturas productivas, cabe distinguir dos grandes grupos de recreaciones. Por un lado, y en la línea de Mi Pushkin, obra de M. Tsvietáieva, se insiste en los distintos conceptos del amor: deslumbrante en la liberalidad honesta, espontánea y al mismo tiempo sabia, de los cíngaros; y conmovedor, en su patetismo, en el caso de Aleko, devorado por la pasión y el celo posesivo, víctima culpable de la mentalidad patriarcal. Por otro, y al modo de la ópera de S. Rachmaninov, se destaca la idea de “libertad”, aferrada por los gitanos y alcanzada y perdida por Aleko. En nuestro caso, más cerca de la interpretación del músico, subrayamos el alcance del choque de civilizaciones y los valores de la cultura minoritaria y perseguida (entre ellos, e inseparable del sentimiento de libertad, la elusión del trabajo explotador, el modo gitano de rehuir la servidumbre laboral).

El libreto de S. Rachmaninov, en efecto, manifiesta un interés secundario por el problema del amor y focaliza la atención en el asunto de la soberanía sobre uno mismo y de la oposición entre las culturas. Aleko procede, como el propio A. Pushkin, de la clase alta; y se aburre en ese entorno frívolo e insípido (queja característicamente romántica, de índole existencial: el vacío, la anemia y la esterilidad de la sociedad aristocrático-burguesa). Como en tantos creadores, la fuga adquiere la forma de un adhesión a la causa del otro, de una afiliación a lo lejano (Lord Byron y la lucha liberal-nacional en Grecia, G. Borrow y los gitanos, T. Gautier y Oriente, etcétera). Se cifra la libertad en una ingreso en la órbita del extraño; y S. Rachmaninov, partiendo de A. Pushkin, arroja una nota crítica al respecto: no es posible, o no siempre es posible, la trans-culturalidad. Lamentablemente, y desde el punto de vista civilizatorio, hemos sido sellados y lacrados como cartas antiguas —pero como misivas absurdas, mudas, sin dirección y sin remite. De ahí el fracaso de Aleko en su búsqueda de la libertad (escapar de un mundo de esclavos y amos de esclavos, de señores y siervos de señores, de empleados y empleadores); de ahí la frustración de su proyecto trans-étnico, arraigado en el malestar socio-cultural y en una laborofobia instintiva.
En Los cíngaros, y antes de que el relato aborde el nacimiento y la hipertrofia de los celos, unos versos muy sencillos presagiaban la corrupción de la empresa:

“Tú nos amas, aunque hayas nacido entre los ricos.
Pero no siempre es dulce la libertad
para el que está acostumbrado al acomodo (…).
Habiendo desafiado las cadenas, Aleko es libre
y no se arrepiente de sus días nómadas.
De todos modos, él y el clan siguen siendo los mismos”.

Pedro García Olivo
Buenos Aires, 15 de febrero de 2018

UN MUNDO SIN ARTISTAS. Lírica de la Vida

Posted in Activismo desesperado, Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , , , , , , , on febrero 13, 2018 by Pedro García Olivo
De las civilizaciones basadas en la esclavitud social, como la euro-norteamericana, no cabe esperar el anonimato creativo, la colectividad forjadora, una suerte de estética natural que ahuyente, por un instinto de higiene del espíritu, al individuo devorador, al comercio fracturante y a la política opresiva. De las culturas asentadas en la explotación siempre cabe esperar «artistas». Cabe esperar, además, si seguimos la sugerencia de Boris Groys, «artistas como Stalin»…

1.
La concepción misma del “artista” occidental (escritor, pintor, escultor, músico, actor,…), contra la que con tanta insolencia se batiera Marcel Duchamp, y que admite no obstante una cierta diversificación interna, una especificación que va desde el “neobohemio” que sueña con escapar de la servidumbre laboral (vivir de su arte; y no como empleado del Estado, profesional de otra cosa o mero asalariado), al “creador a tiempo parcial” que compensa la humillación de su adscripción al aparato productivo con unas cuantas horas arrancadas al día para su obra, pasando por figuras emergentes, y tampoco desprovistas de interés, que apuntan a un nuevo “ascetismo” (autores que viven modestamente en provincias, en el medio rural, en países pobres o baratos,…; y desde ahí envían sus trabajos a los núcleos ciudadanos de la cultura, editoriales, galerías, etc.); esa concepción “occidental” del artista, que comporta invariablemente una renuncia al anonimato (soberbia de los nombres propios) y casi también a lo colectivo, que parte de una sacralización del autor como ser tocado por el privilegio del talento, de la inteligencia, de la imaginación o de la creatividad ‭—‬persona siempre excepcional, aunque en ininterrumpido celo vulgar de prestigio, de reconocimiento, de aplauso…‭—‬ y que produce una curiosa fauna de hombrecillos estrambóticos, distintos por fuera e iguales por dentro, todos narcisistas, todos patéticamente enamorados de sí mismos, todos endiosados, muchos idiotizados; esta manida concepción del Arte y del artista se globaliza en la actualidad, acabando con formas ‘diferentes’, y no-occidentales, de entender y de vivir el hecho estético: concepciones que giran aún en torno al anonimato del creador, o a la suma de incontables esfuerzos individuales en la génesis de una obra que termina siendo “de todos y de nadie”; que remiten más a la figura humilde del “artesano” que a la figura chillona del “artista”; que frecuentemente se imbrican con funcionalidades de orden extraestético, ya sea religiosas, económicas, educativas,…; que no se compatibilizan bien con la lógica capitalista de exhibición, mercantilización y ‘entierro’ en museos; etc., etc., etc.

De África, de Asia, de las reservas indias, de los ghettos, del Amazonas,…, nos llegan hoy artistas “a lo occidental”, con sus obras rentabilizables (vendibles, consumibles) debajo del brazo. A su lado, los creadores anónimos, las factorías populares, las formas tradicionales de producción de objetos estéticos, etc., tienden a extinguirse. Se diversifica así el resultado (obras y artistas con otros ‘formatos’, otras referencias, otras connotaciones…), pero en el sometimiento a Lo Mismo estético, sometimiento a las categoría y a los usos occidentales. ¿Y si la misma idea de “estética”, de “obra de arte” y de “artista”, no fuera más que una acuñación occidental, un capricho o una manía de solo un puñado de hombres sobre la Tierra?

2.
Acompañando paradójicamente ese proceso de «globalización capitalista» y esa modalidad de «imperialismo cultural» de las potencias hegemónicas, desde hace décadas se ha venido hablando en Occidente de «la muerte del arte»; y no han sido pocos los filósofos, los escritores, los creadores de un tipo o de otro que han manifestado su inquietud a propósito. Surgieron rótulos que sirvieron, antes que nada, para alimentar la industria cultural; y ya es sabido que los títulos con sugerencias fúnebres venden más…

En tiempos que gustaban de presentarse como «terminales» y que generaban etiquetas de «fin de todo» y de «pos-cualquier cosa» («fin de la historia», «fin de las ideologías», «pos-industria», «pos-modernidad», etcétera), también los cultivadores y los adoradores de las artes se apuntaron a la nueva moda «sepulcral» y hablaron, en efecto, de «la crisis del arte como ciencia europea» (J. C. Argan), del «final del arte» (A. Danto), del «ocaso de los museos»… «El arte está en barbecho», «se repliega en sí mismo», anotó P. Sloterdijk; e incluso se registró, con acentos crepusculares, «la huelga de los operadores estéticos». Una cierta poética del silencio sedujo a bastantes artistas con mala consciencia de su práctica, y optaron por abandonar los géneros, por dejar de pintar, de esculpir, de crear… Particularmente relevante fue la deserción de J. Beuys…

Y se prodigaron los congresos, los simposios, las conferencias, las reuniones, los eventos de toda clase, en los que gentes sesudas «buscaban salidas» para el arte, campos para la innovación o la reinvención, vías de resolución ante atascamiento o el fracaso de las «vanguardias» y las «pos-vanguardias».

3.
En mi opinión, no es el «arte», en su acepción más general, el que ha muerto, sino que son los artistas quienes, sencillamente, están de más. Siempre habrá arte y siempre sobrarán los artistas. En todos los pueblos, en todas las culturas, encontramos bellos poemas, músicas sugestivas, emocionantes obras plásticas, construcciones meritorias, canciones que no se olvidan… Pero no todas las civilizaciones conocieron el perfil psico-político del «artista». Esa repelente figura, meretricia y aristocrática al mismo tiempo, esa exacerbación de la vanidad y de la petulancia; ese ser egoísta en grado sumo, egoísta incluso, o sobre todo, cuando proclama «crear» en beneficio del otro o de la humanidad toda, aparece más bien como un engendro y una lacra occidental.

Los occidentales y los occidentalizados cargamos con esa aberracción moral del «artista». Porque todos los pueblos han elaborado, de mil maneras, objetos que podemos designar «estéticos»; y casi todos los pueblos en los que se mantenía vivo el sentir comunitario, el aliento de la igualdad y de la cooperación, supieron rehusar esa figura «individual» que firma su obra, la exhibe y la vende. Y se dieron, como apuntamos más arriba, factorías comunitarias; se produjeron hermosas obras colectivas; se compusieron canciones que, brotando de la fantasía de un hermano, pasaban enseguida al torrente re-creativo de todo el clan o todo el poblado. Y las obras eran exquisita y deliciosamente anónimas, de nadie, de cada uno y de todos; y los artistas, siempre tan penosos y siempre tan miserables, no existían.

4.
De las civilizaciones basadas en la esclavitud social, como la euro-norteamericana, no cabe esperar el anonimato creativo, la colectividad forjadora, una suerte de estética natural que ahuyente, por un instinto de higiene del espíritu, al individuo devorador, al comercio fracturante y a la política opresiva. De las culturas asentadas en la explotación siempre cabe esperar «artistas». Cabe esperar, además, si seguimos la sugerencia de Boris Groys, «artistas como Stalin»…

En tanto crítica radical de todas las figuras del elitismo y del dirigismo moral e intelectual,‭ ‬la antipedagogía mira de reojo a los artistas…Y es que sí,‭ ‬es que salta a la vista que tenemos muchos,‭ ‬muchísimos, artistas como Stalin.‭

Desde que,‭ ‬en la Modernidad,‭ ‬el arte tomó por bandera la transformación del mundo,‭ ‬los creadores se convirtieron en detestables aspirantes a‭ “‬demiurgos‭”‬,‭ ‬procurando,‭ ‬con sus obras,‭ ‬influir en el espectador,‭ ‬moldear al público,‭ ‬preparar las inteligencias y las afectividades para la mejora de la Humanidad.‭ ‬Se supone que ellos sabían lo que no andaba bien en ese mundo,‭ ‬el tipo de sujeto apto para revertir la situación y el modo de elaborarlo a través de sus propuestas estéticas.‭ ‬O que sus exploraciones avanzaban,‭ ‬al menos,‭ ‬en esa dirección,‭ ‬que cabe designar‭ “‬re-educadora‭” (‬pensemos,‭ ‬por referir un caso límite,‭ ‬en la Bauhaus‭)‬.‭ ‬Duele examinar los manifiestos de las sucesivas‭ “‬vanguardias‭” ‬del siglo XX y advertir cómo se edita y reedita esa bochornosa pretensión,‭ ‬admirablemente ilustrada por J.‭ ‬C.‭ ‬Argan en su monumental‭ “‬El arte moderno‭”‬.‭

Es esto lo que acerca el espíritu de nuestros más aplaudidos artistas a la personalidad de Stalin…‭ ‬El dictador soviético también se hallaba persuadido de que algo no estaba en orden en la cabeza de sus súbditos,‭ ‬en el corazón de los rusos y de los no rusos‭; ‬también se esforzó por cauterizar esas partes infectas‭ (‬o‭ “‬contaminadas‭”‬,‭ ‬o‭ “‬alienadas‭”‬,‭ ‬o‭ “‬primitivas‭”‬,‭ ‬o‭ “‬pre-críticas‭”)‬,‭ ‬esas deformaciones o malformaciones enquistadas en la subjetividad de las gentes que quería emancipar‭; ‬también se comprometió en el proyecto‭ “‬eugenésico‭” ‬de la forja de un Nuevo Hombre para el Mundo Nuevo.‭ ‬Dispuso,‭ ‬a tal fin,‭ ‬el aparato del Estado,‭ ‬el sistema de la labor y de los empleos sociales,‭ ‬con los educadores en primer término,‭ ‬a la estela de Makarenko,‭ ‬y los artistas no muy lejos,‭ ‬con su propio movimiento vanguardista conscienciador,‭ ‬el llamado‭ “‬constructivismo‭”‬.

“‬Artistas como Stalin‭” ‬poblaron ayer nuestros museos,‭ ‬nuestras enciclopedias de historia,‭ ‬nuestros manuales universitarios…,‭ ‬y reaparecen hoy,‭ ‬por las calles o por las galerías,‭ ‬con sus‭ “‬instalaciones‭” ‬y sus‭ “‬performances‭”‬.‭ ‬El viejo Pikmin Swagger‭ ‬llevaba tiempo remarcándomelo,‭ ‬en lo que atañe a la música,‭ ‬su campo:‭ “‬Debemos dar la espalda al rap caduco de los curatos,‭ ‬de los predicadores,‭ ‬de los amigos del sermón,‭ ‬de los reformadores de sus semejantes,‭ ‬como Nach Scratch o el Chojín.‭ ‬Hay que decir otras cosas y decirlo de otro modo‭”‬.

Cuando el investigador europeo miró fuera de su propia guarida geográfica y cultural,‭ ‬acompañado de misioneros,‭ ‬profesores y soldados,‭ ‬descubrió que no había‭ “‬arte‭” (‬en el sentido occidental del término‭) ‬en todas partes y que el‭ “‬artista‭”‬,‭ ‬tal y como se conocía en su continente,‭ ‬no se daba en ningún lugar…‭ ‬Nosotros tenemos artistas como Stalin,‭ ‬docentes como Stalin,‭ ‬médicos como Stalin,‭ ‬políticos como Stalin,‭ ‬escritores como Stalin…‭ ‬O como Obama,‭ ‬cuyo perfil no cambia los datos de este diagnóstico,‭ ‬pues cabe ver en el demagogo yanqui una réplica‭ “‬dulcificada‭” ‬del soviético.

Frente a los que consideran que‭ “‬el Arte ha muerto‭”‬,‭ ‬hay quienes mantienen una tesis menos optimista:‭ “Los artistas‬ viven,‭ ‬pero por desgracia‭”‬.‭ ‬La Industria Cultural permite que los‭ “‬artistas como Stalin‭” ‬se busquen las habichuelas‭ (‬es decir,‭ ‬el chalet,‭ ‬el auto,‭ ‬la fama,‭ ‬la cocaína y no sé cuántas estupideces más,‭ ‬incluido a menudo el suicidio‭) ‬gracias al consumo baboso que hacemos de sus mercadurías ególatro-filantrópicas. Separada de la praxis,‭ ‬autonomizada,‭ ‬pendiente solo de sí y extraña al mundo de los que resisten en lo concreto y en lo mundano,‭ ‬la obra de arte contemporánea obtendrá el apoyo y el sufragio de las administraciónes,‭ ‬de los gobiernos,‭ ‬aunque contenga un rechazo o una negación extremosa de lo establecido,‭ ‬aunque se afinque en el escándalo y en la provocación,‭ ‬como constataba tempranamente Th.‭ ‬W.‭ ‬Adorno.‭ ‬A uno y otro flanco de esta‭ “‬sociedad de mercado‭” ‬que todo lo engulle,‭ ‬entre los vendedores como entre los compradores,‭ ‬del lado de los artistas lo mismo que de la parte del público,‭ ‬asecha la misma toxicopedagogía…

Concluyo este apartado‭ ‬recordando,‭ ‬como muchas otras veces, un tema de La Polla Records,‭ ‬grupo punk previo al‭ “‬punkismo de postal‭” ‬que él mismo denunciara,‭ ‬siempre en las antípodas de esa suerte de nuevo‭ ‬Despotismo Ilustrado‭ ‬que nos asalta allí donde,‭ ‬en términos de I.‭ ‬Illich,‭ ‬se citan,‭ ‬se abrazan y se funden una Institución,‭ ‬una Profesión y una Mente Escolarizada:

Has venido a salvarme
de la otra parte del mundo;
me traes la solución
a todos mis problemas,
pero eso es por tu cuenta y riesgo.

Yo quiero saber
quién cojones te ha mandao.
Una patada en los huevos
es lo que te pueden dar.

¡Vete a salvar a tu viejo,
solo pretendes cobrar!
¡Gurú!

5.
Y, entonces, casi es una suerte que estén muy preocupadas las gentes que vivían de ese tan lamentable negocio occidental, de esa tan miseriosa industria del arte. Porque toda la esfera occidental del arte se hundió, sin más, en el mercado y en la administración. Y es una suerte que los «operadores estéticos» deserten y renuncien, que el «arte de los artistas» huela en todas partes a cadáver y a podrido. Es una suerte que ya casi nadie crea en los Museos, en los Talentos, en las Academias, en las licenciaturas de Bellas Artes, en los Genios publicitados por los medios y por las enciclopedias.

Se alcanza, así, un punto en el que el arte regresa a la gente; pero regresa sin artistas. Un punto en el que el arte pierde la palabra que lo designa y se disuelve en la vida cotidiana, en el hacer potencial de cada persona, en la existencia misma. Y cabe hacer arte con los días que nos correspondió vivir, con los gestos que desplegamos en cada jornada, con nuestro modo de afrontar el futuro; se puede hacer arte sin cesar y a cada paso. Pero sin artistas…

Para nada suscribo la opinión, tan correcta en la política progresista, de que «todos somos artistas». Lo que apunto es otra cosa: «Mejor un mundo huérfano de artistas y en el que arte sencillamente acontece, puede darse y carece de firmas». «Mejor un mundo que no es el nuestro».

En la época de la plena «industria cultural», expresión en cierto sentido contradictoria, lo genuinamente cultural perece ante la aplastante lógica productiva de la industria. Salimos entonces del ámbito del espíritu y entramos en el capítulo de la mercancía. Y en eso se han convertido nuestros artistas, en meras mercancías, irrelevantes y tediosas en su mayor parte, calculadamente «llamativas» unas pocas.

6.
«Rara avis» es la persona que protege sus creaciones del mercado, liberándolas absolutamente y ofreciéndolas como un regalo. Gentes así, que siempre se ganan mi estima, aparecen esporádicamente por las rutas marginales de la música. De vez en cuando, se interrogan por el sentido de su práctica y buscan palabras para engalanarla. En algunos casos, apuntan que lo suyo es «poesía»; y me gusta esa manera de robar la palabra «poesía» a los poetas y pasearla por esferas más vitales. Últimamente, algunos raperos nos cuentan que sus obras son «líricas», que hay «lirismo» en ese modo de enlazar músicas y palabras. Me parece interesante recuperar esa expresión, darle un nuevo sentido, una nueva vida, apartándola de las celdas cartesianas que la aherrojaban.

Pienso que, entre todos, vamos a resignificar la palabra «lírica»; que esa expresión ya está empezando a sugerir algo distinto y hermoso. Para mí, la lírica, en esta acepción díscola y desplazada, adviene cuando se concilian, entretejiéndose bellamente, la vida, la música y el relato; cuando una armonía profunda, y también inobediente, necesariamente desafiadora, envuelve los días de esos pocos seres que donan sus creaciones sin considerarse «creadores», que escriben sin ir de «escritores» y que cantan dando la espalda a los «cantantes». En el des-hacerse de la etiqueta se re-hace la posibilidad de la lírica… Hablaría de una lírica de la vida, de la vida lírica como obra consciente y de la obra lírica como jirón de vida decidida.

Algo de todo esto he estado percibiendo en las últimas composiciones de Pikmin Swagger, un ser definitivamente lírico.

https://www.facebook.com/PikminSwagger/

Pikmin Swagger

Pedro García Olivo
Buenos Aires, 13 de febrero de 2018

 

POCILGA LITERARIA

Posted in Activismo desesperado, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Descarga gratuita de los libros (PDF) with tags , , , , , , , , , , , on enero 28, 2018 by Pedro García Olivo

Fragmentos en defensa de la no-escritura

1) Gracia de bufón
No espero nada de la literatura‭ ‬-a ella tampoco le cabe esperar mucho de mí.‭ ‬Me considero inmune a toda esa engañifa de‭ “‬la buena escritura‭”‬.‭ ‬La figura,‭ ‬clásica o moderna,‭ ‬del escritor de talento me parece odiosa‭ (‬y,‭ ‬a la vez,‭ ‬cómica,‭ ‬con un deje de patetismo que forma casi parte de su gracia de bufón‭)‬.‭ ‬Detesto el gran mundo corrompido de los autores de renombre casi tanto como el mundillo lastimero de los escritores en busca de prestigio.‭ ‬Me repele la idea de que pueda existir una crítica literaria que no mueva a risa y un mercado de la obra de arte que no atufe a pocilga.
Sin embargo,‭ ‬no escribo.

2) Bajarle Los Humos A La Literatura
No debo tener mucho que decir,‭ ‬ya que insisto una y otra vez en los mismos temas.‭ ‬Y acabo,‭ ‬al final,‭ ‬escribiendo lo mismo.‭ ‬La escritura desesperada se caracteriza por una absoluta pérdida de fe en sí misma.‭ ‬En este sentido,‭ ‬y por oposición a la escritura dominante‭ ‬-discurso satisfecho de sí,‭ ‬pagado de sí,‭ ‬inebriado de amor propio-,‭ ‬puede concebirse como‭ ‬no-escritura.‭
Ya no se presenta como llave de la verdad,‭ ‬ventana abierta a lo desconocido,‭ ‬a lo misterioso,‭ ‬instancia de revelación de la esencia de las cosas y de los hombres,‭ ‬exploradora,‭ ‬inquisitiva,‭ ‬indagante,‭ ‬luz que se arroja sobre alguna penumbra,‭ ‬sobre alguna oscuridad,‭ ‬mirada que escruta,‭ ‬que investiga,‭ ‬que descubre‭; ‬tampoco sitúa a su autor en un pedestal de talento,‭ ‬en una tarima del saber,‭ ‬en una cumbre de inteligencia o,‭ ‬al menos,‭ ‬de imaginación,‭ ‬administrador de la belleza,‭ ‬artífice del deleite de la lectura,‭ ‬encantador de serpientes,‭ ‬brujo,‭ ‬hechicero,‭ ‬mago,‭ ‬narciso pedantorro.‭
Desublimada,‭ ‬la escritura ya no espera nada de sí misma,‭ ‬y no tiene por qué hablar bien de su forjador.‭ ‬El escritor desesperado,‭ ‬consciente de su patetismo,‭ ‬de su flojera,‭ ‬hace lo que puede con los medios de que dispone,‭ ‬y no pretende grandes cosas.‭ ‬Nada tiene que enseñar a nadie,‭ ‬nada que hacer por nadie.‭ ‬Ni alumbra verdades,‭ ‬ni reparte placeres.‭ ‬Tampoco se ama a sí mismo a través del supuesto valor de lo que escribe.‭ ‬De hecho,‭ ‬la cuestión del valor le interesa aún menos que las expectativas penosas de los lectores.‭
Escribe por debilidad,‭ ‬por flaqueza,‭ ‬por no ser capaz de callar,‭ ‬acaso por alguna tara,‭ ‬alguna grave deficiencia de su carácter,‭ ‬por enfermedad,‭ ‬por propia miseria espiritual,‭ ‬por no tener nada mejor ni peor que hacer,‭ ‬por vicio,‭ ‬por estupidez,‭ ‬por cobardía.‭ ‬Y su escritura,‭ ‬que cuenta muy poco para él mismo,‭ ‬nada debe valer para el lector.
‭Como una piedra arrojada por una mano cualquiera, ahí están mis obras, perfectamente inútiles. Como un hombrecillo que trabaja para alimentar a su familia, y un día morirá y se acabará el hombrecillo, aunque no el trabajo ni la familia, aquí estoy yo, absolutamente irrelevante. Desesperado y feliz, sin nada que aportar a nadie, como un pastor arcaico en medio del monte contemplando sus ovejas; irrelevante e inútil, seguro de que no está en mi poder haceros daño, a salvo de influir sobre lectores aún más débiles que yo, incapaz de convenceros de nada; inservible, accidental como la circunstancia de haber nacido, vacío, ligero, hueco, hoja que arrastra el viento, con muy pocas mentiras a las que aferrarme, viviendo por instinto como los animales; hostil, odiador, enemigo.

3) Escribir Envilece,‭ ‬Degrada,‭ ‬Inmoraliza
Repelencia de escribir una novela,‭ ‬lo mismo que de obedecer.‭ ‬La escritura es obediencia.‭ ‬Qué bien entiendo ahora a Artaud,‭ ‬incapaz de escribir‭; ‬y a Bataille,‭ ‬incapaz de razonar.‭ ‬Qué bien me entiendo,‭ ‬incapaz de obedecer.‭
El gremio‭ ‬de‭ ‬los‭ ‬escritores tiende a sorprendernos con las más diversas fisonomías:‭ ‬rostros de amargura,‭ ‬de lucidez tópica,‭ ‬de cinismo facilón‭; ‬rostros de niños grandes,‭ ‬y de viejos prematuros‭; ‬rostros sesudos,‭ ‬rostros frívolos‭; ‬rostros de enigma prediseñado por la industria de la imagen,‭ ‬y también de fabricación propia,‭ ‬poco menos que‭ “‬casera‭”; ‬rostros de enloquecida cordura y otros de locura razonable,…‭
Pero nunca descubriréis,‭ ‬en ese círculo,‭ ‬una forma de mirar tan pura,‭ ‬limpia de interés y de ambición,‭ ‬unas facciones tan despejadas,‭ ‬grávidas de palpitante y desnuda quietud,‭ ‬que sugieran sencillamente‭ “‬libertad‭”‬.‭
En ningún momento produce un escritor la impresión de autonomía,‭ ‬de ese bastarse a sí mismo y ser capaz de prescindir de nosotros que delata al verdadero hombre libre.‭ ‬Acaso porque la escritura fue un engendro del mercado,‭ ‬bastarda de la tiranía‭; ‬o bien porque la auténtica libertad fructifica en el anonimato.‭ ‬Acaso porque todavía no conocemos lo que debe ser una escritura absorta en sí misma,‭ ‬pendiente sólo de sí misma.‭ ‬O,‭ ‬simplemente,‭ ‬tal vez porque el escribir envilece,‭ ‬degrada,‭ ‬inmoraliza.

4) Navíos Sin Destino
Hay otra cosa que me irrita de los escritores y,‭ ‬sobre todo,‭ ‬no soporto de mí mismo cuando escribo:‭ ‬el aire de suficiencia,‭ ‬la pose de sabiduría que acompaña a este ejercicio inútil del monólogo sobre el papel.‭ ‬Parece como si el hecho de que nadie pueda rebatirnos mientras escribimos engendre la ilusión de que nos hallamos realmente cerca de la Verdad,‭ ‬o de que nos distingue del común de las gentes cierta especie de talento,‭ ‬determinada agudeza de la mirada,‭ ‬alguna clase de brillo cuanto menos…‭
Esa ilusión despliega a su vez las velas de los‭ ‬navíos sin destino de la egolatría,‭ ‬la presunción,‭ ‬el narcisismo.‭ ¡‬Menudo tufo a vanagloria,‭ ‬el de cualquier escritor‭! ¡‬Cómo apesto‭!

5) Aunque Se Diga La Verdad,‭ ‬Esa Verdad Tiene Atadas Las Manos
Lo verosímil se mezcla en mi espíritu con lo inverosímil.‭ ‬Es mi pensamiento una tierra estremecida donde lo sostenible cohabita con lo insostenible.‭ ‬Capaz de ser frío,‭ ‬de pensar con gravedad,‭ ‬lo más serio que termino haciendo es desacreditarme a mí mismo y reírme de mis escasas y nada originales ideas.‭
Basilio,‭ quien fuera mi compañero en el pastoreo, ‬en cambio,‭ ‬se conserva de una pieza.‭ ‬Hombre antiguo,‭ ‬habla poco y como si en cada una de sus muy meditadas observaciones estuviera comprometiendo toda su dignidad como persona.‭ ‬No miente.‭ ‬No exagera.‭ ‬Hombre de palabra,‭ ‬su decir cuenta lo mismo que un documento ante notario:‭ ‬pesa todo lo que puede pesar un discurso ayuno de dobleces.‭ ‬Habla tal si,‭ ‬sobre el mármol,‭ ‬cincelara un epitafio.‭ ‬Su acento se asemeja al del aforismo,‭ ‬al de la sentencia.‭ ‬Y diría que sus frases se disponen como cielos de tormenta sobre un mar calmo de silencio.‭ ‬Despliega el mismo rigor ante cualquier asunto‭ ‬-ningún objeto de conversación que por un momento secuestra la atención de una persona le parece frívolo.‭ ‬Restituye así el verdadero sentido de la comunicación,‭ ‬su utilidad.‭ ‬E involucra todo su ser en la verdad de lo que dice.‭ ‬Compra y vende de palabra,‭ ‬y exige del otro la misma absoluta fiabilidad de que hace gala en sus tratos.‭ ‬Si una persona lo engañara,‭ ‬faltara a su palabra,‭ ‬hablara en broma sobre una cuestión para él decisiva o se contradijera a cada paso,‭ ‬Basilio la borraría por completo de su mundo,‭ ‬apenas sí recordándola como lo fastidioso de un mal sueño,‭ ‬un tropiezo irrelevante de la realidad.‭ ‬No entiende a los hombres que no están hechos de silencio y de renuncia.‭ ‬No comprende cómo se puede hablar sólo para llenar el hueco del tiempo.‭ ‬No sabe lo que es una conversación de circunstancias.‭ ‬Y no responde a todo el mundo:‭ ‬únicamente toma en consideración las interpelaciones de aquellos seres que le merecen respeto,‭ ‬que de alguna manera se han ganado el derecho a dialogar con él.‭ ‬Administra el lenguaje como si fuera un bien escaso y carísimo.‭ ‬No despilfarra expresiones.‭ ‬El peor defecto que sorprende en sus semejantes es que‭ “‬hablan demasiado‭”‬.‭ ‬Cuando se entabla con él una conversación,‭ ‬el ritmo no es el de la charla habitual:‭ ‬escucha atentísimo,‭ ‬como si le costara trabajo entender lo que se le dice‭; ‬inmóvil,‭ ‬casi hierático,‭ ‬medita después un rato ante su interlocutor‭; ‬finalmente,‭ ‬contesta,‭ ‬muy despacio,‭ ‬repitiendo dos veces su aseveración‭ ‬-diría que una para escucharse y otra para ser escuchado.‭ ‬Si supiera leer,‭ ‬odiaría la poesía,‭ ‬por lo que arrastra de afectación y empalago‭; ‬y detestaría la novela,‭ ‬por su sometimiento a la ficción.‭ ‬Si supiera leer,‭ ‬no leería.‭ ‬Se tiene la impresión de que para él la palabra es,‭ ‬muy concretamente,‭ ‬aquello que quizá siempre debió ser y hoy ya no está siendo:‭ ‬un instrumento,‭ ‬un medio,‭ ‬una herramienta de la necesidad…
‭Su concepción del lenguaje no deja así el menor resquicio ni para la demagogia, sobre la que se asienta el discurso político; ni para la seducción, en la que se basa la literatura. Se halla, por tanto, muy lejos de Artaud, que proponía “usar el lenguaje como forma de encantamiento”. La palabra, para él, como una romana, como un trillo, como la guadaña, sirve para lo que está hecha y nada más.
‭Quiero decir con esto que desliga el asunto del lenguaje del problema de la esperanza. El discurso político se fundamenta en la esperanza de que puede haber una “toma de consciencia”, una “conversión” del oyente -cierta eficacia sobre el receptor, que se vería impelido a obrar, impulsado a intervenir en la contienda social siguiendo una línea determinada. Proselitismo y acción corren de la mano en este caso. La palabra ha de convencer (“iluminar”) y empujar (“movilizar”). Sin la esperanza de ese efecto, el discurso político carece de sentido. Por añadidura, se deposita también la fe en la “verdad” del relato; se espera mucho de ese compendio de certidumbres que habría de rearmar la voluntad de progreso de la Humanidad. La crisis actual del relato de la Liberación, fundado según parece en una cadena de verdades irrebatibles, muestra el absurdo de esa doble esperanza. Operan fuerzas exteriores al lenguaje, independientes del discurso, capaces de aniquilar su supuesto potencial conscienciador y movilizador. Aunque se diga la verdad, esa verdad tiene atadas las manos; llegando al hombre, no le hace actuar. De ahí el fracaso de la demagogia, aún en su vertiente revolucionaria…
‭El discurso literario se apoya a su vez en una esperanza aún más vana: la de que exista una clave universal del disfrute y un criterio absoluto del valor. Y no merece la pena insistir en que eso que llamamos “arte”, engendro sospechoso de intelectuales, funciona y circula exclusivamente por canales de élite, diciendo poco o nada al público “no ilustrado”. Por otra parte, no contamos en modo alguno con la menor garantía de que la “buena literatura” (si la hay) sea la misma que se inscribe en la tradición culta, oficial, dominante. Cuestionada también la justificación del discurso de seducción, sólo le queda a la palabra la tarea humilde, deslucida, que le confiere Basilio: servir a los hombres en sus asuntos rutinarios. Y no cosquillearlos de placer o educarlos en no sé qué esplendentes verdades redentoras…
‭Desinflado, el lenguaje recupera su antiguo valor pragmático. Basilio habla para comprar, vender, cambiar, pedir o prestar auxilio. El resto de su vida se halla envuelto en el silencio. A mí me dirige la palabra como si me hiciera un favor. Y se rebaja a departir conmigo, patético charlatán sin cura, movido por un elemental sentido del socorro mutuo: hoy por hoy, ésa es la ayuda que recabo y que su humanidad no me niega. Si divaga ante mí, es por un problema mío de debilidad e inconsistencia.

6) Gran Odiador
Debo ser un charlatán,‭ ‬puesto que me encuentro tan a gusto entre las palabras.‭ ‬Un charlatán enfermizo,‭ ‬ya que,‭ ‬a la vez,‭ ‬las odio más que a nada en la tierra.‭ ‬Y nunca descarté la posibilidad de estar loco,‭ ‬pues hablo a solas,‭ ‬al vacío,‭ ‬ni siquiera a mí mismo.‭
Lo que menos soportaba de la Enseñanza no era el hecho de tener que tomar la palabra,‭ ‬sino la circunstancia de que esas palabras fueran inmediatamente oídas.‭ ‬Una de las cosas que más detesto de la literatura y su mundo es la existencia del lector.‭ ‬Me parecería perfecta si también ella hablara vacío.‭ ‬Nada tendría que objetar a una escritura que no se firmara,‭ ‬absolutamente anónima,‭ ‬y que permaneciera por completo a salvo de ser leída.‭ ‬Pero eso no es escribir.‭
Si no hay un hombre pedante,‭ ‬vanidoso,‭ ‬soberbio,‭ ‬que se mira sin descanso el ombligo,‭ ‬y otro encandilado,‭ ‬fascinable,‭ ‬disponible,‭ ‬que le profesa estúpida admiración‭ (‬todo admiración es estúpida‭)‬,‭ ‬y quiere también echarle un vistazo a ese ombligo ajeno,‭ ‬entonces no hay literatura,‭ ‬no hay escritura.‭
Por ello,‭ ‬lo mío,‭ ‬sin lector y con un autor que se desconoce,‭ ‬será siempre un‭ ‬no-escribir.‭ ¡‬Cuánto deberíamos aprender de esos escritores anónimos de libros que se han perdido‭! ‬Ellos son mis inspiradores.‭ ‬A ellos dedico esta no-escritura.
‭El pensamiento no es lo mío. No lo practico. Cojo y dejo las ideas como conversaciones de parada de autobús, y con tan poco respeto hacia su pretensión de verdad que a veces me hundo en la contradicción y en la incongruencia. Todas las teorías me seducen unos segundos, y después me cansan. Estoy harto, incluso, de este dar vueltas mío en torno al desesperar.
‭Mi odio al Estado no es una idea: es un sentimiento que me entró por lo ojos antes de que intentaran enseñarme a usar el cerebro. Mi odio a la burguesía es también un sentimiento, pero éste me entró por el sudor del cuerpo, mientras el sádico de mi primer patrón se echaba una siesta surestina delante mismo de nosotros, sus trabajadores adolescente, borrachos y extenuados. Mi odio a la cultura es biológico, una reacción del organismo al exceso de saberes que me han administrado hasta hacerme perder la inteligencia natural y el conocimiento espontáneo.
‭Y mi odio a la escritura puede tomarse como una manía de viejo chiflado que olfatea algo podrido allí donde otros aspiran no sé qué fragancia embriagadora. En otra parte hablé de “husmo”: hedor a carne en descomposición.
‭Fuera de esto (y dejando a un lado la repelencia que siento hacia el hombre; no ya odio, sino desprecio y asco), no hay en mí ninguna constancia, ninguna fijación de la reflexión, nada mental permanente. A menudo, me defino como un gran odiador, boca enemiga.

7) Tierras Casi Inhóspitas
Debo escribir por atavismo,‭ ‬ya que no creo en la literatura.‭ ‬Lo más importante de estos últimos años,‭ ‬en lo tocante a mi espíritu:‭ ‬ya no necesito preservar ante el espejo‭ (‬no sé si mío o de todo el mundo‭; ‬igual da si roto,‭ ‬empañado o deformante‭) ‬una imagen de mi vida digna y sin mácula.‭ ‬No me es preciso estar orgulloso de lo que hago.‭ ‬Ya no me empeño en mantener un buen concepto de mis obras.‭ ‬Desesperé.
Mi desesperación no provino de la experiencia de la derrota‭ ‬-nunca me sentí vencido.‭ ‬Nada tiene que ver con la amargura:‭ ¡‬soy tan feliz‭! ‬El modo mío de haber dejado de esperar se forjó en tierras casi inhóspitas,‭ ‬enemigas de lo abstracto y de lo ilusorio‭; ‬se fraguó con el descubrimiento conmocionante de extraños seres marginales y ante la turbadora lección de la muy inteligente vida animal.

8) Tan Sucia Poquita Cosa
Había decidido escribir una novela a propósito de un pastor antiguo.‭ ‬Acerca,‭ ‬también,‭ ‬de otros seres desconcertantes que merodean por las aldeas,‭ ‬diríase que escapados de la historia y de la racionalidad moderna.‭ ‬Pero la literatura es tan falsa,‭ ‬tan miope,‭ ‬tan lisa,‭ ‬tan sucia poquita cosa,‭ ‬que pronto desistí de empotrar a mi amigo en el tapial indecoroso de un relato de género…‭
Por otra parte,‭ ‬casi lo mismo que reprocho a la labor literaria afecta a su vez a los modos de nuestro raciocinio:‭ ‬no sé muy bien qué es lo que nuestra rotosa y mezquina Razón tiene que discernir en un hombre como ese cabrero,‭ ‬pero descubra lo que descubra,‭ ‬maquine en su contra lo que maquine,‭ ‬jamás le hará justicia ni tampoco el menor daño.‭ ‬Lo convertirá en un esquema casi abstracto,‭ ‬en un prototipo desangelado,‭ ‬en el blanco enorme de media docena de etiquetas desgastadas y devoradoras,‭ ‬arrojadas como dardos y perdidas por el camino,‭ ‬y nada más…‭
Intuyo,‭ ‬sin embargo,‭ ‬lo que mi vecino hace cada día con esa ínfima y polvorienta Razón:‭ ‬enlatarla en sus oxidados botes de conserva,‭ ‬con sumo cuidado,‭ ‬y dispersarla por la cambra para que se ocupen de ella la humedad y los roedores.

9) Tiempos Que Vivimos Sombríamente
Me había propuesto,‭ ‬alcanzado este punto,‭ ‬llevar a cabo una reflexión sobre el valor de la presente escritura en los tiempos que vivimos sombríamente.‭ ‬Pero mejor lo dejo para vosotros.‭ ‬La cuestión del valor permanece demasiado unida a la de la esperanza.‭ ‬No me interesa.‭ “‬Confieso que no tengo el concepto del valor de mis obras‭”‬,‭ ‬escribió Pessoa.‭ ‬Por mi parte,‭ “‬todo lo que he hecho a lo largo de mi vida ha sido perfectamente inútil‭; ‬no espero otra cosa de mi escritura‭”‬.‭ ‬Hay quienes escriben para la mayoría‭; ‬otros,‭ ‬para unos pocos‭; ‬algunos,‭ ‬para ellos mismos.‭ ‬Yo‭ ‬no escribo.‭ ‬Lo que sea esto,‭ ‬no vale ni para importunar al silencio.‭ ‬A mí no me sirve‭; ‬tampoco a vosotros.

10) Acto Sin Metáfora
La angustia de no saber qué escribir a continuación,‭ ‬como la de no prever qué ocurrirá el día de mañana,‭ ‬se disipa sola,‭ ‬sombra que borra la tormenta,‭ ‬diría que por un arrebato de este cerebro mío descentrado‭; ‬y nada en el párrafo que acabo de redactar resultaba‭ (‬al menos para mí‭) ‬previsible en la secuencia de textos que lo antecedía.‭
Por eso,‭ ‬en mi caso la escritura no evoca lo organizable de un periplo,‭ ‬una estancia en tierra extraña,‭ ‬esa administración de lo levemente inesperado en que se cifra el placer frío y desvaído del viajar.‭ ‬La concibo,‭ ‬mejor,‭ ‬como acto sin metáfora.‭ ‬En realidad,‭ ‬la escritura,‭ ‬para la que no hallo imagen,‭ ‬deviene muy nítidamente como alegoría‭ (‬única‭) ‬de mi vida.‭ ‬La‭ ‬escritura‭ ‬de‭ ‬mi‭ ‬existencia.‭

11) Decir Que Yo Era Uno De Los Medios De Que Disponía La Literatura Para Deshacerse,
Arma Con La Que Podría Suicidarse

A veces pienso que en este trabajo,‭ ‬como en la mayor parte de los anteriores,‭ ‬sólo abordo un tema,‭ ‬obsesión de fondo en relación con la cual todo es secundario,‭ ‬marco,‭ ‬aparejo,‭ ‬esqueleto:‭ ‬el tema del escribir,‭ ‬lo que sea mi escritura.‭ ‬Y puedo estar apuntando de alguna forma que ella sí que es superflua,‭ ‬accesoria,‭ ‬ella sí que pertenece al mundo de los recursos.‭
De más en mi existencia,‭ ‬prescindible como todo objeto,‭ ‬puedo representarme mi escritura como un útil para tristes fines,‭ ‬herramienta rota para la reparación de lo patético.‭ ‬De sobra,‭ ‬por un lado‭; ‬y,‭ ‬por otro,‭ ‬desdichadamente necesaria.‭ ‬No sé…‭ ‬En otro tiempo,‭ ‬me gustaba decir que yo era uno de los medios de que disponía la literatura para deshacerse,‭ ‬arma con la que podría suicidarse.‭ ‬Ahora digo que‭ ‬no escribo,‭ ‬como si yo fuera el suicidado y ella me hubiera deshecho…‭
¿Es mi vida un recurso literario‭? ‬Sé que,‭ ‬durante años,‭ ‬lo fue.‭ ‬Y me temo que,‭ ‬quizá a lo largo de ese mismo periodo de tiempo,‭ ‬la literatura fue para mí un recurso existencial.‭ ‬Ahora,‭ ‬no escribo.‭ ‬Esto no es escritura.‭ ¿‬Dónde está,‭ ‬en estas palabras,‭ ‬lo accesorio,‭ ‬y dónde lo esencial‭? ‬Un saco de palabras,‭ ‬siempre lo fui.‭ “‬Palabras,‭ ‬palabras,‭ ‬palabras que me ahogáis‭; ‬tengo sed de otra cosa‭”‬,‭ ‬escribió Bataille.‭ ‬Desde luego,‭ ‬no es mi caso.
Siempre me escondo detrás de las palabras,‭ ‬lo mismo cuando escribo que cuando pienso.‭ ‬Si no me escondiera,‭ ‬no sería lo que soy.‭ ‬No me sería.‭ ¿‬Cómo se puede escribir y decir al mismo tiempo la verdad‭? ¿‬Se puede‭? ‬No,‭ ‬creo que no.‭ ‬La verdad no está hecha de palabras.‭ ‬Las palabras dicen que yo soy Pedro García Olivo.‭ ‬Sin embargo,‭ ‬yo,‭ ‬que conozco mejor que nadie a ese Pedro,‭ ‬me desconozco profundamente a mí mismo.‭ ‬Saquito.‭

12) El Fantasma De La Identidad
Aparte de robar,‭ ‬dejarme la piel jornalera en los bancales,‭ ‬dar clases,‭ ‬publicar artículos,‭ ‬practicar el contrabando,‭ ‬presumir de‭ “‬solidario‭” ‬en Centroamérica,‭ ‬escribir cosas como éstas, llevar un hato de cabras, labrarme un bio-reducto para la libertad en el Alto y luego dejarlo por un dictado del corazón,‭ ‬ya no he hecho mucho más en la vida…‭
Habiendo ejercido de ladrón,‭ ‬asalariado,‭ ‬profesor,‭ ‬articulista,‭ ‬mafioso,‭ ‬cooperante,‭ ‬escritor, cabrero y campesino de subsistencia,‭ ‬no fui nada de eso.‭ ‬En parte,‭ ‬porque todo lo hacía mal‭ ‬y lo hacía sólo por hacerlo.‭ ‬Y en parte porque el fantasma de mi identidad no responde al nombre de un oficio o de una actividad.‭ D‬esesperado, del mismo modo que‭ ‬no escribo,‭ ‬no trabajo. Y, aunque “soy”, eso que soy no es decible. No soy un escritor, y esta es una no-escritura…

[A partir de “Desesperar”]

http://www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

Buenos Aires, 28 de enero de 2018

VAGAMUNDOS Y EXTRAMUROS

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Sala virtual de lecturas incomodantes. Biblioteca digital with tags , , , , , , , , , , , , , on enero 25, 2018 by Pedro García Olivo

Viviendo quieta e hipócritamente en falsos refugios

“Libre, ilimitadamente libre cruza este hombre por nuestro paisaje español, empujando un corazón dolorido y, a la par, reidor. Incapaz de pacto, vive señero, ausente de todos los partidos políticos o doctrinales que facilitan el éxito y hasta la congrua sustentación. No cuenta con resonadores preparados que aumenten el volumen de su voz. Perpetuo vagabundo, abre paso, entre los grupos que el interés compaginó, a su espíritu agudo y noble, como un acero antiguo. Siempre dirá lo que siente y sentirá lo que dice -porque no vive al servicio y domesticidad de nada que no sea su vida misma, ni siquiera el arte o la ciencia o la justicia. Llámese esto, si se quiere, nihilismo; pero entoces es nihilismo la actitud sublime (…).
Poco puede esperar de la sociedad quien de este modo se resuelve a afirmar su libertad íntegra. La sociedad es un contratista de servicios y la organización del utilismo. Por eso el puro amor y la pura verdad son arrojados de la plaza de abastos social. Baroja no es nada y presumo que no será nunca nada. Todavía, después de haber publicado cerca de treinta volúmenes, suena en el público su nombre como el de un escritor extramuros”.

1)
¿Para qué hablar de los vagamundos cuando ya, prácticamente, no quedan? Al interior de una cultura configurada desde el principio de la sedentarización, con gentes anhelando la fijación domiciliaria, laboral, ideológica y hasta política, ¿por qué una cierta «familia intelectual» occidental mostró una inconfundible simpatía hacia las personas voluntariamente sin-arraigo, hacia los nómadas espirituales? ¿Qué atesoran o qué denuncian los apátridas, los destechados orgullosos de sí, los errantes empedernidos, los últimos nómades del planeta, los peregrinos de los oficios y los enemigos del empleo, los odiadores de la Casa…, para que gentes, más bien «instaladas», con vidas bastante más convencionales, como Rilke, Baudelaire, Gorki, Pushkin, Dostoievski, Gide, Deleuze o Gatlif, entre tantas otras, los eligieran, casi con enamoramiento, como objeto de sus creaciones? ¿Por qué la «vida irregular» seduce o fascina a tantas personas culturalmente ilustradas y con una existencia casi perfectamente sistematizada?

A su manera, Pío Baroja era un vagamundo existencial que se ganó la estima de Ortega y Gasset, hombre de orden y de arraigo. Una índole de la obra del escritor vasco llamó la atención del filósofo castellano: «En el transcurso de diez años escribe Baroja veinte tomos de vagabundaje». Cuando, en «Ideas sobre Baroja», ese pensador conservador intenta explicarse y explicarnos la particular atracción del novelista por la gente sin asiento y hasta sin hogar, de alguna manera nos da la clave para responder a la pregunta con que se inicia este escrito…

Vamos a andar un trecho de su mano, rescatando el modo que tenía de leer a Baroja, un escritor entonces marginal. El novelista obseva a los vagamundos, y el filósofo mira esa forma de observar. Este texto contempla a Ortega escribiendo sobre Baroja y a Baroja
pensando en los vagadores; pero, sobre todo, canta a estos últimos, gentes a un paso de la desaparición absoluta, caracteres demasiado bellos para sobrevivir en los tiempos de las muy feas, y consentidas, cadenas demofascistas.

2)
«Pio Baroja (…) ha hecho de su obra una especie de asilo nocturno donde únicamente se encuentran vagabundos. Entre las varias suertes y modos de hombres, Baroja se queda solo con los de condición inquieta y despegada, que no echan raíces ni en una tierra ni en un oficio, sino que van rodando de pueblo en pueblo y de menester en menester empujados por sus fugaces corazones.
¿No es extraña esta predilección? Extraña, ciertamente (…), porque es la España actual una sociedad donde el vagabundo apenas existe. Antes al contrario, suele tener aquí la vida una estabilidad plúmbea (…). Cada cual entra en el carril de su oficio, atrozmente rígido y preestablecido, y suele, hasta la muerte, seguir en él, sin ensayar usos nuevos, sin protesta ni brinco. Y, no obstante (…), Baroja (…) no es eso lo que ve, sino todo lo contario. Ve craituras errabundas e indóciles, decididas a no disolver sus instintos en las formas convencionales de vida que la sociedad ofrece e impone. Temperamentos tales tienen que fracasar en una época como la nuestra, tiranizada por pincipios de hipocresía (…). Pero estas vidas, que son prácticamente fracasos y derrumbamientos, son moral y existencialmente victorias y gestos de ascensión. Al menos para el gusto de Baroja y para el mío (…).
Mirada desde sus resultados, la vida vagabunda e inadaptada es una cantidad negativa. Pero mírese a ella misma, al movimiento interior del espíritu, indócil, inquieto, arisco, exigente, que no se deja modelar por las imposiciones del medio, que prefiere ser fiel a su individual destino, aunque esto le cueste renunciar al «triunfo en la sociedad». Al punto notamos la nobleza, la dignidad que hay en esa manera de enfrontarse con la vida. Y si, frente a materia, «espíritu» quiere decir esfuerzo, ímpetu, dinamicidad, nos parece haber mayor porción de él en la figura vagabunda que en la normal y adaptada. Más aún: bajo esta nueva perspectiva la adaptación toma los caracteres de una caída, de una inercia, de una vil sumisión a esclavitud. Esto es lo que estima Baroja sobre todas las cosas (…). Ha tenido que ir al margen de la sociedad actual, y precisamente en eso que suele considerarse como el escombro social -los golfos, los tahúres, los extravagantes, los vividores, los suicidas- creyó encontrar su asunto. Pues qué, ¿iba a hablarnos de los senadores, los comandantes, los gobernadores de provincias y los financieros?
En el transcurso de diez años escribe Baroja veinte tomos de vagabundaje».

3)
Ciorán habló de una muy perceptible «nostalgia dolorosa de la barbarie», que asolaría al «hombre civilizado» de nuestro tiempo. Asaetado por la consciencia intermitente de la esclerosis terminal a que conduce la cultura occidental, siente la atracción del polo inverso, de todo aquello que apuntaba en otra dirección, de los «bárbaros» en definitiva, con su apego rotundo a la vida, con su forma resuelta de afirmar y de negar, de creer y de descreer.
Si la civilización castiga a sus fautores y victimados encerrándolos en una atmósfera sepulcral, «saturada», en un ambiente de agotamiento de todo y fin de todo, la barbarie despierta en los zombies que somos un desordenado apetito de infierno que es también apetito de vida.

De forma paralela, los individuos «sistematizados», las personas sujetas a una pan-lógica institucional y mercantil, los hombres y mujeres reguladamente «sedentarios», llevan un tiempo padeciendo otra nostalgia, en parte complementaria: «nostalgia adolorida del errar». Porque fue demasiado lo que las gentes de Occidente sacrificamos históricamente en aras del principio de fijación (residencial, laboral, económica, intelectual…), de ese «saltar de sistema en sistema» (escolar, de transporte, de alimentación, de salud, de seguridad, etcétera), en que ciframos nuestra existencia.

A partir de Deleuze, podemos sugerir que sacrificamos, en primer lugar, la sinceridad vital; y que la hipocresía se avecinó para siempre en nuestras almas:

«A los que dicen que huir no es valeroso, él responde: el valor radica en aceptar el huir antes que vivir quieta e hipócritamente en falsos refugios. Es posible que yo huya; pero, a lo largo de toda mi huida, busco un arma».

Y son estos dos aspectos los que se dejan ver en la aproximación de Ortega a la obra de Baroja: nostalgia dolorosa del errar y reconocimiento soterrado de la mentira constituyente de la existencia sedentaria moderna…

4)
«¿Quién no se ha sorprendido alguna vez tomando el pulso a la vida y no hallándolo? ¿Quién no ha sentido en ocasiones vacío el orbe de justificación? En esas horas de balance vital, sopesamos las grandes cosas que pretenden llenar la vida y darle solidez racional, sentido, precio o sugestión -el arte, la ciencia, la religión, la moral, el placer-, y a lo mejor nos parece como si estuvieran huecas, como si solo poseyeran la máscara de sí mismas y se alzaran fraudulentas ante nosotros al modo de falaces promesas (…). Si en los momentos de infelicidad, cuando el mundo nos parece vacío y todo sin sugestiones, nos preguntan qué es lo que más ambicionamos, creo yo que contestaríamos: salir de nosotros mismos, huir de este espectáculo del «yo» agarrotado y paralítico (…).
La creencia dogmática y fanática en los tópicos dominantes será siempre dueña de la sociedad, y los temperamentos críticos, originales, innovadores, habrán de sufrir ahora y dentro de mil años una temporada de lazareto que a veces no acaba sino después de su muerte (…). Nada más natural, pues, que el efecto producido por Baroja en la mayoría de los lectores. Este efecto es de indignación. Porque Baroja no se contenta con discrepar en más o menos puntos del sistema de lugares comunes y opiniones convencionales, sino que hace de la protesta contra el modo de pensar y sentir convencionalmente nervio de su producción.
En esta ansia de sinceridad y lealtad consigo mismo no conozco nadie en España ni fuera de España comparable con Baroja (…). En cierta manera, pues, es justo que el hombre «social» se sienta, al leer los libros de Baroja, herido e irritado (…). Cuando Baroja ha dicho de algo que es una farsa o de alguien que es un farsante, pasa a la orden del día. Y casi todas las cosas le parecen farsas y casi todos los hombres le parecen farsantes (…). Un hombre que defiende exuberantemente unas opiniones que en el fondo le traen sin cuidado es un farsante; un hombre que tiene realmente esas opiniones, pero no las defiende y patentiza, es otro farsante.
Según esto, la «verdad» del hombre estriba en la correspondencia exacta entre el gesto y el espíritu, en la perfecta adecuación entre lo externo y lo íntimo (…).
Para quien lo más despreciable del mundo es la farsa tiene que ser lo mejor del mundo la sinceridad. Baroja resumiría el destino vital del hombre en este imperativo: ¡Sed sinceros! Ese movimiento en que se hace patente lo íntimo es la verdadera vida, latido del cosmos, médula del universo.
No hay valores absolutos ni absolutas realidades. Todo puede ser absolutamente real si es sinceramente sentido. Ser y ser sincero valgan como sinónimos.
En sus rasgos generales esta manera de sentir tiene una ilustre genealogía. En Grecia se llamó cinismo. Baroja es un discípulo español de Diógenes el Perro y Krates el Tebano.
Mas a nuestro lenguaje ha llegado el nombre cinismo con una significación desviada. El cinismo, el verdadero cinismo, dice Schwartz, nace como oposición a la cultura convencional (…).
Una repugnancia indomable a ser cómplice en esa farsa de la cultura, a repetir en sí mismo -en su vida y en su obra- esos estériles lugares comunes, cuya única fuerza proviene precisamente de su repetición, le obliga a adoptar una táctica nihilista (…):

«No hay que respetar nada, no hay que aceptar tradiciones que tanto pesan y estristecen. Hay que olvidar para siempre los nombres de los teólogos, de los poetas, de todos los filósofos, de todos los apóstoles, de todos los mixtificadores que nos han amargado la vida sometiéndola a una moral absurda. El tiempo de la escuela ha pasado ya; ahora hay que vivir» (…).

La expresión de Baroja (…) es la prosa ideal para que en ella fluya una de las más delicadas maneras de ser hombre: la sinceridad (…). Sinceridad, lealtad consigo mismo, asco hacia la ficción y el artificio -son eje y motor de su alma, de su arte y de su vida. Merced a ella nos presenta el ejemplo de una independencia genial en una sociedad como la nuestra, donde todo es compromiso y rendimiento».

5)
Ortega, hombre del sistema, ejemplo de instalación burguesa, no puede evitar sentir algo parecido al amor ante su exacto opuesto, su antípoda encarnada. Hombre «civilizado», experimenta la nostalgia dolorosa de la barbarie. Hombre «asentado», fijado en una casa, una familia, unas propiedades, un oficio, una escritura…, sabe de la adolorida nostalgia de la errancia… Y la estima enorme que le merece Baroja, ese radical, ese extremista, ese desadaptado, ese infinito odiador de los valores burgueses, es un testimonio de algo que, estando en su consciencia, no asomó en su escritura: que Occidente era ya entonces, como lo es hoy y lo será mañana, un moribundo que mata; y que la nostalgia por aquello que no somos y que algún día pudimos ser, bárbaros y errantes por ejemplo, es la última palabra de una civilización condenada, una cultura que ojalá no hubiera llegado a darse.

Pero si llegó a cultivar la amistad de Baroja, a escribirse con él, a organizar viajes en su compañía, no fue solo por la fascinación que despierta en los decadentes la barbarie y la errancia: fue porque el escritor vasco, como la mayor parte de los vagamundos existenciales, era un hombre veraz, un ser a salvo de la hipocresía, y esa índole enamora a los sedentarios arraigados en la mentira, como el propio Ortega.

 

AL FIN Y AL CABO LA LIBERTAD TAMPOCO ES TAN GRAN COSA

Posted in Activismo desesperado, Breve nota bio-bibliográfica, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , , , on enero 11, 2018 by Pedro García Olivo

Desde niño había sentido que no estaba hecho para una vida que se nos regala con instrucciones de uso. Donde la libertad no era posible, yo apenas podía respirar.

Por eso, hasta que el Alto Juliana, esta bella colina de Sesga, me permitió dar la espalda a todos los empleos y ser dueño absoluto de mis días, después de casi medio siglo de extravío en la existencia, yo solo había respirado a ratos.

Construyendo con mis propias manos, e indefinidamente, esta humilde morada; cultivando mis alimentos y recolectándolos por las sendas; sin vender más mi fuerza de trabajo o mis capacidades de creación; sin tener que pagar recibos; sin obedecer o, en todo caso, obedeciendo bajo mínimos; lejos de los mercados y de las administraciones; al amparo de una vieja y maravillosa estufa de leña y de la energía escasa proporcionada por pequeñas placas solares, pude, por fin, respirar a pleno pulmón.

Me convertí en el novio de la libertad, y creo hoy que un cierto deje de superioridad moral empezó a ensuciar mis escritos. Había logrado lo más difícil, lo único que consideraba verdaderamente importante: la soberanía sobre todas mis horas, la autonomía material, la independencia espiritual. Me sentía como un quínico sublimado, gritándole a todo el mundo: «A mí también me gustan los pasteles, pero yo no pago su precio en servidumbre».

Pasaron los años y, poco a poco, empezó a embargarme la sensación de que no era una vida lo que yo estaba viviendo, sino, más bien, una «filosofía de vida». Comencé a verme como un aristócrata, como «el más solitario de los aristócratas». Porque el novio de la libertad era asimismo el novio de la soledad…

Una nube de sepulcro, de «¿y esto es todo?», empezó a cernirse sobre las cosas del Alto, sobre todos los aspectos de este formidable bio-reducto: sobre los huertos, sobre las caminatas, sobre los animales que me acompañaban, sobre el orgullo de no vender y apenas comprar, sobre el gesto de vivir donde está prohibido vivir, en pleno paisaje, sobre mi obstinada inobediencia…

Y aquellas palabras que una vez me dedicó un pastor de Arroyo Cerezo me volvían y me volvían: «Mira, Pedro, en medio de esta libertad tan buena que tenemos, a nosotros ya nos da lo mismo levantar el carro que vender las yeguas». «A mí me da igual morir mañana o hacer otra cosa». Y me perseguían unos versos del “Fausto” que antaño me parecieron hermosos y ahora se me antojaban tétricos:

«Poder decirle a un instante: ¡Detente, eres tan bello!;
y después, no importa, morir!».

Porque, conquistada la libertad, ¿qué queda? ¿Para qué seguir cuando sabemos que todos los proyectos que nos oferta el mundo son reos de la estupidez y nos pasan una factura de esclavitud?

Algo demasiado parecido a la depresión enturbió mi ánimo, y un día me sorprendí escribiendo una frase que me sabía a suicidio: «Al fin y al cabo, la libertad tampoco es tan gran cosa. Con la libertad no basta».

Pero era verdad… La libertad de una persona sola en un mundo de no-libres no conduce a la felicidad. Una libertad individual rodeada de figuras de la subordinación duele y daña.

El más solitario de los aristócratas se levantaba casi sin ganas de respirar, esgrimiendo como siempre su estilo de vida, pero bajo la sensación de que ya estaba de más sobre la Tierra.

Y un día irrumpió el amar. Era abril, principios de mes; y, en alguna grietecilla del paredón rocoso de mi libertad, se hizo un manantial. Y brotó un mundo entero, brotó el deseo de salir al encuentro del otro como comunidad, brotó una selva de emoción, brotó una revolución en la sensibilidad y un motín en el pensamiento. Era Adara, como un hontanar…

Me emancipé en octubre de 2010, me fui entristeciendo a partir del 2014 y renací en la primavera de 2016. Porque ahora soy el novio de la vida.

Y preparo mi equipaje para regresar al lado de Awka, mi compañera, dejando el Alto y sus soledades. El próximo martes parto para El Palomar, esa localidad de Buenos Aires donde la mujer y los niños que amo me esperan. En realidad, no abandono el Alto: vive en mi corazón y, en cierto sentido, escribe por mí.

No vendo las yeguas, que quiero levantar el carro por toda la eternidad. Por toda la eternidad y un día.

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Alto Juliana, Aldea Sesga, Rincón de Ademuz.
11 de enero de 2018

DESDE QUE LOS EMPRESARIOS Y LOS POLÍTICOS COMPRENDIERON QUE LES INTERESABA UNA CIUDADANÍA MOVILIZADA

Posted in Activismo desesperado, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Indigenismo with tags , , , , , , , , , , , on enero 1, 2018 by Pedro García Olivo

Feliz Año Viejo, porque del Nuevo casi cabe temer lo peor

Se da, de forma inmediata, apasionada, casi visceral, a menudo también desinformada, precipitada y hasta «inducida», un respaldo mayoritario, en la izquierda política e ideológica, a cualquier proceso histórico que esgrima etiquetas como «revolución», «emancipación», «decolonial», etcétera. Como nos parece que casi nada se mueve en el mundo, cuando vemos que algo sucede, que algo acontece, y entra en sintonía con nuestra concepción política, nos entusiasmamos y lo abrazamos al instante. Históricamente, la izquierda ha ido cayendo así de error en error, suscribiendo fórmulas y experiencias que, más tarde, se revelaron despóticas y homicidas.

Entre los últimos apasionamientos izquierdistas catastróficos que se registraron en Europa, tenemos, por ejemplo, la identificación «religiosa» con el 15-M; las ilusiones depositadas en los tecno-políticos socialdemócratas de PODEMOS y, antes, de su paralelo en Grecia; los guiños amorosos al ultra-pedagogismo bolivariano en Venezuela o en Bolivia; el aplauso encendido al reformismo social-corrupto de Lula en Brasil, Correa en Ecuador y hasta los Kirchner en Argentina; no sé qué simpatía intermitente con Irán, con fracciones de Rusia, a veces hasta con Corea del Norte. Se daba al fervor, sin más, a modulaciones tentativas del propio Capitalismo…

Cuando, en España, amplios sectores de ese izquierdismo pulsional celebraron la irrupción de las «mareas» (que demandaban servicios públicos de calidad, universales y gratuitos, en esferas como la educación o la salud), es decir, la exigencia de una asistencia estatal integral, en detrimento de la auto-organización comunitaria, de la autogestión social e incluso de la autonomía individual, el rizo terminó de rizarse y todos los descontentos murieron en las playas del bienestarismo administrativo.

Ahora mismo, esa aceptación no-crítica de los proyectos que enarbolan banderas contra el sistema se está reproduciendo en muchas partes. Se está dando, desde hace tiempo, en torno al zapatismo en México y se regenera hoy a propósito de procesos político-organizativos de una parte del pueblo kurdo, por citar solo dos ejemplos. La recepción europea de la cuestión mapuche en Chile y en Argentina adolece con frecuencia del mismo síndrome: una mirada simplificadora, maniqueísta, apresurada, que no se toma el tiempo de investigar, de preguntar, de matizar, de relativizar, de pararse y atreverse a un análisis crítico.

Y es que sabemos, desde hace décadas, que el Sistema Capitalista no se sostiene desde la pasividad e inactividad de la ciudadanía. Para nada y nunca tuvo esa aspiración a una población que no se moviliza. Ni la Banca, ni la Empresa, ni la Burocracia quieren a sus «súbditos» callados y aburridos en un rincón de su privacidad. Los necesitan de otro modo; los prefieren «movilizados», «indignados», «reivindicativos»… Foucault habló con mucha claridad de la «desobediencia inducida», de la «gestión política de los ilegalismos», del suministro constante de motivos para la afiliación revoltosa, para la beligerancia ritual, para el antagonismo inofensivo. En Dulce Leviatán se me ocurrió una expresión más sencilla para decir lo mismo: «Conflictividad conservadora».

Sé que, al escribir, hablo a los afines y que solo me leen los afines (el mero título de mis escritos se basta para ahuyentar a los adversos). Sloterdijk anotó algo desconcertante y, sin embargo, certero: «Los libros son cartas voluminosas a los amigos». Dándole la razón, refiero ahora, con toda desnudez y a modo de confidencia, la lista de mis caídas en esa trampa de la movilización gobernada…

Muy joven, cuando todavía estaba bastante enfermo de literatura marxista, a pesar de mi talante y de mi declaración libertaria, corrí a la Nicaragua de la Revolución Sandinista, un perfecto Estado-Nación en ciernes, y me desempeñé como «alfabetizador» de la etnia misquita. Creía que, al enseñar a hablar y leer en castellano, estaba contribuyendo a la construcción concreta de un Reino de la Libertad en la Tierra. Ejercí de etnocida, de occidentalizador riguroso, lo que hoy más detesto. No es accidental tampoco que, por aquel entonces, yo fuera profesor y, en particular, profesor libertario, anarco-funcionario…

Luego me crucé al Este, a la esfera del llamado Socialismo Real, y me sumé a todos los movimientos contra el Sistema Comunista. Alentaba la espereranza de que el derribo del estalinismo llevaría a un comunismo por fin verdaderamente «libertario». Fui reclutado para la reinstalación del Capitalismo, a fin de cuentas. No carece de importancia que, durante aquellos años en que residí en Budapest, yo fuera un profesor anarquista en excedencia…

De regreso a España, me enamoró la figura altiva del pequeño pastor de subsistencia. Se me antojó un verdadero «resistente», un exponente de la autonomía posible, en fuga del salario y también del Estado. Y fui entonces pastor de cabras, durante ocho años. Todos tuvieron que dejarlo, yo también. Ya casi no quedan pequeños pastores tradicionales. Significativamente, a mí me llamaban «El Maestro» y mis cabras eran «las cabras del maestro»…

Como cabrero, estimé sobremanera las pequeñas aldeas del entorno rural-marginal, esa forma que tenían de sortear, hasta cierto punto, los tentáculos del Mercado y del Estado. Y quise vivir ahí. Ya no quedan… La modernización agraria, el turismo rural, el ecologismo institucional y otros afanes crematísticos le dieron el golpe de gracia….

Aún me quedó energía para cooperar con los viviendistas de Guatemala, actuando como «escudo humano» y teniendo que sufrir el asesinato de la primera persona que me correspondía proteger, Lionel Pérez, que siempre habitará en mi corazón. Me quedó energía para buscar a esos indígenas del continente americano que nos lamentaban como nos merecemos, para hablar con ellos, una de las cosas más difíciles y hermosas que he logrado en mi vida. Pero la mayor parte de los viviendistas se convirtieron en propietarios de sus viviendas en principio ilegales, y el campamento se transformó en una urbanización de corte capitalista, con tiendas, negocios, explotacion de unos vecinos por otros, etc. Y la parte principal del indigenismo derivó hacia la demanda de mera «integración» en la la sociedad mayor, capitalista y estatocéntrica, sin discriminaciones ni exclusiones…

Las siglas y las organizaciones, el llamado «movimiento», rodeaban la Nicaragua Sandinista, el anticomunismo del Este, el indigenismo de integración, el viviendismo de los que reclamaban viviendas para sí, etcétera. Fuera de las ideologías y de las militancias quedaban los pequeños pastores en extinción, los nómadas en todas partes perseguidos, los pocos indígenas que no nos admiten, los occidentales revueltos contra sí mismos… Esto es lo que viví, y por eso pienso así y escribo estas páginas.

Habiendo suscrito temporalmente todas esas revueltas, solo me asiste la certeza de una lucha verdadera, que se inició el día en que dejé la enseñanza y, de paso, también todos los empleos. Y me digo, a veces, que esa solidaridad emocionada con todos los procesos en los que parece que «algo se mueve» viene en parte determinada por la inmovilidad sustancial que hemos instalado en las cosas de nuestra vida personal. Mientras no me moví existencialmente, corrí a exaltar y respaldar todos los simulacros de movimiento social. Mientras el sistema me habitaba y yo era un «Anti-sistema del Sistema», con una vida perfectamente sistematizada, corrí a enamorarme de todos los pseudo-antagonismos organizados.

Desde que di la espalda a muchas cosas del Estado, cosas del Capital por tanto, desde que sentí que luchaba, no por afiliarme a todo aquello que bullera bajo el eslogán de la Revolución, sino por las cosas concretas que hacía en mi vida personal, privada y pública,
empecé a mirar de otro modo la política. Arrumbé los asuntos de siglas, de banderas, de organizaciones, y me acerqué a los procesos que se daban sin esas parafernalias y sin esos vínculos, apenas disimulados, con la Administración y el Mercado. Y resulta que, allí donde no se publicitaba «movimiento», donde no se solicitaban entusiasmos ideológicos y expresiones gregarias del apoyo, algo muy serio, muy grave, muy hondo, estaba en juego y se merecía la estima, no pedida, de todos los odiadores de lo establecido. Y era allí donde la vida individual y colectiva, que no se asemejaba a la de los rebeldes exhibidos de Occidente, constituía un verdadero atentado contra la pretensión de eternidad del Capitalismo. Lo comprendí en la medida en que yo ya abominaba de la conflictividad conservadora y había redescubierto mi interioridad como campo de batalla contra lo dado. Y hablé de pastores antiguos, de indígenas no asimilables, de nómadas irredentos, de occidentales en proceso de re-invención y de europeos procurando labrarse un margen para disentir desde la propia vida.

Feliz año viejo, amigos, que del que viene casi me temo lo peor.

Pedro García Olivo
Alto Juliana, Solana de la Madre Puta, Paraje del monte público de Sesga, Rincón de Ademuz, Península Ibérica
A pocos minutos del 1 de enero de 2018