Archivo para escuela

CONOCÍAN LA OSCURIDAD

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , , on abril 7, 2018 by Pedro García Olivo

Invertidos

Ella salía todos los días de la casa para buscar vida. De ella dependía que la familia pudiera comer, vestirse, defenderse de la enfermedad… Él quedaba todos los días en la casa cuidando vidas. De él dependía que los alimentos fueran buenos, que las ropas estuvieran limpias, que la enfermedad nada tuviera que hacer contra el grupo…

Ella conocía la luz y la sombra de su empleo. Inepta para el auto-engaño, no declaraba estar contribuyendo desde el aula a no sé qué soñada Transformación Social, a qué Despertar de las Consciencias, a qué Revolución de mermelada. Pero se desempeñaba con rigor, con una dedicación absoluta: implicándose al máximo en la relación con cada uno de sus alumnos, les daba todo lo que podía darles. Les daba conocimientos que necesitaban, aunque en verdad los habrían podido recaudar de otras formas; y les daba esa simpatía y ese cariño que, tristemente, no siempre lograban obtener a satisfacción en otros medios.
Sobre todo, conocía la oscuridad de su oficio, soldado para siempre al Capital y al Estado, “soldado” desde siempre del Estado y del Capital. La Enseñanza es soldadesca.

Él conocía la luz y la sombra de su labor. Poco amigo de engañarse por sistema, no levantaba cantos de cisne en torno a las beldades del Hogar. No exaltaba los valores de la Familia, no suscribía las apologéticas encendidas de lo Conyugal. Pero se ocupaba con una seriedad definitiva de la limpieza de la casa, de la economía en las compras imprescindibles, de la cocina para cinco personas, del cuido de los niños y de la conversación y el juego con ellos.
Sobre todo, conocía la oscuridad de su esfuerzo, soldado para siempre al Capital y al Estado, “soldado” desde siempre del Estado y del Capital. Lo Doméstico es soldadesca.

Cuando estaban todos juntos, da igual si entre risas o entre disputas, sentían, no obstante, que una luz brotaba del conocimiento de las respectivas oscuridades y de la inversión completa de los roles tradicionalmente asignados. Era como una tranquilidad muy grande que permanecía por debajo de los conflictos de superficie, como una seguridad a pesar de las tormentas del momento. Me hallo persuadido de que este sosiego de fondo se desprende del reconocimiento de nuestro lado sombrío, de la admisión sin tapujos del poso de fealdad y de infamia que nos constituye y que procuramos combatir en la medida de nuestras fuerzas y de las necesidades de los nuestros.

Conocer la propia oscuridad es el primer paso de toda política de la vida, de toda poética de la vida, de toda ética subversiva. Solo ese gesto temerario de la auto-denegación personal, condición de la auto-construcción para la lucha, puede abrir pequeñísimas grietas en el paredón soberbio del Sistema.

[Adjunto un cómic que me dedicaron mis alumnos del Benlliure, en Valencia. Ellos sabían de mi oscuridad y de mi revuelta contra ella]

Pedro García Olivo
www.pedrogarciaolivo.wordpress.com
Buenos Aires, 6 de abril de 2018

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¿SE INVENTÓ EL AMOR PARA SOPORTAR EL TRABAJO?

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Uncategorized with tags , , , , , , , , , , , , , on marzo 30, 2018 by Pedro García Olivo

“¿Se inventó el amor para soportar el trabajo?”, me preguntó mi compañera bien temprano, mientras la acariciaba. Ella enseguida partiría para la Escuela, y yo en un instante empezaría a ocuparme de las tareas llamadas “domésticas” (limpiar, lavar ropas, cocinar,…).

Desconcertado por esa forma suya de decir lo que no se espera, no supe qué alegar.
Pasó un tiempo, limpié la casa, lavé, cociné; y ahora, por fin, me llega la respuesta:

“Estrella, el amor es casi lo único que no se inventó. Se inventó el trabajo, se inventó la Escuela, se inventó la propiedad privada, se inventó el Estado, incluso se inventó la Clase Trabajadora. Pero el amor verdadero, que ya solo se da entre los pobres y entre los perdidos, entre los marginales y los erráticos, entre gentes como nosotros, no necesitó ser inventado. Estaba en la naturaleza de los animales humanos.
Ahí también estaba el odio…

¿Me preguntarás algún día si el odio se inventó para escapar del trabajo?
No lo harás, porque ya conoces mi respuesta: capaz del amor, necesitado del amor, dependiente del amor, amo y amo y amo el odio. Odiar desde las vísceras todo aquello que merece ser odiado es la expresión máxima del amor y el refugio último de la libertad.

Pedro García Olivo
www.pedrogarciaolivo.wordpress.com
Buenos Aires, 30 de marzo de 2018

FRAGMENTOS CONTRA LA ADAPTACIÓN SOCIAL Y LA TRANQUILIDAD DEL ESPÍRITU

Posted in Activismo desesperado, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Descarga gratuita de los libros (PDF), Indigenismo with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , on marzo 28, 2018 by Pedro García Olivo

PRIMERO FUERON LAS RUINAS, Y LUEGO EL PALACIO. PRIMERO LAS CENIZAS, Y LUEGO LA HOGUERA

En unas partes del globo, los enemigos de la alegría combaten a muerte las “permanencias” (idiosincrasias, raíces, vínculos primarios); en otros lugares, nos invitan a “permanecer”, a instalarnos de una vez, a echar el ancla. Los enemigos de la vida viva anhelan que el adversario no sea como ha sido casi desde siempre, porque de ahí emana su fuerza; y que los adeptos, sus secuaces, sigan siendo lo que son, que se parezcan a sí mismos todo el tiempo. Que el antagonista no permanezca y que el reproductor permanezca eternamente.

En diferentes registros, vuelco siete fragmentos sobre el “permanecer”. Como yo los escribí, no estoy absolutamente de acuerdo con ninguno de ellos. Como, además, los escribí hace ya años, estoy en franco desacuerdo con buena parte de lo que sugieren.

1.

Ocaso de las cosas

No basta con aceptar el término de las cosas. De nada sirve reconocer la temporalidad de todo proyecto, de toda ilusión, de todo dolor y todo remedio, si luego se sufre por la desaparición de lo conocido. Solo la repetición debería aterrorizarnos. Lo que se repite pierde rápidamente el interés que lo suscitó, y pretende sobornarnos con la seguridad de la posesión. La normalización de una relación es ya otra relación y, por supuesto, ignora la emoción de lo desconocido. La continuidad no solo amenaza con sumirnos en el hastío. Prepara también una reducción del horizonte del deseo, una pacificación general de los instintos y una emergencia compensatoria de la pulsión de propiedad. Si debo creer en mis palabras, el ocaso de las cosas presagia el despunte de una nueva voluntad y de una nueva salud. Primero fueron las ruinas, y luego el palacio. Primero las cenizas, y luego la hoguera. El principio está siempre al final, pero no es su contrario. Tanto uno como otro se oponen a la repetición y la repetición es el vacío. No hay más muerte que la de lo que ya fue, está siendo y será por tiempo indefinido del mismo modo. No morimos al concluir, sino al permanecer. Y ya está bien de angustiarse por conservar la vida (suspender la continuidad). Debo endurecerme para aprender a terminar. No se trata de concluir, sino de saber concluir: percibir claramente todo lo que está en juego y, por tanto, desear el fin.

2.

Morir de inmovilidad

Murió de oscuridad”: eso dicen. Cuando advirtió el Apátrida la muerte de aquel Infiltrado que se soñaba eterno (según dicen, murió de oscuridad), redactó de un tirón la Elegía del Niño de Luto y empezó a desconfiar profundamente de quienes permanecen ENTRE QUEJAS, comenzó a sospechar cada día más de cuantos se deshacen en lamentos pero pese a todo permanecen, y llegan incluso a consumirse en la desesperación para permanecer también de esa forma. Intuyendo de nuevo un Engaño, persuadido de que el Infiltrado murió ciego, por una sacudida de Luz, paralítico (él lo sabe: murió de inmovilidad, bajo el Sol excesivo que te ata a las sombras menguantes murió de inmovilidad, aferrado a la sombra cobarde del bienestar, secado al Sol de la felicidad mecánica, ciego de tanta Claridad, paralítico por no moverse, por permanecer como una roca donde le habían enseñado), decidió bruscamente echar a correr, preparar la más radical de las evasiones, el último viaje, la única ruptura: transgredir de una vez el Orden del Salario, destruir en lo que a él concernía la Prisión del Funcionario, escapar del Trabajo.

3.

Juguemos a esto así

La lucha política contra la Escuela no reconoce un Sujeto Unitario, un Agente Privilegiado. Procede menos de la voluntad de resistencia de un colectivo particular, de una organización concreta, que de la sucesión, sin regla ni ritmo, de los asaltos dispares (el fraude de un alumno, la desidia de un padre, el error de un burócrata, la irresponsabilidad de un funcionario…). La Avería del Dispositivo Escolar no remite tanto a la colisión frontal con otra imaginada Máquina de la Contestación como almovimiento defectuoso de alguna de sus piezas, al dinamismo disfuncional de su propia estructura.

No, no existe un Sujeto de la Lucha contra la Institución. Por eso, el Apátrida desacredita, desde la Fuga, la ilusión de la Eficacia Sostenida, de la Efectividad Duradera llega un momento en que el gesto negativo, repetido indefinidamente, se recupera como una nueva forma de la afirmación…

Tirar. ¿Y después? Quitar.

Paz para nuestras… posaderas.

Y volver a poner. Llegamos.

Un poco de poesía…

Tú llamabas. Reclamabas el atardecer.

Viene. Desciende: helo aquí.

Instantes nulos, siempre nulos, pero que cuentan,

pues la cuenta está hecha y la historia terminó.

Si pudiera tener a su hijo con él…

Sería el momento esperado.

¿No quiere usted abandonarlo?

¿Quiere que crezca mientras usted disminuye?

¿Qué le dulcifique los cien mil últimos cuartos de hora?

¡Oh, le enfrenté con sus responsabilidades!

Bien, ya está, aquí estoy.

Ya basta. ¡Sí, es cierto! Bueno.

¡Padre! Bueno. Llegamos.

¿Y para terminar? Tirar

¡Tomad!

¡No!

Bueno. Ya que jugamos a esto así…,

juguemos a esto así…

y no hablemos más…,

no hablemos más” (Beckett)

Al reaccionar contra la culpabilidad de los que permanecen, al denunciar su complicidad por inmovilismo, el Apátrida pretende esquivar, por lo menos, el destino de aquel infeliz embriagado de buenas intenciones que murió paralítico por representarse a sí mismo como Proceso, Cáncer, Encarnación de la Guerrilla, Agente de la Lucha, Enemigo, Adversario Perpetuo, Sujeto, Máquina y Antagonista de la Máquina, Promesa de Destrucción y Garantía de Sustitución… Pensando en él, en su ceguera y en su parálisis, en su modo de citar a la muerte y acudir a la hora prevista -porque para él acudir es no moverse-, redactó una Elegía que es también una Advertencia y una Despedida: la Elegía del Niño de Luto.

4.

Tres lluvias después

Elegía del Niño de Luto

Desencajada sonrisa de otro niño de luto,

perdido en la inmensidad de la tristeza

como un perro

encharcado

en medio de la noche.

El niño balbucea palabras de dolor enfermizo

mientras contempla atormentado

la mentira de su cuerpo

y la hipocresía de su cuerpo.

Por dos veces agachó su corpacho

dolorido

para arrojar piedras sin camino

a un camino

tan próximo como distante.

Por dos veces brillo su costado desnudo,

exhalando hedor a trabajo

en porquería.

Miró a un lado y a otro

en demanda de un pedazo

maldito

de pan, de ayuda o de aire puro,

pero solo encontró el estiércol

de todas las horas,

en el mismo lugar de siempre,

con la amenaza de nunca.

Embarró sus pies

y embarró sus piernas

con la delicadeza de un cerdo sofocado,

y restregó por el muladar de su rostro

unas gotas brutales de agua

sucia.

Levantó la cara al sol de infierno

y cerró los ojos al peso del cansancio.

Quiso andar hacia alguna parte,

pero nada ni nadie le esperaba.

Lo comprendió al ver el salto

viejo

del gato

y se arrodilló descoyuntado para besar el suelo,

de donde lo recogieron

tres lluvias después

por enterrarlo.

5.

Tradicionalismos revolucionarios

Andrei Tarkovsy hizo decir al protagonista de su película “El sacrificio” unas frases muy bellas en su aparente paradoja, que subrayan el circunstancial valor transformador del inmovilismo, la eventualidad de que también la tradición pueda revestirse de un potencial revolucionario:

Sabes, algunas veces me digo a mí mismo que, si cada día, exactamente a la misma hora, realizara el mismo acto siempre, como un ritual, inmutable, sistemático, cada día a la misma hora, el mundo cambiaría. Sí, algo cambiaría, ¡a la fuerza!”.

6.

La tragedia del observador impotente

El adiós del fugitivo

Se abalanza, salta como un tigre.

No quiere llaves;

porque, cuando se le permite acercarse a una puerta,

se apodera de ella al asalto e incendia la casa,”

Thomas De Quincey

Había llegado la mañana de un día solemne de un día de crisis y de esperanza final en la naturaleza humana, que padecía entonces de algún misterioso eclipse y era martirizada por una terrible angustia. En algún lugar, no sabía cómo, por no importa quién, no los conocía, se libraba una batalla, una lucha se sufría una agonía, desarrollada como un gran drama o pasaje musical. Y la simpatía que sentía por todo aquello se convertía en un suplicio debido a mi incertidumbre del lugar, de la causa, de la naturaleza y del posible resultado de la contienda. Parecía estar en juego un grandísimo interés, la causa más importante que nunca defendiera espada o proclamara trompeta. Al poco brotaban repentinas alarmas; por doquier, pasos precipitados; terrores de fugitivos innumerables, fugitivos en plena dispersión…” (De Quincey)

De la batalla no se seguía ninguna victoria. No estaba siendo derrotada la causa del Mal pensé que quizás el Mal fuera la guerra misma, o el triunfo de cualquier formación. Se multiplicaban a mi alrededor los fugitivos. “Yo no sabía si procedían de la buena causa o de la mala –tinieblas y resplandores, tormentas y rostros humanos…”. Abrumado por tanta confusión, quise seguirles como si intuyera que el espectáculo se desplazaba con ellos, tras ellos, y todo hubiera de depender en adelante de las vicisitudes de su fuga. Pero solo pude alcanzar hasta el momento de la despedida.

Aparecían formas de mujeres, semblantes que habría querido reconocer a cualquier precio y que no podía vislumbrar más que un instante. Y después manos crispadas, separaciones que desgarraban el corazón; y después, ¡adiós para siempre! Y, con un suspiro como exhalado por las cavernas del infierno, ¡adiós para siempre!, ¡adiós para siempre!, y más, y más, de eco en eco, reduplicado: Adiós para siempre…” (De Quincey).

Intenté afilar la mirada, sortear con los ojos el desorden de las filas, reconocerme en algún fugitivo… Pero fue inútil: el adiós de los desertores no dejaba tras sí más rastro que el desgarramiento de nuestras vidas. Partían hacia lo desconocido, y nos arrojaban a la ciénaga de la incertidumbre. Con su adiós para siempre, el Fugitivo se despedía también de nuestra tragedia de observadores impotentes.

7.

La hora del suicidio antiguo

Despiden los campos la tarde

con el ademán misterioso de todos los días

pero con un soplo de nostalgia nuevo.

Se recrea todavía el sol

vistiendo de sombras los árboles tan poco verdes

de las desgastadas lomas.

De lejos,

un resplandor rojizo

confunde nubes y cielos en los límites

de una imagen desfalleciente.

Tres pájaros aún descansan sobre el viejo tendido de la luz.

Bocanadas de aire cálido mueven graciosamente

las ropas casi secas de los cables.

Una mujer se dirige presurosa a retirarlas.

Dos perros esqueléticos cruzan cansinamente los bancales

siempre en guardia.

Un zagal

les lanza piedras desde una esquina mal encalada.

Los perros huyen entonces, sin excesiva alarma,

esbozando los gestos de la rutina.

Ya sólo queda un pájaro sobre el tendido,

un pantalón oscuro sobre el cable,

una banda de sol sobre las lejanías melancólicas de las tierras.

La mujer regresa también con presteza,

buscando el abrazo de la casa.

El zagal abandona lentamente las piedras;

mueve la cabeza con desdén.

La noche empuja al día hacia otra parte.

Es la hora del suicidio antiguo,

sin rastro de náusea en los labios,

sin rastro de ira en el fondo de los ojos.

Hueco

Pedro García Olivo

www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

Buenos Aires, 28 de marzo de 2018

LA FUGA, EL ÍDOLO MÁS CRUEL

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Breve nota bio-bibliográfica, Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on marzo 21, 2018 by Pedro García Olivo

De militancias y de deserciones

(¡TAN GRANDE, LA DISTANCIA QUE NOS UNE!)

¿Hay «caracteres sedentarios» para quienes la lucha política y social se resuelve bajo los modos de la instalación (en un partido que se proclama «revolucionario», una profesión que se pretende «contrahegemónica», una ideología que se nombra «verdadera» o «científica», etcétera) y, frente a ellos, formas de subjetividad abrazadas a los motivos de la «fuga», de la movilidad incesante y de la reinvención? ¿Hay personas que se estiman rebeldes, inconformistas, “comprometidas”, “conscientes”, solidarias…, justamente por arraigar, por plantar las tiendas de su oposición en fórmulas dadas, consagradas, en prácticas vetustas, ritualizadas, en poses venerables que inventaron los venerados para uso de los desposeídos? Y, al lado, o enfrente, ¿hay seres que cultivan su presunción de beligerancia desde una épica del romper, saltar, partir, escapar? ¿Hay, de una parte, “militantes” y, de otra, “fugitivos”?

El texto que comparto procede de una novela en elaboración (“El espíritu de la fuga”), y esboza la distancia enorme que unía a dos amigos. De un lado, Juan Contreras Figueroa, militante comunista chileno, exiliado en los tiempos de Pinochet, con toda su familia encarcelada y desaparecida bajo la Dictadura, cooperante armado de muchos proyectos guerrilleros africanos, sociólogo e historiador marxista. De otro, Víctor Araya, mi “alter ego”, un fugitivo sin más, desertor de todo, espiritualmente libertario. Juan toma la pluma en cierta medida contra Víctor, su mejor amigo. Una enorme distancia unía al sedentario y al nómada…

[Me hice amigo de Juan Contreras en la Budapest del bienestar comunista (1987). El Muro de Berlín cayó, para entusiasmo de las democracia occidentales. Cayó también sobre nosotros… Los anticapitalistas declarados fuimos expulsados, pues nada aportábamos ya a un país que se sentía orgulloso de retomar la senda del liberalismo burgués. Él regreso a La Serena, en Chile, y yo me fui a Ademuz. Juan murió hace dos años. Hace poco estuve en La Serena, para dar una charla en un local ocupado: un marxista convencido como él no se hubiera pasado nunca por un centro así, orgullosamente anarquista. Pero sentí su espíritu sobre la sala y su huella palpitó en mis palabras…]

* * * * * * *

LA FUGA, EL ÍDOLO MÁS CRUEL

La Fuga. He aquí otra hermosa fantasía de Araya. Otra quimera… Me consta que, durante muchos años, Víctor Araya permitió que los ídola de la Huida, de la pasión errática, determinaran sus más importantes decisiones vitales. Por “creer” en la Fuga abandonó, quizás precipitadamente, todo aquello que había conquistado o que le había sido concedido, los frutos de su esfuerzo y los regalos de la fortuna. ¡Con qué periódica obstinación se obligó Araya a renacer, a empezar de nuevo, a abrirse otra vez un hueco en este mundo! ¡Y cuántas cosas valiosísimas para el común de los mortales arrojó alegremente por la borda! ¡De cuánto se desposeyó a sí mismo! ¡De cuánto se privó!

Como en el caso de la Sexualidad Poética, el mito de la Fuga se alimenta en Araya, a la vez, de un criterio político-ideológico y de una oscura inclinación de su carácter un antojo inextinguible de su voluntad. En El Irresponsable se avanzaba la justificación teórica de esta exigencia de la huida, particularmente en el capítulo décimo, titulado, con toda elocuencia, “Huir, el arma”

Huir, el arma

Esquizofrenia y Corrosión

Presentimos una verdad que vosotros, pobres ratas,

ni siquiera os atrevéis a imaginar:

Esquizofrenia”.

Eskorbuto

La lucha política contra la Institución no puede concebirse al margen de un peligroso proceso esquizofrénico (…). El Esquizo escapa. Escapa a toda definición porque, trabajando oscilante y hasta simultáneamente como profesor-policía, profesor-verdugo, profesor-amigo, profesor-cómplice, profesor-ausente, profesor-conciencia, profesor-experto, profesor-payaso, no-profesor, profesor-suicida,…, añade siempre un plus desquiciante que desborda cualquier modelo y arruina la pretensión carcelaria del prototipo. Solo su movilidad incesante le permite huir, transgredir el Orden de la Escuela hasta el momento de la quiebra definitiva.

Mientras el Ingeniero de los Métodos Alternativos se atrinchera en un Modelo presuntamente progresista o emancipador, convirtiéndose así en un “prisionero de su propio ideal”, fácilmente capturable por la empresa legitimadora…, el Esquizo se hace cargo de la imposibilidad de la coherencia, de la inevitabilidad de la traición, para buscar en la promiscuidad de las Máscaras y en la colisión de los Disfraces la condición profunda de la Corrosión. Sabe que la Escuela siembra la contradicción en la práctica de los rebeldes y prepara luego la ilusión de la unidad como conquista, de la consistencia como propósito, con el objeto de agotar sus fuerzas en una guerra sin enemigos. Sabe que la neurosis espera al reformista desilusionado y pese a todo inquieto, como la esquizofrenia aguarda al irresponsable que no quiere dejar de serlo.

El Esquizo se distingue del Ingeniero en que ha comprendido que la “reforma” es solo un refugio y, por ende, nada menos que una trampa. Y en que no reniega de la inconsistencia radical, de la incoherencia manifiesta hasta ese punto ama Lo Necesario. Artaud lo vio: “Heliogábalo o el anarquista coronado”. El Irresponsable como contra-profesor magistral, como pedagogo de la deseducación o educador en la anti-pedagogía.

El Esquizo huye. Huye de cada figura para caer en todas las demás, para acabar con todas las demás. Es lo que destruye al destruirse, y evita los lugares de complicidad al instalarse en ellos solo por un momento y partir de nuevo hacia ninguna parte. Al borde siempre de cualquier cosa, huye de sí mismo tanto como de los otros: por eso, no se tira de los cabellos, no se queja, desconfía de los que sufren y se entretiene en los desniveles de la risa. “A los que dicen que huir no es valeroso, responde: ¿Quién no es fuga? El valor radica, más bien, en aceptar el huir antes que vivir quieta e hipócritamente en falsos refugios. Es posible que yo huya, pero a lo largo de toda mi huida busco un arma” (G. Deleuze).

* * *

Esta obsesión (la de “evitar los lugares de complicidad”; la de no tolerar que, en razón de una permanencia o de un enquistamiento, el Sistema lo “asimilara”), exacerbada quizás por alguna moda literaria o filosófica de la época, o por el retallecer de cierta prescriptiva libertaria heterodoxa, puesta más tarde en cuarentena por el brutal auto-criticismo de Desesperar, se recobra no obstante, si bien amortiguada y bajo los nuevos acordes de una caución teñida de melancolía, en la Carta a Fernando Hilador:

He transformado el escapismo en una estrategia personal de la Fuga. Evitar los lugares de complicidad, de connivencia con los sujetos de la opresión política y económica: esa es mi meta. Incapaz de obedecer, negarme también a mandar. Renunciar a servirme del trabajo de otro hombre, ya que no consiento que nadie me explote. Esquivar, por medio de la Fuga, las cláusulas de solidaridad con el sistema de dominación imperante, sortear los cepos de una aquiescencia culpable ante Lo Dado. Subsistir a salvo del salario y de la nómina no menos que del beneficio empresarial o de la renta bancaria. Que no se me identifique con un empresario, ni se me confunda con un obrero. Desterrar la mentalidad del empleado lo mismo que la del gobernante. Que no se me encuentre arriba, ni tampoco abajo. Que no se me encuentre. O que se me encuentre en otro lugar, no se sabría decir dónde. De ahí las cabras, en parte… No es este, por supuesto, un modelo intersubjetivamente válido, un ideal que se pueda proponer a todo el cuerpo social. Pero a mí me sirve. Me sirve, sobre todo, para acallar, no por cuánto tiempo, a mi peor enemigo: esta consciencia mía, desgraciada y vigilante.

* * *

El discurso de la Fuga resulta, pues, de la sinergia de esas dos instancias que han pesado como una condena sobre la vida de Araya: una consigna política y una disposición de la personalidad, un “arma” y un “talante”. Así aparece en la novela que estáis leyendo y así se presentaba en El Irresponsable:

Sin hogar

Nómada, siempre nómada

Cuando caiga, lloraré de felicidad”

S. Beckett

Sin Hogar. El Apátrida se declara “nómada, siempre nómada”. Nada logrará jamás detenerle retenerle. Nadie lo poseerá. Nunca se convertirá en el siervo de sus propiedades, recluso de la Familia, esclavo de una pasión. Para aprender a huir tuvo que abandonar primero el Hogar de Sus Padres y, más tarde, Su Propio Hogar. Para enseñar a huir tendrá que abandonar además el Hogar de Sus Gentes esos amigos “bastante escandalizadores pero monocordes a su manera”, aquellos bares inequívocos, las conversaciones del café rojo, las preguntas exigidas y las respuestas de siempre tan exaltadas como siempre, las ceremonias narcóticas de la Lucha de los Lúcidos, y los ritos tranquilizadores del Viejo Compromiso… Abandonar el Hogar de Sus Gentes: sin duda, la deserción definitiva, la huida en la huida y hasta de la huida, la fuga que ya es la Fuga (…).

Una Ruptura tal no esconde ya secretas continuidades, no promueve insidiosamente el enmascaramiento de lo Mismo bajo el falso ropaje de lo Inédito. Como Último Viaje (desplazamiento vertical, desprendimiento), borra todas las huellas, arrincona la fidelidad al pasado y transforma repentinamente al viajero construye al Viajero como negación festiva de cualquier Refugio, de cualquier Hogar, de cualquier Patria. La Evasión Radical: reivindicación inactual del vagabundo, de la intemperie, del cielo proscrito por nuestros techos conyugales y a punto de ser alquilado.

El Apátrida abandona la Escuela porque no puede soportar por más tiempo el Éxito momentáneo de su práctica corrosiva. Suspende la lucha política en la Institución porque no aguanta ni un segundo más la Victoria provisional de su estrategia del sabotaje. Sentirse molesto por arraigar en el éxito, saberse incapaz de instalarse en la victoria: he aquí la señal del Apátrida. “Huyendo a tiempo…”. Solo así conserva la esperanza de que la Máquina no termine integrándolo como signo de salud, momento del Engranaje, dinámica reproductora. “Recuperemos el sentido de lo perecedero y echemos a correr antes de que se nos atrofien las piernas o nos las roben”: esta es su consigna. “No ve nada duradero. Pero por eso mismo ve caminos por todas partes. Donde otros tropiezan con muros o montañas, él ve también un camino. Y como lo ve por todas partes, por eso tiene siempre algo que dejar en la cuneta. Y no siempre con áspera violencia, a veces con violencia refinada. Como por todas partes ve caminos, siempre está en la encrucijada. En ningún instante es capaz de saber lo que traerá consigo el próximo. Hace escombros de lo existente, y no por los escombros mismos, sino por el camino que pasa a través de ellos” (Benjamin).

* * *

Sostengo, en relación con este punto, la tesis de que, si bien Víctor pudo, en un momento dado, “dejar de creer” en la Fuga como panacea política, como estrategia de lucha, y llegó a desengañarse de sus propias soflamas, pasando a cuchillo, uno tras otro, todos sus ideales, todas sus ensoñaciones, desde la Sexualidad sin Figura a la Vida como Obra, desde el Suicidio Antiguo a la “fuga que ya es la Fuga”, etcétera un arrumbamiento de su armadura mitológica particular que, curiosamente, trabajaba en beneficio de un super-mito, de un mega-mito, el de la Desesperación, como si este hombre paradójico solo supiera des-mitificar para re-mitificar, deicida e idólatra al mismo tiempo, “mitóvoro” siempre…, lo que ya no estuvo en sus manos, lo que en modo alguno logró, fue dejar de ser en sí mismo un fugitivo, un implacable “espíritu de la fuga”, aplastar aquel erizo de la sed de tempestad que se despertaba de vez en cuando en su cerebro y trashumaba dolorosamente hasta su corazón, incitando a los estragos del abandono repentino y de la partida crudelísima.

Y creo que, habiendo minado el edificio intelectual de la Fuga, pero recogiendo y guardando casi con veneración los cascotes, esos pequeños agregados de ideas; morando todavía, por así decirlo, entre sus escombros, como si llevara para siempre en el alma las ruinas, acaso irreemplazables, de su más soberbia construcción, Víctor Araya se ha fugado de hecho, se ha fugado en la verdad palpable de las cosas, en la realidad inmediata y consumada del acontecimiento. Víctor ha sido una vez más él mismo y ha hecho lo de siempre: romper, tirar, huir,… Y siento ahora la tentación de añadir que mi amigo debe haberse fugado, a pesar de todo, como creyente, “buscando un arma”, tal el hijo pródigo de una inflexible teodicea de la Huida, gacha la cabeza de arrepentimiento y herida la sensibilidad por un imprudente exceso de hogar. Probablemente, Araya “creyó” para “descreer” y, al fin, “volvió a creer” aunque de otra forma

No es mi propósito polemizar con el autor de El espíritu…, rebatir sus opiniones, medir el calibre de sus ideas. Nuestra amistad se ha basado siempre en la disensión, en la imposibilidad del acuerdo… Debo anotar, sin embargo, que en modo alguno simpatizo con todos esos “fantasmas” que pueblan las obras de mi amigo, con todos esos “demonios” de su corazón. Como Araya, yo he consagrado mi vida a la lucha (contra el imperialismo yanqui y al lado de Allende, contra Pinochet más tarde, contra las dictaduras del Tercer Mundo, aquí y allá por la Revolución,…); y he luchado de verdad, con el cerebro y con las manos, en la edición y en las fábricas, en las aulas y en las calles, sobre el asfalto y sobre el barro, en los suburbios y en las selvas, en las huelgas y en las guerrillas, hablando y disparando,…, pero sin hacerme, por ello, la vida intolerable, sin complicármela todavía más, sin renunciar al disfrute de la existencia, sin mortificarme y causar daño a mis camaradas, sin tirar por el balcón los frutos de mi trabajo, la cosecha de mi experiencia, sin abandonar lo que estimo y a quienes estimo, sin obligarme a ir de un lado para otro como un titiritero, sin abusar tanto de una elocuencia vana en su narcisismo, sin tanta ininteligible retórica filosófica (o seudo-filosófica), sin tantas complejidades metafísicas paralizantes, sin desgarrarme estéticamente ante el espejo…

Reconozco que vindicar hoy la “fuga”, en este mundo de hombres sedentarios, instalados, aferrados a la conservación de lo que han hecho suyo, clavados en sus casas, en sus oficios, atornillados a sus bienes y a sus afectos, tiene algo de atentatorio, de subversivo, de hostigador… Viene a ser como una denuncia saldada en desafío. Acaso valga la pena, a ese nivel… Pero vivir en la Fuga, constituirse en “fugitivo”, al modo de Araya, me parece ya histriónico, excesivo: es esa, considero, una senda de espinas que no lleva a ninguna parte, una extraña auto-inmolación (sacrificio bárbaro en nombre de no se sabe qué ideal fantasioso), una forma de negarse la felicidad y de hacerse los días todavía más angustiosos, más lacerantes de lo que ya son…

Uno lucha para crearle problemas al Opresor, no para resolvérselos ensayando la auto-destrucción y el propio fastidio. Uno va a la huelga, grita en las manifestaciones, apedrea a la policía, abre fuego horrorizado,… pero, allí donde el combate desfallece, cuenta siempre con un pequeño mundo suplementario, el mundo precioso de su gente querida y de sus otras cosas amables, un horizonte precario sobre el que se afirma la dignidad de su dolor y hasta de su rabia, y que sería suicida descuidar… Abandonarlo, huir de sus dulzuras tan humanas, se me antoja necio, si no fúnebre. No, por “inhóspita”, por “torturante”, por “desalmada”, la mística de la Fuga nunca ha merecido mi aprobación. Perdonad este excurso…

 

Pedro García Olivo

http://www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

Buenos Aires, 21 de marzo de 2018

INTEMPESTIVO/DEMONÍACO/QUÍNICO

Posted in Activismo desesperado, Autor mendicante, Crítica de las sociedades democráticas occidentales, Descarga gratuita de los libros (PDF) with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on marzo 13, 2018 by Pedro García Olivo

(Presentación de‭ «Me enseñó a ser árbol»)

1.‭
‭Intempestivo

Cuando,‭ ‬disminuida y achacosa,‭ ‬la Negación se confunde con la Afirmación‭; ‬cuando la desaprobación de lo Establecido muere sin más en el reclamo de su reparación o de su reforma‭; ‬cuando los antagonistas,‭ ‬los revueltos contra el Sistema,‭ ‬los enemigos del Capitalismo se convocan para demandar una‭ «‬humanización‭» ‬de lo dado,‭ ‬servicios públicos de calidad,‭ «‬trabajo,‭ ‬vivienda y futuro‭»‬,‭ ‬en la línea morbosa del Estado del Bienestar,‭ ‬y pareciera que no hay más monstruo,‭ ‬más mal,‭ ‬más tragedia que el avance y la consolidación del Neoliberalismo‭; ‬cuando los novísimos‭ ‬Maquiavelos son atentamente escuchados por los viejos Príncipes de las democracias y ambos congenian en la astucia de reprimir a los súbditos justamente cuando demandan aquello que se desearía imponer‭ (‬tras el castigo,‭ ‬real y escenográfico al mismo tiempo,‭ ‬llega la concesión‭); ‬cuando todo esto sucede con una claridad que raya en los obsceno y,‭ ‬sin embargo,‭ ‬apenas hay cronistas de la contemporaneidad que lo anoten…,‭ ‬una obra como la que presentamos,‭ ‬que se vindica desde la antipedagogía y la desistematización,‭ ‬desplegando una crítica radical de las sociedades democráticas occidentales y una denegación sin matices de toda burocracia del bienestar social,‭ ‬aspirará a ganarse sobradamente el título de‭ «‬intempestiva‭»‬.‭ ‬Porque intempestivo es aquello que se da fuera de lugar y de tiempo,‭ ‬en absoluto a la sazón,‭ ‬de una manera molesta por inoportuna.‭ ‬Es raro y amargo su sabor.‭

2.
Demoníaco

‭Vivo, desde hace años, bajo la fascinación de un concepto que nunca comprendí muy bien. En realidad, solo me seduce aquello que escapa a mis capacidades de intelección… Se trata de la visión de “lo demoníaco” que procuró hacernos llegar Goethe en dos de sus obras (“Poesía y Verdad” y “Conversaciones con Eckermann”)…
Para el filósofo y estadista alemán,‭ “‬lo demoníaco‭ ‬es aquello que no puede resolverse ni por el entendimiento ni por la razón.‭ ‬Escoge para sí,‭ ‬casi siempre,‭ ‬oscuros tiempos‭; ‬en una ciudad prosaica y clara como Berlín,‭ ‬no encuentra ocasión de manifestarse.‭ ‬En la poesía hay algo demoníaco,‭ ‬sobre todo en la que brota de modo casi inconsciente‭ (‬…‭)‬.‭ ‬Lo mismo ocurre en grado sumo en la música‭ (‬…‭)‬,‭ ‬la cual produce un efecto que de todos se enseñorea,‭ ‬sin que nadie sepa discernir por qué vías‭ (‬…‭)‬.‭ ‬Lo demoniaco es uno de los medios mejores para obrar maravillas sobre los hombres‭»‬.‭
Me quedó,‭ ‬de la percepción goethiana,‭ ‬la bonita sugerencia de que podíamos encontrar‭ «‬buenos demonios‭»‬,‭ «‬diablos honestos‭»‬,‭ ‬seres dignos de amar por su fantástica forma de ser‭ «en cierto sentido malos»‬… Me cautivó la idea de una belleza en el Infierno, de una nobleza en Satanás. Porque «lo demoníaco‭»‬ es una fuerza atentatoria, un principio de disconformidad, un viento de rebeldía: «Todo cuanto nos limita parece penetrable para él.‭ ‬Maneja de un modo arbitrario los elementos fundamentales de nuestra existencia‭; es capaz de ‬contraer el tiempo y de expandir el espacio.‭ ‬Solo parece complacerse en lo imposible y rechazaba lo posible con desprecio‭ (…)‬.‭ La‬ instancia demoníaca (…),‭ que‬ se manifiesta notablemente en los animales,‭ puede realizarse de forma lograda en‬ los hombres, constituyendo un poder que se opone de hecho al orden moral del mundo o, al menos, lo entrecruza‭».
‭Vendería mi alma a Dios, si así pudiera acercarme a esa figura del «buen diablo». Y es que siempre he perseguido el horizonte de «lo demoníaco» en mis escrituras, pero ese horizonte huye de mí, como escapa el día de la noche y como huyen todos los horizontes de todos sus perseguidores…
‭«Lo demoníaco», esa esencia “que solo se manifesta en las contradicciones y de la que, por tanto, no pueden dar cuenta los conceptos y mucho menos las palabras”, “semejante al Acaso, pues no ofrece continuidad pero también recordatoria de la Providencia, ya que establece conexiones”, era la ambición secreta, excesiva y arrogante, de la obra que comentamos…

‭3.
‭Quínico

Sócrates no solo podría darse en la escuela futurible, sino que se dará sin remedio. Su técnica dialógica, su método “erotemático”, coincide objetivamente con el ideal de la escuela reformada demofascista, que disimula el autoritarismo, “dulcifica” la figura del profesor y lo invita a “callarse”, a que ceda el protagonismo verbal al estudiante, a que “diseñe” un ambiente educativo en el que el alumno alcance por su cuenta la Verdad, la cual nunca debe ser simplemente enunciada, etc.
En un segundo plano, la figura socrática reaparecerá en la escuela de la Democracia, con toda su parafernalia “ética”, posando moralmente, esgrimiendo bellos ideales humanitarios, siempre altruista, siempre filantrópica…, aunque esta vez bajo las coordenadas del profesor cínico tardo-capitalista, que miente a sabiendas, pensando lo que dice, como Sócrates, pero no diciendo lo que piensa, al contrario de Sócrates.
Lo demoníaco no puede respirar en Sócrates, un “educador” para nada intempestivo…
El modelo que no cabe en la Escuela tiene más que ver con Diógenes el Perro, al frente del “quinismo” antiguo, filósofo ambulante, callejero, que solo hablaba a quien quería escucharle, en libertad y desde la libertad, hostil a todas las instituciones, a todos los acomodos que se pagan en servidumbre, a todas las convenciones morales y a todas las formas políticas establecidas.
Sócrates, en mi opinión, es un integrado al que se castiga para ejemplificar; un revoltoso que se elimina como nosotros aplastamos una mosca, para que deje de incordiarnos aunque, en realidad, nada puede contra nosotros. Y Diógenes es un inasimilable con el que se teme acabar, al que se respeta precisamente por la enormidad de su insumisión. ¿Cómo privar al Universo de un ser tan nocivo para la Humanidad?, cabía pensar ante él, en términos de Sade. Como “buen demonio”, como “diablo honesto”, el filósofo-perro habitará por siempre en la región de lo intempestivo… Sócrates, en cambio, era beneficioso para la Humanidad, y por eso costó poco dejarlo caer del Universo.
Me parece que Sócrates tiene tanto que ver con el Reformismo Pedagógico, con la Pedagogía Blanca (progresista, alternativa o libertaria), con la Escuela del Demofascismo, en suma, como Diógenes con la anti-pedagogía, con la figura del contra-profesor, con el paradigma de la Irresponsabilidad en las aulas…
Sócrates es para mí la optimización del Sistema, un policía de sí mismo que se sirve de su propia mano la muerte cuando la Autoridad se lo pide; y Diógenes es la poética a la que aspiran las gentes empeñadas en desistematizarse, la música que siempre quiere dejarse escuchar tras las palabras de “Me enseñó a ser árbol. Composiciones intempestivas desde la antipedagogía y la desistematización”.
Un abrazo muy fuerte, y todo mi reconocimiento, para Camilo Araya Fuentes y los compañeros de “Mar y Tierra”, gentes del desierto que, desde el desierto chileno de Antofagasta, porfían por lanzar un libro desertizante al desierto de lo real y de lo actual.

– Madre, ¿por qué dices siempre que todo es desierto, si me tuviste?
– Hija, me mantengo en la esperanza de que tú algún día me lo sabrás explicar…

Con Camilo Araya Fuentes

Con Mar y Tierra Ediciones

Pedro García Olivo
http://www.pedrogarciaolivo.wordpress.com
Buenos Aires, 13 de marzo de 2018

LIBRE PENSAMIENTO, HOMBRE NUEVO Y MUNDO LIBRE

Posted in Activismo desesperado, Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , , , , , , , on febrero 28, 2018 by Pedro García Olivo

PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS QUE ME AHOGÁIS…

¿MUNDO LIBRE?
(Palabras que nos ahogan I)

Las sociedades democráticas occidentales llevan décadas designándose “Mundo Libre”. Desde la II Guerra Mundial, encargaron además a sus teóricos y politólogos que enterraran de algún modo el fascismo en el pasado y presentaran a la democracia liberal como su antítesis absoluta. Donde había elecciones, cámaras de diputados, división de poderes y constitución florecía el Mundo Libre…

Quiere esa patraña que el perfil socio-cultural de las poblaciones sometidas a la democracia representativa sea muy diferente, punto por punto, al que caracterizó a los regímenes fascistas en Alemania e Italia. Con este breve apunte, avanzando en dirección contraria, pretendo argumentar que el estado contemporáneo de las mentalidades colectivas y de los comportamientos sociales en los países capitalistas hegemónicos practicamente coincide con el que desembocó en el horror de Auschwitz.

1.
La modalidad de gestión del espacio social que caracteriza a la democracia capitalista reproduce rasgos fundamentales,‭ ‬definitorios, de los fascismos históricos.

‭Comparte con ellos, e‬n primer lugar, el expansionismo militar e ideológico: ¿no estamos ya en la III Guerra Mundial, como atestiguan las operaciones bélicas en Irak, Afganistán, Siria, Libia, Palestina, África Negra, el Caribe, etcétera? Resulta que, cuando el conflicto militar salta como nunca de un continente a otro, y alcanza dimensiones genuinamente planetarias, queda interesadamente innombrado, como si no existiera para los analistas e investigadores… Las potencias agresoras, desencadenantes de esta III Guerra Mundial, son las mismas que se presentan como la “crema” del Mundo Libre y sus móviles no son muy distintos de los que alentaron el imperialismo clásico.

En segundo lugar,‭ nos distingue, en tanto occidentales, un‬a docilidad monstruosa y enigmática: igual que los alemanes “quisieron‭” ‬el fascismo y participaron voluntariamente en todo lo que desbrozó el camino a Auschwitz, como corroboran los estudios de Ch. Browning‭ (‬1992), D.‭ ‬H. Goldhagen (1998‭)‬, H. Arendt‭ (‬2012),…, nosotros toleramos y aceptamos las guerras y los holocaustos contemporáneos,‭ ‬regidos como ayer por intereses bio-económicos, político-ideológicos y geo-estratégicos, y alentadores de un expansionismo cultural y ético-jurídico.

La obra de D.‭ ‬H. Goldhagen constituye un estudio socio-empírico que corrobora la participación desinteresada (con frecuencia entusiasta, fervorosa) de muchísimos alemanes “del montón”, “corrientes”, de todas las categorías sociales, de todas las edades, hombres, mujeres y niños, en el hostigamiento a los judíos y, a un nivel más general, en la escala de persecución que allanó el camino a Auschwitz. Muy a menudo no eran nazis, ni funcionarios, ni alegaban obediencia debida: vejaban motu propio y eran alemanes “de lo más normal”. Las analogías con el anti-gitanismo popular en Europa, o la creciente fobia hacia las personas que optaron por la emigración, son inquietantes…

Cabe ubicar también el estudio de Ch.‭ ‬Browning en esa línea de atribución de responsabilidad a la sociedad civil en general, a la ciudadanía toda (y no solo a los líderes,‭ ‬formaciones políticas, resortes del Estado),‭ ‬por el genocidio. La población alemana en su conjunto fue responsable del holocausto, como el conjunto de la ciudadanía occidental estaría obligado a responder hoy de las guerras neo-imperialistas desatadas en varios continentes.‭ ‬La reacción a tales masacres, a las de ayer lo mismo que a las de hoy, cierra todas las puertas a la esperanza:‭ ‬ausencia de explicaciones, aceptación de la infamia y hasta cooperación con el agresor.

Según H.‭ ‬Arendt, A. Eichmann, jerarca nazi involucrado en el diseño de la solución final, no estaba clínicamente enfermo, no constituía un exponente de insania moral, no se podía identificar con un sádico o con un monstruo. Como otros organizadores del genocidio, la mayoría con estudios universitarios, muy respetados por sus vecinos, cuidadores del bienestar de sus familias, etc., Eichmann era un hombre “normal”, “corriente”, “del montón” —concluye la escritora. Tan corriente y normal como nosotros, que compartimos con él un rasgo decisivo y que nos convierte en cómplices (algo más y algo menos que responsables) del horror del planeta: una docilidad insuperable —Eichman fue un ciudadano ejemplar, observador escrupuloso de la ley. “Toda docilidad es potencialmente homicida”: así releemos las tesis de H. Arendt sobre la banalidad del mal… Por ello, los gitanos, valga el ejemplo, diezmados también en Auschwitz, tienen motivos para temernos, para desconfiar de nosotros —los buenos ciudadanos occidentales, tan orgullosos de nuestras leyes, dóciles hasta el crimen—, aunque nos acerquemos con una sonrisa en los labios y troquemos las cámaras de gas por aulas interculturales.

Superviviente de los campos de concentración,‭ ‬P. Levi señala asimismo la absoluta normalidad psicológica de los profesionales que, con la mayor naturalidad,‭ ‬se aplicaban al desempeño de su labor cívica en aquellos centros de exterminio… No encontró allí demonios —nos confesó‭—‬, sino funcionarios: “Seres humanos medios,‭ ‬medianamente inteligentes, medianamente malvados: salvo excepciones,‭ ‬no eran monstruos; tenían nuestro mismo rostro (…).‭ ‬Eran en su mayoría gente gregaria y funcionarios vulgares y diligentes: unos pocos fanáticamente persuadidos por la palabra nazi, muchos indiferentes,‭ ‬o temerosos del castigo, o deseosos de hacer carrera, o demasiado obedientes‭” (‬2005, p. 269‭)‬. Terrible, el peligro que, para los seres humanos en su conjunto, conllevan los “funcionarios” y, en general, las “personas normales”…

El tercer rasgo que nuestros regímenes socio-políticos comparten con los fascismos históricos consiste,‭ ‬precisamente, en la aversión a la Diferencia, resuelta en el nazismo como aplastamiento sin más, como eliminación física del sujeto distinto (judío, comunista, homosexual, gitano,…), y efectuada hoy como “integración”, como absorción de la otredad, tras un trabajo previo de rectificación de sus caracteres peligrosos o inquietantes. Hablo de “integración”, pues, en la acepción de R. Jaulin (“la integración es un derecho a la vida que se concede al otro a condición de que venga a ser como nosotros”) o de I. Illich (“te admito en tu diferencia porque sé que nuestros trabajadores y burócratas del bienestar social terminarán convirtiéndote en un ser casi como yo”. Es decir, contemplo la integración como etnocidio.

2.
Estas correspondencias,‭ ‬estas similitudes, contrarrestadas por dos “novedades‭” ‬en el fascismo democrático (la auto-coerción, tras la dulcificación de las figuras de autoridad,‭ ‬amparadas en lo sucesivo en una violencia simbólica preferencial que restringe el uso de la violencia física; y la disolución de la Diferencia amenazante en Diversidad inocua),‭ ‬se ven propiciadas por una circunstancia subrayada desde distintas tradiciones críticas (Escuela de Frankfürt, con T.‭ ‬W. Adorno y W. Benjamin particularmente‭; ‬Teoría Francesa, tras M. Foucault y G.‭ ‬Deleuze; Escuela de Grenoble, de J.‭ ‬Baudrillard a M. Maffesoli, convergiendo con E.‭ ‬Subirats y otros críticos actuales del Productivismo).

Cabe formularla de este modo:‭ ‬los conceptos epistemológicos y filosóficos centrales, los postulados de fondo, los presupuestos teóricos que rigen, desde lo no-manifiesto, el liberalismo, el fascismo y el estalinismo son, a grandes rasgos, los mismos —un legado de la cultura clásica occidental, con su fundamento grecorromano y su tintura cristiana, reelaborado metódicamente por la Ilustración. Esta raigambre filosófico-epistemológica, esta cimentación compartida (que resulta absolutamente extraña, distante y contraria a los sujetos inconformes extra-occidentales, los gitanos y los indígenas entre ellos) posibilitarían la transición de una plataforma a otra —de la democracia liberal al fascismo, en nuestro caso.

3.
Concluyo este bosquejo con un texto del año 2000. Yo era entonces pastor de cabras, y nunca había dado una charla. Se preparó un pasquín para anunciar la presentación de El irresponsable en la Universidad de Sevilla, en el seno de unas Jornadas Libertarias. Le puse estas palabras:

“Auschwitz no fue un resbalón de la Civilización, un paso en falso de Occidente, un extravío incomprensible de la Razón Moderna, una enfermedad por fin superada del Capitalismo, lacra de unos hombres y de unos años felizmente borrados de la Historia; sino una referencia que atraviesa el espesor del tiempo y mira hacia el futuro, que nos acompaña y casi nos guía, llevándose sospechosamente bien con el corazón y la sangre de nuestros regímenes democráticos. Auschwitz fue un signo de lo que cabe esperar de nuestra Cultura: el exterminio global de la Diferencia. Sobrevendrán (y de hecho ya se están dando) otras Persecuciones de la Alteridad, otros Aniquilamientos de la Discrepancia, otros Holocaustos, mientras nosotros, cada día más instalados en la conformidad y en la indistinción, individuos misteriosamente dóciles, cerraremos impasibles los ojos…

Considero que las democracias liberales avanzan, por caminos inéditos, hacia un modelo de sociedad y de gestión política que, a falta de un término mejor, denominaría neofascismo o fascismo de nuevo cuño. Esta formación socio-política venidera se caracterizaría, en lo exterior, por la beligerancia (afán de hegemonía universal); y, en lo interior, por una enigmática e inquietante docilidad de la población (letargo del criticismo y de la disidencia), circunstancia que haría casi innecesario el actual aparato de represión física al ejercer cada hombre, en suficiente medida, como un policía de sí mismo.

Por compartir con los antiguos fascismos de Alemania e Italia estos dos rasgos ‭—‬expansionismo exterior y ausencia de resistencia interna—, quizás esa sociedad de mañana, si no ya de hoy, confirme la incomodante intuición de P. Sloterdijk, para quien vivimos “en la eterna víspera de aquello que ya ha sucedido”. Víspera de un horror que recordamos y con el que probablemente acabaremos hermanándonos…

Quisiera subrayar la responsabilidad de la Escuela en este adocenamiento planetario del carácter; su implicación en la forja de la Subjetividad Única, una forma global de Conciencia ‭—‬sustancialmente igual a sí misma a lo largo de los cinco continentes— replegada sobre el asentimiento mecánico y el pánico a diferir. Quisiera apuntar, contra el cotidiano trabajo homogeneizador de las Escuelas, los Hogares, los Empleos y los Gobiernos, una intempestiva defensa de la no-colaboración y de la Fuga, de la Existencia Irregular y de la Vida Nómada. Me gustaría abogar por el Peligro, ya que pronto no habrá nada en sí mismo más temible que el hecho de vivir a salvo”.

Nada tan fascista, tan demofascista, como el llamado Mundo Libre…

¿HOMBRE NUEVO?
(Palabras que nos ahogan II)

1.
¿Qué habrá de tan perturbador en el “hombre viejo”, en el hombre real, empírico, de carne y hueso, que todas las ideologías modernas, siguiendo el ejemplo del cristianismo, se han empeñado en combatirlo, en erradicarlo o transformarlo, en beneficio de un Hombre Nuevo estrictamente “de papel”, de palabras escritas e impresas? Porque ¿qué es el Hombre Nuevo, aparte de una abstracción desalmada y demasiado a menudo homicida, un relato que mata o por el cual los hombres matan?

Y así tenemos al Ario Nazi del fascismo, con Auschwitz en su reverso; y al Obrero Consciente de los marxistas, con el Gulag a su costado; y al Ciudadano Ejemplar de los liberales, con Guantánamo y los Centros de Internamiento de Extranjeros guardándole la espalda…

¿Qué subsistirá en la gente de verdad, en la gente que nos habla y a la que podemos hablar, que todos los proyectos políticos conocidos han puesto un interés tan grande en diagnosticarle taras, deficiencias, malformaciones, insuficiencias y, acto seguido, obstinarse en “reformarla”, “mejorarla”, “completarla” o “reeducarla”? Y surgieron entonces conceptos terribles, descalificadores, anuladores, basados siempre en el elitismo y en el dirigismo moral e intelectual, como el de “raza inferior”, “población alienada”, “falsa consciencia”, “sociedad incívica”, etcétera…

Aquellos pequeñoburgueses que, desde la tarima de la Universidad, la oficina del Sindicato o el buró del Partido, “decretaron” que tenían una relación privilegiada con la Verdad y que el resto de las personas los necesitaban para “ilustrarse”, “iluminarse”, “conscienciarse”, “des-alienarse” y “movilizarse”, ¿no temerían de los “hombres realmente existentes” precisamente su sano descreimiento, su acorazado escepticismo, su talante anti-idealista, anti-utópico y anti-político, su resistencia a dejarse encuadrar por los sabiondos que les hablan desde arriba y ‭—‬con un acento en el que se mezclan el paternalismo, la conmiseración, el interés de un tipo o de otro y la voluntad de mando— les explican lo que va mal en el mundo y en ellos mismos y de qué manera deben transformarse o dejarse transformar para que todo cambie?

2.
La utopía eugenista del Hombre Nuevo, vinculada a la idea de una excelencia en la razas para el caso del fascismo, asociada al estereotipo del Proletario esclarecido y militante en los medios comunistas y soldada al fantasmal concepto del Ciudadano políticamente activo en la Sociedad Civil Universal allí donde el liberalismo expansivo y altericida se las da de “progresista”, ha terminado plagando la mayor parte de las prácticas políticas, culturales y educativas de los últimos siglos.

La crítica de ese‭ “‬utopismo eugenista” ha atravesado toda la historia cultural de la modernidad, desde F. Nietzsche y M. Bakunin hasta M. Heidegger o G. Agamben, entre tantos otros; y, no obstante, sigue entronizado en nuestro panorama civilizatorio. Porque la Iglesia, la Escuela y el Estado han alimentado, siguen alimentando y alimentarán hasta el fin el prejuicio en que se basa…

‭“‬¿Qué prejuicio, qué dogma teológico, comparten la Iglesia, la Escuela y el Estado a la hora de percibir al Hombre y determinar qué hacer con él, qué hacer de él?”, se preguntaba M. Bakunin. Su respuesta sienta una de las bases de la crítica contemporánea del autoritarismo intelectual,‭ ‬del elitismo, de la ideología del experto y de la función demiúrgica de los educadores: en los tres casos, se estima que el hombre es genéricamente “malo”, constitucionalmente malvado, defectuoso al menos, y que se requiere por tanto una labor refundadora de la subjetividad —intervención pedagógica en la conciencia de la gente, moldeamiento sistemático del carácter… Sacerdotes, profesores, funcionarios, trabajadores sociales y políticos se aplicarán, en turbia solidaridad, a la reinvención del ser humano, a la reforma moral de la población, en un despliegue concertado de “antropotécnicas” invasivas , guiado por aquella “ética de la doma y de la cría” denunciada por F. Nietzsche.

‭“‬Porque el Estado, y esto constituye su rasgo característico y fundamental, todo Estado,‭ ‬como toda teología, supone al hombre esencialmente malvado, malo.‭ [‬A él incumbiría] hacerlo bueno, es decir,‭ ‬transformar el hombre natural en ciudadano (…). Toda teoría consecuente y sincera del Estado está esencialmente fundada en el principio de‭ «‬autoridad», esto es,‭ ‬en esa idea eminentemente teológica, metafísica, política,‭ ‬de que las masas, siempre incapaces de gobernarse, deberán sufrir en todo momento el yugo bienhechor de una sabiduría y una justicia que,‭ ‬de una manera o de otra, les será impuesta desde arriba” (Bakunin,‭ ‬2010, p. 62-7‭)‬.

La eugenesia nunca es gratuita… Sirve a metas determinadas. Tendremos siempre “fines sublimes que justifican cualquier medio” ‭(‬Nación Aria, Paraíso Comunista, Comunidad Liberal de Grandes Dimensiones). Patria, Reino de la Libertad y Estado de Derecho: fines excelsos que no constituyen más que abstracciones y que acarrearon las masacres que se temía M. Bakunin, “farsas sangrientas” en la acepción de A. France y E. M. Cioran.

La abstracción se convierte en ideal,‭ ‬y el ideal en fin sublime: ante esta secuencia, consagrada en nuestra tradición cultural, los medios no son dignos de tener en cuenta —así lo establece la racionalidad instrumental, estratégica, en la que se halla larvado el principio de Auschwitz.

3.
En la base de toda esa secuencia encontramos los que G. Lukács llamó “el maleficio de la cosificación”. “Cosificada”, reificada, la población se convierte en Raza, superior o inferior; en Clase, explotada o explotadora, en Ciudadanía, cívica o incívica…

Y es que la reificación de la población alcanza en Occidente cotas de verdadera obsesión,‭ ‬de manía. Se forja una categoría, un concepto,‭ ‬un esquema; y, a continuación,‭ ‬se “encierra” en él a un sector de la comunidad,‭ ‬segregándolo del resto y fijándolo a una identidad artificial, postulada. Y tenemos entonces‭ “‬niños” (como denunciara I. Illich‭)‬, “clase trabajadora” (ficción desmontada por J.‭ ‬Baudrillard y L. Mafessoli, entre otros críticos libertarios del marxismo), géneros definidos con validez universal,‭ ‬razas cristalizadas en una pureza inmune a la historia, “ciudadanos” descorporizados en los que se anudan derechos y deberes,‭ “‬terroristas” que es lícito ejecutar extrajudicialmente, “primitivos‭” ‬y “salvajes” que deben ser civilizados,‭ ‬etc.

Por elaborar‭ “‬razas”, “clases‭” ‬y “ciudadanos”,‭ ‬negando a los hombres reales, con sangre en las venas, a los animales humanos‭; ‬por asignar a tales categorías, a tales emblemas o puntos vacíos, una misión histórica,‭ ‬que exigía siempre la eliminación del individuo empírico encerrado a su vez en la categoría opuesta (raza inferior, clase enfrentada,‭ ‬sujeto no-civilizado), nuestra formación socio-cultural ha terminado arraigando en el‭ “‬horror de la muerte administrada” (Carrión Castro, 2014,‭ ‬p. 135).

4.
Cada vez que oigo hablar del Hombre Nuevo, me estremezco. Porque, hasta el día de hoy, esa utopía de forjar un Hombre Nuevo para el Nuevo Mundo solo se ha traducido en dolor y muerte. Inserto en series teleológicas de “progreso”, afincado en un concepto de “razón histórica universal”, el Hombre Nuevo, en tanto programa, como ideal descarnado, ha exigido la desconsideración del dolor empírico del individuo.

La noción del‭ “‬dolor” en I. Kant, que se trasvasó incólume a los fascismos, los socialismos y los liberalismos, resulta paradigmática de esta desconsideración homicida del sufrimiento concreto del individuo.‭ ‬En palabras de E. Subirats:

‭”La teoría de la cultura de Kant, con su desprecio de la muerte, del dolor y de la desesperanza del individuo, no hace más que contraponer de manera ostensible los intereses empíricos de este a los intereses universales y apodícticos de una razón pura; no hace más que oponer la razón a la conservación (…). La economía de la razón sustituye sedicentemente la conservación del individuo empírico por su propia conservación como realidad social supraindividual; y el desprecio por el dolor, a su vez, legitima de antemano el avasallamiento de este mismo individuo empírico al paso del progreso histórico de la razón (…). La razón destructiva es el «logos» de la dominación moderna” (1979, p. 40-3).

Y los elaboradores ilustrados de esa resplandeciente Subjetividad Salvífica, personas cultas que creían en el Progreso y en la Razón, disculparon de mil formas que todo lo que no encajaba en el molde soberbio del Hombre Nuevo fuera amputado, mutilado, necrosado en nuestras instituciones educativas. Disculparon que no muy lejos de las Escuelas, persistieran las cárceles; e incluso que se abrieran escuelas en los penales. Disculparon que esas penitenciarías se llenaran de “presos políticos”, de personas que no seguían la “línea política correcta” o que, directamente, la confrontaban.

Y la tomaron contra las gentes de pieles oscuras, contra las personas que detestaban el Trabajo y que no querían “pertenecer” a ninguna Clase, contra los seres que cultivaban conscientemente su propia forma de escapar de la Civilización, contra los “irracionales” y los negadores del Progreso, contra todos los que no encajaban en esos “hombres de papel” que gustaban de soñar para salvaguardar sus privilegios.

Es un aroma de muerte el que desprende la gigantomaquia del Hombre Nuevo…

¿LIBRE PENSAMIENTO?
(Palabras que nos ahogan III)

El libre pensamiento se da,‭ ‬pero poco y pronto. En la edad adulta, constituye casi un milagro.‭ ‬Para Freud, en el niño se encarna el pensamiento; el niño es‭ ‬”un pensador solitario”. En la misma línea, Zuleta aducía que‭ “‬solo hay pensamiento donde hay crisis” (crisis personal, crisis histórica‭)‬. ¿Y qué es el niño, aparte de una crisis ambulante‭? ¿‬Qué es un adolescente, si no crisis dentro de la crisis?

En la edad adulta,‭ ‬el hábito de leer, lo mismo que el hábito de escuchar la radio o atender al televisor, tiende a aniquilar la posibilidad del pensamiento. Pensar se convierte entonces en encadenar citas, en soldar referencias, en convocar autoridades externas. Muy a menudo citamos sin recordar al autor de la expresión y hasta sin consciencia de estar citando; pero lo que no hacemos, lo que apenas hacemos, es “pensar”.

Creo también que el viejo‭ “‬mirar” (cotidiano, callejero‭) ‬empieza a declinar ante el imperio de la atención prestada a las páginas o a las pantallas. En nuestras ciudades, el metro es,‭ ‬por ejemplo, una verdadera universidad de la vida, una concentración máxima de imágenes,‭ ‬actitudes, poses…, reveladoras de muchas cosas,‭ ‬índices de casi todo, cifras y signos de este tiempo y de sus gentes; y no son pocos los viajeros que,‭ ‬en lugar de “mirar”,‭ ‬de “observar” y de‭ “‬pensar”, se dedican simplemente a‭ “‬leer”. Leer para no mirar y no mirar para no tener que pensar…‭ ‬En esta línea avanzaba un sorprendente desiderátum de Heidegger, comentado en nuestros días por P.‭ ‬Sloterdijk: anhelo de una persona “que sea antes un oyente que un mero buen lector‭”‬, demanda de un sujeto más testigo,‭ ‬convocado a “escuchar-en-lo-cercano”.‭ ‬Siempre me acuerdo, a propósito, de Nietzsche:‭ «‬Leer no solo corrompe el escribir, también degrada el pensar».

Me parece,‭ ‬por último, que, en nuestras sociedades,‭ ‬el Libre Pensamiento se ha fugado a los márgenes; y que lo podemos encontrar cerca de los supuestos “últimos de la sociedad‭” ‬antes que en el ámbito de los empalagosos “primeros”.‭ ‬Se da entre los descarrilados, los enfermos, los desahuciados,‭ ‬los analfabetos, los excluidos, los llamados‭ “‬perdedores”, los anacronismos vivientes‭ (‬pastores antiguos, campesinos de subsistencia, espigadores recalcitrantes,…‭); ‬y no emerge ya en las Universidades, en las Escuelas, en los Centros de Estudios,‭ ‬en las Academias… Digamos, para resumir,‭ ‬que el pensamiento no halla hoy su sujeto en el intelectual, el profesor,‭ ‬el investigador, el profesional de la llamada “cultura‭”; ‬y que se encuentra más a gusto al lado de los extraviados, de los caracteres irregulares, de las subjetividades erráticas‭ ‬—al lado de todos aquellos que, no estando locos, tampoco pudieron ser cuerdos.

¿VERDAD?
(La palabra que más ahoga)

La llamada Civilización‭ (‬occidental) nos ha convertido en toxicómanos de la Mentira.

Mentira Política:
Yo y mis compañeros,‭ ‬en la cédula, en el colectivo, en el sindicato, en el partido, para transformar la sociedad, hacer la Revolución, inventar el Nuevo Mundo, otro Paraíso.

Mentira Laboral:
Porque el trabajo me dignifica,‭ ‬y para el bien de la Humanidad, ejerzo de Juez, de Policía, de Médico, de Profesor, de Panadero, de Militar, de Educador Social, de Periodista,…

Mentira Sentimental:
Practico el Poliamor,‭ ‬el Amor Libre, los restos de la Pareja Abierta, una u otra Teoría Progresista o Libertaria del Sentimiento, y así amo en limpio y no hago daño.

Mentira existencial:
Vivo.

Mentiras íntimas,‭ ‬mentiras vitales, que decía Nietzsche, sin las cuales apenas podríamos respirar y nos detestaríamos como nos merecemos…

El último Canto de Cisne de la Civilización más falsaria,‭ ‬más condenada y más declinante, también más envenenadora y más mortífera, se llama “Balas y Escuelas”. Ejércitos humanitarios y Tropas de Paz, de una parte; Escuelas Alternativas y Profesores anti-autoritarios, de otra.

La palabra que más ahoga: “Verdad”.
Esa palabra es una bala y es una escuela, es la bala y es la escuela. No se concibe el ejército sin la cháchara reclutadora de los profesores y no se entiende la enseñanza sin personitas encerradas “manu militari” entre cuatro paredes.

Salud,‭ ‬si queda.

Pedro García Olivo
Buenos Aires, 28 de febrero de 2018

EUROPA DESTRUYE

Posted in Activismo desesperado, Crítica de las sociedades democráticas occidentales with tags , , , , , , , , , , , , , , , on febrero 20, 2018 by Pedro García Olivo

Aproximación a un etnocidio europeo contemporáneo

Si queremos saber de un Etnocidio,‭ ‬con mayúsculas,‭ ‬no hay que mirar muy lejos,‭ ‬no hay que pensar necesariamente en países remotos de Asia o de África,‭ ‬no hay que acordarse de‭ ‬Gran Bretaña o de‭ ‬EEUU,‭ ‬que siempre fueron maestros en las artes genocidas.‭ ‬Tenemos un etnocido europeo,‭ ‬contemporáneo,‭ ‬que sucede hoy mismo en España.

SI ALGUIEN TE PREGUNTA POR NUESTRA AUSENCIA
(NO MÁS GITANOS‭)

1‭) ‬IDIOSINCRASIA ROMANÍ

Es evidente que el pueblo gitano ha defendido desde tiempo inmemorial unas peculiaridades socio-culturales que lo hicieron reconocible como tal,‭ ‬determinaciones de hondura hoy a un paso del desvanecimiento.‭ ‬Esa alteridad,‭ ‬un modo romaní de‭ “‬ser otro‭”‬,‭ ‬deviene como proceso y producto civilizatorio,‭ ‬como condición psíquico-cultural estabilizada durante siglos,‭ ‬y no debe confundirse con la etnicidad en sentido estricto,‭ ‬física o anatómica.
En los parágrafos siguientes,‭ ‬procuraremos aproximarnos a los rasgos fundamentales de la idiosincrasia histórica‭ (‬o tradicional‭) ‬romaní.

A‭) ‬Nomadismo
Desde nuestra perspectiva,‭ ‬el nomadismo aparece como un rasgo definidor de la idiosincrasia romaní,‭ ‬motivo invariable y recurrente‭ (“‬ausencia de domicilio conocido‭”‬,‭ “‬vagabundeo‭”‬,‭ “‬vida de bohemios‭”‬,‭ “‬errancia‭”‬,…‭) ‬de las medidas históricas de persecución de este pueblo.
Distingue a esta hechura errante del pueblo gitano,‭ ‬incontrovertible en nuestra opinión‭ (“‬Soy caló de nacimiento./Yo no quiero ser de Jerez‭;‬/‭ ‬con ser caló estoy contento‭”‬,‭ ‬dice un cante antiguo‭) ‬,‭ ‬una sorprendente doble particularidad:
.-‭ ‬Se trata,‭ ‬por un lado,‭ ‬de un‭ “‬vagar específico‭”‬,‭ ‬que no encaja en el modelo propuesto por los antropólogos y etnólogos para el resto de los pueblos viajeros:‭ ‬no se define como un dispositivo de adaptación a condiciones medioambientales severas,‭ ‬en un ámbito territorial definido,‭ ‬como en el caso de los nómadas de África,‭ ‬Asia o de los círculos polares‭ (‬J.‭ ‬Caro Baroja‭)‬,‭ ‬sino que se despliega en todas direcciones,‭ ‬desde su probable origen remoto en la India.‭ ‬Abriéndose en abanico,‭ ‬los itinerarios gitanos dan a menudo la sensación de atender a criterios supra-racionales,‭ ‬a pulsiones de la fantasía,‭ ‬cuando no del capricho,‭ ‬a designios de la imaginación,‭ ‬como si quisieran avalar la metáfora desdoblada de Ch.‭ ‬Baudelaire:‭ “‬Así como los poetas son los gitanos de la literatura,‭ ‬los gitanos son poetas en el vivir‭”‬.
.-‭ ‬Históricamente,‭ ‬por otro lado,‭ ‬convirtió a los romaníes en extraños,‭ ‬en forasteros‭; ‬pero,‭ ‬asimismo,‭ ‬en extranjeros de un tipo específico,‭ ‬singular,‭ ‬que no cabe en el esquema trazado por sociólogos como Z.‭ ‬Bauman:‭ ‬desestimaron con osadía la integración,‭ ‬vindicando una laxa convivencia‭; ‬y perseveraron testarudamente en la auto-segregación y en la defensa de su idiosincrasia.
Este nomadismo,‭ ‬por último,‭ ‬salva a la comunidad tanto del poder domesticador de la vivienda‭ (‬P.‭ ‬Sloterdijk‭) ‬como de las técnicas de subjetivización desplegadas por las administraciones a fin de configurar lo que P.‭ ‬Bourdieu llamó‭ “‬espíritus de Estado‭”‬.

B‭) ‬Oralidad
La oralidad no señala una imperfección o una carencia,‭ ‬sino una modalidad particular,‭ ‬en absoluto inferior,‭ ‬de elaboración y transmisión cultural.‭ ‬Los gitanos,‭ ‬en este sentido,‭ ‬no son‭ “‬á-grafos‭”‬,‭ “‬an-alfabetos‭” (¿‬por qué definir la singularidad en términos de una ausencia‭?)‬:‭ ‬vivencian una cultura de la oralidad,‭ ‬en expresión de A.‭ ‬R.‭ ‬Luria,‭ ‬E.‭ ‬A.‭ ‬Havelock,‭ ‬W.‭ ‬Ong y otros.
Según W.‭ ‬Ong,‭ ‬la oralidad responde a una‭ “‬psicodinámica‭” ‬propia,‭ ‬distinta‭; ‬genera estructuras de pensamiento,‭ ‬de expresión y de la personalidad también privativas‭; ‬y se manifiesta en un estilo de vida peculiar‭ (“‬verbomotor‭”‬,‭ ‬en expresión de M.‭ ‬Jousse‭)‬.‭ ‬Marca,‭ ‬así,‭ ‬poderosamente,‭ ‬la idiosincrasia gitana,‭ ‬estableciendo reveladoras similitudes entre el pueblo Rom y otras colectividades humanas sin escritura.‭ ‬Subrayaremos,‭ ‬a continuación,‭ ‬algunos de sus aspectos fundamentales:
A‭) ‬La condición oral fortalece,‭ ‬antes que nada,‭ ‬los lazos comunitarios‭ (‬exige al otro,‭ ‬tanto en el acto del pensamiento como en el de la expresión‭) ‬y cancela la primacía del‭ “‬individuo‭”‬.‭ ‬La prevalencia‭ (‬ontológica,‭ ‬epistemológica,‭ ‬axiológica y también sociológica‭) ‬del‭ “‬individuo‭” ‬en las sociedades occidentales deriva de una separación del Sujeto y del Objeto,‭ ‬de la interioridad humana y la exterioridad,‭ ‬del Yo y del Mundo,‭ ‬desencadenada‭ —‬o,‭ ‬al menos,‭ ‬acelerada‭—‬,‭ ‬según E.‭ ‬A.‭ ‬Havelock y el propio W.‭ ‬Ong,‭ ‬por la aparición de la escritura y por la alfabetización sistemática de las poblaciones:‭ “‬Más que cualquier otra invención particular,‭ ‬la escritura ha transformado la conciencia humana‭”‬.
B‭) ‬La oralidad determina,‭ ‬en segundo lugar,‭ ‬un pensamiento‭ “‬operacional‭” ‬y‭ “‬situacional‭”‬,‭ ‬que restringe el uso de clasificaciones,‭ ‬divisiones,‭ ‬categorías,‭ ‬conceptos,…‭ ‬y no se aviene bien con la lógica pura,‭ ‬con los silogismos y las deducciones formales‭ (‬A.‭ ‬R.‭ ‬Luria,‭ ‬J.‭ ‬Fernández‭)‬,‭ ‬oponiendo así un dique a la expansión altericida del pensamiento abstracto‭ —‬del que tanto se enorgullece Occidente.‭ ‬En nombre de una u otra abstracción‭ (‬Dios,‭ ‬Patria,‭ ‬Revolución,‭ ‬Humanidad,‭ ‬Democracia,‭ ‬Progreso,‭ ‬Estado de Derecho,…‭) ‬se han perpetrado todo tipo de masacres,‭ ‬genocidios,‭ ‬etnocidios‭ —‬lo recordaba M.‭ ‬Bakunin.
C‭) ‬El pensamiento operacional‭ (‬reacio a los idealismos,‭ ‬ahuyentador de la metafísica‭) ‬suscita,‭ ‬por último,‭ ‬una atención preferente a‭ “‬lo más cercano‭” —‬a lo tangible,‭ ‬a lo inmediato.‭ ‬De ahí la riqueza y abigarramiento de las formas de ayuda mutua,‭ ‬de colaboración o cooperación,‭ ‬saturadoras de la vida cotidiana romaní y estigmatizadas por los vocablos payos opuestos a un tan intenso particularismo,‭ ‬como denunció M.‭ ‬Fernández Enguita‭ (“‬partidismo‭”‬, ‭“‬nepotismo‭”‬,‭ “‬amiguismo‭”‬,…‭)‬.
Contra esta cultura de la oralidad,‭ ‬y los innegables valores que sustenta‭ (‬auto-organización,‭ ‬rechazo del belicismo,‭ ‬apoyo mutuo,‭ ‬anhelo eco-homeostático,…‭)‬,‭ ‬las sociedades mayoritarias dispusieron con diligencia programas de alfabetización en sí mismos altericidas:‭ ‬suprimen modalidades de expresión,‭ ‬estructuras de pensamiento,‭ ‬conformaciones de la subjetividad,‭ ‬estilos de vida,‭ ‬clases o tipos de hombre‭ —‬antropodiversidad que,‭ ‬como apuntó W.‭ ‬Ong y lamentó E.‭ ‬M.‭ ‬Cioran,‭ ‬en modo alguno cabe ya restablecer.‭ ‬El hombre oral será eliminado escrupulosamente de la faz de la tierra,‭ ‬borrado para siempre del‭ “‬paisaje de los homínidos‭”‬.

C‭) ‬Laborofobia
Determinada en parte por el nomadismo,‭ ‬esta fobia se expresa en una muy característica resistencia al trabajo alienado‭ (‬para un patrón o bajo la normativa de una institución,‭ ‬en dependencia‭) ‬y en un atrincheramiento en tareas autónomas,‭ ‬a veces colectivas,‭ ‬en cierto sentido libres.‭ “‬Era un dolosito,‭ ‬mare,‭ ‬/‭ ‬ver los gachés currelá‭”‬,‭ ‬decía,‭ ‬a propósito,‭ ‬la letra de un cante antiguo,‭ ‬recogida por Demófilo…
Así se manifiesta en la lista de sus profesiones tradicionales:‭ ‬herreros y forjadores de metales,‭ ‬músicos,‭ ‬acróbatas,‭ ‬chalanes y traficantes de caballos,‭ ‬amaestradores de animales,‭ ‬echadores de la buenaventura,…‭ ‬La artesanía,‭ ‬el pequeño comercio y los espectáculos,‭ ‬en fin,‭ ‬como conjuro contra la peonada agrícola,‭ ‬el jornal fabril o el salario del empleado.‭
Así como se reprime el nomadismo y se destruye la oralidad,‭ ‬las instancias homogeneizadoras de las administraciones centrales,‭ ‬regionales y locales combaten puntual y celosamente dicha‭ “‬salariofobia‭”‬.‭ ‬Lo atestigua el sociólogo gitano M.‭ ‬Martín Ramírez.
En la medida en que sus estrategias tradicionales de subsistencia se obstruyen jurídicamente‭ (‬reglamentaciones,‭ ‬permisos,‭ ‬impuestos,…‭)‬,‭ ‬o se ilegalizan sin más,‭ ‬los gitanos se ven en parte abocados a lo que T.‭ ‬San Román llama‭ “‬economía marginal‭”‬,‭ ‬un espacio nebuloso en el que ni el oficio ni el trabajador existen preceptivamente,‭ ‬como materia de legislación:‭ ‬chatarreros,‭ ‬recogedores de cartones y otros recicladores varios,‭ ‬vendedores de periódicos sociales,‭ ‬menudeadores irregulares o esporádicos,‭ ‬etcétera.

D‭) ‬Sentimiento comunitario
Inducido por la oralidad y reforzado por el nomadismo,‭ ‬vinculado también a ciertas implicaciones de la autonomía laboral‭ (‬economía familiar,‭ ‬labor en grupo,‭ ‬cooperación tribual‭)‬,‭ ‬un férreo sentimiento comunitario se ha asentado para siempre en la idiosincrasia romaní.
El clan étnico,‭ ‬la familia,‭ ‬la organización del parentesco,‭ ‬etc.,‭ ‬son temas que obsesionaron a la gitanología de todos los tiempos y sobre los cuales merodea la mirada de la antropología y la etnología modernas.‭ ‬Se ha sugerido,‭ ‬desde esas esferas,‭ ‬una evolución del matriarcado al patriarcado‭; ‬una deriva difusa que,‭ ‬respetando el papel central del vínculo comunitario,‭ ‬habría preservado,‭ ‬en cierta medida,‭ ‬extemporales relaciones de complementariedad entre los géneros.‭ ‬La imagen dibujada por M.‭ ‬Gimbutas para La Vieja Europa‭ —“‬una cultura matrifocal y probablemente matrilineal,‭ ‬igualitaria y pacífica‭”‬,‭ ‬en sus palabras‭—‬,‭ ‬que otros autores,‭ ‬R.‭ ‬Martínez entre ellos,‭ ‬han considerado perfectamente aplicable a la Civilización del Indus,‭ ‬precisamente en el territorio de origen de las migraciones romaníes,‭ ‬podría proyectarse también sobre un punto remoto de la conformación histórica del pueblo gitano.‭ ‬En este sentido,‭ ‬se ha recalcado la dimensión educativa y moralizadora de la mujer,‭ ‬que en modo alguno decae en el patrigrupo,‭ ‬conservando o asumiendo funciones cardinales de mediación en los conflictos y de asesoramiento directriz.
Derivado de este vigorizador vínculo comunitario,‭ ‬se conserva en la gitaneidad un alto concepto de la ayuda mutua,‭ ‬en sus tres variantes:‭ ‬favor personal,‭ ‬labor colectiva y atención constante a las necesidades de cada miembro del grupo.‭ ‬Cabe sostener que el individuo es un constructo occidental‭; ‬y que en el mundo gitano,‭ ‬como en el indígena y en el rural-marginal,‭ ‬la primacía ontológica,‭ ‬epistemológica,‭ ‬ética y sociológica recae en la Comunidad.‭ ‬Cada gitano que se ofrece a la vista,‭ ‬más que un‭ “‬individuo‭”‬,‭ ‬sería una fibra de comunidad.
Pero,‭ ‬también al exterior del clan,‭ ‬la ayuda mutua se materializa de forma sorprendente,‭ ‬testimoniando una conciencia étnica general,‭ ‬un sentimiento identitario que trasciende del parentesco.‭ ‬Fue uno de los pocos rasgos gitanos que M.‭ ‬Cervantes no demonizó en sus obras‭; ‬índole que P.‭ ‬Romero ha subrayado incluso allí donde la huella demográfica de los romaníes es pequeña y la distancia entre los grupos enorme:‭ ‬Colombia.

E‭) ‬Derecho consuetudinario gitano‭ (‬la Kriss Romaní‭)
Análogo al‭ “‬derecho consuetudinario indígena‭” (‬C.‭ ‬Cordero‭)‬,‭ ‬consiste en una modalidad pacífica,‭ ‬dialogada,‭ ‬demoslógica,‭ ‬de resolución de los conflictos,‭ ‬en la desatención de la ley positiva de los Estados y orientada a la restauración de la armonía en la comunidad‭ —‬neutralización del Problema,‭ ‬padecido por todos,‭ ‬que se ha manifestado a través del error de un hermano‭ (‬J.‭ ‬P.‭ ‬Clébert‭)‬.‭
Como el indígena,‭ ‬el gitano no cree en los códigos de justicia de la sociedad mayoritaria y no recurre a sus aparatos judiciales.‭ ‬En ambos casos,‭ ‬está mal visto por la colectividad que un miembro apele a las instancias exteriores‭ (‬comisarios,‭ ‬jueces,‭ ‬tribunales,…‭)‬,‭ ‬pues el grupo dispone casi desde siempre de su propio sistema jurídico,‭ ‬de su propia forma de derecho.
No se trata de una justicia vengativa,‭ ‬sino reparadora,‭ ‬ya que no busca tanto el castigo del individuo como la elucidación de la clase de mal que acecha a la comunidad y altera su buen vivir.‭ ‬En esta consideración de un problema intersubjetivo y de una responsabilidad de la comunidad toda tanto en su aflorar como en su solución,‭ ‬se sitúa en las antípodas de los códigos de justicia occidentales‭ —‬con su idea de una‭ “‬culpa individual‭” ‬atribuida y redimida por pequeñas corporaciones separadas de expertos.
Como corresponde a un pueblo oral,‭ ‬los procedimientos y las providencias del derecho consuetudinario no obedecen ya a una codificación abstractiva de crímenes y de correctivos paralelos,‭ ‬a una formalización de valores o derechos universales y de sanciones para quienes los quebranten,‭ ‬sino que derivan de las situaciones concretas,‭ ‬de lo singular de cada incidente,‭ ‬aspirando a una reparación particularizada,‭ ‬contextualista en grado sumo,‭ ‬sin otro norte que la regeneración de la Vida Buena‭ —‬vivir en el bien,‭ “‬korkoro‭”‬.‭ ‬Así se administraba también la justicia,‭ ‬según A.‭ ‬Havelock,‭ ‬en la Grecia presocrática…
El asunto se alumbra y se comenta en los distintos escenarios de la sociabilidad gitana‭ (‬familias,‭ ‬círculos de compadrazgo,‭ ‬ámbitos de la labor y también de la diversión,‭ ‬momentos de la tertulia,…‭)‬,‭ ‬provocando‭ “‬mediaciones‭” ‬diversas,‭ ‬en las que las mujeres juegan un papel muy importante‭ (“‬shuvlais‭” ‬o‭ “‬shuvanis‭”‬:‭ ‬maestras-asesoras-brujas‭)‬,‭ ‬antes de parar en el tribunal que reúne a los litigantes o encausados y que sancionará la opinión que la comunidad en su conjunto‭ —‬de un modo informal,‭ ‬no-reglado,‭ ‬pero también cauteloso y prevenido a su manera‭— ‬se ha forjado de hecho.‭
La función del presidente de la Kriss,‭ ‬del Consejo de Ancianos,‭ ‬de la líder femenina,‭ ‬así como el papel de las diversas reuniones o asambleas en las que el problema se trata,‭ ‬varían de un colectivo a otro,‭ ‬sin afectar nunca a esta índole esencialmente‭ “‬demoslógica‭” ‬de la modalidad gitana de resolución de los conflictos.‭ ‬Hablamos de índole‭ “‬demoslógica‭”‬,‭ ‬en lugar de‭ “‬democrática‭”‬,‭ ‬para subrayar el carácter participativo,‭ “‬popular‭”‬,‭ ‬deliberadamente horizontal,‭ ‬no mediado,‭ ‬de esta manera de hacer las paces.
El protagonismo y,‭ ‬sobre todo, la eficiencia de la comunidad en el restablecimiento de la cohesión del grupo,‭ ‬en la reposición del concierto y buena correspondencia general,‭ ‬descansa sobre una circunstancia reflejada de mil maneras en las elaboraciones culturales romaníes:‭ ‬cada gitano particular orienta su vida,‭ ‬su sociabilidad toda,‭ ‬a la obtención y preservación de la estima,‭ ‬a ganar,‭ ‬conservar,‭ ‬o recuperar lo antes posible,‭ ‬el aprecio de sus compañeros.
Esta forma consuetudinaria de derecho caracteriza a las llamadas‭ “‬sociedades sin Estado‭”‬,‭ ‬entre las que se incluye la gitana tradicional.

F‭) ‬Educación clánica gitana
He aquí los rasgos fundamentales de la modalidad romaní de educación comunitaria,‭ ‬estructuralmente contrapuesta a la forma-Escuela:
1‭) ‬Se trata,‭ ‬en primer lugar,‭ ‬de una educación de,‭ ‬en y por la comunidad: todo el colectivo educa a todo el colectivo a lo largo de toda la vida…
2‭) ‬Educación en libertad,‭ ‬a través de relaciones espontáneas,‭ ‬desde la informalidad y la no-regulación administrativa.‭ ‬En este contexto,‭ ‬la educación sencillamente‭ “‬se respira‭”‬…
3‭) ‬Educación sin auto-problematización,‭ ‬que ni se instituye como esfera separada ni segrega un saber específico.‭ ‬No cabe aislar el aprendizaje de los ámbitos del juego y del trabajo‭ (‬J.‭ ‬M.‭ ‬Montoya:‭ “‬el niño gitano aprende jugando en el trabajo‭”)‬.
4‭) ‬Educación que excluye toda‭ “‬policía curricular del discurso‭”‬,‭ ‬toda forma de evaluación por individuos‭ (‬solo la comunidad confiere o retira la estima‭) ‬y toda dinámica de participación forzada (activismo bajo coacción‭)‬.
5‭) ‬Educación reproductora de un Orden Social Igualitario,‭ ‬con prácticas tradicionales de autogobierno demoslógico‭; ‬sistema afirmado sobre una fórmula económica comunal y expresado en una vida cotidiana no-alienada,‭ ‬en sí misma formativa,‭ ‬surcada por las diversas figuras de la ayuda mutua.
6‭) ‬Su objetivo sería la Vida Buena‭ —“‬buen vivir‭”‬,‭ “‬vivir en el bien‭”—‬,‭ ‬entendida como armonía eco-social,‭ ‬evitación del problema,‭ ‬libertad gitana‭ (“‬korkoro‭”)‬.

G‭) ‬Anti-productivismo
Toda la cadena conceptual del productivismo capitalista,‭ ‬tal y como se describe en las obras de J.‭ ‬Baudrillard,‭ ‬M.‭ ‬Maffesoli,‭ ‬H.‭ ‬Lefebvre y otros,‭ ‬resulta profundamente antipática,‭ ‬francamente repugnante,‭ ‬al pueblo tradicional gitano.‭ ‬Maximización de la producción,‭ ‬acumulación individual de capital,‭ ‬entronización de la óptica inversión-beneficio,‭ ‬soberanía del mercado también al interior del grupo,‭ ‬consumo incesante‭; ‬y,‭ ‬en la base,‭ “‬trabajo‭” ‬y‭ “‬necesidades‭”‬,‭ ‬por un lado,‭ ‬y‭ “‬explotación de la naturaleza‭”‬,‭ ‬por otro.‭ ‬He aquí una secuencia que los romaníes detestan como paya y que reconocen adversa.
La economía gitana tiene por objeto la mera autoconservación del grupo,‭ ‬la simple provisión de los medios de subsistencia.‭ ‬Como su alimentación‭ (“‬aleatoria‭”)‬,‭ ‬respondiendo a las exigencias de la vida nómada,‭ ‬es muy sencilla y se basa en la recolección‭ (‬bayas,‭ ‬setas,‭ ‬raíces,‭ ‬hierbas,‭ ‬frutos silvestres,…‭) ‬y en la caza furtiva‭ (‬de pequeños mamíferos,‭ ‬de reptiles,‭ ‬de aves,‭ ‬usando trampas,‭ ‬cepos y lazos‭)‬,‭ ‬con un suplemento posterior de cereales y de leguminosas posibilitado por el trueque y por las eventuales retribuciones monetarias,‭ ‬los gitanos pudieron arraigar en aquella‭ “‬dulce pobreza‭” ‬cantada por F.‭ ‬Hölderlin,‭ ‬un‭ “‬humilde bienestar‭” ‬que los eximía de mayores servidumbres laborales y permitía la salvaguarda de su práctica singular de la libertad.
En este punto,‭ ‬la similitud con el ideal quínico,‭ ‬profesado por la Secta del Perro,‭ ‬con Diógenes y Antístenes al frente,‭ ‬es notable:‭ ‬en ambos casos,‭ ‬la libertad‭ (‬autonomía personal,‭ ‬soberanía sobre uno mismo‭)‬,‭ ‬postulada como condición de la felicidad,‭ ‬exige una renuncia al trabajo enajenador,‭ ‬a la dependencia económica,‭ ‬por lo que se expresará en un estilo de vida deliberadamente austero,‭ ‬definitivamente sobrio.‭ ‬Esto los aleja del‭ “‬hombre económico‭”‬,‭ ‬del payo mayoritario,‭ ‬que ya no sabe organizar sus días de espaldas al capital,‭ ‬como denunció bien pronto el cante:‭ “‬Gachó que no habiya motas‭ [‬que no tiene dinero‭] ‬/‭ ‬es un barco sin timón‭”‬.
La exclusión del productivismo‭ (‬y de la razón instrumental,‭ ‬crasamente económica,‭ ‬en que se asienta‭) ‬viene en parte determinada por la condición nómada,‭ ‬que favorece la actividad recolectora en elusión de la agricultura,‭ ‬la caza alimenticia en detrimento de la industria cárnica,‭ ‬la artesanía elemental contra la complejidad fabril,‭ ‬el pequeño comercio de subsistencia frente al tráfico mercantil masivo y,‭ ‬en la base,‭ ‬la propiedad familiar o clánica en perjuicio de la acumulación individual‭ (‬J.‭ ‬Bloch‭)‬.‭ ‬Además,‭ ‬en la medida en que la vida errante ubica a sus actores en una especie de presente ensanchado,‭ ‬en un tiempo-ahora insuperable,‭ ‬forzándoles a desenvolverse sin proyecto,‭ ‬sin programa‭; ‬en esa proporción,‭ ‬la estructura de pensamiento nómada-oral se resguarda eficazmente,‭ ‬por un lado,‭ ‬de los idola fundadores del Productivismo,‭ ‬de sus cláusulas metafísicas‭ (‬Naturaleza,‭ ‬Necesidad,‭ ‬Trabajo,‭ ‬Progreso,…‭)‬,‭ ‬y,‭ ‬por otro,‭ ‬de su criterio de racionalidad,‭ ‬puramente estratégico o instrumental‭ (‬voluntad de empresa,‭ ‬lógica contable,‭ ‬plan teleológico,…‭)‬.‭ ‬En relación con este último aspecto,‭ ‬podría hablarse de una cierta impermeabilidad tradicional romaní al fenómeno técnico‭ (‬en la acepción no-restrictiva,‭ ‬no meramente maquinística,‭ ‬de J.‭ ‬Ellul:‭ ‬búsqueda privilegiada de la eficiencia,‭ ‬de la opción racional óptima‭)‬.
El anti-productivismo gitano,‭ ‬por último,‭ ‬plegado sobre prácticas y estrategias de supervivencia que podríamos llamar eco-biológicas,‭ ‬apenas lesiona el medio ambiente,‭ ‬apenas deja huella destructiva en la biosfera.
Perfectamente asumido por los propios gitanos,‭ ‬este anti-productivismo romaní,‭ ‬con la prioridad que confiere a la dimensión espiritual,‭ ‬pero también a las cosas más concretas y a los seres más cercanos,‭ ‬a lo lúdico,‭ ‬a la felicidad inmediata como valor,‭ ‬a la idea de libertad‭ —‬expresión,‭ ‬en definitiva,‭ ‬de una terrenidad no-materialista‭—‬,‭ ‬ha seducido asimismo a no pocos payos ilustrados.‭ ‬Pensemos,‭ ‬p.‭ ‬ej.,‭ ‬en‭ “‬Kismet‭”‬,‭ ‬el bello poema de R.‭ ‬M.‭ ‬Rilke.

H‭) ‬Aversión al Estado y a sus lógicas políticas
La idiosincrasia gitana ha sido siempre violentada por el poder del Estado,‭ ‬de un tipo u otro:‭ ‬ha padecido bajo el liberalismo,‭ ‬el fascismo y el comunismo.‭ ‬Desde la consolidación del Estado moderno,‭ ‬las administraciones locales,‭ ‬regionales y centrales advirtieron en el temple romaní un surtidor de contestación,‭ ‬un emanadero de disconformidad,‭ ‬y se dispusieron a cegarlo por todos los medios.‭ ‬En la base de esa operación,‭ ‬tendente al exterminio de la diferencia gitana,‭ ‬F.‭ ‬Grande situó‭ “‬el rencor ante una manera de vivir que contiene la insumisión‭”‬.
El fascismo exhibió ante los gitanos su índole manifiestamente‭ “‬racista‭” (‬perseguir la destrucción del otro,‭ ‬y no su reforma o conversión,‭ ‬en términos de C.‭ ‬Castoriadis‭); ‬y cerca de‭ ‬400.000‭ ‬romaníes fueron eliminados en los campos de exterminio,‭ ‬casi la cuarta parte de la población gitana estimada para la época.
Bajo el comunismo,‭ ‬los gitanos fueron sedentarizados‭ ‬manu militari y como si se les hiciera un enorme favor.‭ ‬El ataque a su diferencia fue frontal:‭ ‬fin del nomadismo y de la oralidad,‭ ‬cancelación de su autonomía laboral,‭ ‬erosión de los vínculos familiares,‭ ‬escolarización destructora de la educación clánica,‭ ‬inculcación metódica de la lógica productivista,…
Liberté,‭ ‬película de T.‭ ‬Gatlif,‭ ‬arroja luz sobre el modo en que el liberalismo,‭ ‬incluso en sus formulaciones progresistas o izquierdistas‭ (“‬sobre todo en ellas‭”‬,‭ ‬deberíamos decir‭)‬,‭ ‬atenta contra aspectos esenciales de la idiosincrasia romaní.‭ ‬Alfabetizar,‭ ‬escolarizar,‭ ‬sedentarizar y regularizar la actividad económica no constituye solo una declaración de guerra a la tenacidad de la otredad gitana:‭ ‬garantiza,‭ ‬de facto,‭ ‬su erradicación.‭ ‬El Estado de Derecho,‭ ‬clave del fundamentalismo liberal,‭ ‬con su exigencia de igualdad ante la ley y con la hipocresía de su discurso multiculturalista,‭ ‬diluye la idiosincrasia romaní en la delicuescencia del folclor,‭ ‬del pintoresquismo,‭ ‬de la mera variación.‭
Que la Política‭ (‬liberal,‭ ‬con referente estatal‭) ‬es un asunto no-gitano apenas puede discutirse,‭ ‬pues la organización socio-política romaní,‭ ‬como apunta J.‭ ‬Salinas,‭ ‬miembro de‭ ‬Enseñantes con Gitanos,‭ “‬consiste en la ausencia de estructuras de poder permanentes,‭ ‬transversales a los grupos de parientes‭”‬.‭ ‬La toma de decisiones colectivas,‭ ‬en ese contexto,‭ ‬adopta un carácter demoslógico,‭ ‬como hemos descrito al abordar la Kriss.‭ ‬De manera fluida e informal,‭ ‬los asuntos se comentan en los distintos ámbitos de la sociabilidad romaní,‭ ‬de reunión en reunión,‭ ‬en medio de un desorden aparente,‭ ‬hasta que termina fluyendo el criterio unitario de la comunidad,‭ ‬el parecer acorde del grupo.‭ ‬Cuando se debe tomar una resolución con urgencia,‭ ‬pesa particularmente la recomendación de los Ancianos,‭ ‬hombres y mujeres de respeto.‭ ‬Como los‭ “‬líderes sin autoridad‭” ‬de P.‭ ‬Clastres,‭ ‬el jefe del clan se encarga de llevar a la práctica el veredicto unánime,‭ ‬de traducir en hechos la opinión forjada por el grupo.
Comunidad desestatalizada,‭ ‬el pueblo Rom padece hoy la muy interesada invitación paya a que sus miembros ingresen en los partidos democráticos y en el conjunto de las instituciones públicas,‭ ‬como ha ilustrado J.‭ ‬Ramírez-Heredia,‭ ‬diputado gitano.

2‭) ‬PERSECUCIÓN DE LA DIFERENCIA GITANA

A‭) ‬Dos tecnologías para el altericidio:‭ ‬del Pogrom al Programa
La persecución de la otredad romaní ha transitado desde el Pogrom‭ —‬en acepción ampliada del término‭— ‬hasta el Programa,‭ ‬con diferencias de ritmo según los países.‭
Denominamos‭ “‬Pogrom‭” ‬a la tecnología primaria‭ (‬virulenta,‭ ‬impregnada de violencia física‭) ‬de erradicación de la diferencia,‭ ‬que se concreta en la sedentarización forzada,‭ ‬en la expulsión,‭ ‬en el apresamiento general,‭ ‬en la esclavización,‭ ‬en la masacre y en el genocidio.‭ ‬El‭ “‬Programa‭” ‬sobreviene cuando se reconoce al gitano la entidad de persona,‭ ‬sujeto de derecho,‭ ‬ciudadano,‭ ‬referente de garantías constitucionales en una sociedad de iguales ante la ley.‭ ‬Es entonces cuando se le erige en el objeto de un sinfín de proyectos,‭ ‬iniciativas,‭ ‬disposiciones,‭ ‬estrategias‭ (“‬programas‭”)‬,‭ ‬tendentes a facilitar su inserción en la sociedad mayoritaria.‭ ‬Acontece al fin lo que B.‭ ‬Leblon nombró‭ “‬la aniquilación de los gitanos por la vía pacífica de la integración‭”; ‬un exterminio de la idiosincrasia gitana por absorción de la fracción mayor‭ “‬diversa‭” ‬y expulsión del residuo inasimilable.

B‭) ‬El paradigma español
Según B.‭ ‬Leblon,‭ ‬en España,‭ ‬desde los Reyes Católicos hasta fines del siglo XVIII,‭ ‬se aplicó una política de sedentarización casi única en Europa‭ —‬lo normal era la expulsión‭—‬,‭ ‬que propendía la extinción de los gitanos por la vía discreta de la integración.‭ “‬La sedentarización‭ —‬sostiene‭— ‬no era más que la primera etapa de un genocidio suave‭ (…)‬,‭ ‬un proyecto de exterminio del pueblo gitano‭”‬.‭ ‬Estaríamos ante un altericidio absoluto,‭ ‬si bien por vías no racistas:‭ ‬se aspira a reconvertir al otro,‭ ‬a suprimir su alteridad para hacerlo afín a lo nuestro.
A los gitanos se les persigue en la Península por su inobediencia.‭ ‬Y son indóciles por defender su idiosincrasia ante los poderes que pretenden disolverla.‭ ‬Todas las disposiciones padecidas por los gitanos se orientan contra ellos en la medida en que representan una opción vital y una disposición de la afectividad y del pensamiento que el lenguaje periodístico de nuestros días nombraría‭ “‬anti-sistema‭”‬.
He aquí algunos hitos de esa persecución,‭ ‬en los tiempos del Pogrom:
Pragmática de‭ ‬1499.‭ ‬En palabras de A.‭ ‬Gómez Alfaro:‭ “‬A partir de la pragmática firmada en Madrid por los Reyes Católicos en el año‭ ‬1499,‭ ‬la reducción de la‭ «‬vida gitana‭» ‬pasaría por la fijación domiciliaria y la dedicación a‭ «‬oficios conocidos‭» (…)‬.‭ ‬Se trataba de una peculiar‭ «‬ley de extranjería‭» ‬que concedía un plazo para la normalización,‭ ‬confiando en que abandonarían el Reino voluntariamente quienes rechazasen la permanencia tal y como les era ofrecida,‭ ‬y disponiendo a tales efectos una progresiva punición:‭ ‬azotes,‭ ‬cárcel,‭ ‬expulsión forzosa,‭ ‬corte de orejas para identificar a los reincidentes…‭”‬.
Ley de‭ ‬1695.‭ ‬Se prohíbe a los gitanos salir de sus casas por otro motivo que no sea el cultivo de los campos.‭ ‬Pena de muerte si van armados.
Ley de‭ ‬1717.‭ ‬Designa‭ ‬41‭ ‬pueblos como residencia exclusiva de los gitanos,‭ ‬donde vivirían estrechamente vigilados.‭ ¿‬Gueto diseminado‭?
Ley de‭ ‬1746.‭ ‬Añade‭ ‬34‭ ‬ciudades a la lista anterior,‭ ‬con la siguiente distribución:‭ ‬una familia por cada cien habitantes,‭ ‬sin permitir nunca más de una por calle o por barrio y con la obligación de mantenerse separadas.
Gran Redada de‭ ‬1749.‭ “‬Prisión simultánea,‭ ‬el día‭ ‬30‭ ‬de julio,‭ ‬en toda España,‭ ‬de‭ ‬12.000‭ ‬personas,‭ ‬hombres,‭ ‬mujeres,‭ ‬ancianos y niños‭” (‬A.‭ ‬Gómez Alfaro‭)‬.‭ ‬Fueron ubicados en depósitos y arsenales,‭ ‬para su explotación como mano de obra,‭ ‬en régimen de trabajos forzados.‭ “‬Apenas llegaron al centenar y medio los supervivientes de la redada cuando,‭ ‬dieciséis años más tarde,‭ ‬se decidiera su liberación,‭ ‬no tanto por motivos humanitarios,‭ ‬como por la falta de rentabilidad de aquella población,‭ ‬ya prematuramente envejecida,‭ ‬ya enferma y necesitada de una creciente asistencia sanitaria‭” (‬A.‭ ‬Gómez Alfaro‭)‬.‭ ‬Con esta Prisión General de los Gitanos,‭ ‬el Pogrom alcanza su momento álgido,‭ ‬en una suerte de‭ “‬solución final‭”‬…
Pragmática sanción de‭ ‬1783.‭ ‬Concede libertad de oficios y domicilios a los‭ “‬antes mal llamados gitanos‭”‬,‭ ‬pero conmina al abandono del nomadismo y de las ocupaciones irregulares,‭ ‬por lo que,‭ ‬según A.‭ ‬Gómez Alfaro,‭ “‬respetando los propósitos de disolución social de toda la legislación anterior,‭ ‬recuperaba los principios de‭ ‬1499‭”‬.‭ ‬Bajo el reinado de Carlos III se asiste,‭ ‬pues,‭ ‬a una modificación en la estrategia,‭ ‬ya que la pragmática se presenta como no-discriminatoria,‭ ‬en un aldabonazo de lo que hemos llamado‭ “‬Pogrom difuso‭”‬.
El Programa empieza a respirar con la Carta Magna de‭ ‬1931,‭ ‬que proclama la igualdad ante la ley de todos los españoles,‭ ‬si bien se perciben sus latidos en las disposiciones que derogaron la Pragmática sanción de Carlos III,‭ ‬en‭ ‬1848.‭ ‬Secuestrado por el Franquismo‭ (‬Reglamento de la Guardia Civil hasta‭ ‬1978,‭ ‬Ley de Vagos y Maleantes,‭ ‬Ley de Peligrosidad Social,…‭)‬,‭ ‬la Constitución de‭ ‬1978‭ ‬le presta alas definitivamente:‭ ‬cese de discriminaciones legales,‭ ‬igualdad de derechos…‭ ‬Puesto que la discriminación‭ “‬a-legal‭” ‬y la desigualdad‭ “‬de hecho‭” ‬no admiten embozo,‭ ‬el Programa podrá continuar con la empresa histórica de supresión de la gitaneidad justificando sus realizaciones‭ (‬planes,‭ ‬agencias,‭ ‬proyectos,…‭) ‬como paliativos.
Un escritor romaní manifiesta su amargura ante el devenir de la condición gitana en los tiempos que se proclaman respetuosos de la diferencia:

‭“‬Ojalá no sea cierto lo que digo‭; ‬pero,‭ ‬por este camino,‭ ‬los gitanos tendremos que disfrazarnos para defendernos de los que nos quieren salvar a toda costa‭ (…)‬.‭ ‬Ser gitano es cada día más difícil y problemático,‭ ‬y parece que no tenemos más solución que acomodarnos en la marginación y en la pobreza o,‭ ‬al fin y al cabo,‭ ‬adherirnos a otras pautas,‭ ‬a otras normas,‭ ‬a la otra cultura,‭ ‬dejando de ser gitanos a nuestro propios ojos y a los ojos de los demás‭” (‬A.‭ ‬Carmona Fernández‭)‬.

No obstante,‭ ‬la mayor parte de los romaníes‭ “‬cultos‭”‬,‭ ‬filtrados por el aparato educativo payo,‭ (‬diplomados,‭ ‬licenciados,‭ ‬doctores…‭)‬,‭ ‬han sido reclutados para el integracionismo y colaboran en la deslavadura programada de la idiosincrasia gitana.‭ ‬Bajo el concepto de‭ “‬integracionismo‭” ‬englobamos las diversas líneas de reflexión y de praxis política reformista que,‭ ‬escudándose en la necesidad de promover,‭ ‬para todos los ciudadanos,‭ ‬una efectiva igualdad ante la ley‭ (‬combatiendo discriminaciones reales,‭ ‬posiciones de partida desventajosas,‭ ‬estereotipos que cunden en la opinión pública e incluso en los aledaños de la Administración,‭ ‬enfoques ideológicos o prejuiciados,‭ ‬etc.‭)‬,‭ ‬alientan en realidad la adaptación de la alteridad psicológica y cultural a las pautas hegemónicas en la sociedad mayoritaria‭; ‬es decir,‭ ‬la cancelación de la diferencia en el carácter y en el pensamiento,‭ ‬la supresión de la subjetividad y de la filosofía de vida otras,‭ ‬en beneficio de la mera incorporación a los valores y a las estructuras socio-políticas de las formaciones democráticas occidentales‭ —‬consideradas,‭ ‬de modo tácito o explícito,‭ ‬ora superiores,‭ ‬ora preferibles.‭ ‬Desmoraliza que esa perspectiva integradora,‭ ‬justificadora del‭ ‬statu quo,‭ ‬avalada para nuestro caso por T.‭ ‬San Román,‭ ‬tenga también eco en la producción académica calé y colonice sectores de aquel círculo payo que se soñaba‭ “‬amigo del gitano‭”‬.

C‭) ‬Alteración del modelo en el resto de Europa
Aunque en todo el continente se materializa el tránsito desde la virulencia primaria del Pogrom a la modernidad social-cínica del Programa,‭ ‬se acusan determinadas alteraciones regionales que cabe destacar.‭ ‬El Programa sanciona hoy su hegemonía en Occidente‭; ‬pero esa primacía extendida,‭ ‬indiferente a la orientación neoliberal o socialdemócrata de los distintos gobiernos,‭ ‬se ha alcanzado siguiendo vías localmente particularizadas.
Con deslizamiento en las fechas,‭ ‬Francia reproduce el modelo de España,‭ ‬pero persiguiendo desde el principio la expulsión y no la sedentarización forzada y pesquisada:‭ ‬la primera reprensión oficial se da en‭ ‬1539,‭ ‬con una orden de expulsión proclamada por el Parlamento de París‭; ‬en‭ ‬1660,‭ ‬Luis XIV ordena‭ “‬a todos aquellos que se llaman bohemios o egipcios,‭ ‬u otros por el estilo,‭ ‬que abandonen el reino en el plazo de un mes,‭ ‬bajo pena de galeras u otro castigo corporal‭” (‬J.‭ ‬P.‭ ‬Clébert‭)‬.‭ ‬Y,‭ ‬por fin,‭ ‬en‭ ‬1682,‭ ‬también con Luis XIV,‭ ‬se alcanza el extremo del Pogrom,‭ ‬con una suerte de Gran Redada que apresa a todos los hombres y los condena a penas de galeras a perpetuidad‭ (‬las mujeres serían rapadas si perseveraban en la‭ “‬vida de bohemios‭”‬,‭ ‬y azotadas y expulsadas si reincidían tras el corte del cabello‭; ‬los niños no aptos para las galeras serán recluidos en hospitales‭)‬.‭ ‬El pasaje al Pogrom difuso,‭ ‬que prepara el advenimiento del Programa,‭ ‬en Francia se adelanta unas décadas:‭ ‬por el edicto de‭ ‬1740,‭ ‬los gitanos ya no están obligados a abandonar el reino,‭ ‬sino a buscar trabajo‭ —“‬coger empleos,‭ ‬ponerse en condiciones de hacerlo bien,‭ ‬o de ir a trabajar las tierras u otros menesteres y oficios de los cuales puedan ser capaces‭” (‬J.‭ ‬P.‭ ‬Clébert‭)‬.
Por último,‭ ‬el tránsito francés al Programa,‭ ‬para el que la legislación revolucionaria de fines del XVIII había allanado las vías,‭ ‬se ve relentizado paradójicamente por la ley de‭ ‬1912.‭ ‬Esta ley considera a todo gitano errante como‭ “‬gente del viaje‭” ‬y le obliga a presentar,‭ ‬ante cualquier requerimiento de la autoridad y en todas las localidades en que pernocta,‭ ‬un‭ “‬carné antropométrico‭” ‬sumamente complicado y en sí mismo humillante,‭ ‬visado por los agentes municipales‭ (‬el jefe del clan debe aportar,‭ ‬además,‭ ‬otra cédula,‭ ‬esta colectiva,‭ ‬en la que se describe a todos los miembros del grupo‭)‬.‭ ‬Plenamente vigente hasta mediados de‭ ‬2015,‭ ‬este‭ “‬carné de nómada‭” ‬salva temporalmente al gitano vagante del sistema educativo estatal.‭ ‬En Bélgica,‭ ‬un‭ “‬carné de identidad de apátrida‭”‬,‭ ‬renovado cada tres meses,‭ ‬permitía también la vigilancia minuciosa del nomadismo,‭ ‬con el efecto colateral de librar a los niños de las garras de la Escuela.
En Alemania,‭ ‬el Pogrom se manifiesta con toda su crudeza,‭ ‬bajo las coordenadas de un racismo desnudo que alcanza la cota decisiva de la eliminación física.‭ ‬Decretos de expulsión en los siglos XV,‭ ‬XVI y XVII‭; ‬y ordenanzas de detención y ejecución inmediatas desde el siglo XVIII,‭ ‬en una prefiguración casi exacta de la‭ “‬solución final‭” ‬nazi.‭ ‬M.‭ ‬Block nos ha transcrito la ordenanza promulgada en Aquisgrán,‭ ‬en‭ ‬1728:

‭“‬Hemos decidido que si se divisa en el territorio de Aquisgrán a estos gitanos,‭ ‬bandidos armados y agrupados,‭ ‬y a otras bandas sin ley,‭ ‬se nos informe inmediatamente con el fin de mandar contra ellos la milicia necesaria‭; ‬y la persecución se llevará a cabo con celo,‭ ‬al son de las campanas.‭ ‬En caso de ser alcanzados,‭ ‬lo mismo si los gitanos resisten como si no,‭ ‬serán ejecutados inmediatamente.‭ ‬De todas formas,‭ ‬a aquellos a quienes sorprendieran y no pasaran a la contraofensiva,‭ ‬se les concederá como máximo media hora para arrodillarse e implorar,‭ ‬si así lo desean,‭ ‬del Todopoderoso,‭ ‬el perdón de sus pecados y prepararse para la muerte…‭” (‬citado por J.‭ ‬P.‭ ‬Clébert‭)‬.

La sombra de este Pogrom visceral se proyectará en Alemania hasta el final de la II Guerra Mundial.‭ ‬La cámara de gas fue el destino,‭ ‬en‭ ‬1945,‭ ‬de los‭ ‬400.000‭ ‬gitanos recluidos en campos de concentración.‭ ‬Terminada la guerra,‭ ‬el Gobierno Federal inaugura la fase del Programa.‭
‬En el Este de Europa,‭ ‬el modelo se ve alterado por una circunstancia relevante:‭ ‬la esclavitud romaní,‭ ‬que no puede darse por definitivamente cancelada hasta mediados del siglo XIX.‭ ‬Los gitanos pertenecían en cuerpo y alma a los soberanos y a los señores,‭ ‬jefes guerreros y terratenientes.‭ ‬Se vendían por familias enteras,‭ ‬adultos y niños,‭ ‬casi como ganado,‭ ‬en mercados terribles…‭ ‬En toda esta zona,‭ ‬el Programa se afirma bajo el período comunista,‭ ‬cuando los romaníes son considerados ciudadanos como los demás,‭ ‬en ausencia de toda discriminación.‭ ‬Tras el fracaso del socialismo real,‭ ‬se reactivará la pasión nómada de los romaníes,‭ ‬que empezarán a dispersarse por el área,‭ ‬recalando en distintos países‭ —‬en todos ellos,‭ ‬con la Escuela como avanzadilla,‭ ‬les aguardará la versión capitalista del Programa…
En el Norte de Europa,‭ ‬los gitanos padecen en muy menor medida los horrores del Pogrom,‭ ‬pudiéndose desenvolver con considerable libertad,‭ ‬conservando mejor su idiosincrasia,‭ ‬confundiéndose y hasta mezclándose con otros grupos nómadas.‭ ‬Menos afectados por el Pogrom,‭ ‬caerán no obstante por completo en las redes del Programa,‭ ‬intensificado allí donde arraigan las administraciones‭ “‬bienestaristas‭”‬.

‭3) ‬EL ALTERICIDIO SOCIALCÍNICO DEL PUEBLO ROM COMO EXPRESIÓN DEL DEMOFASCISMO. A MODO DE RECAPITULACIÓN TEÓRICA

‬1‭)
Las comunidades gitanas están padeciendo en la actualidad un proyecto de destrucción de su idiosincrasia histórica que utiliza la Escuela‭ (‬predicándola‭ “‬intercultural‭”) ‬como herramienta fundamental.‭ ‬Este altericidio no es estructuralmente distinto del que aflige asimismo tanto a los pueblos indígenas de América,‭ ‬África,‭ ‬Asia,‭ ‬Oceanía y los medios fríos polares como a los habitantes de los entornos rural-marginales occidentales‭; ‬y apunta hacia la universalización de una forma de conciencia que hemos nombrado Subjetividad Única y que se reconoce en los atributos caracteriológicos,‭ ‬en la conformación de la personalidad,‭ ‬del‭ “‬individuo‭” ‬auto-coaccionado occidental.

‬2‭)
En este sentido,‭ ‬el altericidio infligido al pueblo Rom puede designarse también‭ “‬integración‭”‬.‭ ‬Como expediente de disolución de la Diferencia en Diversidad,‭ ‬la asimilación de los colectivos gitanos constituye un modo de contribuir a la globalización del capitalismo liberal occidental‭; ‬es decir,‭ ‬a la universalización de su manera económica,‭ ‬de su forma político-ideológica‭ (‬el demofascismo,‭ ‬en nuestros términos‭) ‬y del perfil psicológico dominante en sus sociedades:‭ ‬el Policía de Sí Mismo contemporáneo.

‬3‭)
Hemos visto de qué modo la Escuela propende ese tipo de carácter,‭ ‬erigiendo al estudiante en profesor de sí mismo,‭ ‬damnificado de sí,‭ ‬auto-domesticador.‭ ‬Se transfieren al objeto de la dominación prerrogativas del sujeto,‭ ‬se conceden a las víctimas poderes y funciones de los victimarios.‭ ‬Y nos encontramos al alumno asistiendo voluntariamente a las sesiones,‭ ‬interviniendo en la confección del currículum,‭ ‬dándose a sí mismo las clases mediante las nuevas dinámicas participativas,‭ ‬auto-evaluándose,‭ ‬implicándose en la gestión de los Centros‭ —‬es decir,‭ ‬en el control institucional de su propia actividad…‭ ‬En este punto,‭ ‬la Escuela reproduce con fidelidad un proceso en expansión,‭ ‬que se registra en muy diversos ámbitos del capitalismo tardío:‭ ‬obreros que reciben acciones de las empresas y casi devienen‭ “‬patronos de sí‭”; ‬presos que,‭ ‬en los módulos de respeto,‭ ‬actúan como carceleros de sus compañeros y también de sí mismos‭; ‬colaboración ciudadana con la policía,‭ ‬de modo que todos vigilamos a todos,‭ ‬por lo que la comunidad se auto-vigila de hecho,…‭ ‬En una etapa anterior,‭ ‬la‭ ‬auctoritas se dulcificó:‭ ‬profesores amistosos,‭ “‬alumnistas‭”; ‬funcionarios de prisiones con hechuras de psico-socio-terapeutas‭; ‬empresarios‭ “‬obreristas‭”‬,‭ ‬socialmente sensibles,‭ ‬que facilitaban a sus empleados un acceso ventajoso a la vivienda o les procuraban viajes baratos para las vacaciones‭; ‬policías humanitarios,‭ “‬de proximidad‭”‬,…‭ ‬Pero el ascenso definitivo del demofascismo se expresa en la auto-coerción,‭ ‬en la auto-vigilancia,‭ ‬asunto,‭ ‬decía H.‭ ‬P.‭ ‬Dreitzel,‭ ‬citando a N.‭ ‬Elias,‭ ‬de‭ “‬hombres muy civilizados‭”‬,‭ ‬moldeados durante siglos para la atemperación‭ —‬represión amortiguadora‭— ‬de su propio comportamiento.‭ ‬Es el reino planetario del Policía de Sí Mismo,‭ ‬que quiere borrar todo rastro del muy insumiso Pueblo Gitano Tradicional‭ (‬identificable hasta mediados del siglo XX o un poco más allá‭)‬.

‬4‭)
¿Por qué hemos elegido el término‭ “‬demofascismo‭”? ‬Porque la modalidad de gestión del espacio social que caracteriza a la democracia capitalista reproduce rasgos fundamentales,‭ ‬definitorios,‭ ‬de los fascismos históricos‭ (‬alemán e italiano‭)‬.‭ ‬En primer lugar,‭ ‬el expansionismo militar e ideológico‭ —¿‬no estamos ya en la III Guerra Mundial,‭ ‬como atestiguan las operaciones bélicas en Irak,‭ ‬Afganistán,‭ ‬Siria,‭ ‬Libia,‭ ‬Palestina,‭ ‬África Negra,‭ ‬etcétera‭? ‬En segundo,‭ ‬la docilidad monstruosa y enigmática de las poblaciones:‭ ‬igual que los alemanes‭ “‬quisieron‭” ‬el fascismo y participaron voluntariamente en todo lo que desbrozó el camino a Auschwitz,‭ ‬como corroboran los estudios de Ch.‭ ‬Browning‭ (‬1992‭)‬,‭ ‬D.‭ ‬H.‭ ‬Goldhagen‭ (‬1998‭)‬,‭ ‬H.‭ ‬Arendt‭ (‬2012‭)‬,…,‭ ‬nosotros toleramos y aceptamos las guerras y los holocaustos contemporáneos,‭ ‬regidos como ayer por intereses bio-económicos,‭ ‬político-ideológicos y geo-estratégicos,‭ ‬y alentadores de un imperialismo cultural y ético-jurídico.‭
La obra de D.‭ ‬H.‭ ‬Goldhagen constituye un estudio socio-empírico que corrobora la participación desinteresada‭ (‬con frecuencia entusiasta,‭ ‬fervorosa‭) ‬de muchísimos alemanes‭ “‬del montón‭”‬,‭ “‬corrientes‭”‬,‭ ‬de todas las categorías sociales,‭ ‬de todas las edades,‭ ‬hombres,‭ ‬mujeres y niños,‭ ‬en el hostigamiento a los judíos y,‭ ‬a un nivel más general,‭ ‬en la escala de persecución que allanó el camino a Auschwitz.‭ ‬Muy a menudo no eran nazis,‭ ‬ni funcionarios,‭ ‬ni alegaban obediencia debida:‭ ‬vejaban‭ ‬motu propio y eran alemanes‭ “‬de lo más normal‭”‬.‭ ‬Las analogías con el anti-gitanismo popular son inquietantes…
Cabe ubicar también el estudio de Ch.‭ ‬Browning en esa línea de atribución de responsabilidad a la sociedad civil en general,‭ ‬a la ciudadanía toda‭ (‬y no solo a los líderes,‭ ‬formaciones políticas,‭ ‬resortes del Estado‭)‬,‭ ‬por el genocidio.‭ ‬La población alemana en su conjunto fue responsable del holocausto,‭ ‬como el conjunto de la ciudadanía occidental estaría obligado a responder hoy de las guerras neo-imperialistas desatadas en varios continentes.‭ ‬La reacción a tales masacres,‭ ‬a las de ayer lo mismo que a las de hoy,‭ ‬cierra todas las puertas a la esperanza:‭ ‬ausencia de explicaciones,‭ ‬aceptación de la infamia y hasta cooperación con el agresor.
Según H.‭ ‬Arendt,‭ ‬A.‭ ‬Eichmann,‭ ‬jerarca nazi involucrado en el diseño de la solución final,‭ ‬no estaba clínicamente enfermo,‭ ‬no constituía un exponente de insania moral,‭ ‬no se podía identificar con un sádico o con un monstruo.‭ ‬Como otros organizadores del genocidio,‭ ‬la mayoría con estudios universitarios,‭ ‬muy respetados por sus vecinos,‭ ‬cuidadores del bienestar de sus familias,‭ ‬etc.,‭ ‬Eichmann era un hombre‭ “‬normal‭”‬,‭ “‬corriente‭”‬,‭ “‬del montón‭” —‬concluye la escritora.‭ ‬Tan corriente y normal como nosotros,‭ ‬que compartimos con él un rasgo decisivo y que nos convierte en cómplices‭ (‬algo más y algo menos que responsables‭) ‬del horror del planeta:‭ ‬una docilidad insuperable‭ —‬Eichman fue un ciudadano ejemplar,‭ ‬observador escrupuloso de la ley.‭ “‬Toda docilidad es potencialmente homicida‭”‬:‭ ‬así releemos las tesis de H.‭ ‬Arendt sobre la banalidad del mal…‭ ‬Por ello,‭ ‬los gitanos,‭ ‬diezmados también en Auschwitz,‭ ‬tienen motivos para temernos,‭ ‬para desconfiar de nosotros‭ —‬los buenos ciudadanos occidentales,‭ ‬orgullosos de nuestras leyes,‭ ‬dóciles hasta el crimen‭—‬,‭ ‬aunque nos acerquemos con una sonrisa en los labios y troquemos las cámaras de gas por aulas interculturales.
Superviviente de los campos de concentración,‭ ‬P.‭ ‬Levi señala asimismo la absoluta normalidad psicológica de los profesionales que,‭ ‬con la mayor naturalidad,‭ ‬se aplicaban al desempeño de su labor cívica en aquellos centros de exterminio…‭ ‬No encontró allí demonios‭ —‬nos confesó‭—‬,‭ ‬sino funcionarios:‭ “‬Seres humanos medios,‭ ‬medianamente inteligentes,‭ ‬medianamente malvados:‭ ‬salvo excepciones,‭ ‬no eran monstruos‭; ‬tenían nuestro mismo rostro‭ (…)‬.‭ ‬Eran en su mayoría gente gregaria y funcionarios vulgares y diligentes:‭ ‬unos pocos fanáticamente persuadidos por la palabra nazi,‭ ‬muchos indiferentes,‭ ‬o temerosos del castigo,‭ ‬o deseosos de hacer carrera,‭ ‬o demasiado obedientes‭” (‬2005,‭ ‬p.‭ ‬269‭)‬.
El tercer rasgo que nuestros regímenes socio-políticos comparten con los fascismos históricos consiste,‭ ‬precisamente,‭ ‬en la aversión a la Diferencia,‭ ‬resuelta en el nazismo como aplastamiento sin más,‭ ‬como eliminación física del sujeto distinto‭ (‬judío,‭ ‬comunista,‭ ‬homosexual,‭ ‬gitano,…‭)‬,‭ ‬y efectuada hoy como‭ “‬integración‭”‬,‭ ‬como absorción de la otredad,‭ ‬tras un trabajo previo de rectificación de sus caracteres peligrosos o inquietantes.

‬5‭)
Estas correspondencias,‭ ‬estas similitudes,‭ ‬contrarrestadas por dos‭ “‬novedades‭” ‬en el fascismo democrático‭ (‬la auto-coerción,‭ ‬tras la dulcificación de las figuras de autoridad,‭ ‬amparadas en lo sucesivo en una violencia simbólica preferencial que restringe el uso de la violencia física‭; ‬y la disolución de la Diferencia amenazante en Diversidad inocua‭)‬,‭ ‬se ven propiciadas por una circunstancia subrayada desde distintas tradiciones críticas‭ (‬Escuela de Frankfürt,‭ ‬con T.‭ ‬W.‭ ‬Adorno y W.‭ ‬Benjamin particularmente‭; ‬Teoría Francesa,‭ ‬tras M.‭ ‬Foucault y G.‭ ‬Deleuze‭; ‬Escuela de Grenoble,‭ ‬de J.‭ ‬Baudrillard a M.‭ ‬Maffesoli,‭ ‬convergiendo con E.‭ ‬Subirats y otros críticos actuales del Productivismo‭) (‬1‭)‬.‭ ‬Cabe formularla de este modo:‭ ‬los conceptos epistemológicos y filosóficos centrales,‭ ‬los postulados de fondo,‭ ‬los presupuestos teóricos que rigen,‭ ‬desde lo no-manifiesto,‭ ‬el liberalismo,‭ ‬el fascismo y el estalinismo son,‭ ‬a grandes rasgos,‭ ‬los mismos‭ —‬un legado de la cultura clásica occidental,‭ ‬con su fundamento grecorromano y su tintura cristiana,‭ ‬reelaborado metódicamente por la Ilustración.‭ ‬Esta raigambre filosófico-epistemológica,‭ ‬esta cimentación compartida‭ (‬que resulta absolutamente extraña,‭ ‬distante y contraria a los sujetos inconformes extra-occidentales,‭ ‬los gitanos y los indígenas entre ellos‭) ‬posibilitarían la transición de una plataforma a otra‭ —‬de la democracia liberal al fascismo,‭ ‬en nuestro caso.
Así podemos enunciar los componentes de semejante afinidad profunda entre liberalismo,‭ ‬fascismo y estalinismo:
.-‭ ‬Concepto‭ “‬cósico‭” ‬de Verdad,‭ ‬que confiere a determinadas Minorías Esclarecidas una labor de Misionerismo Social‭ (‬elitismo intelectual y moral,‭ ‬encarnado en las camarillas de Hitler,‭ ‬los cuadros del Partido Comunista y los expertos de nuestras Universidades‭)‬.
Esta concepción de la Verdad,‭ ‬contra la que se batiera F.‭ ‬Nietzsche‭ (‬Sobre Verdad y Mentira en sentido extramoral‭)‬,‭ ‬deriva de la todavía vigente teoría clásica del conocimiento,‭ ‬también denominada Teoría del Reflejo o Epistemología de la Presencia‭ (‬J.‭ ‬Derrida‭)‬.‭ ‬Atrincherada en el sentido común no menos que en las cavernas del cientificismo,‭ ‬está viendo cómo,‭ ‬frente a ella,‭ ‬se constituye un nuevo paradigma,‭ ‬antagónico,‭ ‬que se ha nombrado Epistemología de la Praxis.‭ ‬Debe a K.‭ ‬Korsch su prefiguración histórica:‭ ‬el criterio de verdad del análisis no dependerá ya de los controles técnicos del método,‭ ‬sino de su implicación en la praxis concreta del sujeto de la contestación.‭ ‬No podemos detenernos en esta cuestión,‭ ‬de extremada importancia,‭ ‬pues nos aleja del objeto de este escrito.‭ ‬Nos contentaremos con recoger unos parágrafos que insinúan su alcance:

‭“‬Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo‭ «‬tal y como verdaderamente ha sido‭»‬.‭ ‬Significa adueñarse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro‭ (…)‬.‭ ‬El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como a los que lo reciben.‭ ‬En ambos casos es uno y el mismo:‭ ‬prestarse a ser instrumento de la clase dominante.‭ ‬En toda época ha de intentarse arrancar la tradición al respectivo conformismo que está a punto de subyugarla‭ (…)‬.‭ ‬El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza solo es inherente al historiador que está penetrado de lo siguiente:‭ «‬tampoco los muertos‭» ‬estarán seguros ante el enemigo cuando este venza.‭ ‬Y ese enemigo no ha cesado de vencer‭” (‬Benjamin,‭ ‬1975,‭ ‬p.‭ ‬180-1‭)‬.

‭“‬Quisiera sugerir una manera distinta de avanzar hacia una nueva economía de las relaciones de poder que sea a la vez más empírica,‭ ‬más directamente ligada a nuestra situación presente y que implique además relaciones entre la teoría y la práctica.‭ ‬Ese nuevo modo de investigación consiste en tomar como punto de partida la forma de resistencia a cada uno de los diferentes tipos de poder‭” (‬Foucault,‭ ‬1980,‭ ‬p.‭ ‬28-9‭)‬.

‭“‬Solo en la mente depauperada del historiador aparece la historia como un proceso consumado susceptible de petrificarse en enunciados fijos.‭ ‬Y,‭ ‬sin embargo,‭ ‬cada etapa histórica reactualiza el pasado en consonancia con sus aspiraciones presentes,‭ ‬cada momento revolucionario crea su propia‭ «‬tradición‭» ‬olvidando del pasado lo pasado‭” (‬Subirats,‭ ‬1973,‭ ‬p.‭ ‬9-10‭)‬.

‭“‬El ataque a esta razón,‭ ‬que históricamente coincide con el‭ «‬logos‭» ‬de la dominación,‭ ‬es la primera tarea que ha de abordar la filosofía crítica.‭ ‬Esta,‭ ‬en la medida en que asume la defensa del individuo determinado frente a los poderes establecidos y hace suya la causa de la conservación del sujeto empírico que el progreso capitalista amenaza y destruye efectivamente,‭ ‬tiene que identificarse también con el sujeto de la protesta y las formas más radicales de resistencia frente a estos poderes‭ (…)‬.‭ ‬Su solidaridad con el individuo social,‭ ‬para el cual pretende ser un modo de su defensa,‭ ‬solo se concreta allí donde su crítica y las categorías teóricas que emplea se articulan de una manera transparente con formas de resistencia colectiva‭” (‬Subirats,‭ ‬1979,‭ ‬p.‭ ‬9-10‭)‬.

.-‭ ‬Fines sublimes que justifican cualquier medio‭ (‬Nación Aria,‭ ‬Paraíso Comunista,‭ ‬Comunidad Liberal de Grandes Dimensiones‭)‬.
Patria,‭ ‬Reino de la Libertad y Estado de Derecho:‭ ‬fines excelsos que no constituyen más que abstracciones y que acarrearon las masacres que se temía M.‭ ‬Bakunin,‭ “‬farsas sangrientas‭” ‬en la acepción de A.‭ ‬France y E.‭ ‬M.‭ ‬Cioran.‭ ‬La abstracción se convierte en ideal,‭ ‬y el ideal en fin sublime:‭ ‬ante esta secuencia,‭ ‬consagrada en nuestra tradición cultural,‭ ‬los medios no son dignos de tener en cuenta‭ —‬así lo establece la racionalidad instrumental,‭ ‬estratégica,‭ ‬en la que se halla larvado el principio de Auschwitz.
.-‭ ‬Utopía eugenista del Hombre Nuevo‭ (‬Ario nazi,‭ ‬Obrero Consciente,‭ ‬Ciudadano Ejemplar‭)‬.‭
‬La crítica de ese‭ “‬utopismo eugenista‭” ‬ha atravesado toda la historia cultural de la modernidad,‭ ‬desde F.‭ ‬Nietzsche y M.‭ ‬Bakunin hasta M.‭ ‬Heidegger o G.‭ ‬Agamben,‭ ‬entre tantos otros‭; ‬y,‭ ‬no obstante,‭ ‬sigue entronizado en nuestras prácticas pedagógicas y políticas.‭ ‬Iglesia,‭ ‬Escuela y Estado han alimentado y siguen alimentando un mismo prejuicio.‭ “¿‬Qué prejuicio,‭ ‬qué dogma teológico,‭ ‬comparten la Iglesia,‭ ‬la Escuela y el Estado a la hora de percibir al Hombre y determinar qué hacer con él,‭ ‬qué hacer de él‭?”‬,‭ ‬se preguntaba M.‭ ‬Bakunin.‭ ‬Su respuesta sienta una de las bases de la crítica contemporánea del autoritarismo intelectual,‭ ‬del elitismo,‭ ‬de la ideología del experto y de la función demiúrgica de los educadores:‭ ‬en los tres casos,‭ ‬se estima que el hombre es genéricamente‭ “‬malo‭”‬,‭ ‬constitucionalmente malvado,‭ ‬defectuoso al menos,‭ ‬y que se requiere por tanto una labor refundadora de la subjetividad‭ —‬intervención pedagógica en la conciencia de la gente,‭ ‬moldeamiento sistemático del carácter…‭ ‬Sacerdotes,‭ ‬profesores y funcionarios se aplicarán,‭ ‬en turbia solidaridad,‭ ‬a la reinvención del ser humano,‭ ‬a la reforma moral de la población,‭ ‬en un proyecto estrictamente eugenésico,‭ ‬guiado por aquella ética de la doma y de la cría denunciada por F.‭ ‬Nietzsche.

‭“‬Porque el Estado,‭ ‬y esto constituye su rasgo característico y fundamental,‭ ‬todo Estado,‭ ‬como toda teología,‭ ‬supone al hombre esencialmente malvado,‭ ‬malo.‭ [‬A él incumbiría‭] ‬hacerlo bueno,‭ ‬es decir,‭ ‬transformar el hombre natural en ciudadano‭ (…)‬.‭ ‬Toda teoría consecuente y sincera del Estado está esencialmente fundada en el principio de‭ «‬autoridad‭»‬,‭ ‬esto es,‭ ‬en esa idea eminentemente teológica,‭ ‬metafísica,‭ ‬política,‭ ‬de que las masas,‭ ‬siempre incapaces de gobernarse,‭ ‬deberán sufrir en todo momento el yugo bienhechor de una sabiduría y una justicia que,‭ ‬de una manera o de otra,‭ ‬les será impuesta desde arriba‭” (‬Bakunin,‭ ‬2010,‭ ‬p.‭ ‬62-7‭)‬.

.-‭ ‬Reificación de la población‭ (‬como Raza,‭ ‬como Clase,‭ ‬como Ciudadanía‭)‬.
La reificación de la población alcanza en Occidente cotas de verdadera obsesión,‭ ‬de manía.‭ ‬Se forja una categoría,‭ ‬un concepto,‭ ‬un esquema‭; ‬y,‭ ‬a continuación,‭ ‬se‭ “‬encierra‭” ‬en él a un sector de la comunidad,‭ ‬segregándolo del resto y fijándolo a una identidad artificial,‭ ‬postulada.‭ ‬Y tenemos entonces‭ “‬niños‭” (‬I.‭ ‬Illich‭)‬,‭ “‬clase trabajadora‭” (‬J.‭ ‬Baudrillard‭)‬,‭ ‬géneros definidos con validez universal,‭ ‬razas cristalizadas en una pureza inmune a la historia,‭ “‬ciudadanos‭” ‬descorporizados en los que se anudan derechos y deberes,‭ “‬terroristas‭” ‬que es lícito ejecutar extrajudicialmente,‭ “‬primitivos‭” ‬y‭ “‬salvajes‭” ‬que deben ser civilizados,‭ ‬etc.‭ ‬Por elaborar‭ “‬razas‭”‬,‭ “‬clases‭” ‬y‭ “‬ciudadanos‭”‬,‭ ‬negando a los hombres reales,‭ ‬de carne y hueso,‭ ‬a los animales humanos‭; ‬por asignar a tales categorías,‭ ‬a tales emblemas o puntos vacíos,‭ ‬una misión histórica,‭ ‬que exigía siempre la eliminación del individuo empírico encerrado a su vez en la categoría opuesta‭ (‬raza inferior,‭ ‬clase enfrentada,‭ ‬sujeto incívico‭)‬,‭ ‬nuestra civilización ha terminado arraigando en el‭ “‬horror de la muerte administrada‭” (‬Carrión Castro,‭ ‬2014,‭ ‬p.‭ ‬135‭)‬.
.-Presuposición de una razón histórica universal‭ (‬línea teleológica de‭ “‬progreso‭” ‬que se resolvería en la supremacía de la Excelencia Genética,‭ ‬en aquel Reino de la Libertad donde la Humanidad oprimida hallaría su redención última,‭ ‬en el Fin de la Historia demo-liberal‭)‬.
Toda esta embriaguez de idealismo,‭ ‬auténtica captura por la metafísica,‭ ‬halla su cifra epistemológica en el concepto de razón histórica objetiva que,‭ ‬como ha recordado E.‭ ‬Subirats,‭ ‬se halla incardinado en nuestra tradición cultural y encuentra en I.‭ ‬Kant un momento decisivo de reelaboración,‭ ‬traspasándose incólume a G.‭ ‬Hegel y a K.‭ ‬Marx.‭ ‬El comunismo y no menos el fascismo,‭ ‬lo mismo que el liberalismo‭ (‬donde se inserta la modalidad social que propone un Estado del Bienestar‭)‬,‭ ‬pueden considerarse exponentes particularmente nítidos de una tal‭ “‬racionalidad destructiva‭”‬:

‭“‬La razón en Kant ya no trabaja en modo alguno para satisfacer las necesidades o reproducir la existencia de los individuos concretos,‭ ‬es decir,‭ ‬históricos,‭ ‬determinados,‭ ‬de carne y hueso,‭ ‬que actúan y viven en una sociedad dada.‭ ‬La razón kantiana,‭ ‬y su muy penoso trabajo,‭ ‬solo se cumple en favor de un sujeto vacío‭ (‬el sujeto trascendental‭) ‬que es puro poder,‭ ‬pura potencia de dominación,‭ ‬y nada más:‭ ‬un sujeto lógico y,‭ ‬según la misma formulación de Kant,‭ ‬un punto vacío.‭ ‬Este punto vacío,‭ ‬portador de la razón y sus intereses,‭ ‬coincide históricamente y define concretamente en su abstracción al sujeto burgués‭” (‬1979,‭ ‬p.‭ ‬40-3‭)‬.

.-‭ ‬Desconsideración del dolor empírico del individuo‭ (‬Auschwitz,‭ ‬el Gulag,‭ ‬Guantánamo‭)‬.‭
‬La noción del‭ “‬dolor‭” ‬en I.‭ ‬Kant resulta paradigmática de esta omisión homicida.‭ ‬En palabras de E.‭ ‬Subirats:

‭“‬En Kant,‭ ‬la separación entre la conservación del individuo empírico y los intereses de la razón alcanza una forma ejemplar que va a ser definitiva para toda la época moderna hasta el periodo de su decadencia‭ (…)‬.‭ ‬La‭ «‬economía de la razón‭» ‬designa una forma de la autoconservación que no afecta ya a la totalidad del individuo humano,‭ ‬sino a la razón misma considerada como realidad autónoma‭ (…)‬.‭ ‬En cuanto a la noción de‭ «‬dolor‭» (…)‬,‭ ‬es una atribución empírica del sujeto y define al sufrimiento histórico que produce el progreso de la razón como su reverso o su negación‭ (…)‬.‭ ‬Pero la filosofía kantiana de la historia legitima este dolor cultural e histórico del individuo,‭ ‬que soporta el imperativo de la razón universal y abstracta como un mal menor‭ (…)‬.‭ ‬Estos dos conceptos determinan la figura de la razón destructiva.‭ ‬La teoría de la cultura de Kant,‭ ‬con su desprecio de la muerte,‭ ‬del dolor y de la desesperanza del individuo,‭ ‬no hace más que contraponer de manera ostensible los intereses empíricos de este a los intereses universales y apodícticos de una razón pura‭; ‬no hace más que oponer la razón a la conservación‭ (…)‬.‭ ‬La economía de la razón sustituye sedicentemente la conservación del individuo empírico por su propia conservación como realidad social supraindividual‭; ‬y el desprecio por el dolor,‭ ‬a su vez,‭ ‬legitima de antemano el avasallamiento de este mismo individuo empírico al paso del progreso histórico de la razón‭ (…)‬.‭ ‬La razón destructiva es el‭ «‬logos‭» ‬de la dominación moderna‭” (‬1979,‭ ‬p.‭ ‬40-3‭)‬.

.-‭ ‬Concepción de la Naturaleza como‭ “‬objeto‭”‬,‭ ‬de conocimiento y de explotación,‭ ‬sobre la que descansa la lógica productivista‭ (‬el exterminio como empresa,‭ ‬el estajanovismo,‭ ‬la sacralización del crecimiento‭)‬.
Para el gitano,‭ ‬como en cierta medida también para el rural-marginal y de forma muy neta para el indígena,‭ ‬el medio ambiente y el hombre no son realidades separadas,‭ ‬aquel al servicio de este,‭ ‬investigado y explotado por este‭; ‬no existen como entidades definibles,‭ ‬sino que se funden en una totalidad eco-social expresada en la Comunidad‭ (‬2‭)‬.
Y podríamos añadir,‭ ‬a otro nivel,‭ ‬para reforzar la afinidad entre las tres formaciones:‭ ‬culto a los trascendentalismos y a las incondicionalidades,‭ ‬a los postulados,‭ ‬a las peticiones de principio‭; ‬Universalismo que odia la singularidad y combate los localismos/particularismos contra-hegemónicos‭; ‬institución del‭ “‬individuo‭” ‬como entidad sociológica,‭ ‬axiológica y epistemológica central‭; ‬mercantilismo que reduce todas las realidades al valor de cambio‭; ‬racionalidad técnica,‭ ‬de dominante económico-burocrática‭; ‬logicismo y formalización abusiva en la argumentación‭; ‬etc.

6‭)
La‭ “‬extinción del pueblo gitano por la vía pacífica de la integración‭” (‬B.‭ ‬Leblon‭) ‬aparece,‭ ‬así,‭ ‬como un capítulo o una manifestación del ascenso del demofascismo.‭ ‬Tal altericidio,‭ ‬alentado,‭ ‬cuando no delineado,‭ ‬por las administraciones,‭ ‬por los aparatos estatales,‭ ‬puede hoy seguir avanzando gracias a la praxis de una fuerza en consolidación.‭ ‬Nos referimos a la‭ ‬troupe de los sociales:‭ ‬maestros,‭ ‬profesores y educadores sociales‭; ‬trabajadores,‭ ‬asistentes y activistas sociales‭; ‬psicólogos,‭ ‬sociólogos,‭ ‬psico-sociólogos y demás investigadores sociales‭; “‬ONGentes‭” ‬y otros miembros de asociaciones humanitarias‭; ‬terapeutas,‭ ‬asesores y mediadores sociales‭; ‬etc.,‭ ‬etc.,‭ ‬etc.‭
Aferrados a ideologías progresistas‭ (‬liberales,‭ ‬liberal-sociales,‭ ‬socialistas,‭ ‬populistas de izquierda,‭ ‬socialdemócratas clásicas,‭ ‬bienestaristas de nueva planta,‭ ‬comunitaristas,‭ ‬socialcivilistas,…‭)‬,‭ ‬los integrantes de esta columna sociómana incurren en aquella figura del cinismo moderno que P.‭ ‬Sloterdijk definió como un‭ “‬saber lo que se hace y seguir adelante‭” (‬3‭)‬.‭ ‬No estamos ya ante el mero auto-engaño de F.‭ ‬Nietzsche,‭ ‬ante la mentira interior auto-racionalizadora.‭ ‬Nos hallaríamos frente a una praxis consciente de sí,‭ ‬sabedora de todo,‭ ‬que concilia la disolución de la diferencia en los hechos con el respeto al otro y la tolerancia en los dichos‭; ‬la destrucción de la alteridad en lo real con la defensa del pluralismo en lo ideal‭; ‬la aniquilación de la idiosincrasia extraña en la práctica con el amor al prójimo,‭ ‬la solidaridad y el humanitarismo en la teoría.‭ ‬I.‭ ‬Illich se refirió a este ejercicio con una expresión clarificadora:‭ “‬tolerancia terapéutica‭” —“‬solo te tolero en tu diferencia
porque sé que me dejarás volverte semejante a mí‭” (‬4‭)‬.
Este socialcinismo,‭ ‬de temible expansibilidad,‭ ‬se ve aquejado de aquel Síndrome de Viridiana que reflejara L.‭ ‬Buñuel en su film de‭ ‬1961‭ (‬5‭) —‬y que,‭ ‬en pocas décadas,‭ ‬se ha ido trasvasando desde los medios caritativos cristianos hasta el ámbito contiguo del progresismo institucional y civil.‭ ‬He aquí los pasos de la afección:
A‭) ‬Conmiseración social o socio-étnica ante las vicisitudes de un otro‭ (‬en términos coloquiales:‭ “‬Me das pena‭”)‬.
B‭) ‬Declaración de simpatía,‭ ‬amplificada en ocasiones hasta el extremo de la empatía‭ (“‬Me caes bien,‭ ‬y te comprendo‭”)‬.
C‭) ‬Disposición auxiliadora inmediata,‭ ‬de índole filantrópica o derivada de un tipo u otro de humanismo‭ (“‬Tengo que ayudarte‭”)‬.
D‭) ‬Exacción psicológica y moral‭ —‬retribución‭ “‬simbólica‭”‬,‭ ‬ganarse un Cielo‭ (“‬Hago estas cosas,‭ ‬luego soy un hombre consciente,‭ ‬comprometido,‭ ‬solidario,‭ ‬una gran persona‭”)‬.
E‭) ‬Rédito económico y/o político y/o cultural‭ (“‬Debo sufragar el coste de mi cooperación‭”‬.‭ “‬Puedo fortalecerte,‭ ‬si me permites comercializar tus productos‭”‬.‭ “‬En favor de tu Causa,‭ ‬mi empresa,‭ ‬mi organización política,‭ ‬mi libro,‭ ‬mi exposición fotográfica,‭ ‬mi película,‭ ‬mi doctorado…‭”)‬.‭
‬F‭) ‬Voluntad de intervención,‭ ‬de constitución,‭ ‬sobre la praxis del otro,‭ ‬corrigiéndola,‭ ‬reformulándola,‭ ‬reconduciéndola,‭ ‬llevándola de muy diversas maneras al terreno del Estado‭ ‬sensu stricto—burocracias del bienestar social‭— ‬o de los partidos políticos,‭ ‬sindicatos y asociaciones civiles‭ (“‬Hay aspectos mejorables en vuestra lucha‭”‬.‭ “‬Se podrían plantear de otro modo las cosas‭”‬.‭ “‬Podemos aportaros herramientas para el logro de vuestros objetivos‭”) (‬6‭)‬.

‬7‭)
El otro sobre el que se ha desatado la voracidad apenas sacrificial y sobradamente necrofílica del Síndrome de Viridiana se recluta entre los colectivos vulnerables o precarizados,‭ ‬discriminados o explotados,‭ ‬víctimas de un tipo u otro de violencia o maltrato:‭ ‬indigentes,‭ ‬pobres,‭ ‬mujeres vejadas,‭ ‬inmigrantes,‭ ‬niños desprotegidos,…‭ ‬Y gitanos,‭ ‬desde los tiempos del Programa.‭ ‬Entre los auxiliadores,‭ ‬agentes de una aproximación que cabe nombrar‭ “‬rapiñadora‭” (‬recuerda el modo en que los buitres acechan y caen sobre sus presas‭)‬,‭ ‬se hallan,‭ ‬ya lo hemos dicho,‭ ‬los burócratas de la asistencia social,‭ ‬los trabajadores y activistas sociales,‭ ‬no pocos investigadores,…‭ ‬Y los maestros,‭ ‬profesores y educadores afectos al interculturalismo,‭ ‬para el caso que nos ocupa.
Conocemos y deploramos el resultado:‭ ‬culmen de la des-gitanización,‭ ‬integración altericida.‭ “‬No más gitanos‭” ‬o,‭ ‬al menos,‭ “‬Gitaneidad borrada‭”‬…‭ ‬Dentro de ese efecto,‭ ‬abominable,‭ ‬se percibe otra consecuencia,‭ ‬no tan espectacular,‭ ‬y que toma la forma de una oposición al curso de las cosas,‭ ‬de una resistencia en la que esplende la rebeldía tradicional de los romaníes.‭ ‬Podemos leerla en aquellas palabras claras,‭ ‬duras y bellas,‭ ‬ya recogidas más arriba,‭ ‬de A.‭ ‬Carmona Fernández,‭ ‬consciencia desgarrada de un gitano que da escuela:‭ “‬Ojalá no sea al final cierto lo que digo‭; ‬pero,‭ ‬por este camino,‭ ‬los gitanos tendremos que disfrazarnos para defendernos de los que nos quieren salvar a toda costa‭” (‬p.‭ ‬22‭)‬.
Cuando penetraron en Europa,‭ ‬en el albor del siglo XV,‭ ‬los gitanos se disfrazaron de peregrinos devotos,‭ ‬para evitar hostilidades y persecuciones:

‭“‬En realidad,‭ ‬esos títulos nobiliarios‭ («‬condes‭»‬,‭ «‬duques‭») ‬eran falsificados o comprados a poseedores desconocidos y remotos,‭ ‬y aquellas peregrinaciones a Roma o Compostela no eran sino enmascaramientos para ser tolerados en las tierras de la Europa cristiana.‭ ‬La peregrinación,‭ ‬la penitencia,‭ ‬la resonancia nobiliaria,‭ ‬la idolatría al Papado‭ (‬rasgos profundos de la cultura europea de la época y muy concretamente de la vida española‭) ‬no son en los gitanos nómadas sino disfraces que les sirven para permanecer en los caminos y cruzar con cierta cautela las ciudades y las aldeas‭” (‬Grande,‭ ‬2005,‭ ‬p.‭ ‬118‭)

Cuando,‭ ‬a pesar de todo,‭ ‬se desencadenó el Pogrom,‭ ‬muchos se disfrazaron de campesinos,‭ ‬de simples mercaderes,‭ ‬de artistas…,‭ ‬y sortearon así la expulsión,‭ ‬la esclavitud,‭ ‬la cárcel,‭ ‬la muerte.‭ ¿‬Solo el disfraz puede salvar a los gitanos‭? ¿‬Podemos soñar un disfraz que los libre también del Programa‭? ‬Me temo Un Mundo que no…
——————–‭
NOTAS:
‭(‬1‭) ‬Véase‭ “‬Por qué hay que estudiar el poder‭” ‬de M.‭ ‬Foucault‭ (‬1980‭)‬.‭ ‬En esta breve composición,‭ ‬M.‭ ‬Foucault establece la afinidad entre liberalismo,‭ ‬estalinismo y fascismo,‭ ‬tanto a nivel de las categorías filosóficas fundadoras como de los procedimientos concretos empleados.‭ ‬Al encuentro de esa idea,‭ ‬que podemos rastrear también en los trabajos de Adorno‭ (‬1960‭) ‬y Horkheimer‭ (‬1986‭)‬,‭ ‬han corrido las tesis de E.‭ ‬Subirats‭ (‬1979‭)‬,‭ ‬entre otros.
‭(‬2‭) ‬Remitimos,‭ ‬en relación con este punto,‭ ‬a‭ “‬Lekil kuxlejal. Aproximaciones al ideal de vida entre los tseltales‭”‬,‭ ‬sugestivo artículo de A.‭ ‬Paoli‭ (‬2001‭)‬.
‭(‬3‭) ‬Véase el‭ “‬Prólogo‭” ‬de‭ ‬La Secta del Perro,‭ ‬de C.‭ ‬García Gual,‭ ‬en el que se refiere a P.‭ ‬Sloterdijk‭ (‬1993,‭ ‬p.‭ ‬11-16‭)‬.
‭(‬4‭) ‬Cita extraída del‭ “‬Prefacio‭” ‬compuesto por J.‭ ‬Robert y V.‭ ‬Borremans para‭ ‬Iván Illich.‭ ‬Obras reunidas I‭ (‬2006,‭ ‬p.‭ ‬17‭)‬.
‭(‬5‭) ‬Nos referimos a‭ ‬Viridiana,‭ ‬película estrenada por L.‭ ‬Buñuel en‭ ‬1961.
‭(‬6‭) ‬Para un desarrollo de esta problemática,‭ ‬remitimos a‭ “‬Socialcinismos.‭ ‬Conflictividad conservadora vs.‭ ‬autoconstrucción ética del sujeto‭”‬,‭ ‬último capítulo de nuestro ensayo‭ ‬Dulce Leviatán‭ (‬2014‭)‬.‭ ‬Una versión ligeramente modificada de este escrito ha aparecido en el número‭ ‬47‭ ‬de la revista catalana Temps de E´ducació‭ (‬Universidad de Barcelona,‭ ‬2015‭)‬.

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