Archivo para antipedagogía

TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Breve nota bio-bibliográfica, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Proyectos y últimos trabajos, Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , , , , on abril 20, 2018 by Pedro García Olivo

 


Invectiva contra la medicina política y en pro de la desistematización

W)

Si detestas la sociedad establecida, si no aceptas sus convenciones, si estimas injustas y arbitrarias sus leyes, y todo esto se manifiesta en tu comportamiento, en tu modo de encarar la vida, no pienses, ni por un instante, que eres un “rebelde”, un “antagonista”…

Lo único que pasa es que estás enfermo. Padeces el TPA, un trastorno antisocial de la personalidad que, por fortuna, se cura con psiquiatras y con pastillas.

Ya no nos das miedo, malote; más bien sentimos pena por ti. Y, entre todos, padres y madres, profesores, asistentes sociales, médicos, jueces…, te vamos a ayudar. Te curaremos, seguro.

Y, sobre todo, queremos muchos como tú, tan gamberros y tan traviesos, que tenemos un montón de psiquiatras buscando empleo y una fábrica de pastillas a punto de quebrar por falta de antisociales”.

 

X)

Hace unos días, en C.A.S.O. “La Sala”, Avellaneda 645, cerca de la estación de Caballito, a las siete de la tarde, en el seno de las “Jornadas Anárquicas” de Buenos Aires, un grupo estimable de trastornados conversaron sobre su propia enfermedad (la disposición libertaria), felices de ella. Fue como si dijéramos: “No metas una pastilla en tu cuerpo ni un médico en tu vida, querido enfermo…

También hace unos días, los compañeros de Mar y Tierra Ediciones me comunicaron que “Me enseñó a ser árbol. Composiciones intempestivas desde la antipedagogía y la desistematización” había parado ya en la imprenta. Una obra perfectamente antisocial, trastornada, en busca de enfermos orgullosos de su dolencia…

De la antipedagogía a la desistematización hay un salto tan grande como desde el árbol a la nube. Porque el árbol es el símbolo de la antipedagogía: está en su lugar, quieto, sin perseguir a nadie, ofreciendo sombra y cobijo a quien lo necesite. Su nobleza radica en que no es para el otro, es solo para sí; pero puede servir al otro. Y porque la nube es el símbolo de la desistematización: está en constante movimiento, siendo y dejando de ser, persiguiendo y perseguida, siempre a punto de resolverse en otra cosa, lluvia, nieve o nada. Su dignidad estriba en que no se ama tal y como es, y en que procura dejar de serse para ser de otra forma.

 

Y)

Me enseñó a ser árbol. Composiciones intempestivas desde la antipedagogía y la desistematización” es una obra/bisagra en mi vida. En muchos sentidos, la parte en dos…

Nace de la muerte de mi padre, un hombre sin igual. Nace de la muerte.
Nace en América Latina, como la primera obra que compongo respirando estas realidades, viviéndolas. Nace en lo extraño.
Nace en el nido de afecto que me une a una mujer y tres niños, a quienes dedico el libro. Nace en el amor.

Ensayo, invectiva, narrativa, poesía,… se dan la mano en este texto plural; y es que ya no tengo el menor interés en unificar mis registros estilísticos. Composiciones recientes y antiguas, muchas inéditas y otras que ya conocieron el beso de la imprenta, palabras que navegaron por las redes o por los diarios…, se unen para dejar clara, desde la discontinuidad y la irregularidad, una postura contra la Escuela y ante el mundo.

Mi agradecimiento a Camilo Araya Fuentes y a los compañeros de Mar y Tierra Ediciones, que tanto se han esforzado por llevar este proyecto a buen puerto.

Os dejo con el epílogo del mencionado trabajo:

Z)

EPÍLOGO

LA PALABRA EN LOS TIEMPOS SOMBRÍOS

¿Qué le ocurre a la palabra, en los tiempos sombríos?

Es entonces cuando se forjan las mentiras más bellas y las más horrorosas, las ficciones más enamoradas de la vida y también las más desesperadas.

Es entonces cuando surgen “filantropías” armadas hasta los dientes, dejando enseguida tras sí un reguero de sangre; “idealismos” que acaban con seres humanos en nombre de la Humanidad misma; “malditismos” siniestros en los que late, no obstante, una moral de santo.

Es entonces cuando el deseo de hablar y de escribir brota salvaje, como la risa de un niño, y ondea sonoro en el rojo de los labios de muchos; y cuando el anhelo de silencio, de un suicidio de todas las palabras, se viste de negro y espera a ser enarbolado como una bandera muda, como la única bandera de nadie y para nadie.

¿Qué le sucede a la palabra, en los tiempos aciagos?

Como poder “constituido”, el lenguaje, en tanto cifra de la Civilización, arrastra la mácula de la fractura social, de la dominación de género y de la opresión política. Como poder “constituyente”, ese lenguaje manchado nos “forma” como sujetos y nos “conforma” con lo dado. Poder constituido y poder constituyente, el lenguaje se mira a sí mismo sin complacencia en los tiempos oscuros. Y acontece el “descrédito” de las palabras…

Vivimos tiempos sombríos; y yo siento, dividido, un deseo ardiente de hablar y una necesidad lúgubre de dejar de hacerlo. Y me acuerdo de Strindberg… “¿Para qué queremos hablar, si ya no podemos engañarnos?”. “Las palabras lo pueden ocultar todo, el silencio no”. Y rememoro a Brecht, el escritor de otro tiempo en sombra: “¡Borra todas tus huellas!”. Y recuerdo a Antístenes, el maestro quínico, reprendiendo a Diógenes (a quien aceptara como discípulo) por su adición al escándalo y a la polémica, por su afición al espectáculo y la controversia pública: “Eres esclavo de tu propia necesidad de manifestarte, de provocar, de incidir en la comunidad. ¡Atrévete a esconder tu vida!”. Y me llega el cante de Camarón: “¡Ay, la grandeza de los hombres que no hablan!”. Y me seduce la sentencia de Wittgenstein, que yo reelaboré a consciencia: “Los hechos dignos de ser narrados, al ser narrados pierden su dignidad”. Y me adhiero al misticismo de Bataille: “¡Palabras, palabras, palabras que me ahogáis, dejadme; tengo sed de otra cosa!”. Y termino regresando a un poema que compuse a los doce años, en aquella habitación en la que me recluía voluntariamente todos los días para escribir y no tener amigos. Porque, de niño, amaba la escritura y odiaba la amistad:

“La belleza reside en cosas sin palabras,

como la palabra habita en seres sin belleza”.

Pero no puedo renunciar a la escritura… “Si bien son muchas las palabras que matan, ¿en qué se distingue el silencio de la muerte?”, me pregunto ahora. Y vengo a parar en un aforismo de Cioran, que me permite instalarme en mi duda, en mi contradicción, como si no pasara nada cuando, en verdad, es casi todo lo que está pasando: “NECESIDAD DE LA PALABRA PARA PODER CALLAR”.

Y elaboro este escrito para los compañeros de Mar y Tierra, en el que tomo la palabra una y otra vez, casi en todos los registros (filosóficos, narrativos, poéticos, académicos, coloquiales…), contra la disposición pedagógica y la sistematización capitalista de la vida. Quise una obra compuesta al modo de los impresionistas, por adición estudiada de pinceladas; quise sugerir un desplazamiento en la labor de la crítica, un cambio de perspectiva, para superar el círculo cerrado, vicioso y cansino, de la crítica teórica tradicional.

Queda, como un árbol, cerca de vosotros…

Mar

Pedro García Olivo

www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

Buenos Aires, 20 de abril de 2018

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EN LOS TIEMPOS DE LA PROTESTA DOMESTICADA

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on abril 9, 2018 by Pedro García Olivo

El anarquismo existencial como resistencia sin reglas, disidencia creativa y poética de la lucha

(Charla-debate en C.A.S.O. “La Sala”, Avellaneda 645, cerca de la estación de Caballito, Buenos Aires)

El panorama de la contestación social y política en las sociedades democráticas contemporáneas es, literalmente, desolador.

Se reivindica lo que el Sistema está dispuesto a conceder, lo que de hecho anhela establecer, si bien prefiere que se lo pidamos acaloradamente: aumentos de sueldo, privilegios corporativos, servicios públicos, reformas bienestaristas, regulación de la vida,…

Se protesta a la manera que la Administración diseñó para gestionar desobediencias y permitir a las gentes desahogar su indignación con menos peligro que cuando pasean los domingos por el parque.

Se acude a todas las misas, a todas las homilías, a todos los rituales de la Consciencia Comprometida; y luego se regresa al puesto de adaptación social, para reproducir de modo optimizado, mediante la servidumbre voluntaria y el consumo masivo, aquello que se deniega cínicamente en las pancartas de las manifestaciones legales y de las huelgas autorizadas.

Se esgrimen discursos del siglo XIX o de la primera mitad del XX, contra una represión que ya ha contemplado escenarios para el siglo XXII…

Cansino, aburrido, hastiante, empobrecedor, auto-justificativo, fuera del tiempo y de la realidad, ese horizonte de la protesta domesticada, alimentado por los patetismos de la militancia y del doctrinarismo, aparece hoy como un recurso más para la consolidación del Demofascismo, como una herramienta entre otras para el fortalecimiento del fascimo de las democracias, que moviliza inquisitivamente a las poblaciones.

Ya es hora de dejar de seguir recetas teóricas, instrucciones para la desobediencia civil, manuales para la lucha “políticamente correcta”; basta ya de lavarnos las manos de la complicidad y de la culpabilidad políticas con el agua y jabón de las convocatorias narcisisto-progresistas y los eventos venales del marketing “alternativo”. Si no se reinstala la creatividad, la imaginación, la fantasía, el juego, el don recíproco, lo gratuito, la poesía y la locura extraordinaria en el seno de la resistencia contra lo establecido, podemos morir de repetición, fosilizándonos en las eucaristías del izquierdismo tontorrón, como quiere la lógica de la conflictividad conservadora.

Sobre ese telón de fondo, pretendemos resaltar el alcance y la belleza del anarquismo existencial, espiritual, no doctrinario. Encontramos ahí un surtidor de inspiraciones para desarreglar el espectáculo amañado de la oposición política bajo las democracias y avanzar por vías, individuales y colectivas, de desistematización y de auto-construcción ética y estética para la lucha. Porque, domesticada, la protesta de nuestros días se ha resuelto en una forma de religiosidad laica, de fundamentalismo esquizoide para la reproducción social.

“La vida es la ocasión para un experimento”, un experimento de rebeldía que empieza por la re-invención de nuestra propia cotidianidad, por la escultura artística de nuestros días y de nuestras noches. Para ello, hay mucho que recuperar, que re-crear, en los bio-textos de aquellas personas existencialmente anarquistas, espiritualmente libertarias, que supieron enfrentarse a la “vida predestinada”, a la existencia estándar que la Sociedad les proponía. Para nada “modelos” y nunca “ejemplares”, estos hombres y estas mujeres nos arrojaron perspectivas motivadoras, sugerentes, disparadoras de nuestra capacidad de análisis y de auto-crítica. Porque, desde que el marxismo se rebajó a aquel “matrimonio de conveniencia” con la axiomática del Capital y del Estado, convirtiéndose en el aliado de fondo de la opresión, correspondió a las tradiciones anarquistas no-dogmáticas mantener en alto el puño cerrado de la disidencia.

Estos son algunos de los temas que, de la mano de Bakunin, ese incansable filósofo activista; del príncipe Kropotkin y del perro Diógenes; de Villón el Golfo y de Artaud el Surreal; de Borrow y de Poe, niños extraños, inusitados, y escritores inquietantes más tarde; de Valle-Inclán, de Vigó, de Baroja, de Gide; del Conde de Lautréamont y de Genet, malditos con aroma de santidad; de Van Gogh el Inolvidable y de De Quincey, orgulloso comedor de opio; de los presos de Fontevrault y de Roscigna, el genial expropiador argentino; de Pierre Riviére, un asesino brillante que se burló de los jueces y de los psiquiatras; de Lou Salomé, discípula de Freud que nos previno enseguida contra el psicoanálisis; de Nietzsche, el viejo martillo martilleado por la vida; de Wilde el Paradójico; de la Borten y de la Rosas, luchadoras indoblegables; de Sade y Sacher-Masoch, padres respectivos del sadismo y del masoquismo, mucho más honestos de todas formas que nosotros, los occidentales, sadomasoquistas de incógnito; de los mayas mesoamericanos y de los Igbo, ocho millones de indígenas africanos viviendo hasta no hace mucho sin Estado; de los gitanos antiguos que tanto estimo y de los pastores tradicionales entre los que me conté; de Philipp Mainländer, el filósofo de la «voluntad de morir» que se suicidó muy joven, al día siguiente de publicar su primer y último libro, titulado significativamente «Filosofía de la Redención”, etcétera; mi querida familia intelectual, a fin de cuentas, evocada en un perfecto desorden; estos son, decía, algunos de los asuntos que abordaremos el próximo sábado en C.A.S.O. “La Sala”, a partir de las seis de la tarde, en el marco de las “Jornadas Anárquicas” de Buenos Aires.

Pedro García Olivo
pedrogarciaolivo.wordpress.com
Buenos Aires, 9 de abril de 2018

CONOCÍAN LA OSCURIDAD

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , , on abril 7, 2018 by Pedro García Olivo

Invertidos

Ella salía todos los días de la casa para buscar vida. De ella dependía que la familia pudiera comer, vestirse, defenderse de la enfermedad… Él quedaba todos los días en la casa cuidando vidas. De él dependía que los alimentos fueran buenos, que las ropas estuvieran limpias, que la enfermedad nada tuviera que hacer contra el grupo…

Ella conocía la luz y la sombra de su empleo. Inepta para el auto-engaño, no declaraba estar contribuyendo desde el aula a no sé qué soñada Transformación Social, a qué Despertar de las Consciencias, a qué Revolución de mermelada. Pero se desempeñaba con rigor, con una dedicación absoluta: implicándose al máximo en la relación con cada uno de sus alumnos, les daba todo lo que podía darles. Les daba conocimientos que necesitaban, aunque en verdad los habrían podido recaudar de otras formas; y les daba esa simpatía y ese cariño que, tristemente, no siempre lograban obtener a satisfacción en otros medios.
Sobre todo, conocía la oscuridad de su oficio, soldado para siempre al Capital y al Estado, “soldado” desde siempre del Estado y del Capital. La Enseñanza es soldadesca.

Él conocía la luz y la sombra de su labor. Poco amigo de engañarse por sistema, no levantaba cantos de cisne en torno a las beldades del Hogar. No exaltaba los valores de la Familia, no suscribía las apologéticas encendidas de lo Conyugal. Pero se ocupaba con una seriedad definitiva de la limpieza de la casa, de la economía en las compras imprescindibles, de la cocina para cinco personas, del cuido de los niños y de la conversación y el juego con ellos.
Sobre todo, conocía la oscuridad de su esfuerzo, soldado para siempre al Capital y al Estado, “soldado” desde siempre del Estado y del Capital. Lo Doméstico es soldadesca.

Cuando estaban todos juntos, da igual si entre risas o entre disputas, sentían, no obstante, que una luz brotaba del conocimiento de las respectivas oscuridades y de la inversión completa de los roles tradicionalmente asignados. Era como una tranquilidad muy grande que permanecía por debajo de los conflictos de superficie, como una seguridad a pesar de las tormentas del momento. Me hallo persuadido de que este sosiego de fondo se desprende del reconocimiento de nuestro lado sombrío, de la admisión sin tapujos del poso de fealdad y de infamia que nos constituye y que procuramos combatir en la medida de nuestras fuerzas y de las necesidades de los nuestros.

Conocer la propia oscuridad es el primer paso de toda política de la vida, de toda poética de la vida, de toda ética subversiva. Solo ese gesto temerario de la auto-denegación personal, condición de la auto-construcción para la lucha, puede abrir pequeñísimas grietas en el paredón soberbio del Sistema.

[Adjunto un cómic que me dedicaron mis alumnos del Benlliure, en Valencia. Ellos sabían de mi oscuridad y de mi revuelta contra ella]

Pedro García Olivo
www.pedrogarciaolivo.wordpress.com
Buenos Aires, 6 de abril de 2018

¿SE INVENTÓ EL AMOR PARA SOPORTAR EL TRABAJO?

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , , , on marzo 30, 2018 by Pedro García Olivo

“¿Se inventó el amor para soportar el trabajo?”, me preguntó mi compañera bien temprano, mientras la acariciaba. Ella enseguida partiría para la Escuela, y yo en un instante empezaría a ocuparme de las tareas llamadas “domésticas” (limpiar, lavar ropas, cocinar,…).

Desconcertado por esa forma suya de decir lo que no se espera, no supe qué alegar.
Pasó un tiempo, limpié la casa, lavé, cociné; y ahora, por fin, me llega la respuesta:

“Estrella, el amor es casi lo único que no se inventó. Se inventó el trabajo, se inventó la Escuela, se inventó la propiedad privada, se inventó el Estado, incluso se inventó la Clase Trabajadora. Pero el amor verdadero, que ya solo se da entre los pobres y entre los perdidos, entre los marginales y los erráticos, entre gentes como nosotros, no necesitó ser inventado. Estaba en la naturaleza de los animales humanos.
Ahí también estaba el odio…

¿Me preguntarás algún día si el odio se inventó para escapar del trabajo?
No lo harás, porque ya conoces mi respuesta: capaz del amor, necesitado del amor, dependiente del amor, amo y amo y amo el odio. Odiar desde las vísceras todo aquello que merece ser odiado es la expresión máxima del amor y el refugio último de la libertad.

Pedro García Olivo
www.pedrogarciaolivo.wordpress.com
Buenos Aires, 30 de marzo de 2018

LA FUGA, EL ÍDOLO MÁS CRUEL

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Breve nota bio-bibliográfica, Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on marzo 21, 2018 by Pedro García Olivo

De militancias y de deserciones

(¡TAN GRANDE, LA DISTANCIA QUE NOS UNE!)

¿Hay «caracteres sedentarios» para quienes la lucha política y social se resuelve bajo los modos de la instalación (en un partido que se proclama «revolucionario», una profesión que se pretende «contrahegemónica», una ideología que se nombra «verdadera» o «científica», etcétera) y, frente a ellos, formas de subjetividad abrazadas a los motivos de la «fuga», de la movilidad incesante y de la reinvención? ¿Hay personas que se estiman rebeldes, inconformistas, “comprometidas”, “conscientes”, solidarias…, justamente por arraigar, por plantar las tiendas de su oposición en fórmulas dadas, consagradas, en prácticas vetustas, ritualizadas, en poses venerables que inventaron los venerados para uso de los desposeídos? Y, al lado, o enfrente, ¿hay seres que cultivan su presunción de beligerancia desde una épica del romper, saltar, partir, escapar? ¿Hay, de una parte, “militantes” y, de otra, “fugitivos”?

El texto que comparto procede de una novela en elaboración (“El espíritu de la fuga”), y esboza la distancia enorme que unía a dos amigos. De un lado, Juan Contreras Figueroa, militante comunista chileno, exiliado en los tiempos de Pinochet, con toda su familia encarcelada y desaparecida bajo la Dictadura, cooperante armado de muchos proyectos guerrilleros africanos, sociólogo e historiador marxista. De otro, Víctor Araya, mi “alter ego”, un fugitivo sin más, desertor de todo, espiritualmente libertario. Juan toma la pluma en cierta medida contra Víctor, su mejor amigo. Una enorme distancia unía al sedentario y al nómada…

[Me hice amigo de Juan Contreras en la Budapest del bienestar comunista (1987). El Muro de Berlín cayó, para entusiasmo de las democracia occidentales. Cayó también sobre nosotros… Los anticapitalistas declarados fuimos expulsados, pues nada aportábamos ya a un país que se sentía orgulloso de retomar la senda del liberalismo burgués. Él regreso a La Serena, en Chile, y yo me fui a Ademuz. Juan murió hace dos años. Hace poco estuve en La Serena, para dar una charla en un local ocupado: un marxista convencido como él no se hubiera pasado nunca por un centro así, orgullosamente anarquista. Pero sentí su espíritu sobre la sala y su huella palpitó en mis palabras…]

* * * * * * *

LA FUGA, EL ÍDOLO MÁS CRUEL

La Fuga. He aquí otra hermosa fantasía de Araya. Otra quimera… Me consta que, durante muchos años, Víctor Araya permitió que los ídola de la Huida, de la pasión errática, determinaran sus más importantes decisiones vitales. Por “creer” en la Fuga abandonó, quizás precipitadamente, todo aquello que había conquistado o que le había sido concedido, los frutos de su esfuerzo y los regalos de la fortuna. ¡Con qué periódica obstinación se obligó Araya a renacer, a empezar de nuevo, a abrirse otra vez un hueco en este mundo! ¡Y cuántas cosas valiosísimas para el común de los mortales arrojó alegremente por la borda! ¡De cuánto se desposeyó a sí mismo! ¡De cuánto se privó!

Como en el caso de la Sexualidad Poética, el mito de la Fuga se alimenta en Araya, a la vez, de un criterio político-ideológico y de una oscura inclinación de su carácter un antojo inextinguible de su voluntad. En El Irresponsable se avanzaba la justificación teórica de esta exigencia de la huida, particularmente en el capítulo décimo, titulado, con toda elocuencia, “Huir, el arma”

Huir, el arma

Esquizofrenia y Corrosión

Presentimos una verdad que vosotros, pobres ratas,

ni siquiera os atrevéis a imaginar:

Esquizofrenia”.

Eskorbuto

La lucha política contra la Institución no puede concebirse al margen de un peligroso proceso esquizofrénico (…). El Esquizo escapa. Escapa a toda definición porque, trabajando oscilante y hasta simultáneamente como profesor-policía, profesor-verdugo, profesor-amigo, profesor-cómplice, profesor-ausente, profesor-conciencia, profesor-experto, profesor-payaso, no-profesor, profesor-suicida,…, añade siempre un plus desquiciante que desborda cualquier modelo y arruina la pretensión carcelaria del prototipo. Solo su movilidad incesante le permite huir, transgredir el Orden de la Escuela hasta el momento de la quiebra definitiva.

Mientras el Ingeniero de los Métodos Alternativos se atrinchera en un Modelo presuntamente progresista o emancipador, convirtiéndose así en un “prisionero de su propio ideal”, fácilmente capturable por la empresa legitimadora…, el Esquizo se hace cargo de la imposibilidad de la coherencia, de la inevitabilidad de la traición, para buscar en la promiscuidad de las Máscaras y en la colisión de los Disfraces la condición profunda de la Corrosión. Sabe que la Escuela siembra la contradicción en la práctica de los rebeldes y prepara luego la ilusión de la unidad como conquista, de la consistencia como propósito, con el objeto de agotar sus fuerzas en una guerra sin enemigos. Sabe que la neurosis espera al reformista desilusionado y pese a todo inquieto, como la esquizofrenia aguarda al irresponsable que no quiere dejar de serlo.

El Esquizo se distingue del Ingeniero en que ha comprendido que la “reforma” es solo un refugio y, por ende, nada menos que una trampa. Y en que no reniega de la inconsistencia radical, de la incoherencia manifiesta hasta ese punto ama Lo Necesario. Artaud lo vio: “Heliogábalo o el anarquista coronado”. El Irresponsable como contra-profesor magistral, como pedagogo de la deseducación o educador en la anti-pedagogía.

El Esquizo huye. Huye de cada figura para caer en todas las demás, para acabar con todas las demás. Es lo que destruye al destruirse, y evita los lugares de complicidad al instalarse en ellos solo por un momento y partir de nuevo hacia ninguna parte. Al borde siempre de cualquier cosa, huye de sí mismo tanto como de los otros: por eso, no se tira de los cabellos, no se queja, desconfía de los que sufren y se entretiene en los desniveles de la risa. “A los que dicen que huir no es valeroso, responde: ¿Quién no es fuga? El valor radica, más bien, en aceptar el huir antes que vivir quieta e hipócritamente en falsos refugios. Es posible que yo huya, pero a lo largo de toda mi huida busco un arma” (G. Deleuze).

* * *

Esta obsesión (la de “evitar los lugares de complicidad”; la de no tolerar que, en razón de una permanencia o de un enquistamiento, el Sistema lo “asimilara”), exacerbada quizás por alguna moda literaria o filosófica de la época, o por el retallecer de cierta prescriptiva libertaria heterodoxa, puesta más tarde en cuarentena por el brutal auto-criticismo de Desesperar, se recobra no obstante, si bien amortiguada y bajo los nuevos acordes de una caución teñida de melancolía, en la Carta a Fernando Hilador:

He transformado el escapismo en una estrategia personal de la Fuga. Evitar los lugares de complicidad, de connivencia con los sujetos de la opresión política y económica: esa es mi meta. Incapaz de obedecer, negarme también a mandar. Renunciar a servirme del trabajo de otro hombre, ya que no consiento que nadie me explote. Esquivar, por medio de la Fuga, las cláusulas de solidaridad con el sistema de dominación imperante, sortear los cepos de una aquiescencia culpable ante Lo Dado. Subsistir a salvo del salario y de la nómina no menos que del beneficio empresarial o de la renta bancaria. Que no se me identifique con un empresario, ni se me confunda con un obrero. Desterrar la mentalidad del empleado lo mismo que la del gobernante. Que no se me encuentre arriba, ni tampoco abajo. Que no se me encuentre. O que se me encuentre en otro lugar, no se sabría decir dónde. De ahí las cabras, en parte… No es este, por supuesto, un modelo intersubjetivamente válido, un ideal que se pueda proponer a todo el cuerpo social. Pero a mí me sirve. Me sirve, sobre todo, para acallar, no por cuánto tiempo, a mi peor enemigo: esta consciencia mía, desgraciada y vigilante.

* * *

El discurso de la Fuga resulta, pues, de la sinergia de esas dos instancias que han pesado como una condena sobre la vida de Araya: una consigna política y una disposición de la personalidad, un “arma” y un “talante”. Así aparece en la novela que estáis leyendo y así se presentaba en El Irresponsable:

Sin hogar

Nómada, siempre nómada

Cuando caiga, lloraré de felicidad”

S. Beckett

Sin Hogar. El Apátrida se declara “nómada, siempre nómada”. Nada logrará jamás detenerle retenerle. Nadie lo poseerá. Nunca se convertirá en el siervo de sus propiedades, recluso de la Familia, esclavo de una pasión. Para aprender a huir tuvo que abandonar primero el Hogar de Sus Padres y, más tarde, Su Propio Hogar. Para enseñar a huir tendrá que abandonar además el Hogar de Sus Gentes esos amigos “bastante escandalizadores pero monocordes a su manera”, aquellos bares inequívocos, las conversaciones del café rojo, las preguntas exigidas y las respuestas de siempre tan exaltadas como siempre, las ceremonias narcóticas de la Lucha de los Lúcidos, y los ritos tranquilizadores del Viejo Compromiso… Abandonar el Hogar de Sus Gentes: sin duda, la deserción definitiva, la huida en la huida y hasta de la huida, la fuga que ya es la Fuga (…).

Una Ruptura tal no esconde ya secretas continuidades, no promueve insidiosamente el enmascaramiento de lo Mismo bajo el falso ropaje de lo Inédito. Como Último Viaje (desplazamiento vertical, desprendimiento), borra todas las huellas, arrincona la fidelidad al pasado y transforma repentinamente al viajero construye al Viajero como negación festiva de cualquier Refugio, de cualquier Hogar, de cualquier Patria. La Evasión Radical: reivindicación inactual del vagabundo, de la intemperie, del cielo proscrito por nuestros techos conyugales y a punto de ser alquilado.

El Apátrida abandona la Escuela porque no puede soportar por más tiempo el Éxito momentáneo de su práctica corrosiva. Suspende la lucha política en la Institución porque no aguanta ni un segundo más la Victoria provisional de su estrategia del sabotaje. Sentirse molesto por arraigar en el éxito, saberse incapaz de instalarse en la victoria: he aquí la señal del Apátrida. “Huyendo a tiempo…”. Solo así conserva la esperanza de que la Máquina no termine integrándolo como signo de salud, momento del Engranaje, dinámica reproductora. “Recuperemos el sentido de lo perecedero y echemos a correr antes de que se nos atrofien las piernas o nos las roben”: esta es su consigna. “No ve nada duradero. Pero por eso mismo ve caminos por todas partes. Donde otros tropiezan con muros o montañas, él ve también un camino. Y como lo ve por todas partes, por eso tiene siempre algo que dejar en la cuneta. Y no siempre con áspera violencia, a veces con violencia refinada. Como por todas partes ve caminos, siempre está en la encrucijada. En ningún instante es capaz de saber lo que traerá consigo el próximo. Hace escombros de lo existente, y no por los escombros mismos, sino por el camino que pasa a través de ellos” (Benjamin).

* * *

Sostengo, en relación con este punto, la tesis de que, si bien Víctor pudo, en un momento dado, “dejar de creer” en la Fuga como panacea política, como estrategia de lucha, y llegó a desengañarse de sus propias soflamas, pasando a cuchillo, uno tras otro, todos sus ideales, todas sus ensoñaciones, desde la Sexualidad sin Figura a la Vida como Obra, desde el Suicidio Antiguo a la “fuga que ya es la Fuga”, etcétera un arrumbamiento de su armadura mitológica particular que, curiosamente, trabajaba en beneficio de un super-mito, de un mega-mito, el de la Desesperación, como si este hombre paradójico solo supiera des-mitificar para re-mitificar, deicida e idólatra al mismo tiempo, “mitóvoro” siempre…, lo que ya no estuvo en sus manos, lo que en modo alguno logró, fue dejar de ser en sí mismo un fugitivo, un implacable “espíritu de la fuga”, aplastar aquel erizo de la sed de tempestad que se despertaba de vez en cuando en su cerebro y trashumaba dolorosamente hasta su corazón, incitando a los estragos del abandono repentino y de la partida crudelísima.

Y creo que, habiendo minado el edificio intelectual de la Fuga, pero recogiendo y guardando casi con veneración los cascotes, esos pequeños agregados de ideas; morando todavía, por así decirlo, entre sus escombros, como si llevara para siempre en el alma las ruinas, acaso irreemplazables, de su más soberbia construcción, Víctor Araya se ha fugado de hecho, se ha fugado en la verdad palpable de las cosas, en la realidad inmediata y consumada del acontecimiento. Víctor ha sido una vez más él mismo y ha hecho lo de siempre: romper, tirar, huir,… Y siento ahora la tentación de añadir que mi amigo debe haberse fugado, a pesar de todo, como creyente, “buscando un arma”, tal el hijo pródigo de una inflexible teodicea de la Huida, gacha la cabeza de arrepentimiento y herida la sensibilidad por un imprudente exceso de hogar. Probablemente, Araya “creyó” para “descreer” y, al fin, “volvió a creer” aunque de otra forma

No es mi propósito polemizar con el autor de El espíritu…, rebatir sus opiniones, medir el calibre de sus ideas. Nuestra amistad se ha basado siempre en la disensión, en la imposibilidad del acuerdo… Debo anotar, sin embargo, que en modo alguno simpatizo con todos esos “fantasmas” que pueblan las obras de mi amigo, con todos esos “demonios” de su corazón. Como Araya, yo he consagrado mi vida a la lucha (contra el imperialismo yanqui y al lado de Allende, contra Pinochet más tarde, contra las dictaduras del Tercer Mundo, aquí y allá por la Revolución,…); y he luchado de verdad, con el cerebro y con las manos, en la edición y en las fábricas, en las aulas y en las calles, sobre el asfalto y sobre el barro, en los suburbios y en las selvas, en las huelgas y en las guerrillas, hablando y disparando,…, pero sin hacerme, por ello, la vida intolerable, sin complicármela todavía más, sin renunciar al disfrute de la existencia, sin mortificarme y causar daño a mis camaradas, sin tirar por el balcón los frutos de mi trabajo, la cosecha de mi experiencia, sin abandonar lo que estimo y a quienes estimo, sin obligarme a ir de un lado para otro como un titiritero, sin abusar tanto de una elocuencia vana en su narcisismo, sin tanta ininteligible retórica filosófica (o seudo-filosófica), sin tantas complejidades metafísicas paralizantes, sin desgarrarme estéticamente ante el espejo…

Reconozco que vindicar hoy la “fuga”, en este mundo de hombres sedentarios, instalados, aferrados a la conservación de lo que han hecho suyo, clavados en sus casas, en sus oficios, atornillados a sus bienes y a sus afectos, tiene algo de atentatorio, de subversivo, de hostigador… Viene a ser como una denuncia saldada en desafío. Acaso valga la pena, a ese nivel… Pero vivir en la Fuga, constituirse en “fugitivo”, al modo de Araya, me parece ya histriónico, excesivo: es esa, considero, una senda de espinas que no lleva a ninguna parte, una extraña auto-inmolación (sacrificio bárbaro en nombre de no se sabe qué ideal fantasioso), una forma de negarse la felicidad y de hacerse los días todavía más angustiosos, más lacerantes de lo que ya son…

Uno lucha para crearle problemas al Opresor, no para resolvérselos ensayando la auto-destrucción y el propio fastidio. Uno va a la huelga, grita en las manifestaciones, apedrea a la policía, abre fuego horrorizado,… pero, allí donde el combate desfallece, cuenta siempre con un pequeño mundo suplementario, el mundo precioso de su gente querida y de sus otras cosas amables, un horizonte precario sobre el que se afirma la dignidad de su dolor y hasta de su rabia, y que sería suicida descuidar… Abandonarlo, huir de sus dulzuras tan humanas, se me antoja necio, si no fúnebre. No, por “inhóspita”, por “torturante”, por “desalmada”, la mística de la Fuga nunca ha merecido mi aprobación. Perdonad este excurso…

 

Pedro García Olivo

http://www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

Buenos Aires, 21 de marzo de 2018

INTEMPESTIVO/DEMONÍACO/QUÍNICO

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Descarga gratuita de los libros (PDF) with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on marzo 13, 2018 by Pedro García Olivo

(Presentación de‭ «Me enseñó a ser árbol»)

1.‭
‭Intempestivo

Cuando,‭ ‬disminuida y achacosa,‭ ‬la Negación se confunde con la Afirmación‭; ‬cuando la desaprobación de lo Establecido muere sin más en el reclamo de su reparación o de su reforma‭; ‬cuando los antagonistas,‭ ‬los revueltos contra el Sistema,‭ ‬los enemigos del Capitalismo se convocan para demandar una‭ «‬humanización‭» ‬de lo dado,‭ ‬servicios públicos de calidad,‭ «‬trabajo,‭ ‬vivienda y futuro‭»‬,‭ ‬en la línea morbosa del Estado del Bienestar,‭ ‬y pareciera que no hay más monstruo,‭ ‬más mal,‭ ‬más tragedia que el avance y la consolidación del Neoliberalismo‭; ‬cuando los novísimos‭ ‬Maquiavelos son atentamente escuchados por los viejos Príncipes de las democracias y ambos congenian en la astucia de reprimir a los súbditos justamente cuando demandan aquello que se desearía imponer‭ (‬tras el castigo,‭ ‬real y escenográfico al mismo tiempo,‭ ‬llega la concesión‭); ‬cuando todo esto sucede con una claridad que raya en los obsceno y,‭ ‬sin embargo,‭ ‬apenas hay cronistas de la contemporaneidad que lo anoten…,‭ ‬una obra como la que presentamos,‭ ‬que se vindica desde la antipedagogía y la desistematización,‭ ‬desplegando una crítica radical de las sociedades democráticas occidentales y una denegación sin matices de toda burocracia del bienestar social,‭ ‬aspirará a ganarse sobradamente el título de‭ «‬intempestiva‭»‬.‭ ‬Porque intempestivo es aquello que se da fuera de lugar y de tiempo,‭ ‬en absoluto a la sazón,‭ ‬de una manera molesta por inoportuna.‭ ‬Es raro y amargo su sabor.‭

2.
Demoníaco

‭Vivo, desde hace años, bajo la fascinación de un concepto que nunca comprendí muy bien. En realidad, solo me seduce aquello que escapa a mis capacidades de intelección… Se trata de la visión de “lo demoníaco” que procuró hacernos llegar Goethe en dos de sus obras (“Poesía y Verdad” y “Conversaciones con Eckermann”)…
Para el filósofo y estadista alemán,‭ “‬lo demoníaco‭ ‬es aquello que no puede resolverse ni por el entendimiento ni por la razón.‭ ‬Escoge para sí,‭ ‬casi siempre,‭ ‬oscuros tiempos‭; ‬en una ciudad prosaica y clara como Berlín,‭ ‬no encuentra ocasión de manifestarse.‭ ‬En la poesía hay algo demoníaco,‭ ‬sobre todo en la que brota de modo casi inconsciente‭ (‬…‭)‬.‭ ‬Lo mismo ocurre en grado sumo en la música‭ (‬…‭)‬,‭ ‬la cual produce un efecto que de todos se enseñorea,‭ ‬sin que nadie sepa discernir por qué vías‭ (‬…‭)‬.‭ ‬Lo demoniaco es uno de los medios mejores para obrar maravillas sobre los hombres‭»‬.‭
Me quedó,‭ ‬de la percepción goethiana,‭ ‬la bonita sugerencia de que podíamos encontrar‭ «‬buenos demonios‭»‬,‭ «‬diablos honestos‭»‬,‭ ‬seres dignos de amar por su fantástica forma de ser‭ «en cierto sentido malos»‬… Me cautivó la idea de una belleza en el Infierno, de una nobleza en Satanás. Porque «lo demoníaco‭»‬ es una fuerza atentatoria, un principio de disconformidad, un viento de rebeldía: «Todo cuanto nos limita parece penetrable para él.‭ ‬Maneja de un modo arbitrario los elementos fundamentales de nuestra existencia‭; es capaz de ‬contraer el tiempo y de expandir el espacio.‭ ‬Solo parece complacerse en lo imposible y rechazaba lo posible con desprecio‭ (…)‬.‭ La‬ instancia demoníaca (…),‭ que‬ se manifiesta notablemente en los animales,‭ puede realizarse de forma lograda en‬ los hombres, constituyendo un poder que se opone de hecho al orden moral del mundo o, al menos, lo entrecruza‭».
‭Vendería mi alma a Dios, si así pudiera acercarme a esa figura del «buen diablo». Y es que siempre he perseguido el horizonte de «lo demoníaco» en mis escrituras, pero ese horizonte huye de mí, como escapa el día de la noche y como huyen todos los horizontes de todos sus perseguidores…
‭«Lo demoníaco», esa esencia “que solo se manifesta en las contradicciones y de la que, por tanto, no pueden dar cuenta los conceptos y mucho menos las palabras”, “semejante al Acaso, pues no ofrece continuidad pero también recordatoria de la Providencia, ya que establece conexiones”, era la ambición secreta, excesiva y arrogante, de la obra que comentamos…

‭3.
‭Quínico

Sócrates no solo podría darse en la escuela futurible, sino que se dará sin remedio. Su técnica dialógica, su método “erotemático”, coincide objetivamente con el ideal de la escuela reformada demofascista, que disimula el autoritarismo, “dulcifica” la figura del profesor y lo invita a “callarse”, a que ceda el protagonismo verbal al estudiante, a que “diseñe” un ambiente educativo en el que el alumno alcance por su cuenta la Verdad, la cual nunca debe ser simplemente enunciada, etc.
En un segundo plano, la figura socrática reaparecerá en la escuela de la Democracia, con toda su parafernalia “ética”, posando moralmente, esgrimiendo bellos ideales humanitarios, siempre altruista, siempre filantrópica…, aunque esta vez bajo las coordenadas del profesor cínico tardo-capitalista, que miente a sabiendas, pensando lo que dice, como Sócrates, pero no diciendo lo que piensa, al contrario de Sócrates.
Lo demoníaco no puede respirar en Sócrates, un “educador” para nada intempestivo…
El modelo que no cabe en la Escuela tiene más que ver con Diógenes el Perro, al frente del “quinismo” antiguo, filósofo ambulante, callejero, que solo hablaba a quien quería escucharle, en libertad y desde la libertad, hostil a todas las instituciones, a todos los acomodos que se pagan en servidumbre, a todas las convenciones morales y a todas las formas políticas establecidas.
Sócrates, en mi opinión, es un integrado al que se castiga para ejemplificar; un revoltoso que se elimina como nosotros aplastamos una mosca, para que deje de incordiarnos aunque, en realidad, nada puede contra nosotros. Y Diógenes es un inasimilable con el que se teme acabar, al que se respeta precisamente por la enormidad de su insumisión. ¿Cómo privar al Universo de un ser tan nocivo para la Humanidad?, cabía pensar ante él, en términos de Sade. Como “buen demonio”, como “diablo honesto”, el filósofo-perro habitará por siempre en la región de lo intempestivo… Sócrates, en cambio, era beneficioso para la Humanidad, y por eso costó poco dejarlo caer del Universo.
Me parece que Sócrates tiene tanto que ver con el Reformismo Pedagógico, con la Pedagogía Blanca (progresista, alternativa o libertaria), con la Escuela del Demofascismo, en suma, como Diógenes con la anti-pedagogía, con la figura del contra-profesor, con el paradigma de la Irresponsabilidad en las aulas…
Sócrates es para mí la optimización del Sistema, un policía de sí mismo que se sirve de su propia mano la muerte cuando la Autoridad se lo pide; y Diógenes es la poética a la que aspiran las gentes empeñadas en desistematizarse, la música que siempre quiere dejarse escuchar tras las palabras de “Me enseñó a ser árbol. Composiciones intempestivas desde la antipedagogía y la desistematización”.
Un abrazo muy fuerte, y todo mi reconocimiento, para Camilo Araya Fuentes y los compañeros de “Mar y Tierra”, gentes del desierto que, desde el desierto chileno de Antofagasta, porfían por lanzar un libro desertizante al desierto de lo real y de lo actual.

– Madre, ¿por qué dices siempre que todo es desierto, si me tuviste?
– Hija, me mantengo en la esperanza de que tú algún día me lo sabrás explicar…

Con Camilo Araya Fuentes

Con Mar y Tierra Ediciones

Pedro García Olivo
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Buenos Aires, 13 de marzo de 2018

LOS PUEBLOS ORIGINARIOS COMO BOTÍN DE PAZ

Posted in Activismo desesperado, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Indigenismo with tags , , , , , , , , , , , , , on marzo 4, 2018 by Pedro García Olivo

En torno a la “adopción depredadora” de la causa indígena por las capas ilustradas de Europa y América Latina

 

‭“‬A veces debe uno besar manos que quisiera ver cortadas‭”
Proverbio campesino aragonés

 

1.‭ ‬EL‭ “‬SÍNDROME DE VIRIDIANA‭” ‬EN LA POLÍTICA

1.
Los mitos que alertaban a los pueblos indígenas de América ante las asechanzas del Capital,‭ ‬armando en lo imaginario contra la invasión altericida de la civilización occidental,‭ ‬con todos sus vectores económicos y políticos‭ (‬la propiedad privada,‭ ‬el trabajo alienado,‭ ‬la democracia representativa,…‭)‬,‭ ‬con todos sus valores caducos,‭ ‬esgrimidos hoy hipócritamente,‭ ‬dentro de las coordenadas de un‭ “‬realismo cínico‭” devastador; ‬tales mitos,‭ ‬que, si bien reciben distintos nombres, se encuentran sin dificultad en la mayor parte de las formaciones culturales autóctonas‭ (‬el‭ “‬mito del bene ya‭” ‬zapoteco,‭ ‬el‭ “‬mito de la riqueza‭” ‬en otras regiones de México,‭ ‬los‭ “‬mitos del Sombrerón‭” ‬entre los mayas guatemaltecos y,‭ ‬con variantes,‭ ‬en diversas etnias de Colombia,‭ ‬etc.‭)‬,‭ ‬representaban al Mal,‭ ‬a la deidad negativa,‭ ‬bajo la figura de un hombre blanco o de un mestizo…

Y es que‭ ‬primero fue el blanco,‭ ‬ciertamente,‭ “‬el enemigo del indio‭”‬,‭ ‬hace más de medio milenio,‭ ‬en los tiempos de la primera colonización de América.‭ ‬Más tarde fue el mestizo,‭ ‬al lado del blanco,‭ ‬el enemigo de los pueblos originarios,‭ ‬en los días de la segunda‭ (‬e inconclusa‭) ‬colonización,‭ ‬con el asalto político-económico a la comunidad indígena,‭ ‬la usurpación de sus tierras,‭ ‬los desplazamientos forzados de sus pobladores,…‭ ‬Carmen Cordero describió,‭ ‬con todo detalle,‭ ‬para el caso chiapaneco,‭ ‬las diversas maneras de la ofensiva mestiza,‭ ‬armada de lo que hoy llamaríamos‭ “‬pensamiento único‭” (‬el‭ “‬verosímil civilizatorio‭” ‬de Occidente,‭ ‬por rescatar una expresión de Roland Barthes‭)‬.‭ ‬Es el mestizo el que procura implantar los partidos políticos en el ámbito geográfico de las etnias,‭ ‬enarbolando en ocasiones banderas de izquierda‭; ‬es el mestizo el que propone‭ “‬certificar derechos de posesión‭”‬,‭ ‬para inocular el virus de la propiedad privada‭; ‬es el mestizo el que convence para levantar escuelas y el que luego‭ “‬da clases‭” ‬en ellas‭; ‬es el mestizo el que se instala en la comunidad dispuesto a comprar,‭ ‬vender,‭ ‬asalariar,‭ ‬contratar,…‭ ‬La‭ “‬democracia directa india‭”‬,‭ ‬el‭ “‬comunalismo económico‭”‬,‭ ‬la‭ “‬educación comunitaria tradicional‭”‬,‭ ‬las prácticas de‭ “‬ayuda mutua‭” ‬que regían la vida cotidiana de los campesinos‭ (‬tequio,‭ ‬gozona,‭ ‬compadrazgo,‭ ‬guelaguetza‭)‬,…‭ ‬muy a duras penas sobrevivieron al embate.

Hoy se añade una nueva figura,‭ ‬en esta galería siniestra de‭ “‬los enemigos del indio‭”‬.‭ ‬Me referí a ella en la Universidad del Valle‭ (‬Cali‭)‬,‭ ‬donde abordé,‭ ‬en una conferencia,‭ ‬el asunto del imperialismo educativo occidental:‭ ‬hoy el enemigo más perverso del indio ya no es solo el hombre blanco,‭ ‬ya no es solo el mestizo que quisiera ser blanco y se hace pasar por blanco‭; ‬hoy el más taimado de los enemigos del indio es el mestizo que quisiera ser indio y se hace pasar por indio.‭ ‬Mestizos pro-indígenas que han escondido las banderas de las organizaciones de izquierda,‭ ‬o no tanto,‭ ‬y se disponen a usufructuar económica,‭ ‬política y culturalmente‭ “‬las causas del otro‭”‬.‭ ‬Las sonrisas,‭ ‬cómplices aunque recatadas,‭ ‬de algunos indígenas que asistieron a la charla,‭ ‬me corroboraron,‭ ‬de un modo sutil,‭ ‬que sabían a qué me estaba refiriendo…

2.
En‭ ‬Viridiana,‭ ‬Buñuel refleja con acritud una disposición depredatoria:‭ ‬la de la mujer que acoge a pobres y‭ “‬necesitados‭” ‬para ganarse el Cielo de los cristianos,‭ ‬por la vía de la caridad‭; ‬creyente que sería verdaderamente‭ “‬desgraciada‭” ‬si no los encontrara en las calles,‭ ‬en los parques,‭ ‬en los basureros,‭ ‬si no pudiera acudir a socorrerlos,‭ ‬es decir a‭ “‬reclutarlos‭”‬.‭ ‬Viridiana está a punto de morir a manos de sus protegidos:‭ “‬justicia poética‭”‬,‭ ‬cabría sostener…‭ ‬Blake:‭ “‬La caridad no existiría si antes no hubiéramos llevado a alguien a la pobreza‭”‬.

El‭ “‬síndrome de Viridiana‭” ‬ha hecho estragos en buena parte de las prácticas políticas de la izquierda convencional.‭ ‬Burgueses y pequeño-burgueses bienintencionados quisieron‭ “‬ayudar‭” ‬a la clase trabajadora‭; ‬quisieron‭ “‬emanciparla‭”‬,‭ “‬liberarla‭”‬,‭ “‬redimirla‭”‬.‭ ‬No procedían del mundo del trabajo físico,‭ ‬pero se pusieron al frente,‭ ‬tal una‭ “‬vanguardia‭”‬,‭ ‬iluminando y encauzando.‭ ‬Hundiéndose en lo que Deleuze llamó‭ “‬la indignidad de hablar por otro‭”‬,‭ ‬prejuzgaron que algo iba mal en la conciencia de los trabajadores,‭ ‬pues no siempre seguían sus consignas‭; ‬y que se requería un trabajo educativo para des-alienarlos,‭ ‬para centrarlos en el modelo teleológico del Obrero Consciente,‭ ‬del Sujeto Emancipador,‭ ‬cuando no del Hombre Nuevo.‭ ‬El Cielo que estos privilegiado se querían ganar,‭ ‬con su entrega generosa a la causa proletaria,‭ ‬ya no era,‭ ‬por supuesto,‭ ‬el de los cristianos:‭ ‬era el Cielo de los revolucionarios.

En América Latina,‭ ‬la guerrilla clásica,‭ ‬que importó el pensamiento‭ “‬liberador‭” ‬de Occidente,‭ ‬se trajo también,‭ ‬en el kit,‭ ‬el síndrome funesto.‭ ‬Hombres de los estratos sociales superiores,‭ ‬cultivados,‭ ‬formados en las Universidades‭ (‬ferozmente‭ “‬clasistas‭” ‬en el área‭)‬,‭ ‬se pusieron muchas veces al frente de la insurgencia…‭ “‬Henry‭”‬,‭ ‬uno de los fundadores de‭ ‬La Cometa,‭ ‬organización político-militar en sus inicios,‭ ‬que hizo parte del Ejército Popular de Liberación,‭ ‬me reveló la consigna,‭ ‬nunca dicha,‭ ‬nunca expresa,‭ ‬pero‭ “‬sentida‭”‬,‭ “‬sabida‭”‬,‭ ‬asumida por la dirigencia de ese movimiento guerrillero:‭ “‬Vencer o París‭”‬.‭ ‬Me habló de esos‭ “‬intelectuales‭”‬,‭ ‬de esos‭ “‬señores‭”‬,‭ ‬que se sirvieron de la causa popular,‭ ‬causa‭ “‬ajena‭”‬,‭ ‬para viajar por toda Europa,‭ ‬con el pretexto de‭ “‬difundir‭” ‬el proyecto revolucionario,‭ ‬comiendo en los restaurantes más caros,‭ ‬hospedándose en los mejores hoteles de París,‭ ‬departiendo con todo tipo de representantes de los poderes establecidos,‭ ‬con políticos de muy diversa calaña.‭ ‬Burgueses que se vincularon entonces a distintas organizaciones,‭ ‬a menudo del ámbito de los derechos humanos‭; ‬y que hoy siguen‭ “‬trabajando‭” ‬para ellas,‭ ‬vale decir:‭ “‬viviendo‭”‬,‭ ‬como ellas,‭ ‬del conflicto,‭ ‬de las masacres,‭ ‬de los cadáveres…‭ “‬A mayor crueldad,‭ ‬cuantas más muertes‭ —‬me dice‭ “‬Henry‭”—‬,‭ ‬más plata para esas organizaciones‭”‬.‭ ‬Me cuenta que se ha suscitado,‭ ‬incluso,‭ ‬un interés,‭ ‬apenas ocultable,‭ ‬en inflar las cifras…‭ ‬El Cielo que estos‭ “‬movilizadores del pueblo‭” ‬consiguieron ganarse ni siquiera es ya el de los revolucionarios:‭ ‬es el Cielo de la aprobación‭ “‬izquierdista‭”‬,‭ ‬de la reputación en los ambientes internacionales del‭ “‬progresismo‭” ‬institucional‭ —‬un crédito político que renta económicamente.

Hoy,‭ ‬en la esfera de la crítica al neo-liberalismo,‭ ‬al Tratado de Libre Comercio con EEUU,‭ ‬al Plan Colombia,‭ ‬etc.,‭ ‬un sinnúmero de organizaciones e individuos‭ “‬relevantes‭” ‬se han acercado al movimiento indígena con propósitos,‭ ‬a menudo y en lo secreto,‭ ‬turbios,‭ ‬si no carroñeros.‭ ‬Viridiana reaparece…‭ ‬En lo documental‭ (‬programas,‭ ‬manifiestos,‭ ‬declaraciones‭)‬,‭ ‬sostienen discursos‭ “‬antagonistas‭”‬,‭ ‬enraizados en las modas contestatarias regionales de los último años‭ —‬estimuladas por los conceptos que la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y los actos públicos de la Otra Campaña zapatista desempolvaron y reactivaron,‭ ‬convergentes con posicionamientos teóricos de intelectuales muy respetados en estos ambientes disconformes,‭ ‬como Boaventura de Sousa Santos,‭ ‬John Holloway,‭ ‬Atilio Boron,‭ ‬Pablo González Casanova,…‭ ‬Y hablan,‭ ‬entonces,‭ ‬de‭ “‬confluencia‭” ‬en las luchas,‭ ‬de‭ “‬coordinación‭” ‬entre los diferentes movimientos sociales,‭ ‬de‭ “‬construcción del sujeto político colectivo‭”‬,‭ ‬de‭ “‬cooperación‭” ‬en el respeto de la autonomía de las organizaciones,…‭ ‬Pero,‭ ‬en lo operativo,‭ ‬despliegan estrategias tendentes a la‭ “‬rentabilización‭” (‬económica,‭ ‬política,‭ ‬cultural‭) ‬de la movilización indígena.‭ ‬Habiéndose ganado el Cielo de la respetabilidad ideológica anti-capitalista,‭ ‬los laureles de la‭ “‬lucha social‭” ‬y del‭ “‬activismo político‭”‬,‭ ‬usufructúan,‭ ‬de muy diversos modos,‭ ‬tanto el genocidio de paso lento que se cierne sobre las comunidades indígenas como los esfuerzos de auto-organización y denuncia pública en que se concreta su resistencia.

3.
En lo económico,‭ ‬y bajo las coartadas de la promoción de la agro-ecología,‭ ‬de la expansión de los cultivos‭ “‬orgánicos‭”‬,‭ ‬de la constitución de redes sustancialmente autárquicas de‭ “‬neo-campesinos‭”‬,‭ ‬de la vigorización de proyectos agrícolas‭ “‬sustentables‭” ‬y respetuosos con el medio ambiente,‭ ‬etc.,‭ ‬se está produciendo el expolio de los saberes agrarios tradicionales de las etnias americanas,‭ ‬de sus semillas ancestrales,‭ ‬de sus técnicas distintivas,‭ ‬de sus conocimientos en áreas que adscribiríamos a la biología…‭ ‬Algo semejante está ocurriendo en el ámbito,‭ ‬conexo,‭ ‬de la medicina natural,‭ ‬de los procedimientos terapéuticos indígenas,‭ ‬del registro de las propiedades curativas de las plantas…‭ ‬Mestizos y blancos que se declaran‭ “‬fascinados‭” ‬por la cosmovisión indígena‭ (‬reproduciendo a menudo las actitudes de los‭ “‬neófitos‭” ‬o de los‭ “‬conversos‭”‬:‭ ‬asimilación tan apasionada como superficial,‭ ‬distorsión,‭ ‬impostura,‭ ‬simplificación risible,‭ ‬teatralización bufa‭)‬,‭ ‬que en ocasiones se visten como los indios,‭ ‬que frecuentan los‭ “‬resguardos‭” ‬y cultivan la amistad de los líderes y activistas nativos,‭ ‬etc.,‭ ‬obtienen ingresos regulares en uno u otro capítulo de la comercialización de productos y conocimientos indígenas.‭ ‬Y no se trata solo de agro/fármaco-piratería‭ (‬como en el caso de determinados cereales‭ “‬andinos‭”‬,‭ ‬tal la quinoa,‭ ‬de las semillas autóctonas y de las plantas medicinales‭)‬:‭ ‬asistimos también a la venalización,‭ ‬por estos agentes no-indios,‭ ‬de importantes aspectos de la artesanía,‭ ‬del folclore,‭ ‬de la música…‭ ‬En Bogotá,‭ ‬valga el ejemplo,‭ ‬se pueden adquirir CDs de música tradicional amazónica,‭ ‬editados por‭ “‬simpatizantes‭” ‬de la resistencia indígena que no revierten a las organizaciones étnicas todos los beneficios reportados por las ventas.‭ ‬Tuvimos ocasión de documentar este extremo con los músicos y activistas de Vivo Arte,‭ ‬los promotores de la Red de los Verjones y del proyecto‭ “‬Nueva Utopía‭” ‬y gentes vinculadas al colectivo‭ “‬Plataforma Rural‭”‬.

En lo político,‭ ‬organizaciones débiles,‭ ‬a pesar de la justeza de sus demandas,‭ ‬pusieron todo el interés del mundo en vincularse‭ (‬soldarse‭) ‬a los procesos reivindicativos indios,‭ ‬como una forma de amplificar su influencia social y su capacidad de presión sobre la Administración.‭ ‬En muchos casos,‭ ‬tales‭ “‬alianzas‭”‬,‭ ‬en principio legítimas,‭ ‬se han visto bastardeadas por las diferencias programáticas,‭ ‬ideológicas,‭ ‬entre estas corporaciones advenedizas y los colectivos organizados indígenas.‭ ‬Se buscaba un rédito político inmediato,‭ ‬más que una asociación estratégica con puntos de intersección en las agendas reivindicativas.‭ ¿‬Es este el caso del movimiento viviendista,‭ ‬donde se concitan expectativas e intereses heterogéneos‭ (‬desde la mera adquisición de una casa que convierta al‭ “‬destechado‭” ‬en propietario y lo integre en el Sistema,‭ ‬hasta espectaculares proyectos de autonomía política,‭ ‬de autogestión municipal,‭ ‬de índole asamblearia,‭ ‬en los asentamientos hoy‭ “‬ilegales‭” ‬y mañana,‭ ‬cabe esperar,‭ “‬regularizados‭”)‬,‭ ‬y que,‭ ‬en algunos lugares,‭ ‬como Popayán,‭ ‬ha procurado caminar del brazo de las organizaciones indígenas,‭ ‬sumándose a sus marchas y plantones‭? ‬Plataformas‭ “‬genéricas‭” ‬o‭ “‬de coordinación‭”‬,‭ ‬como la‭ “‬Red de organizaciones sociales y populares contra el hambre y la pobreza‭”‬,‭ ‬proyectadas por activistas no-indios,‭ ‬han procurado integrar enseguida a las corporaciones indígenas,‭ ‬logrando así sobredimensionar su imagen y no aparecer más como una trama de grupúsculos erráticos.‭ ‬También los partidos políticos de la izquierda convencional se acercan a los resguardos indígenas,‭ ‬prodigándose en declaraciones rimbombantes de‭ “‬comprensión‭” ‬de las problemáticas sociales y políticas,‭ “‬reconocimiento‭” ‬de los avances organizativos comunitarios y‭ “‬adhesión‭” ‬a sus iniciativas y propuestas reformistas,‭ ‬para,‭ ‬a continuación,‭ ‬ver el modo de introducir sus formaciones en el área,‭ ‬reclutar a los líderes y dirigentes y,‭ ‬lo último pero no lo menos importante,‭ ‬recaudar votos…‭ ‬De todo esto,‭ ‬ha querido saber el Polo Democrático en Colombia,‭ ‬país que nos sirve de mirilla.

En lo cultural,‭ ‬son ya muchos los investigadores,‭ ‬los científicos,‭ ‬los escritores,…‭ ‬que,‭ ‬bajo la capa de algún‭ “‬proyecto de cooperación‭” ‬con entidades regionales o al socaire de las‭ “‬líneas de trabajo‭” ‬de determinadas ONGs,‭ ‬se han internado en el universo indígena para,‭ ‬con toda la rapacidad del individualismo moderno,‭ ‬progresar en sus carreras académicas o profesionales:‭ ‬acumular‭ “‬méritos‭”‬,‭ ‬publicar libros,‭ ‬adquirir prestigio…‭ ‬Usufructo cultural directo,‭ ‬que puede traducirse en ganancia económica.

Hablando con los promotores de este parasitismo,‭ ‬con los exponentes de esta utilización casi nutritiva de lo indio‭ (“‬depredación‭”‬,‭ ‬he escrito‭)‬,‭ ‬se me ha alegado con frecuencia lo siguiente:‭ ‬el indígena‭ “‬elige‭”‬,‭ “‬escoge‭”‬,‭ “‬determina‭” ‬a qué se une y a qué no,‭ “‬selecciona‭” ‬a sus compañeros de viaje…‭ ‬Siendo cierto que no podemos representarnos al indio como a un‭ “‬menor de edad‭”‬,‭ ‬en el sentido kantiano,‭ ‬embaucado y manipulable,‭ ‬tampoco cabe negar la evidencia de su explotación contemporánea:‭ “‬A veces debe uno besar manos que quisiera ver cortadas‭”‬,‭ ‬se decía en el campo aragonés hace décadas…‭ ‬En una coyuntura de peligro absoluto,‭ ‬de riesgo exacerbado,‭ ‬amenazada la base territorial de las comunidades,‭ ‬como no cesan de atestiguar los informes de‭ “‬Prensa Rural‭” ‬y otros medios,‭ ‬erosionada la idiosincrasia cultural,‭ ‬hostigada la especificidad política y económica,…‭ ‬los indígenas del siglo XXI no pueden cribar muy fino a sus supuestos‭ “‬aliados‭”‬.‭ ‬Si se apresuran a vincularse a todo,‭ ‬a cooperar con todos,‭ ‬es esa una carrera inducida,‭ ‬una exigencia de la auto-conservación que no tardará en pasar factura.‭ ‬Y ellos lo han sabido desde el principio…

4.
Más allá de la casuística de los compromisos dudosos o inestables,‭ ‬reencontramos siempre la misma secuencia:‭ ‬conmiseración social‭ (‬socio-étnica,‭ ‬en este caso‭); ‬declaración de‭ “‬simpatía‭”; ‬disposición‭ “‬auxiliadora‭” ‬interesada‭; ‬exacción psicológico-moral‭ (“‬ganarse‭” ‬un Cielo‭)‬,‭ ‬acompañada de un rédito económico y/o político y/o cultural…‭ ‬Siempre el mismo concepto,‭ ‬que hemos nombrado‭ “‬síndrome de Viridiana‭”‬.‭ ‬Sé de él por haberlo padecido‭; ‬y me temo,‭ ‬como apunté en‭ ‬Desesperar,‭ ‬que nunca superaré esa afección por completo.

Toda esta lógica mórbida de la cooperación conlleva,‭ ‬por añadidura,‭ ‬una voluntad de‭ “‬intervención‭”‬,‭ ‬de‭ “‬constitución‭”‬,‭ ‬sobre el movimiento indígena.‭ ‬Se habla de‭ “‬intercambio de saberes‭”‬,‭ “‬diálogo‭”‬,‭ “‬interacción‭”‬,‭ ‬etc.,‭ ‬para ocultar la vieja pretensión,‭ ‬inseparablemente occidental,‭ ‬de corregir,‭ ‬reformar,‭ ‬reconducir la praxis del otro.‭ ‬Una cultura esencialmente‭ “‬expansionista‭”‬,‭ ‬que predica valores‭ “‬universales‭”‬,‭ ‬no sabría hacer otra cosa ante la índole‭ “‬localista‭” ‬de la mayor parte de las reivindicaciones indígenas…‭ ‬Los sudamericanos que se aproximan a la‭ “‬causa‭” ‬indígena,‭ ‬a la que proclaman‭ “‬consagrarse‭” ‬en ocasiones,‭ ‬blancos y,‭ ‬sobre todo,‭ ‬mestizos,‭ ‬en tanto especificaciones de esa subjetividad única que el demofascismo contemporáneo globaliza,‭ ‬como señalé en‭ ‬El enigma de la docilidad,‭ ‬no son capaces de desterrar la proclividad‭ “‬colonizadora‭” ‬de la Ratio moderna,‭ ‬la inclinación al avasallamiento de la forma burguesa de racionalidad.‭ ‬A fin de cuentas,‭ ‬su cultura es la occidental‭; ‬y siguen apareciendo,‭ ‬en el contexto intelectual de sus países,‭ ‬como‭ “‬capas ilustradas‭”‬.

Siendo tan grande el peligro a que se expone la resistencia indígena cuando se abraza a un aliado falaz,‭ ‬vedado epistemológicamente para respetarla en lo profundo y desistir de‭ “‬alterarla‭”‬,‭ ‬cabe preguntarse qué se gana,‭ ‬desde el punto de vista de la denegación del capitalismo tardío,‭ ‬mitificando procesos‭ (‬legítimos‭) ‬de organización y de protesta que atienden a lógicas culturales particulares,‭ ‬idiosincrásicas.‭ ¿‬Estamos sacralizando también las mil formas diversas de la reivindicación india‭? ¿‬Andamos desesperadamente a la búsqueda de un sustituto funcional del Proletariado,‭ ‬de un Sujeto de la Transformación,‭ ‬de una Causa para la Humanidad‭?

2‭) ‬LA BÚSQUEDA DE SUSTITUTOS FUNCIONALES DEL PROLETARIADO

1.
El relato occidental de la Liberación se construyó,‭ ‬históricamente,‭ ‬sobre tres abstracciones fundamentales:‭ ‬Sujeto,‭ ‬Causa y Emancipación.

Imaginó un Sujeto unitario,‭ ‬una forma de Conciencia definida,‭ ‬empíricamente reconocible,‭ ‬erigida en agente de la Historia,‭ ‬sustancia y razón de la misma.‭ ‬Cerca del Sujeto,‭ ‬tocándolo,‭ ‬instituyó una Causa,‭ ‬un principio mesiánico,‭ ‬un‭ ‬telos,‭ ‬un Sentido absoluto,‭ ‬totalitario,‭ ‬homologador‭; ‬y,‭ ‬por último,‭ ‬cerró el triángulo mágico con la arista dorada de la Emancipación,‭ ‬verdad última de la Causa y destino profético del Sujeto.

Urgiendo‭ “‬más que nunca‭”‬,‭ ‬como en todo‭ “‬estado de excepción‭” (“‬la norma es el estado de excepción en que vivimos‭”‬,‭ ‬anotó W.‭ ‬Benjamin‭)‬,‭ ‬la sublevación radical contra el orden establecido,‭ ‬esa secuencia estrictamente‭ “‬metafísica‭”‬,‭ ‬teologal,‭ ‬hace ya tiempo que dejó de servirnos,‭ ‬que dejó de engañarnos.‭ ‬Como respuesta‭ “‬refleja‭” ‬al logos de la dominación,‭ ‬nos encerraba una y otra vez en lo dado‭; ‬nos ataba de cerca a lo que,‭ ‬en la superficie del discurso,‭ ‬negaba sin descanso…

Cuando el Relato de la Emancipación ya no pudo seguir mintiéndose en relación con el Proletariado,‭ ‬pues el trabajador empírico se situaba en las antípodas de lo que cabía esperar de él,‭ ‬según la construcción ideal retomada por el marxismo‭ (‬y declararlo,‭ ‬sin más,‭ “‬alienado‭”‬,‭ “‬ideologizado‭”‬,‭ “‬mistificado‭”‬,…‭ ‬obligaba a un retorcimiento grotesco del discurso redentor:‭ ‬admitir Sujetos‭ “‬segundos‭” ‬que,‭ ‬no se sabe por qué,‭ ‬ven claro,‭ ‬piensan lúcido,‭ ‬hablan puro,‭ ‬enuncian la verdad y desatan la crítica‭)‬,‭ ‬sus sustentadores tuvieron que buscar un reemplazo,‭ ‬un sustituto para el papel del Sujeto.‭ ‬La filosofía política de la segunda mitad del siglo XX se prodigó en tales exploraciones…‭ ‬Candil en mano‭ (‬a eso se rebajaron Las Luces‭)‬,‭ ‬y al modo de Diógenes,‭ ‬buscaba un Sujeto.‭ ‬No lo encontró,‭ ‬ciertamente,‭ ‬pero lo soñó…

2.
Lo soñó‭ ‬en los estudiantes,‭ ‬hasta que,‭ ‬tras un mayo,‭ “‬se acabó Nanterre‭”; ‬lo soñó aplastado‭ ‬en el subconsciente,‭ ‬reprimido,‭ ‬sofocado,‭ ‬pero un día logramos abrir ese cajón de sastre y nos aburrieron sus mil objetos patéticos,‭ ‬en absoluto‭ “‬subversivos‭”; ‬lo soñó‭ ‬en los marginales y más tarde‭ ‬en los marginados‭; ‬lo soñó‭ ‬en las mujeres,‭ ‬hasta que estas,‭ ‬sintiéndose utilizadas,‭ ‬denunciaron tal onirismo como mera fantasía masculina‭; ‬lo soñó‭ ‬en los extraviados de la razón,‭ ‬en los caracteres erráticos,‭ ‬en los locos,‭ ‬y desvarió identificando una fantasmal‭ “‬izquierda esquizofrénica‭”; ‬lo soñó‭ ‬en los desempleados,‭ ‬mas pronto comprobó que se pacificaban con el empleo‭; ‬lo soñó‭ ‬en los‭ “‬pueblos del Sur‭”‬,‭ ‬en el Tercer Mundo,‭ ‬en el Subdesarrollo‭; ‬lo soñó‭ ‬en la‭ “‬nuda vida‭”‬ de los inmigrantes,‭ ‬de las poblaciones flotantes sin registro,‭ ‬de los destechados‭; ‬lo soñó‭ ‬en las‭ “‬multitudes‭”‬,‭ ‬mera pócima analgésica‭; ‬lo soñó‭ ‬fragmentado,‭ ‬repartido,‭ ‬diseminado,‭ ‬espolvoreado por todo el cuerpo social,‭ ‬y se subrayó entonces la pluralidad de las luchas,‭ ‬de las resistencias,‭ ‬de los espacios de contestación,‭ ‬de los actores,…‭; ‬lo soñó‭ ‬transfigurado,‭ ‬codificado,‭ ‬de algún modo‭ “‬descarnalizado‭”‬,‭ ‬y sembró el espejismo de una‭ “‬sociedad civil‭” ‬cívica,‭ ‬bastión antiautoritario,‭ ‬garante de la libertad de los individuos,‭ “‬formadora‭”‬,…‭ ‬Como jalones de esa búsqueda,‭ ‬o de los trabajos previos exploratorios,‭ ‬debemos bellas páginas‭ “‬ilusionantes‭” ‬a Marcuse,‭ ‬Fromm,‭ ‬Guattari,‭ ‬Foucault,‭ ‬Deleuze,‭ ‬Heller,‭ ‬Negri,‭ ‬Kollontai,‭ ‬Dussel,‭ ‬Furtado,‭ ‬Gellner,‭ ‬Walzer,‭ ‬Habermas,‭ ‬Taylor,‭ ‬etc.,‭ ‬etc.,‭ ‬etc.

Donde arraigó la conciencia de que había un‭ “‬hueco‭” ‬que tapar en la teoría,‭ ‬pero no una sustancia apropiada para colmarlo en el mundo real,‭ ‬emergió una literatura compensatoria,‭ ‬más amiga de la‭ “‬forja‭” ‬que de la‭ “‬búsqueda‭”; ‬y se habló de la‭ “‬construcción del sujeto social‭”‬,‭ ‬de la‭ “‬constitución del sujeto colectivo‭”‬,‭ ‬de las luchas por el‭ “‬reconocimiento como sujeto‭”‬…‭ ‬Consciencia de un agujero en la Utopía que invitaba a una labor de demiurgos,‭ ‬de‭ “‬hacedores de hombres‭”‬,‭ ‬de‭ “‬modeladores de la subjetividad‭”; ‬tarea de ingeniería psico-social,‭ ‬ebria de pedagogismo,‭ ‬de elitismo por tanto,‭ ‬que disimulaba la ranciedad de sus presupuestos bajo nuevas prácticas y nuevos discursos,‭ ‬surgidos al calor del compromiso social.‭ ‬Trabajadores sociales,‭ ‬educadores sociales,‭ ‬ex-sindicalistas,‭ ‬activistas en barrios,‭ ‬etc.,‭ ‬esgrimen todavía hoy esas intenciones,‭ ‬con la firmeza de los‭ “‬devotos‭” ‬en muchos casos.‭ ‬Pude hablar con representantes de organizaciones que hacen suyo el discurso de la‭ “‬construcción del sujeto social‭”‬,‭ ‬desde COSPACC,‭ ‬Proyecto Pasos y la ya citada La Cometa en Colombia hasta la CONAPAMG guatemalteca.‭ ‬En la misma línea avanzan publicaciones críticas,‭ ‬verdaderamente insurrectas,‭ ‬como El Salmón en Ibagué o Prensa Rural,‭ ‬con base en Bogotá.

Al lado de los ingenieros del‭ “‬sujeto colectivo‭”‬,‭ ‬y como última generación de rastreadores del Agente Transformador,‭ ‬muchas individualidades y no pocas organizaciones reconocieron en el indígena sublevado al Actor que se echaba en falta,‭ ‬al sustituto funcional del Proletariado.‭ ‬La gesta de los indios de Chiapas,‭ ‬bajo la bandera zapatista‭; ‬la resistencia de los indígenas de Oaxaca,‭ ‬decantados hacia el magonismo‭; ‬la insubordinación mapuche,‭ ‬etc.,‭ ‬excitaron las simpatías de las minorías descontentas,‭ ‬a un lado y a otro del Atlántico,‭ ‬y se celebró con entusiasmo la emergencia de un nuevo y poderosos sujeto socio-político.

3‭) ‬LA ADOPCIÓN‭ “‬DEPREDADORA‭” ‬DE LA CAUSA INDÍGENA POR LAS CAPAS ILUSTRADAS DE OCCIDENTE

1.
Pero lo que el movimiento indígena,‭ ‬por decirlo así,‭ ‬puso sobre la mesa no fue una credencial de novísimo motor de la historia‭; ‬sino una carta de impugnación.‭ ‬Impugnación del Sujeto.‭ ‬Y de la Causa.‭ ‬Y de la Emancipación…‭ ‬Llevar su praxis al terreno de juego de nuestra teoría política‭ (‬occidental‭) ‬equivale a violentarla,‭ ‬a falsificarla.

Donde las comunidades indígenas retienen,‭ ‬con orgullo,‭ ‬los rasgos que las enjoyan a nuestros ojos‭ (‬propiedad comunera,‭ ‬democracia directa,‭ ‬cotidianidad basada en la ayuda mutua,…‭) ‬en absoluto se lucha por la meta de la Emancipación,‭ ‬de ningún modo se aspira a una liberación social general,‭ ‬a una redención del género humano.‭ ‬Las prácticas de resistencia de las comunidades indias menos adulteradas por la globalización capitalista exhiben una índole casi insolentemente‭ “‬conservadora‭”‬:‭ ‬son luchas por la preservación de cuanto se atesora y allí donde se atesora.‭ ‬En La bala y la escuela hablé,‭ ‬a propósito,‭ ‬de‭ “‬tradicionalismos revolucionarios‭”‬…‭ ‬Les es extraña la idea misma de una‭ “‬proyección‭”‬,‭ ‬de una‭ “‬generalización‭” ‬de sus Usos y Costumbres igualitarios.

Donde,‭ ‬mixtificada,‭ ‬la protesta indígena carece de un legado tal que defender,‭ ‬pues sus formas de organización y de propiedad han sido erosionadas,‭ ‬desmanteladas,‭ ‬arrasadas por la apisonadora liberal,‭ ‬el abanico de sus reivindicaciones se abre hasta el infinito,‭ ‬y sigue centrándose en lo‭ “‬local‭”‬,‭ ‬en lo‭ “‬idiosincrásico‭”‬:‭ ‬protección de su base territorial en menoscabo‭; ‬rescate de su cultura deslavada,‭ ‬a un paso de la folclorización‭; ‬restauración de aspectos menores del edificio político tradicional,…

Otras tendencias apuestan ya decididamente por la‭ “‬integración‭”‬,‭ ‬ante la imposibilidad de regresar a una‭ “‬edad de oro‭” ‬que ni se recuerda,‭ ‬y exigen igualdad real de derechos,‭ ‬simetría en las oportunidades y en el trato,‭ ‬cese de la discriminación social y del racismo,‭ ‬apertura‭ (‬para las minorías étnicas‭) ‬de los espacios educativos y,‭ ‬sobre todo,‭ ‬políticos…

A medio camino,‭ ‬encontramos formulaciones híbridas,‭ ‬como aquellas que hace unos meses atestaron de manifestantes las calles de Popayán:‭ ‬reivindicación del Sistema Educativo Propio.‭ ‬Pero entendiendo por tal unas escuelas de planta occidental gestionadas por los indígenas,‭ ‬con enseñantes indígenas y un control indígena de los recursos…‭ ‬Se ha perdido por completo de vista la‭ “‬educación comunitaria indígena‭”‬,‭ ‬la‭ “‬educación tradicional de los pueblos indios‭”; ‬y,‭ ‬en señal de prosternación,‭ ‬se pugna por una escuela indigenizada.

Y,‭ ‬en fin,‭ ‬hallamos,‭ ‬aunque ya quizás fuera del campo de la‭ “‬lucha‭”‬,‭ ‬demandas y reclamaciones lastimeras,‭ ‬en la órbita de un triste‭ “‬indigenismo mendicante‭”‬,‭ ‬como el que asola Guatemala,‭ ‬centradas en la solicitud de‭ “‬proyectos‭” ‬de las ONGs,‭ ‬ayuda humanitaria,‭ ‬caridad cristiana,‭ ‬limosna internacional…

2.
Nada en esta lógica contestataria permite reconocer en el indígena‭ “‬movilizado‭” ‬al Sujeto que Occidente necesita para salvaguardar su relato político de la transformación…‭ ‬No hay,‭ ‬en la esfera de la protesta indígena,‭ ‬Sujeto,‭ ‬sino muchos‭ “‬sujetos‭” —‬sería mejor decir,‭ ‬simplemente,‭ “‬actores‭”‬.‭ ‬No hay una Causa,‭ ‬sino múltiples líneas de demanda,‭ ‬que apuntan en direcciones distintas,‭ ‬a veces contradictorias.‭ ‬No hay una Emancipación en el horizonte,‭ ‬sino un poco de‭ “‬conservación‭” ‬y un mucho de‭ “‬integración‭” ‬en el Sistema que,‭ ‬hasta hace unas décadas,‭ ‬excluía sin más al indio.‭ ‬Las candidaturas de indígenas al Senado,‭ ‬cuando no a la presidencia del Gobierno,‭ ‬aplaudidas por sectores influyentes del movimiento étnico,‭ ‬y por mestizos y blancos que con él se identifican,‭ ‬constituyen una señal clamorosa de la minusvalía del soñado nuevo Sujeto.‭ ‬Colombia las ha conocido diversas,‭ ‬bajo la estela del Polo Democrático o bajo marcas independientes.‭ ‬Este deslizamiento desde el no-reconocimiento hasta la Institución arrostra unos riesgos inmensos,‭ ‬que ya fueron destacados magistralmente por Graco Babeuf a fines del siglo XVIII,‭ ‬en aquel primer gran laboratorio del liberalismo europeo que hemos llamado‭ “‬Revolución Francesa‭”.

‭“‬Emancipación‭”‬,‭ ‬en fin,‭ ‬es un concepto occidental que hemos dejado caer,‭ ‬muy alegremente,‭ ‬sobre las espaldas del indio.‭ ‬La aspiración tradicional del indígena es otra,‭ ‬y la encontramos a lo largo y ancho de todo el subcontinente:‭ ‬el ideal de la‭ “‬vida buena‭”‬,‭ ‬del‭ “‬vivir en el bien‭” (‬el‭ “‬lekil huxlejal‭” ‬de los tseltales,‭ ‬analizado por A.‭ ‬Paoli,‭ ‬entre otros‭)‬.‭ ‬Se trata siempre de un conjunto de condiciones ecológicas y sociales‭ “‬locales‭” ‬que garantizan la evitación del problema en la comunidad y,‭ ‬por tanto,‭ ‬un buen vivir en armonía con todos los seres y en unidad con todos los hermanos.‭ ‬El‭ “‬vivir en el bien‭” ‬no es pensable en el contexto‭ (‬extraño,‭ ‬ajeno,‭ ‬anti-indio‭) ‬de un orden social fracturado‭ (‬propiedad privada,‭ ‬diferencia de clases,‭ ‬desigualdad‭)‬,‭ ‬una organización política que divide y enfrenta‭ (‬partidos,‭ ‬elecciones,…‭) ‬y una cotidianización del trabajo alienado,‭ ‬la asalarización y la subordinación de unos hombres a otros en lo económico.‭ ‬Ese ideal de la‭ “‬vida buena‭” ‬se ha escapado ya de muchas comunidades‭; ‬y solo demagógicamente puede ser esgrimido como constituyente de un proyecto‭ (‬a fin de cuentas‭ “‬capitalista‭”) ‬de Estado-Nación moderno,‭ ‬como ha hecho Evo Morales.‭ “‬Vivir en el bien‭”‬,‭ ‬ideal indígena de la felicidad,‭ ‬no es posible en el marco de ningún Estado,‭ ‬ni siquiera federal‭; ‬no es conciliable con la persistencia de ninguna administración central,‭ ‬exógena,‭ ‬foránea‭; ‬no admite la supervivencia de las clases sociales,‭ ‬de la plusvalía o del interés mercantil.‭ ‬Por último,‭ ‬más que apuntar al‭ “‬rebasamiento‭” ‬planetario de un orden social injusto‭ (‬lógica de la emancipación‭)‬,‭ ‬propende la‭ “‬conservación‭” ‬o,‭ ‬en todo caso,‭ “‬restauración‭” ‬de modalidades de organización y de interacción insuperablemente locales.

3.
A pesar de esta incompatibilidad de fondo,‭ ‬epistemológica,‭ ‬entre las cosmovisiones indias y las categorías filosóficas occidentales‭ (‬expresada y acentuada por la singularidad de las lenguas ergotivas,‭ ‬o intersubjetivas,‭ ‬tal las de los mayas centroamericanos,‭ ‬que no admiten traducción sin deformación sustancial,‭ ‬como demostró Carlos Lenkersdorf‭)‬, muchos estudiosos y analistas euroamericanos,‭ ‬muchos teóricos y muchos activistas,‭ ‬han‭ “‬caído‭” ‬sobre las comunidades indígenas tal los buitres sobre sus presas,‭ ‬de un modo devorador…

El primer capítulo de este asalto se desarrolló en torno al zapatismo chiapaneco,‭ ‬que quiso interpretarse desde la óptica‭ (‬reductora,‭ ‬invasora‭) ‬del marxismo o del anarquismo occidental.‭ ‬No pocos estudiosos europeos y latinoamericanos se consagraron a dilucidar la definición última sustantiva del levantamiento chiapaneco,‭ ‬en un intento de recategorizar el nuevo Sujeto en términos afines a los de la Razón ilustrada,‭ ‬a los del‭ “‬proyecto moderno‭” ‬de la burguesía.‭ ‬Holloway,‭ ‬Boron,‭ ‬Tischler y otros procuraron arrimar el ascua a su sardina,‭ ‬violentando de un modo ciertamente rastrero la especificidad del movimiento indígena.‭ ‬El propio EZLN ha sucumbido en parte a esta presión de las categorías y de los conceptos occidentales,‭ ‬a pesar de su pretensión‭ (‬infundada‭) ‬de originalidad teorética y de innovación en la praxis,‭ ‬tal y como se manifestó en la Sexta Declaración y en la Otra Campaña.‭ ‬Que no haya sido capaz de articular sólida y duraderamente la vindicación indígena con las restantes formas de protesta social y política en México es una señal de la desemejanza fundamental entre los dos ámbitos de lucha y de la heterogeneidad insalvable de sus móviles e intereses.‭ ‬Haberlo pretendido es,‭ ‬además,‭ ‬un signo de la mencionada avidez depredadora,‭ ‬del ya clásico afán por usufructuar las causas indias y hacerlas servir a fines segundos,‭ ‬obteniendo rentabilidades colaterales…

Las capas ilustradas de Occidente y las capas occidentalizadas de América Latina no tendrán nunca motivos para sentirse‭ “‬defraudadas‭” ‬por la beligerancia indígena‭; ‬al contrario,‭ ‬las etnias originarias comprobarán muy pronto que sus apasionados‭ “‬valedores‭” ‬mestizos y blancos,‭ ‬sus fervientes amigos‭ “‬indigenistas‭”‬,‭ ‬se les acercaron otra vez,‭ ‬hoy como hace más de medio milenio,‭ ‬de un modo taimado,‭ ‬alentando propósitos expoliadores.‭ ‬Como hace más de cinco siglos,‭ ‬lo indígena es,‭ ‬en esencia y sin reconocimiento expreso,‭ ‬valorado exclusivamente como recurso:‭ ‬nos hemos aprovechado de sus riquezas naturales,‭ ‬de sus tierras,‭ ‬de sus capacidades de trabajo,‭ ‬de sus saberes…‭ ‬y ahora hemos empezado a explotar asimismo sus logros organizativos y reivindicativos.‭ ‬Lo extraño es que también la izquierda,‭ ‬habría que decir en realidad sobre todo la izquierda,‭ ‬se sume al festín expropiador alardeando una vez más de altruismo y de generosidad filantrópica.

‭¿‬Tanto nos cuesta admitir que las luchas indígenas no tienen nada que ver con las nuestras‭? ¿‬Tanto nos cuesta reconocer que,‭ ‬obsoletos y desenmascarados,‭ ‬nuestros conceptos políticos no hallarán en las insurgencias de las otras culturas una tabla de salvación,‭ ‬una segunda oportunidad,‭ ‬una prórroga milagrosa,‭ ‬sino todo lo contrario:‭ ‬la certificación de que son zombis,‭ ‬finados-vivientes,‭ ‬vejeces y caducidades,‭ ‬moribundos que masacran,‭ ‬cuando no cadáveres en pudridero‭?

‭Pedro García Olivo
‭Buenos Aires, 5 de marzo de 2018