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ME ENSEÑÓ A SER ÁRBOL

Posted in Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , on octubre 18, 2017 by Pedro García Olivo

Con este escrito, al que cabe acceder desde la red, se inicia un libro importante en mi vida. Opera un salto desde la antipedagogía, que es mi hoy porque fue mi ayer, hasta la desistematización, que es mi mañana porque es mi hoy.

Me sueño en un presente eterno, como el de los indígenas o el de los nómadas, perfectamente ahistórico.

El pasado es un invento de las Iglesias y solo sirve para la prédica. No creo en él. Debajo de lo que se deja nombrar “memoria”, o incluso “memoria histórica”, hay un tufo a sotana que me asquea. Sin pasado, sin futuro, en un presente sin fin, acompañado por mis seres queridos de ayer-hoy, que murieron para todos pero que viven para mí, mi padre y mi hijo pequeño, en primer lugar, escribo para mis otros seres queridos, de hoy-mañana, que viven para todos, Ada, mi hijo mayor, mis hermanos, mis amigos…

Transcribo, sin más, los primeros párrafos del texto que estoy elaborando a fin de hacerme cargo de esa obra, mi obra y, por tanto, una extraña, una extranjera, una desconocida. Obra mía a la que me acerco como un lector, casi como un lector sorprendido y hasta conmocionado, bajo la esperanza mínima de comprender esas páginas en alguna medida o de hallar un modo bello de no entenderlas y hacerlas servir no obstante a mi instinto de existencia.

Si acabo esa escritura, asunto que no me preocupa, aparecerá en esta bitácora, que es en parte una crónica de mis perdiciones y de mis reinvenciones.

He aquí los primero parágrafos del mencionado borrador:

¿POLÍTICA DE LA VIDA O VIDA ANTI-POLÍTICA?

A cambio de comodidades, de bienestares programados, se logró que el Pueblo desapareciera, en beneficio de una ciudadanía dócil e indistinta, cada día más reconciliada con sus propias cadenas. Y nos despertamos del Pueblo, que había sido un dulce sueño, en medio de una vigilia sistematizada…

Como humo en el aire, el ideal de la Emancipación se disolvió en el realismo del Consumo; y los seres humanos de Occidente, que antaño afilaran la mirada para otear en las lejanías bellos horizontes de libertad, acaso desencantados, volvieron la vista a lo más prosaico y a lo menos difícil. Y se quedaron con una mirada roma, plana, un tanto estulta, pendiente ya tan solo de las cosas que, al precio de una servidumbre voluntaria y hasta agradecida, podían adquirir.

A las gentes sencillas no les costó mucho admitir que vivían en un cuarto cerrado y que pasaban sus días como esos perros amarrados a los que se les pone comida y agua y, si se portan bien, se les alarga un poco la cuerda o incluso se les suelta un rato. Pero las clases medias ilustradas y particularmente los intelectuales a sueldo no fueron tan capaces de mirarse al espejo y reconocer que el rostro monstruoso que allí se dibujaba era el suyo y solo el suyo. Para no verse, para no aceptarse, para no decirse, contaban con un Relato halagador, justificativo, que les colocaba, al menos desde fines del siglo XVIII, en un podio, siempre por encima del “vulgo”: el discurso achacoso, malbaratado, mil veces vendido y aún así todavía monetizable, de la Razón política clásica. Esa forma “moderna” de racionalidad les chismorreaba a la oreja que, a pesar de todas las apariencias, eran muy buenas personas y estaban efectivamente “luchando”…

ME ENSEÑÓ A SER ÁRBOL, colección de ensayos e invectivas, libro que lleva por subtítulo “Composiciones intempestivas desde la antipedagogía y la desistematización”, se halla ahora mismo en la sala de máquinas de la editorial chilena “Mar y Tierra”.

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¿POR QUÉ LLORA EL MAÍZ?

Posted in Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Indigenismo, Uncategorized with tags , , , , , , , , on septiembre 26, 2017 by Pedro García Olivo

¿Por qué llora el maíz, en los relatos de los indígenas centroamericanos? Una interpretación dominantemente culturalista insiste en su carácter sacro, en su papel religioso, simbólico, que lo ha convertido en objeto de veneración, de modo que lloraría por ‘desatención’, por ‘abandono’, por menoscabo de su dignidad y pérdida del debido respeto… Lloraría por una afrenta.

Sin embargo, muchos relatos sugieren que el maíz no es tan egoísta y, de hecho, llora por la Comunidad, por la unidad eco-social del pueblo indio. Podríamos sostener, con un juego de palabras grato a Baudelaire, que el maíz piensa y siente por la comunidad y en ocasiones se aflige. Piensa y siente por la comunidad, y llora por lo que descubre…

Me cuenta Felipe Francisco una leyenda de Juquila Vijanos, poblado zapoteco de la Sierra Norte oaxaqueña, en la que el maíz también llora. Su origen data de los años convulsos de la Revolución, que en Oaxaca se desfiguró notablemente y ha sido recordada como tiempos de violencias y atropellos, de caos y de desórdenes sin par.

La tierra para el que la trabaja” es un lema que solo tiene sentido allí donde se ha sacralizado la propiedad, donde ya nada escapa al Mercado y el concepto de “trabajo” gobierna la vida de las gentes. Los eslóganes zapatistas eran casi ilegibles para los zapotecos; y, en la medida en que lograban acceder a su significado, los aborrecían sin más. Por eso, no estando para nada del lado del Mal Gobierno, tampoco podían adherirse a la causa de los “revolucionarios” sin menoscabo de su identidad, de su cosmovisión no-occidental.

Los ciudadanos de Juquila, ante el cariz que tomaban los acontecimientos, y los rumores insistentes acerca de una ocupación del pueblo por una u otra facción, decidieron en asamblea abandonar la localidad. No tendrían tiempo de recoger la cosecha, pues estimaban que sus vidas corrían peligro. Marcharon al amanecer, sin despedirse de sus milpas.

Unas semanas después la aldea seguía sin ocupar; y el maíz sin cosechar. Unos mercaderes que caminaban habitualmente por una senda próxima a los sembrados oyeron en cierta ocasión unos sonidos estremecedores: les pareció que una criatura, un bebé asustado o un niño perdido, o un animal herido en todo caso, lloraba desesperadamente. Escalaron una ladera y se asomaron a la milpa: era el maíz, todo el maíz, el que gemía.

Felipe me cuenta eso y se calla. Para él todo ha quedado ya dicho, todo es evidente y casi sabido. Pero yo me desespero, como casi siempre:

-¿Qué significa el cuento? ¿Qué me quieres decir? ¿Por qué llora el maíz?

Felipe me mira y sonríe. Muy a menudo, su forma de responder a mis preguntas coincidía con la empleada por Sócrates, denominada a veces “erotemática”: no me explicaba nada directamente, sino que iba escalonando preguntas para que yo mismo alcanzara la respuesta.

– ¿Por qué llora el maíz, pues, Pedro?

Me obligó a pensar, y respondí casi al instante, con el automatismo que caracteriza a los profesores, quienes creen saberlo todo…

– Llora porque ha pasado el tiempo de la cosecha y sigue sin recolectar, porque se hizo tarde para esa labor, tan importante en la Comunidad…

– ¡No manches, Pedro! El maíz no tiene calendario. A veces lo cogemos verde, y lo llamamos “elote”, para comerlo asado y para otras cosas. A veces lo recogemos maduro. A veces después, ya pasado. Y otras ni siquiera lo recolectamos. ¿Por qué llora el maíz, pues, Pedro?

Me paré, consciente de que había hecho el ridículo y de que el asunto era más serio. Pensé un poco, lo que en mí ya era casi extraño. Y me expresé despacio, como si labrara un aforismo:

– El maíz no llora por un asunto de calendario, no. Son los humanos, una parte de los humanos, los que viven pendientes de un calendario. El maíz llora porque siente que, al margen de la fecha, se ha vuelto inútil, superfluo, desde que los hombres se fueron. Como ya no puede alimentarlos, llora de inutilidad…

– “¡No manches, Pedro! Las cosas no son “para”; las cosas no son “útiles” o “inútiles”: simplemente “son”. El maíz no es “para nosotros”, no es para nada ni para nadie; solo “es”. Si no lo comemos nosotros, otros animales pueden aprovecharlo, las aves, los venados y los cerdos salvajes por ejemplo, o queda para alimentar a la madre tierra. Ya sabes que nosotros nunca recolectamos todo el maíz, sino solo el que necesitamos para nutrirnos, y que dejamos el resto, que a veces e muy grande, para que alimente a los otros animales y a la misma madre tierra. ¿Por qué llora el maíz, pues, Pedro?

Percibí, por fin, que la respuesta no era sencilla. Sentí que debía expresarme en términos “filosóficos”. Recordé los escritos de Fritjof Capra, Gregory Bateson y otros exponentes del “pensamiento sistémico” a propósito del “holismo” de estas culturas, del carácter “unitario” de estas cosmovisiones…

– ¡Ya lo sé, Felipe! ¡Ya lo comprendo! El maíz no llora por las fechas, no llora por sentirse inútil. Llora porque está vinculado a los hombres, en el “todo” que constituye la Comunidad; y, al marcharse las personas, y no pudiendo él seguirlas, la Comunidad ha quedado dividida, escindida, partida en dos.

– “¡No manches, Pedro! La Comunidad no puede dividirse porque es una. “Uno” es o no es, está o no está, pero no puede dividirse en dos. Uno vive o muere pero, como es uno, no puede partirse en dos. De “uno” que es uno de verdad no pueden salir nunca dos. Nosotros, ya lo sabes, no creemos en vuestras matemáticas y no simpatizamos con la idea de la “división”… La Comunidad no había quedado dividida, partida; simplemente, había muerto. La Comunidad ya no era, ya no estaba, ya no vivía. Había muerto para siempre. Y el maíz lo sabe…

– Entiendo, Felipe, por fin lo entiendo. El maíz llora porque la Comunidad ha muerto…

– ¡No manches, Pedro! No has entendido nada. Ven, acércate, mira el maíz: ¿dónde están sus ojos?, ¿dónde las lágrimas?, ¿tú te crees de verdad que el maíz llora? Nosotros lo contamos así para que ustedes comprendan, pero ni por esas… Pedro, ¿cuándo llora el maíz, quién llora “en” el maíz?

Me puse casi nervioso. Me sentí el más necio de los necios, un ignorante profundo; y quise que el asunto se aclarara de una vez:

– Me rindo, Felipe, me rindo. No sé ya qué decir, porque seguro que, aunque el maíz llora, no es el maíz el que llora. Y yo ya no entiendo nada… ¿Quién llora cuando el maíz llora, y por qué?

Su respuesta no la olvidaré nunca, y me llegó como un golpe seco en la cabeza, como un mazazo de la realidad sobre una mente poblada por fantasmas:

– “Toda la Comunidad llora en el maíz; y lo que llora es su propia muerte”.

Pedro García Olivo

Buenos Aires, 26 de setiembre de 2017

“DESESPERAR”, obra-cifra de Pedro García Olivo, reeditada

Posted in Proyectos y últimos trabajos with tags , , , , , , , , , , , on febrero 5, 2014 by Pedro García Olivo

LA REVUELTA ha reeditado “Desesperar”, obra que conjuga la narrativa y la filosofía, en una sublevación radical contra la Modernidad y sus apósitos: el Capitalismo, la sociedad burguesa, el sentido común productivista-consumista, la cultura prostituida, la cotidianidad esclava, la subjetividad sujeta,…

Bajo un registro literario, a ratos coloquial, plenamente accesible por su anti-elitismo y anti-academicismo, sirviéndose de un personaje real, un pastor analfabeto (filósofo profundo, pensador verdadero), Pedro García Olivo encierra en este libro, una de sus primeras publicaciones, todo lo que sentía que debía decir y todo lo que, con otros estilos, desde otros géneros, dijo de hecho en adelante. Cabe hablar, por ello, de obra-cifra, de obra-enblema; y de un ejercicio mayúsculo de odio y fuga ante lo establecido.

Segundo vuelo de Desesperar

Segundo vuelo de Desesperar

Tanto para adquirir el libro, que se ha forjado buscando el precio más asequible (4 euros para el público, 2,80 para distribuidoras, gratis para bibliotecas sociales, texto liberado en PDF), como para organizar una presentación o un charla relacionada, puede contactarse con el autor o con la editorial:

Centro Social Anarquista La Revuelta
Calle San Agustín, 18. 50002. Zaragoza
c/e: larevueltaediciones@gmail.com

web: sindominio.net/larevuelta

Primera edición

Primera edición

OTRAS PUBLICACIONES: “HOMENAJE AL CRIMINAL SATISFECHO DE SÍ, ORGULLOSO DE SU DELITO” Y “EL OCCIDENTAL ABOMINABLE. AUTO-ENTREVISTA DE PEDRO GARCÍA OLIVO”

Posted in Proyectos y últimos trabajos with tags , , , , , , , , , on febrero 2, 2014 by Pedro García Olivo

“HOMENAJE AL CRIMINAL SATISFECHO DE SÍ, ORGULLOSO DE SU DELITO”

Composición publicada en el periódico digital La Haine. Puede leerse o descargarse aquí:

https://www.dropbox.com/s/b68qdmy9q9izhhs/Homenaje%20al%20criminal%20satisfecho%20de%20s%C3%AD.pdf

http://www.lahaine.org/index.php?p=74947

“EL OCCIDENTAL ABOMINABLE. AUTO-ENTREVISTA DE PEDRO GARCÍA OLIVO”

Publicada en el núm. 4 de la revista gallega Abordaxe.

Se puede leer o descargar aquí:

https://www.dropbox.com/s/0790lsz0sj06acy/El%20occidental%20abominable.doc

Abordaxe -revista anarquista-