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EQUIVOCARSE DE OBJETO PARA EL MIEDO*

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Breve nota bio-bibliográfica, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Descarga gratuita de los libros (PDF), Proyectos y últimos trabajos, Sala virtual de lecturas incomodantes. Biblioteca digital with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on enero 25, 2019 by Pedro García Olivo

¿Qué es lo que tanto tememos de la Catástrofe?

I)

Es la nuestra una «cultura pánica», se ha dicho. Recuerdo, a propósito, un interesante estudio de H. P. Dreitzel: «Miedo y Civilización». Pero, a menudo, nos equivocamos de objeto para el miedo…

Conforme los países de América Latina, como en un pase de lista, uno tras otro, saltan del Estado Social al Estado mínimo neoliberal, son cada vez más las gentes que se alarman y se horrorizan. Ya no es solo el típico sensacionalismo negativo de izquierdas el que, soñando que así agita y desestabiliza, dibuja un cuadro siniestro de penuria, hambre, delincuencia y represión, degeneración completa de la vida social, etcétera. Son también las gentes comunes, no reclutadas políticamente, las que incuban ese terror hacia la Catástrofe que habría de seguir a la emergencia y consolidación de los gobiernos neoliberales. Así como está a la orden del día una «crítica de la razón periodística» que debería incluir la afición a la hipérbole, al maniqueísmo y a la repetición característica de la prensa militante, se siente hoy que ya no hay razones para el miedo a una Catástrofe venidera, pues, en cierto sentido, vivimos desde hace tiempo en su seno, hemos aprendido a navegarla y a soportarla y son otros, siempre otros, los que, en el ojo del huracán civilizatorio, padecen sus efectos centrales.

Porque, acaso por desgracia, el neoliberalismo no es tan estúpido como para desencadenar sin más un clima «ingobernable» de malestar social y existencial. Ya no opera así, pues, habiendo aprendido de los errores del pasado, sabe jugar sus cartas, que son nuevas.

El neoliberalismo contemporáneo aspira también al bienestar de las poblaciones, pero por medios no directamente estatalistas, al margen de las recetas de la socialdemocracia clásica o del populismo. El interés de los grandes empresarios y de los capitalistas transnacionales que apuestan por esta modalidad de gestión del espacio social no es muy diferente del que animaba a las burguesías industriales («nacionales») y a las clases medias respaldadas por por las versiones latinoamericanas varias del Estado Social movimiento bolivariano, indigenismo de Estado, kirchnerismo, Partido de los Trabajadores en Brasil… Tanto uno como otro, y más allá de las distintas políticas económicas y sociales que aplican para gratificar a esta o aquella fracción de la clase burguesa, anhelan una sociedad equilibrada, hasta cierto punto armónica, con pocos motivos de descontento general, a salvo de conmociones sociales y de apetencias revolucionarias.

Que el bienestarismo está ya en el horizonte programático de los neoliberales lo ha ejemplificado la historia reciente de Chile, donde la Empresa toma el relevo al Estado para afianzar ese clima social de seguridad y de acomodo, ese ambiente políticamente amortiguado que demandan los capitalistas a fin de colocar acertadamente sus productos y mantener el buen rumbo de los negocios. Antofagasta constituye una ilustración sostenida de esa «benevolencia» pérfida, puramente estratégica, del neoliberalismo de avanzada, reconciliador y civilista.

Por eso decía que nos equivocamos de objeto para el miedo. Y es que lo que debería asustarnos es, precisamente, la alternancia rítmica de dos modos de explotación económica y de opresión social, de coerción política y de sistematización de la vida, que, más allá de sus diferencias metodológicas o procedimentales, persiguen un mismo objetivo: la reproducción optimizada del Capitalismo demofascista. Valga como ilustración el caso argentino: Macri sustituyó a Cristina, con lo cual el neoliberalismo reemplaza al Estado Social populista; y, según muchas encuestas, bien pronto Cristina o alguien de su calaña ocupará de nuevo el lugar de Macri…

Con esta estudiada alternancia, de la que Europa sabe bastante, hay algo que se está perdiendo para siempre: el ansia de libertad económica y política, el deseo de escapar de lo establecido, la voluntad de autonomía existencial y organizativa, el gusto por la autogestión del propio cuerpo y de la propia vida, las luchas que no pretenden reformar o «humanizar» el Capitalismo, sino desaparecerlo.

Bajo formas diversas, cambiantes, con formatos alterados, admitiendo también mixturas, el amplio Estado Social de Derecho y el Estado mínimo neoliberal constituirán, para las próximas décadas, las dos bazas con las que contará el Capitalismo globalizado para satisfacer su pretensión de eternidad, entreteniendo y despistando de paso a las poblaciones.

II)

Nos equivocamos de objeto para el miedo porque los peligros que nos acechan, las verdaderas amenazas, son de otra índole; y ya no pasan por la modalidad de gobierno, por el tipo de partido que haya ganado las elecciones, por las dimensiones de la «crisis» económica que atraviesa la Nación, etcétera. A esa Catástrofe real, no soñada o exagerada, me referí en un capítulo de El enigma de la docilidad. Transcribo esas páginas…

¿Qué es lo que tememos de la Catástrofe?

Decir tranquilamente que Occidente avanza con mucha decisión hacia la Catástrofe hoy ya no constituye un signo de extravío o de excentricidad. Desde campos diversos se ha llamado la atención sobre las distintas espadas de Damocles que penden sobre la cabeza de nuestra Civilización: la nuclear, la ecológica, la demográfica, la económico-social,… Determinadas corrientes de pensamiento y de investigación han asumido la Catástrofe en tanto destino de Occidente y han partido de esa certidumbre, como de un dato incontestable, para interrogarse por cuestiones conexas: ¿Cómo se explica la pasividad de las gentes ante las amenazas, ante los avisos de Catástrofe que se ciernen sobre sus vidas? ¿Tiene que ver esa parálisis con el miedo, con el pánico que podría haberse instalado en nuestra Cultura? Este ha sido el punto de arranque de investigaciones como la de Hans Peter Dreitzel (autor de Miedo y Civilización), que conectan con líneas de reflexión interesadas en la problemática de la decadencia de nuestra formación socio-cultural. Para P. Sloterdijk, por ejemplo, la decadencia de Occidente (“vivimos sostiene en la eterna víspera de aquello que ya ha sucedido”) se manifiesta sobre todo en la ausencia de movilización de los hombres frente a las “catástrofes de advertencia” que nos asaltan en nuestros días como verdaderas “advertencias de la Catástrofe”. Sería la nuestra una “cultura pánica” en la que el miedo desarma y paraliza a los individuos, incapacitándolos para toda respuesta, para toda tentativa seria de salvación. En “¿Cuántas catástrofes necesita el hombre?” (1977), Sloterdijk, concordando con Günter Anders, estimó que nuestra Cultura, en su decadencia final (en su agonía) ya solo podía hacer una cosa antes de extinguirse: universalizarse.

Desde el ecologismo radical casi nadie duda de que la Catástrofe nos persigue por delante. En “La última ilusión”, Jürgen Dahl ha defendido, de forma convincente, una tesis muy antipática a los ojos del Pensamiento Único: que para conjurar la quiebra ecológica global no existen expedientes, carecemos de los medios, dentro de los marcos del sistema liberal-capitalista, pues la causa del deterioro irreversible del medio ambiente radica en las formas de producción inherentes al mismo. Solo una detención y un retroceso, una marcha atrás, en el proceso de desarrollo económico e industrial, con sus consecuencias ‘indeseables’ sobre el nivel de vida de las poblaciones occidentales fin de la opulencia, pobreza sostenible podría mejorar las expectativas. Pero no hay fuerza política con aspiraciones de gobierno dispuesta a convertir esa exigencia de un fin del bienestar en programa electoral, capaz de asumir esa condición de un nivel de vida austerísimo, anti-consumista, como eje de un proyecto viable de desaceleración de la ruina ecológica… Más realista parece la tesis de que nada se hará en esa dirección, por lo que la máquina productiva del Capitalismo va a continuar devastando la Tierra hasta que la Catástrofe ponga las cosas en su sitio. “Hay que esperar a que se produzca la Catástrofe a fin de que esta provoque algún cambio y al hablar de Catástrofe se habla del gran estallido final que, muy probablemente, arrasará una parte del mundo resolviendo así unos cuantos problemas, que habían llegado a ser insolubles, con el simple expediente de la destrucción, y dejando un mundo diezmado en el que tal vez sea posible seguir viviendo” (Dahl).

¿Para cuándo esta Catástrofe, a la que también se ha referido Gerd Bergffleth (“es necesario un salto hacia la propia muerte”), junto a los denominados, despectivamente, “oradores fúnebres de la Posmodernidad”? Según Soloviev, la civilización llegará a su fin (que será, en opinión del filósofo ruso, el fin de todo) en la plenitud del “siglo más refinado”. Para Cioran, que tampoco duda de la inminencia del Siglo Final (“nos preside ha escrito una providencia negativa”), y que ve en la ‘mecanización’ el inicio de nuestra perdición, o, mejor, el apresuramiento de la misma (“no son las máquinas las que empujan al hombre civilizado hacia su perdición; es porque ya iba hacia ella que las inventó como medios, como auxiliares, para perderse más rápida y eficazmente”), hay algo que ocurrirá antes, algo previo, y ya en curso: la uniformización del planeta, la aniquilación mundial de la Diferencia. Con el fin de asegurar una perdición absoluta, una perdición global, el hombre civilizado “se encarniza nivelando, uniformando el paisaje humano, borrando las irregularidades y proscribiendo las sorpresas”. He aquí lo que nos caracteriza como occidentales, como representantes de una cultura decadente, pánica y cínica: “no concebimos que se pueda optar por un género de perdición distinto al nuestro”. La Globalización es la antesala de la Catástrofe…

Hay también quien se resiste a aceptar la conveniencia de la Catástrofe; y, no pudiendo creer en la capacidad de enmienda del Capitalismo capacidad de ponerse límites, de echar el freno, de dejar de ser él mismo, aboga por una “eco-tiranía”, por una “eco-dictadura”: obligar a las poblaciones a que se comporten, en su relación con el medio, como deben comportarse para asegurar simplemente la subsistencia de la especie humana; obligarlas a vivir como se debe vivir para esquivar aquella Catástrofe. Se trataría, sin duda, de la más filantrópica de las Dictaduras, una tiranía verdaderamente “humanitaria”. A esta “eco-dictadura” se refería Hans Jonas cuando alegaba que, si ha de seguir existiendo una humanidad sobre la Tierra, habrá que renunciar a los lujos de la libertad; y, entre otros, le ha dedicado muchas páginas Rudolf Bahro, en su Lógica de la Salvación. Para este autor, “el gobierno de salvación será totalitario, o eco-dictatorial, o como queramos llamarlo, en tanto en cuanto los individuos no hagan el menor intento de ponerse por propia convicción a la altura del desafío histórico: asegurar la subsistencia de la especie humana en la Tierra, acabando para ello con las orientaciones económicas y las prácticas políticas ‘exterministas’ hoy dominantes”.

Desde luego que resulta “peripatética” esta idea de una Santa Tiranía, de una Dictadura Filantrópica; desde luego que incomoda aceptar la postulación de una Catástrofe inminente (“inminente” es un término relativo: quiere decir enseguida, a la vuelta de un puñado de años o de unos pocos siglos). Pero, ¿podemos creer aún en la voluntad de auto-corrección del Productivismo? ¿Podemos confiar en que será revisada y neutralizada la lógica económica de crecimiento, de producción y consumo imparables, que caracteriza al Capitalismo y también distinguió al Socialismo? Cabe imaginar fórmulas de organización político-económica que, apartándose del productivismo, y recuperando los elementos positivos de las tradiciones colectivistas, cooperativistas, agraristas, etc., instituyan modelos de sociedad infinitamente menos dañinos para la naturaleza que el actual y, de esta forma, garanticen la no-extinción de los seres humanos. La tradición libertaria sabe mucho de esa posibilidad: históricamente, se ha incursionado por vías poco holladas que permitirían al hombre sortear “santos despotismos” y “catástrofes prometidas”.

Pero ¿hay personas (o podrá haberlas) dispuestas a aceptar un cambio tan drástico en sus hábitos políticos y económicos; capaces de asumir que han sido formadas y educadas en una farsa sangrienta, y que han invertido toda su vida en el error más estúpido y en el abono de la perdición de la Humanidad? Si se pudiera responder afirmativamente a esta pregunta, aún quedaría un resquicio para la esperanza. Si la respuesta es negativa, ya solo resta una cuestión por plantear: ¿Qué es lo que tememos de la Catástrofe? ¿Qué tememos de la Catástrofe cuando la mayoría de nuestros congéneres vive ya en su seno (Catástrofe de pasar hambre, de ver morir a sus hijos en la infancia, de saberse indefensos y a merced de las enfermedades, de no poder escapar del terror político,…)? ¿No será que lo único que nos parece mal de este Infortunio cotidiano, en cuyo corazón viven ya millones de personas, lo único que nos inquieta y estremece, es que mañana pueda también afectarnos a nosotros, los occidentales, los hombres y mujeres que durante los últimos siglos hemos hecho todo lo posible para que la Catástrofe sea el destino de los demás y ahora retrocedemos espantados ante la sospecha, si no la certidumbre, de que también habrá de ser el nuestro ?

¿Qué es lo que tanto tememos de la Catástrofe?

*** *** ***

*El primer apartado de este escrito se corresponde con el texto base del audio que compuse para Radio Alegría Libertaria y el blog «Ilusionismo social», proyectos antagonistas en los que participo. Para acceder al audio:

http://ilusionismosocial.blogspot.com/2019/01/013-de-nuestro-des-informativo-semanal.html

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Pedro García Olivo

Buenos Aires, 25 de enero de 2019

http://www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

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IL FASCISMO DELLE DEMOCRAZIE E I SUOI OPPOSITORI

Posted in Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , on enero 29, 2015 by Pedro García Olivo

Ciclo di presentazioni de
L’enigma della docilità o della servitù in democrazia
di Pedro García Olivo (NAUTILUS, 2014)

I regimi liberali dell’Occidente avanzano verso un modello di gestione politica e organizzazione sociale che si potrebbe definire fascismo democratico. Condividendo con i fascismi del passato due tratti fondamentali (assenza di critica e opposizione interne unita alla spinta espansionistica verso l’estero detta oggi globalizzazione) possiede però due caratteristiche che lo contraddistinguono come novità storica: la de-politicizzazione della cittadinanza e la tendenza a celare le dinamiche autoritarie delegandole al suddito che in questo modo diventa sempre più il poliziotto di sé stesso e di tutti gli altri.

L’indagine per tentare di risolvere questo Enigma della docilità muove i primi passi dalla scuola, e scorrendo la biografia dell’autore se ne capirà il motivo. Pedro García Olivo nasce nel 1961 a Fuente-Álamo (Albacete, Spagna); dopo la laurea in Storia e Geografia all’Università di Murcia si reca in Nicaragua al tempo dell’assedio alla Contra, lavorando in cooperative di assistenza agli sfollati di guerra, mentre a fine anni ’80 è in Ungheria come ricercatore all’Università di Budapest. Tornato poco dopo in Spagna diventa professore liceale, praticando deliberatamente l’insubordinazione fino ad abbandonare l’insegnamento: per otto anni si dedica alla pastorizia in un villaggio dell’entroterra di Valencia ma, per problemi economici, nell’estate del 2001 torna all’insegnamento. Nell’ottobre 2010 rinuncia definitivamente all’educazione: «ho smesso di lavorare e di obbedire, dedicandomi all’esperienza “demoniaca” dell’estinzione in libertà». Fedele a una delle massime della filosofia antica (“pensare la vita, vivere il pensiero”) e quasi come i cinici antichi, comincia un processo di realizzazione esistenziale che è anche un gesto di rivolta disperata, arrivando ad accettare aiuti e contributi economici, senza per questo sentirsi né umiliato né lusingato: «oggi ripongo il mio orgoglio residuale nella fuga dal lavoro e dalla scuola; e mi si può considerare come un autore mendicante».

L’opera di García Olivo parte dalla critica della pedagogia e di ogni tipo di scuola, anche quelle cosiddette libertarie e gli esperimenti pedagogici “alternativi”, con la pubblicazione de El irresponsable nel 2000, e prosegue con El enigma de la docilidad (2005) e L’educatore mercenario (2007) finora unico suo testo tradotto in italiano da Sprofessori (disponibile in rete); in sintonia con le idee sulla de-scolarizzazione di Illich, si è ispirato anche ad alcune esperienze di paesi perlopiù sudamericani, dove si sta cercando di abbandonare l’educazione all’occidentale e di sostituirla con pratiche che negano la reclusione obbligatoria dell’insegnamento (le classi, i banchi, i computer…) e mettono in discussione il rapporto squilibrato, autoritario o amichevole poco importa, tra la figura dell’educatore-demiurgo e quella dello studente.
La presentazione di questi libri lo porta non solo in giro per la Spagna ma anche a essere invitato in molti paesi del Sud America: La bala y la escuela (Il proiettile e la scuola, 2009) è una feroce critica non tanto dei danni che i nostri regimi stanno compiendo qui, in Europa, quanto di come essi esportino democrazia a colpi di arma da fuoco e libri di testo. Durante un viaggio nelle comunità zapatiste del Chiapas messicano ha preso alcuni “appunti filmici” che sono stati raccolti nel documentario Cuaderno chiapaneco, che si potrà eventualmente proiettare alla fine delle presentazioni.

Infine, e L’enigma rappresenta proprio questa svolta, la sua attenzione si è concentrata sulla critica della nostra società nel suo complesso: nei suoi ultimi due libri (Cadavér a la intemperie e Dulce Leviatán) insiste sulla critica dello Stato del Benessere e analizza il ruolo storico e contemporaneo delle opposizioni – che spesso purtroppo si limitano alla superficialità, o peggio all’ambiguità se non addirittura alla complicità con il “nemico”, come nel caso spagnolo del movimento degli indignati o quello italiano dei 5stelle, ad esempio. Motivo per cui, essendo così forte la corrente ricuperatrice e così poco incisive le pratiche antagoniste, per non dir di peggio, la seppur minima speranza di trasformazione si può ritrovare in movimenti, gruppi e singoli individui che hanno scelto di vivere ai margini di questa società, collaborando il meno possibile con le sue istituzioni e con i suoi mercati, come nel caso della comunità gitana spagnola, o delle comunità residuali di montagna, o degli esperimenti di vita collettiva che si realizzano in ambiente sia urbano sia rurale, eccetera.

Quindi, per concludere, ecco una breve traccia degli argomenti che saranno affrontati durante le presentazioni e i dibattiti:
1) Presentazione della Anti-Pedagogia; critica del riformismo pedagogico; critica delle Scuole Libertarie; analisi delle pedagogie bianche interculturali contemporanee; critica radicale di ogni forma di Scuola. Descrizione e negazione delle pratiche scolastiche “progressiste” che riproducono nel migliore dei modi il demofascismo occidentale.
2) Accenno ad alcune modalità educative non scolarizzate: educazione comunitaria indigena, educazione tradizionale in aree rurali-marginali, educazione di clan dei popoli nomadi, “scuola familiare”, educazione alternativa non-istituzionale … La Scuola e il suo Altro. Educazione senza scolarizzazione. Nemici della scuola per amore dell’educazione. Pratiche educative autoctone spazzate via dalla mondializzazione della scuola di impianto occidentale…
3) Critica radicale delle società democratiche occidentali (che sono in crisi epistemologica, filosofico-culturale, etico-estetica, politica, socio-economica, ecologica…). Globalizzazione capitalista altericida; la scuola implicata nello sterminio planetario del dissenso e della differenza.
4) Fascismo e democrazia. Teoria del demofascismo o fascismo democratico. Dissoluzione della differenza in diversità. Il “poliziotto di sé stesso” dei giorni nostri. Sull’avvento della Soggettività. La scuola del demofascismo.
5) Apologia dei margini (a proposito di indigeni, antichi pastori e persone non classificabili). I margini come spazio del vissuto (la fuga come arma). Fuga, margine e disperazione. Filosofi senza scuola e perfino senza alfabeto.
6) Critica dello Stato del Benessere. Critici, vittime e antagonisti dello Stato sociale. Critica del “lavoro sociale”. Socialcinismi (conflittualità conservatrice versus autocostruzione etica del soggetto). Critica dell’ideologia cittadinista e dei movimenti favorevoli allo Stato sociale.

Nautilus, febbraio 2015 – http://www.nautilus-autoproduzioni.org

L'enigma volantino backout col 1

El neo-fascismo de las democracias

Posted in Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , on enero 26, 2015 by Pedro García Olivo

Teoría del Demofascismo y denuncia del cinismo socialdemócrata, por Pedro García Olivo, en Italia, desde el día 5 de febrero, en el marco de las presentaciones de “El enigma de la docilidad”, traducido y editado por Nautilus. El ciclo de charlas se inicia en Bérgamo el día 5 y en Turín los días 6, 7 y 8.

Editado en 2005 y reeditado en 2009 por Virus Editorial, “El enigma…” se ha publicado también en Colombia, Argentina y Chile. Nautilus ofrece, para Italia, una versión retocada, detallando todo el aparato de citas, notas y referencias.

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