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LA PACIENCIA DE LOS LOCOS. Para bajarle los humos a la educación

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Breve nota bio-bibliográfica, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Descarga gratuita de los libros (PDF), Proyectos y últimos trabajos, Sala virtual de lecturas incomodantes. Biblioteca digital with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , on enero 29, 2019 by Pedro García Olivo

La paciencia de los locos es un opúsculo que publicó Las Siete Entidades en el año 2000. Si bien llevaba toda la vida escribiendo, recién había tomado la decisión de difundir algunos de mis escritos. En 1999 aparecían «El irresponsable» y «Un trozo de hueco», obras compuestas a principios de los ochenta. Me costó veinte años alcanzar la conclusión de que publicar podía tener algún sentido, y di ese paso consciente de la turbiedad y el patetismo de la escritura.

Desde que compusiera La paciencia… han transcurrido otras dos décadas. Por estos días, me pareció importante recuperarlo y facilitar su lectura desde mis medios digitales: marca, con la fuerza y la precisión de quien inicia un combate que sabe perdido de antemano y duradero como la propia vida, el punto de partida de toda mi labor crítica y compositora. En infinidad de ocasiones retomé la crítica de la Escuela, pero pocas veces supe mantenerme a ese nivel de rigor y de consecuencia en la argumentación.

Como la hiedra o como un sistema (mi vanidad prefiere la primera posibilidad), se fue extendiendo el campo de mis sospechas y de mis denuncias; y, desde la antipedagogía, que quedaba establecida en la entrevista de 2000, salté a la crítica general de la cultura y de la sociedad occidental, hasta desembocar en el orden de cuestiones que pretendo englobar bajo el término «desistematización».

En parte por necesidad lógica y en parte por instinto, recalé en «estaciones de paso» que dejaron honda huella en mi espíritu y, en cierto sentido, cambiaron el rumbo de mi vida: la teoría del demofascismo o fascismo democrático, el indigenismo latinoamericano, la industria de la solidaridad, el mundo rural-marginal, la crítica del Estado del Bienestar, la idiosincrasia gitana, la protesta domesticada y el anarquismo existencial, la razón lúdica subversiva…

En el trance de un gran cansancio de las palabras, pero bajo el deseo de hacerme cargo del sentido de mi vida y de mi escritura, he emprendido una obra recapitulatoria, por cuyas venas han de correr todas mis inquietudes. Se subtitula «Escuela, protesta, Estado y razón lúdica». Todavía no tengo la menor idea del título; y he llegado a pensar que probablemente bastaría con mi nombre. Si siempre me he atenido a la divisa del «biotexto», la obra que me recoge por completo, como un libro ya escrito o una vida ya vivida, podría llamarse como yo.

Y por esto se me ha antojado significativo retomar uno de los escritos en los que todo empezaba, un texto claro y contundente, breve pero denso, en el que se dan cita las seguridades más fuertes de mi existencia entera. Así es La paciencia de los locos, composición que arranca con unas bellas palabras de Van Gogh.

la paciencia de los locos

https://wp.me/a31gHO-m0

 

Pedro García Olivo
Buenos Aires, 29 de enero de 2019
http://www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

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Edición portuguesa de “El irresponsable”

Posted in Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , on mayo 31, 2016 by Pedro García Olivo

De la mano de Pedro Morais y Textos Ígneos, “El irresponsable” (“O irresponsável”) comenzará en breve su andadura en portugués. Alza así el vuelo de nuevo este ensayo libre, recién editado en España por La Linterna Sorda y publicado con anterioridad por Las Siete Entidades (2000) y Brulot Editorial (2008). Obra absolutamente “liberada”, se ha ido reeditando periódicamente en América Latina, particularmente en Chile (Ediciones Acéfalo, Editorial Germinal y Crimental Ediciones, Acaso Ediciones).

Feliz de acercar esta obra, en su lengua, a mis compañeros de Portugal y de Brasil (el propio Pedro, Vera, Paulo, Gloria y tantos otros). Los libros son “voluminosas cartas a los amigos”, se ha dicho… Pero esta extensa carta quedará “suelta” en la red, para todos y para nadie.

Transcribimos su primer capítulo:

ECHA A ANDAR LA AGUJA

Hubo un tiempo en que la Salvación se imaginaba a la vuelta de la esquina. Occidente se pobló entonces de Emancipadores, Iluminados, Redentores, Ingenieros de la Revolución, Pastores, Liberadores, Mesías, Profesionales de la Subversión, Caudillos, Profetas, Agitadores,… Invadieron la política organizada lo mismo que la enseñanza, el arte como la filosofía, no menos el círculo adormecido del ocio que las arenas movedizas del trabajo. Pasaron los años y la vigorosa nueva Esperanza apenas podía ya distinguirse de la vieja Religión. Pronto organizó su liturgia específica, su Inquisición particular, su Paraíso y su Infierno, su Decálogo y su Iglesia de los Explotados. Comenzó así a adquirir el aspecto de un narcótico entre otros, de un refugio como los demás, de una trampa incomparable. Cuando contaba ya con la aprobación de la Moral de siempre y empezaba a ser hablada por el Lenguaje, tropezó con la emergencia de una oscura generación de Herejes. Peligraba la salud en la tierra y los nuevos heterodoxos volvieron la vista a la medicina –no a la Ciencia de los Remedios, todavía demasiado religiosa, sino a la medicina popular. Un desconcertante combate enfrentó (enfrenta hoy) a los Sacerdotes de la Emancipación con los Guerrilleros de la Salud… Entre los últimos se halla el Irresponsable, el Esquizo, el Desertor, el Libertino, el Comediante, el Criminal, el Apartida. Ante la policía de la Razón, y tras declararse “huérfano, ateo y anarquista”, uno de ellos recordó a Nietzsche:

“Somos enemigos de todo Ideal que asegure un Asilo, un Hogar,
en este momento de transición frágil y desmoronada;
y respecto a la realidad de un ideal semejante,
no podemos creer en su duración.
Soplan los vientos del deshielo; nosotros mismos, los sin patria,
rompemos el hielo y otras ilusiones demasiado endebles.
Nosotros no conservamos nada, no queremos volver a nada de lo pasado,
no somos tampoco liberales, no trabajamos por el progreso.
Otro ideal corre delante de nosotros, un ideal singular, tentador,
lleno de peligros,
un ideal que no recomendamos a nadie;
es el ideal de un espíritu que se burla ingenuamente, sin malicia,
porque su plenitud y su potencia se desbordan,
de todo lo que hasta ahora se consideró sagrado,
bueno, intangible, divino.
Con ese ideal comienza lo verdaderamente serio,
se plantea el auténtico problema, se tuerce el destino del alma,
echa a andar la aguja,
empieza la tragedia…”

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